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30 octubre, 2009 - 05:13

The Last Picture Show

Migoya2

Supermetalenguaje y tres pisos de lecturas en esta foto.

A los que somos amantes del cine como posible experiencia única nos arrebataron una posibilidad sin precedentes cuando la distribuidora de SAW VI decidió recurrir la demencial decisión del Ministerio de Cultura de clasificarla X, y asi relegar su exhibición al circuito de salas porno.


La saga tan poco peligrosa SAW hubiese tenido aquí su estreno más disparatado y, de alguna manera, sincronizado con las truculencia inofensiva de sus entregas: Todos los fans que decidiesen verla, tendrían la ocasión de disfrutar de una sesión en un entorno sobre el que flotan tantas leyendas escabrosas. De repente, un nuevo circuito de salas se haría visible para un público quizá hastiado, y nuevas calles de la ciudad se verían recorridas por una nueva generación de posibles habituales. Y quien sabe si, con este precedente, las salas de cine porno se acabasen convirtiendo en un insospechado circuito de cine de género.


Sin embargo, los que vivimos en Madrid y queremos vivir la experiencia diametralmente opuesta de unos multicines de centro comercial, todavía tenemos a los cines Luchana's. Que se han convertido en receptáculo de todos aquellos estrenos españoles mínimos, accidentados, al margen de las vías de distribución habituales. En una de sus salas se nos ofrece una doble sesión: Por un lado Shevernatze, una película levantada a pulso por sus creadores Está construida sobre una premisa tan inusual como limpia. Y también funciona como perfecto ejemplo de un modelo de producción que se acerca a lo que entenderemos por largometrajes no franquiciados en un futuro no tan lejano. La tengo pendiente de ver, pero me interesa ver hasta dónde (nunca mejor dicho) llega la premisa de la historia y el planteamiento sus creadores.  


La otra pelicula es Soy Un Pelele, de Hernán Migoya, cuyo destino rozó el mío hace tiempo y que he visto empujado tanto por la curiosidad de ver qué fue del guion que leí en su momento, y por la personalidad del mismo Migoya, que década y pico después de conocernos me sigue ilustrando e intrigando.


Siempre he pensado que uno de los grandes pesares del cine en occidente, y uno de sus grandes lastres a la hora de evolucionar, ha sido la necesidad industrial de delimitar al máximo el público al que vas dirigido: Tu película ha de ser familiar, infantil, para nerds, para señoras, para señores, para adolescentes, para gente cultivada o para tontos. Y cualquier intento de mezclar públicos o ambciones siempre ha sido mal vista. Incluso géneros aparentemente mixtos como “película de animación para niños que, no obstante, los adultos también disfrutarán” siguen unas reglas bastante estrictas. De esta manera uno se asegura un tanto por ciento de sincronicidad con el cliente, pero a cambio de eliminar en gran parte las posibilidades de transformarlo.


En ese sentido, creo que Migoya ha hecho, como un atentado contra cualquier espectador modelo, una película que no es para nadie. Una gracia de la escuela bruguera, inocente e infantil, va seguida de un violentísimo chiste de flemas, un enredo vodevilesco va seguido de una disgresion casi abstracta y una reflexión genérica va seguida de un actor cubano restregándose unos calzoncillos sucios contra la cara, o una mujer orinada, o Liberto Rabal con un gorro de playa corriendo de aquí para alla.


Por otro lado, añadiendo otra capa de desequilibrio, la naturaleza de Migoya es obsesiva, y la pelicula se filmó en condiciones límite, por eso tenemos el desajuste entre las ambiciones formales (el complicadísimo plano secuencia del comienzo) y las carencias de rodaje (faltan algunos planos). El ritmo se rompe en todo momento, la trama parece caer escaleras abajo, un golpe con una cubitera de repente merece veinte planos, y un ralentí de Paco Calatrava boqueando humo de tabaco veinte segundos. Y, sin comerlo ni beberlo, la narración se para para que veamos un monton de chicas desnudas posando para un fotógrafo babeante que dice “Esto parece una película española”.

Y para rematar este caos, la película se ha estrenado en unas condiciones quebradas, como perfecta prolongación meta-todo de la descripción cruenta que hace de la produccion cinematográfica en España. Que es ya como contemplar una ambulancia empotrándose contra un hospital. Un accidente irrepetible.


Dice Migoya que mientras algunos de nosotros hemos debutado con la cautela que se corresponde a una primera película, él ha rodado esta como si fuese la última. Sali del cine sin haber oído esta frase, pero llegando a una conclusión parecida. Soy un pelele podría ser la ultima película española.

Que, dentro de veinte años, presumiré de haber visto en una sala de cine.
 

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Comentarios

Y cualquier intento de mezclar públicos o ambciones siempre ha sido mal vista. Incluso géneros aparentemente mixtos como “película de animación para niños que, no obstante, los adultos también disfrutarán” siguen unas reglas bastante estrictas.

Just why was it the last picture show exactly?

I think I met that guy on the right before.

-James

bueno! su talento pudo mas que cualquier otra cosa! es esto lo que hace la diferencia!

Oye, soy un recién llegado a la capital del imperio y me gustaría saber donde se encuentra ese cine Luchana's...

Un grupo de amigos y yo te vimos por la Gran Vía este jueves. Uno de ellos susurró en alto y nervioso "Nacho Vigalondo, Nacho Vigalondo!". En lugar de asaltarte y buscar una foto contigo nos quedamos paralizados y confusos.

Tristemente fue lo mejor del fin de semana.

"Soy un pelele podría ser la ultima película española."

O el equivalente patrio a "The Last Movie", por lo que cuentas.

Perdone el off the topic, en un tema del que ya estará aburrido y que probablemente ya esté al tanto.
Por si no, le comento que en la sección cine de la web Rate your music Cronocrímenes está en el puesto 56 de las mejores pelis de 2007. Justo un puesto por debajo de Death Proof de Tarantino. Y la segunda mejor película española de ese año, sólo superada por Rec en el puesto 45. Esto es lo que dicen los internautas de todo el mundo:
http://rateyourmusic.com/films/chart?page=1&chart_type=top&type=film&year=2007&genre_include=1&genres=&include=both&limit=none&countries=

Se rumorea que en los cines Luchana hay una butaca llena de billetes de 500 y otra con cuchillas oxidadas y sida.

y yo me lo creo, porque... eso es el cine.

El Luchana es el lugar donde nacen los sueños. Te animo a que corras a ver Shevernatze mientras puedas, es sorprendente aunque la experiencia no sea tan desconcertante como con la de Migoya.

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