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23 febrero, 2008 - 14:23

Los mejores momentos de la historia del cine (9)

A estas alturas, creo que estamos todos de acuerdo con que La Jungla de Cristal es en sí, un “mejor momento de la historia del cine”. No resultaría complicado convencer a nadie de que estamos ante una posible película perfecta: El encuentro entre el espectáculo tecnificado a lo Spielberg-Lucas, la tirolínea narrativa inquebrantable de James Cameron, y, por supuesto, lo mejor de las fantasías masculinas clásicas, donde cabe desde el chiste chandleriano, hasta la ternura viril del cine bélico.

En efecto, el guión de se sale de madre, provocando esa imitación masiva que se disculpa afirmando que “se ha inventado un género nuevo” y la interpretación de Bruce Willis, entre un Bogart asexuado y un Bugs Bunny empapado en sangre ajena es otro invento de los quince que, como mucho, acaba ofreciendo una década de cine.

Pero quizá el plato fuerte siempre fue la labor de John McTiernan como director, y de Jan De Bont como fotógrafo y operador.

Hasta Tiburón, los personajes estaban diseñados a la medida de las catástrofes, y a partir de entonces, las catástrofes estarían hechas a la medida del personaje. Películas policíacas setenteras con actos terroristas rozando la destrucción a gran escala como Pelham 1,2,3, Black Sunday, o esa pre Jungla de Cristal que es la estupenda Juggernaut podrían contar con héroes individuales, pero el peso final se lo llevaba el retrato, más o menos político, de un colectivo. De los ochenta para acá, incluso los géneros tradicionalmente corales se fueron individualizado, desembocando en extremos como Titanic o Cloverfield, en los que la masa ha ido transformándose en telón de fondo para la épica íntima.

El estándar de realización ha ido transformándose en paralelo, y de la representación de un espacio en el que la figura humana buscada su sitio, las películas de acción y aventuras han ido acercándose al plano corto con fondo fuera de foco, y el naturalismo deshumanizado, pero lleno de detalles, ha ido dando paso a la geometría límpia de las emociones. En El trueno azul, Roy Schneider reventaba edificios enteros con el arsenal de su helicóptero para confundir a Malcolm McDowell, el villano. El protagonista de esa película, hoy en dia, sería el oficinista de la planta quinta, deteniendo el misil de alguna maldita manera.

La Jungla de Cristal es un caso raro de planteamiento visual que consigue quedarse con lo mejor de ambos mundos, y John McLane brilla con tanta fuerza como el Nakatomi Plaza. Y, pese a la firmeza de un guión de hierro, hay un gusto por el retrato de un entorno más allá de la aventura, por el detalle aparentemente inútil que nunca veremos en una película de Cameron. Por ejemplo,

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en el minuto 1:07:32, un agente de las fuerzas especiales se pincha con una rosa. Y, poco después,

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el terrorista interpretado por el famoso stuntman Al Leong (AKA el chino que muere), en el minuto 1:08:00, no puede evitar robar una chocolatina.

Pero ¿Cuál es mi mejor momento de la historia del cine, entre tanto monumento? Antes mencionaba a Jan de Bont, ese magnífico técnico al que tanto debe Paul Verhoeven, y que con McTiernan alcanzó la cúspide de su estilo. Su estilo en esta película también se mueve entre décadas. Compone y se mueve en función de la escala humana, esquivando la abstracción y los aires de, por ejemplo, El Coloso en Llamas. Pero conserva del estilo setentero ese gusto por la representación detallada e imperfecta del espacio.

En fotografía, se llaman perlas a esos indeseados destellos de luz que afectan a la lente de la cámara , y que descomponen la imagen, creando brillos inesperados, y movimientos en plano incómodos. Lo normal es que, en un rodaje, se invierta más tiempo del que nadie querría en evitar esos golpes de luz, colocando los focos en ángulos específicos en relación a la cámara, y cubriendo las fuentes de luz para que no incidan directamente sobre la cámara, pero sin eliminar su función inicial, o sea, iluminar el plano. ¿Suena agotador? Pues en La Jungla de Cristal no sólo no parece haber ningún esfuerzo por eliminar las perlas de luz más extrañas y descolocadoras, sino que, en este momento...

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concretamente en el minuto 1:27:04, sucede algo increíble. Ese arco de luz que ven no sólo se deja escapar con todo el orgullo del mundo sino que... ¡Se acompaña en la banda sonora con un golpe de orquesta! Fíjense qué hermosa celebración del error. Algo así como poner en negrita las faltas de ortografía o soltar pedos por altavoz. Así se construye una película perfecta.

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Comentarios

Puff, me ha encantado el análisis de La Jungla de Cristal. La próxima vez que la vea la miraré con otros ojos, desde luego. De hecho, estoy deseando volver a verla :D Genial

Cristóbal, no sé si será po esto, pero yo entiendo la afirmación de Nacho como la de un amante del cine de género y, por lo menos yo, también admiro la calidad cinematográfica en cualquier género que se facture.

Otra cosa es que a usted la acción no le entusiasme, pero La jungla de cristal es un techo en este estilo. Dificilmente podrá disfrutar del cine vigalondiano si no pasa por esos aros (o más bien, si se los crea usted mismo).

Buenas,
espero que su cine, señor Vigalondo, no se parezca demasiado a estas películas que usted tanto aprecia pues sino siempre estaremos absorbiendo lo peor del cine que se hace (según mi modo de entender el cine).
Cuando dice "A estas alturas, creo que estamos todos de acuerdo con que La Jungla de Cristal es en sí, un “mejor momento de la historia del cine”. No resultaría complicado convencer a nadie de que estamos ante una posible película perfecta: El encuentro entre el espectáculo tecnificado a lo Spielberg-Lucas, la tirolínea narrativa inquebrantable de James Cameron, y, por supuesto, lo mejor de las fantasías masculinas clásicas, donde cabe desde el chiste chandleriano, hasta la ternura viril del cine bélico." Le propongo que, si le apetece, me convenza de tal cosa ya que con la argumentación que usted realiza no he tenido suficiente y ante todo le aseguro que La jungla de cristal la he visto, al menos, tres veces a lo largo de mi vida.
Salud!

Acabo de leer la opinión y me deja pensando en una cosa: ¿Por qué no haces crítica cinematográfica?
Algo como esto, recopilado, encuadernado bonito y demás.

Hay expresiones que aterran. Una: "un Bugs Bunny empapado en sangre ajena".

Tengo twitter desde hace unos minutos (diegolatra).

En la cola del cine se puede oír desde lo bueno que es Jiménez Losantos hasta que Imagenio va a ser eliminado como producto comercial.

Saludos.

Excelente post, Nacho. Ahora ya no me sentiré tan solo cuando les decía a mis amigos que una de mis pelis favoritas es Die Hard..:)

El detalle de los agentes "Johnson&Johnson" de "no somos familia" es genial! La peli está llena de este tipo de situaciones.

un saludo,

El ultimo boy scout es la puta bomba la mejor peli de bruce willis junto a the kid...
Carl winslow se sale,se le exa de menos en la 4.0...aunke me parece ke no salio porke era muy amigo de Richard Pryor e intenrcambiaban jeringuillas en los baños de Carrefour.
Tengo un amigo ke el otro dia busco en el diccionario y dice ke DieHard significa "Intransigente",ke hay de verdad en todo esto?
Ke mola mas el bruce willis de el color de la noxe restregando cebolleta?o el de el ultimo hombre donde le pegan la mayor paliza de su vida?

Hombre hijo de fresnadillo el Bruce ya sabemos de que pie cojea, no es ningún secreto, y de eso tenía que "padecer" su McClein fijo (si hasta parece que ha metío baza en el guión, en tos esos "detalles", o igual es eso lo que más le atrajo del "proyecto" jejeje).

Y no le heche el alto señor VIgalounge, que tiene toda la ración.

Besotes

PD: Aupa Javi! y aupa los Cohens !!

"Todos los malos, europeos. El bueno, más yanqui que la hamburguesa. Y nunca se habla de racismo en estas pelis". Con todo lo que le aprecio, ahora va y me suelta esta... cosa.

A mi el momento del poster me encanta. Me parece una forma perfecta de dar un vuelta de tuerca a un momento crítico para McClane. Además está muy bien adelantado.

Hay muchos detalles bunísimos en la película, como la ineptitud del periodista al que le dan un puñetazo, los agentes Johnson y su malogrado "como en Shaigon", el chofer negro esuchando rap con un peluche gigante mientras liga por teléfono, el yuppy farlopero que intenta levantarle a McClane la exmujer.

Que yo recuerde, durante la película hay unas cuantas perlas luminosas más. Todas elegantísimas, por cierto.

Y no me despido sin felicitar a Bardem y a los Cohen por meterse los Oscar en el bolsillo. ¡Enhorabuena!

Un tipo en camiseta de tirantes contra un grupo de profesionales altamente motivados y equipados. El tipo de la camiseta con una 38. Todos los malos, europeos. El bueno, más yanqui que la hamburguesa. Y nunca se habla de racismo en estas pelis. Sólo del chino que roba la chocolatina.

Ni siquiera me gustó cuando me tenía que gustar. Odio ese momento en que Willis, ensangrentado y tras haber matado un par de europeos, liga con el poster (alguien lo menciona por abajo) de la tía en bolas. Mientras tanto, me tiene a Bonnie Bedella desatendida en todos los ámbitos de la pareja. ¿Problemas eréctiles de nuestro poli? ¿Arrasa el rascacielos como estrategia compensatoria de su ansiedad al no poder provocarle un buen orgasmo a Bonnie? Tsk.

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