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06 diciembre, 2009 - 07:49

Se vigila lo que se puede

 

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Más de una vez un internauta me ha reprochado que siempre que, durante una entrevista, pongo un ejemplo de película descubierta gracias a una descarga siempre digo el mismo título: Yo vigilo el camino, de John Frankenheimer (quizás sea el mismo internauta que menciona el tema en los comments del post anterior).

Es una metedura de pata repetir la misma película, y creo saber por qué la meto. Siempre es una sorpresa toparse con una película que te aturde sin haber sabido de ella en las listas y referencias habituales. Pero lo es aún más cuando dicha película, además, cumple todos los requisitos que sostienen las películas encumbradas por la cinefilia ortodoxa. En este caso, a saber: Comentario social, ambigüedad moral, complejidad emocional, tensión sexual, estallidos de suspense y violencia, un universo con tradición literaria, una combinación de estrellas confirmadas y talentos emergentes en el casting, dirección clásica, pero con destellos de modernidad... ¿Entonces por qué I walk the line no es el clásico resabido que podría ser?


En realidad, es una proyección del caso de su director, John Frankenheimer, un director que, pese a recoger la mejor tradición de sus antecesores y a la vez anticipar técnicamente mucho cine posterior, a pesar de conseguir esa insólita mezcla de espectacularidad y amargura en sus mejores películas, todavía arrastra cierto sambenito de segunda división. Sólo nos queda especular.


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Una lección de cine: Un mismo escenario, la presa que domina el pueblo, se presenta tres veces dentro de la misma película, desde el mismo eje geográfico, pero el acabado en composición, luz y ópticas es radicalmente distinto, y sirve a propósitos que se triangulan.


La tésis: Un policía contempla su vida y su futuro como una carga insostenible:

I walk the line 1


La antítesis: La aparición de una chica en su vida le plantea la posibilidad de escapar para siempre:

I walk the line 2


La síntesis: Todo le lleva al crimen:

I walk the line 3

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No me considero poseedor de una cinefilia tan vasta como para soltar temeridades grandes, pero me arriesgo a pensar que Yo vigilo el camino trata un tema no tan frecuente como parece: El fracaso de la condición masculina. Es fácil encontrar películas que plantéen la tragedia femenina desde muchísimas perspectivas, también hay películas críticas con un estamento social, con una época, con las relaciones de pareja vistas como una convención, o una inevitabilidad. Pero el cine ha incidido menos veces de lleno en la fragilidad del hombre desde su condición sexual (y no me valen las comedias de iniciación adolescente, siempre con final feliz). Ahora pienso en algunas películas de Woody Allen, en La noche de la Iguana, de John Houston, en El Seductor de Don Siegel, Las dos caras del doctor Jekyll, de Terence FisherVete de mí y Más pena que gloria de Victor García, o, vista hace poco (agárrense) Beowulf, de Robert Zemeckis. En ellas se desmantela el poder del macho (o del macho alfa, incluso) sin piedad.  

Yo vigilo el camino es, como casi todos los thrillers policíacos que darían los setenta, el retrato de una sociedad corrupta a través de las actividades delictivas de los agentes de la ley. Pero en todos ellos el policía rara vez es consciente de sus contradicciones éticas. Y siempre se le retrata, venga o no a cuento, como un triunfador en cuestiones amatorias. Siempre me acuerdo de la secuencia metida con calzador en French Connection en la que se nos deja claro que Popeye Doyle folla todo lo que quiere. Pero Gregory Peck, en esta pelicula, carga con el peso de la culpa desde el primer plano, incluso antes de cometer cualquier delito. Y su cana al aire acaba siendo el último clavo en su ataúd.

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Comentarios

Habrá que verla.
Me la apunto.

Nacho, ahora participo en un nuevo blog sobre la crítica cinéfila que haría tu madre si viese Paranormal activity, Pánico en el transiberiano o El hotel eléctrico (de Segundo Chomón), por citar algunos ejemplos.

http://melotragotodo.wordpress.com

Te sigo en la distancia y el silencio. Te leo.

Abrazos.

Genial análisis de una peli que no he visto y que por lo tanto me apunto para intentar verla próximamente. ¡Yo también quiero descubrirla a través de Internet! Gracias por dármela a conocer.

En otro orden de cosas, he hecho un par de pequeños montajes con el póster de "Los cronocrímenes" y otra peli y me gustaría enseñártelos, a ver qué te parecen. Por favor, no tengas en cuenta pequeños fallos que pueden estar visibles en ambos montajes, debido a mis pocos conocimientos de manipulación fotográfica. Es un simple homenaje a tu película (y también a la otra que, aunque podría haber sido mejor, realmente no es tan mala) y así me gustaría que lo vieras...

http://atxiflar.blogspot.com/2009/12/vigalondo-y-de-la-iglesia-juntos.html

en definitiva, el drama siempre es el mismo,http://www.youtube.com/watch?v=Ts90Un3LwzY

Ésta no la he visto aún, pero justamente otra de Frankenheimer es mi película favorita ("Seconds"). No logro entender porqué está tan ninguneado.


Querido señor Vigalondo,


Sólo por 5 centímetros. Fueron 5 centímetros los que me salvaron de recibir una "alcachofada" suya en la charla que dieron en Gijón el pasado viernes. Y, como bien sabrá usted, los ataques verduleros (aunque frustrados) pueden dejar secuelas traumáticas. Ayer mismo, en el supermercado, sufrí una crisis de ansiedad al pasar por la sección de las verduras. No es broma, incluso los miembros del SAMUR tuvieron que administrarme oxígeno. Llevo seis días sin dormir porque en cuanto cierro los ojos veo una alcachofa gigante venir hacia mí, con ese aspecto mustio y verdoso. Exijo una indemnización urgente*. También se la pediría a sus colegas Borja Cobeaga y Daniel Guzmán, amantes al mismo nivel de los actos terroristas a base de vegetales, pero parece que tienen sus blogs más abandonados.

Que sepa usted que por su culpa me he vuelto carnívora de por vida.

Un saludo

*No hace falta avise a su abogado, tranquilo, con que me ofrezca un puesto de meritorio en su próximo rodaje me consideraré satisfecha :D

bueno, pero a ver... no habíamos quedado en que Beowulf era un melodrama sobre la infinitud del hombre y sus problemas de cara a la adaptación al mundo laboral??

al margen, de la soplapollez que acabo de decir, como siempre, genial Vigalondo

Yo seguiré vigilando este blog.
Debo ser de los últimos en incorporarme a tus escritos, tus entrevistas (bueno estuve en una Master Class que diste en Málaga, y que yo recuerde no salió a relucir en ningún momento John Frankenheimer), e incluso a tus trabajos, Gabilondo. Te puedo asegurar que no soy el que en los comments del post anterior, mencionaba el tema, soy el fanfarrón que decía que esa espalda, esa camisa,... pero que no tenía ni zorra idea de que coño era I walk the line.
Ya está la mula cargando con el peso de mi culpa sobre su maltratado lomo.

P.d. Nacho, cuando puedas estaría bien que dijeras algo al respecto de creadores vs descargadores. Igual tanto post, últimamente, sobre la culpa es la única manera que tus hombros han encontrado de liberarse de semejante pedazo de peso ;-)

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