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Blindar al Heredero

Por: | 10 de abril de 2013

1297976812iK3zH7El tema de la imputación de la Infanta ha dado para muchos comentarios y análisis jurídicos que, la verdad, no me siento capaz de mejorar. Simplemente, como nota muy personal, creo importante apuntar que el nivel de diligencia, seriedad, respeto por los derechos fundamentales y por la presunción de inocencia (así como esa preocupación por no estigmatizarla gratuitamente) que juez e incluso en mayor medida fiscal han demostrado en este caso, lejos de parecerme mal, me encantan. Únicamente, eso sí, a ver si logramos que todos los ciudadanos españoles puedan tener a no mucho tardar ese mismo tratamiento, exquisito, que es el que merece toda persona sospechosa de haber cometido un delito y sobre la que se cierne la poderosa y siempre peligrosa maquinaria del Estado cuando pone en marcha su poder punitivo.

A mí la cuestión central no me parece aquí, en puridad, jurídica. Estamos ante un tema estructural y político, que más allá de pequeñas miserias y de dramas como el que tenemos, por capítulos, con Noos, apunta a lo que apunta: la toxicidad de una institución que, per se, como es la Monarquía, no puede sino contaminar todo lo que toca y todo lo que le rodea. Su mismo fundamento, asqueroso en sí mismo, propicia todo tipo de desmanes y desafueros. Cualquier Monarquía parte de la base de que unos son mejores que otros por simple razón de cuna. Una cuestión de pene o de vagina determina cargos públicos y una vida regalada a costa de otros ciudadanos. Además de ser esperpéntico y grotesco, más allá de consideraciones éticas, lo peor del asunto es que esto lleva a una sucesión de inevitables comportamientos que traen causa de esa diferencia y superioridad jurídica: cómo viven, a qué se dedican... La institución, además, para sobrevivir ha de tejer complicidades. Complicidades donde se hacen amigos, negocios y se riega todo con festejos pagados, directa o indirectamente, por todos. Es inevitable. No puede ser de otra manera. La diferencia es el grado de descaro y sinvergonzonería con que se haga. Desde el trabajo de las infantas en la Caixa o Mapfre, por el que cobran varios cientos de miles de euros al año al parecer, a los negocios de Urdangarin como mediador, figurín, o lo que fuera para medio disfrazar que la cosa consiste en pasar el platillo y acabando en las cosas que se hacen, supuestamente, y según cuentan los propios periodistas aúlicos de Su Majestad, al margen de la legalidad (comisiones y demás) que a diferencia de lo de Urdangarin se beneficia, justamente, de que nadie ha pretendido nunca (hasta últimamente) que eso fuera algo respetable y legítimo. Es decir, que la institución es tóxica y todo lo que ocurre no es sino lo que no puede dejar de ocurrir. Ya lo vivimos en España con Isabel II y luego con Alfonso XIII. Una degradación consumada a base de negocietes y demás toxicidades con el inevitable chalaneo y la complicidad de ciertas elites políticas y económicas que diciendo que buscan estabilidad y preservarnos a todos lo que hacen, claro, es poner el cazo para ver si se quedan con alguna migaja. En esta tesitura, como ya he dicho otras veces, la solución no es imputar o no imputar sino ir a la raíz del mal: Entre Hendaya y Cartagena, Su Majestad escoja (como Urdangarin y familia parece que se van a Qatar, a ver si cunde el ejemplo y en unos años no queda Borbón en territorio español).

En este contexto, resulta divertido comprobar cuáles están siendo las maniobras para tratar de salvar la imagen pública de una institución que, a pesar de sus intentos, no ha logrado esta vez vender la cabra a la población de que la culpa era de una oveja negra que se había aprovechado de una pobre Infanta. Como todo el mundo se ha hecho mayor la marea está llegando a Palacio y ante eso, PP y PSOE han decidido salir al rescate con una serie de propuestas e iniciativas que ya veremos en qué acaban pero que son significativas del entuerto en que está la Monarquía española. Porque la ecuación es sencilla: cualquier mejora real en términos democráticos del estatuto jurídico privilegiado que tienen lleva a que esta gente acabe teniendo que salir por piernas del país, mientras que cualquier maniobra Real de protección necesita, a la hora de la verdad, incrementar el estatuto jurídico privilegiado excepcional de esta gente Veamos algunos ejemplos:

- Ley de Transparencia: Ahora, de repente, el Gobierno ha anunciado que la casa Real está "encantada" de estar sometida a la Ley de Transparencia. El problema es que aquí la prueba del algodón es muy sencilla. Estar en una ley de Transparencia de verdad significa que hasta el último céntimo de dinero público se explica cómo se ha gastado y se publica en una web, acompañado de la correspondiente factura (sólo motivos justificados de seguridad puede excepcionar este mecanismo y prever, para esos supuestos, controles alternativos). El problemilla es evidente. Como se ponga en marcha algo así (y no digamos si se hace retroactivamente) el escándalo puede ser de tales proporciones que los coches de lujo del Monarca al fin tendrán una utilidad: para llegar cuanto antes a la frontera. Obviamente, todos asumimos que lo que ocurrirá es que tendremos una transparencia de mentiras, que sólo servirá para desacreditar la ley y, lo que es peor (de ahí, una vez más, la toxicidad de la institución), para que el standard de protección de la opacidad aplicado a la Casa Real, ¿por qué no?, esté perfectamente legitimado y justificado que sea la norma para todos. ¡Opacidad para cualquier acción pública, dado que la de la Jefatura del Estado también lo es! Irradiando toxicidad desde arriba, en materia de transparencia, igual que se irradia en materia de negocios no ejemplares, de privilegios, de castas...

- Publicación del patrimonio privado del Rey: De repente el PSOE propone esta medida, al igual que ocurre con Ministros y diputados, como mecanismo de transparencia y de control. Si supuestamente los Borbones no tenían nada (unos milloncejos en Suiza de nada, dicen ahora algunos maledicentes, pero sabido es que eso no puede ser verdad) y viven de la asignación, controlar su patrimonio privado sirve para calibrar si la asignación es suficiente o excesiva y también puede ser útil para controlar si pueden estar pasando cosas raras (por ejemplo, ¿con su sueldo y asignación, un chaletazo en Pedralbes es algo normal?). ¿Problema de una medida así? Pues, como todo el mundo es perfectamente consciente en España, que esto llevaría a nuestra Monarquía al game over en cuestión de nanosegundos (bueno, siempre quedaría la opción de mentir en la declaración, al igual que se mintió en su día al no declarar ciertas cuentas y herencias, y confiar en que nadie hurgue demasiado en todo esto, pero la verdad es que esta alternativa tampoco parece que pueda aspirar a llegar muy lejos). Luego queda la solución "Cultura de la Transición", claro, al estilo de una ley de transparencia que no lo sea montar una declaración de patrimonio que no lo sea. Pero incluso algo así es un peligroso avance en una dirección sin salida.

- Blindar al Príncipe Heredero: Aquí es donde nuestro querido establishment está enseñando la patita de modo más divertido. Como es sabido, nuestro querido Príncipe de Asturias, Camarada Brillante Preparao o, como señalan acertadamente algunos, el futuro Pre-parado I, es unánimemente ensalzao como un tío preparao, mu competente, mu honrao y mu trabajador. Absolutamente intachable. Y por si hay alguna duda, de vez en cuando aparece Carmen Iglesias, a la que luego se recompensa con más medallas y más academias por ello, para decirnos que es de una brillantez y ejemplaridad sin igual, de esas que demuestran lo útil, buena, sensata y guay que es la Monarquía. ¡Si es que con lo preparados e íntegros que nos salen los Borbones yo no sé la razón por la que no los volvemos a hacer Jefes de Gobierno también, nos libramos de esos políticos horribles, zafios y no preparados y asunto arreglado! (perdón, arreglao). Sin embargo, y paradójicamente, todo esto de la Infanta ha generado un clamor en nuestros garantes del orden y de la estabilidad en el sentido de que no puede ser que el Príncipe esté "a la intemperie" y que pueda "ser imputado así como así en cualquier momento". Traduciendo eso de "a la intemperie" que dicen los expertos a lenguaje no jurídico lo que se quiere decir es "como cualquier ciudadano". Vamos, que no puede ser. ¡Que si es sospechoso de un delito se le puede investigar! ¡Qué vergüenza! ¡Y en cualquier juzgado de pueblo en vez de en una sala especial donde estén todos los amiguetes y los colocaos por los preparaos! Un escándalo. Y peligrosísimo para España, como nos dicen. Vamos, y hablando en plata, que hay absoluto pavor en estos momentos a que la acrisolada honradez del Príncipe pueda llevar un día de estos, a saber por qué, a una imputación. ¿Cómo resolver el tema? Pues oiga, como el del Rey, que ha demostrado de modo muy eficaz cómo su honradez sin tacha nunca lo ha llevado delante de un tribunal por la sencilla y expedita vía de impedir que eso pueda ocurrir. De manera que oiga, no sólo lo aforamos sino que lo tornamos inviolable en algunos casos, inmune a cualquier persecución judicial (incluso las civiles por temas privados) y asunto arreglado. Todos contentos.

Que Pre-parao no tenga, por el momento, función constitucional alguna, al parecer, no es óbice alguno para establecer estas excepcionales medidas de protección de su figura. Hay que hacerlo, se dice, porque no nos podemos permitir el riesgo de que algo estalle contra él, dado que en ese caso no habría salvación posible para la Monarquía. Y yo me pregunto, ¿la única manera de garantizar que Su Brillante Alteza Pre-parada no vaya a tener problemas con la Justicia es impedir de raíz que, haga lo que haga, pueda tenerlos? ¿Ése es el nivel de confianza que los defensores de la Monarquía tienen en los Borbones que la encarnan? ¿En serio nos quieren vender que lo que hay que hacer es cerrarnos a todos los ojos forzadamente y, sobre todo, taparnos la nariz, para que todos podamos hacer como que no nos enteramos del hedor que desprende la Casa Real?

Hay 5 Comentarios

La monarquia ya está en crisis pública !Aleluya!
Ya es tiempo de que esta institución antigua y favorecedora de la aristocracia y de los poderosos de alto nivel desaparezca.
Y siempre me ha sorprendido que no se hable de que la sucesora deberia ser Elena ¿Que pasa con los derechos de igualdad de sexo en este pais? ¿Por que tiene que ser el heredero el tercer hijo del actual monarca?
Elena Reina!!!!

hoy somos fregonas y mañana princesas o no
hoy somos nobles y mañana plebe.
un saludo

Belén, estoy muy de acuerdo contigo en que hay que preguntarse, y con rigor y seriedad, por qué los grandes empresarios de este país quieren ir con el Rey cuando van al extranjero a hacer negocios.

He leído los primeros párrafos de tu artículo con atención.
Después he albergado la duda.
¿Cómo es posible que se compare a una princesa con una tendera? Quiero decir: ¿Es en algo parecida la vida del hijo del Presidente del BBVA al del hijo de un trabajador del metal o al del hijo de un catedrático?
Me asusta este planteamiento contra evidencia.

Por otra parte: ¿No es cierto que si la intención de la princesa hubiera sido el lucrarse, se hubiera casado con un hombre de negocios o con el hijo de un empresario o accionista de éxito?
Lo cierto es que se casó con un jugador de balonmano, no con un jugador de la selección española de fútbol

Ya que se emplea lenguaje soez creo que es evidente quienes pegaron el "braguetazo", por cierto: de quienes no se habla. ¿Cómo ha cambiado la vida de los Urdangarín Liebaert desde que "emparentaron" con la familia del rey de España?

En cuanto a la Casa Real: ¿No es una de las Instituciones mejor valoradas en todo el mundo? ¿No es cierto que se les ha llegado a recibir por segunda vez consecutiva en Japón, en un mismo año, situación extraordinaria y sin precedentes en la actualidad?

¿Por qué se acompañan del rey de España los mayores empresarios de este país cuando van a hacer las Américas o se desplazan, por el contrario, a Oriente medio?

Resulta que el mejor embajador que tiene España no cobra su diplomacia en mayor grado que todos los embajadores a sueldo pese a que se puede decir que el resultado de sus gestiones resulta óptimo.
Quizás el problema reside en que el ciudadano de a pie no lo percibe, dado que las grandes empresas y corporaciones no invierten en la generación de riqueza ni de empleo. Ya se sabe, con la privatización y la globalización, ya no son de ninguna parte. Ah, pero cuando les interesa son españolas y se escudan con el rey de España.

No voy a pecar de feminista, pero creo que la sucesión en la Corona le correspondía a la princesa Elena, a quien se insultó y maltrató públicamente.
Ahora le ha tocado el turno a su hermana.
¿A qué diablos obedece esta visión miserable y quienes se benefician de trasvasar el asunto a la Casa Real, una de las pocas instituciones españolas no corruptas?
¿Quienes están haciendo el Agosto a costa de la falta de cultura y de la ignorancia pública?

No me cabe duda de que la princesa es víctima. Ahora bien: si se demuestra que se ha acogido a alguna Amnistía fiscal, debe de devolver el dinero, al igual que toda la corte de delincuentes, prófugos y sirvergüenzas a los que han amparado los diferentes gobiernos.

Que así sea

Ya has tenido tu minuto de gloria! A que te suena?
Imaginatelo cuando tenga que sustituir al padre.
Saludos Andres.

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Sobre el blog

Una mirada al mundo y a la actualidad a través del Derecho público. Este blog no es sino el reflejo de los anteojos de un jurista y su uso para filtrar obsesiones, con mejor o peor fortuna. Aspira a hacer más comprensible la realidad aportando un prisma muchas veces poco visible, casi opaco. En todo caso, no aspira a convencer a nadie sino a dar razones. Porque se trata, sobre todo, de incitar a pensar desde otros puntos de vista.

Sobre el autor

Andrés Boix Palop

(València, 1976) es Profesor de Derecho administrativo en la Universitat de València y ha estudiado o investigado, en diversos momentos en Universidades francesas y alemanas (París, Múnich, Fráncfort). Al margen de sus trabajos sobre cuestiones de Derecho público escribe regularmente sobre temas de actualidad que tengan que ver con esa parcela del ordenamiento, no sea que en contra de lo que históricamente han considerado los juristas españoles, haya alguien ahí fuera a quien puedan interesar estas reflexiones a caballo entre lo jurídico, lo noticioso y las obsesiones personales de su autor.

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