Se acabó la broma

Por: Carlos E. Cué | 21 nov 2011

Pepeiros

Lleva mucho tiempo esperando este momento. Ha sufrido muchos lunes negros hasta llegar a un lunes como hoy, probablemente el mejor de su vida. La euforia de su mujer, Elvira Fernández, Viri, explicaba anoche mejor que su estudiada contención de presidente en plena crisis lo que está pasando en esa familia. Todos nos acercamos a felicitarle ayer. La victoria es espectacular, inapelable. Pero para Mariano Rajoy, después de la noche de alegría merecida, llegó la hora de la verdad.

Seguir leyendo »

El paro es el mensaje, y funciona

Por: Carlos E. Cué | 13 nov 2011

 

Cuentan dirigentes socialistas que ya hace unos meses, cuando todos a su alrededor insistían en que la clave de su campaña era su superioridad frente a Rajoy en un debate, Alfredo Pérez Rubalcaba rebajaba el entusiasmo de los suyos. "Es imposible ganar un debate cuando tienes cinco millones de parados a tus espaldas", les decía. Y eso que entonces nadie se esperaba hacer una campaña en plena tormenta y con dimisiones en Grecia e Italia. En el PP tienen tan claro eso, que Rajoy ha diseñado una campaña en la que el único mensaje real es el paro. Basta ver el anuncio que preside este texto, y con el que ha arrancado el apoteósico mitin de la plaza de toros de Valencia, por primera vez sin Francisco Camps. El mensaje es clarísimo: si votas al PP, esta gente tendrá trabajo. Y tú, parado, también. Y su hijo, señora, y su nieto.

El PSOE tira contra los populares por tierra, mar y aire (ETA, impuestos, sanidad y educación públicas, matrimonio homosexual, aborto), intentando que el PP se moje en algo para recordar a sus abstencionistas de izquierdas por qué antes votaban contra el PP. Pero el hierático Rajoy no mueve un músculo. Aunque todos le conocen ya mucho, algunos dirigentes estaban sorprendidos después del debate. "Hay que tener mucho cuajo para leer frente a la cámara durante dos horas cuando tienes 17 puntos de ventaja en las encuestas y todo a tu favor", comentaban algunos.

Rajoy No piensa jugársela. Y sin embargo, si la estrategia de centrarlo todo en el paro ha sido exitosa (veáse la encuesta de EL PAÍS) y parece perfecta para ganar elecciones, tiene un enorme riesgo que también admiten en el PP. El Gobierno no va a tener ni 100 días de gracia, resumió Aznar. Rajoy sabe que se lo juega todo a una carta: si en unos meses el paro no empieza a bajar, la crisis empezará a achicharrarlo también a él. Y muchos economistas dicen que con los recortes que va a hacer se profundizará la recesión, al menos en un primer momento, y por tanto el paro.

Los políticos son especialistas en alterar la realidad cuando tienen un micrófono delante. Pero eso no quiere decir que no sepan verla. Rajoy insiste casi todos los días en que sacarán a España de la crisis como ya hizo el PP en 1996. Pero él y todo su entorno saben que no es lo mismo. Aunque en público lo nieguen siempre, las cifras cantan, como se ve en este gráfico: el PP llegó al Gobierno en abril de 1996, cuando ya empezaba la recuperación de la crisis del 93 y el paro llevaba varios meses bajando. Y ahora va a llegar en plena recaída.

Grafico paro

PD. El vídeo del PP puede parecer para muchos una burda utilización del paro a favor de un partido. Pero los hay peores. El del PSC, que ha tenido que ser retirado, llegaba a utilizar a un paciente moribundo para denunciar los recortes en sanidad. Si vamos a copiar a EEUU, famosa por sus vídeos crueles en campaña, por qué no lo hacemos en lo bueno? Ya se conocen las fechas de los cuatro (sí, cuatro) debates presidenciales del año que viene y eso que aún no se sabe quién será el candidato republicano.

Ojalá un PP en el Gobierno acepte cuatro debates. Ojalá no fuéramos para atrás, como esta vez, con un solo encuentro porque así lo ha querido Rajoy. Ah, y ya por soñar, moderados por periodistas que hacen preguntas y orientan el debate cuando alguien se va por las ramas. Como debe ser, como en todas partes.

Increíble, o mejor inasumible

Por: Carlos E. Cué | 27 oct 2011

Rajoy

Una de las peores cosas que hay para este trabajo es la rutina. Y la costumbre. Porque empieza a parecerte normal lo que no es normal. Por eso es muy útil que venga alguien a refrescarte la memoria. Acabamos de tener el briefing de campaña del PP, para que nos cuenten el recorrido y el planteamiento de trabajo. Y como es habitual con Mariano Rajoy, no hay prevista ni una sola rueda de prensa en toda la campaña, ni siquiera un encuentro con la prensa. Nada.

Algún encuentro se improvisará, tal vez. Es probable. Pero no hay ni siquiera forma de preguntarle, a él o a alguien autorizado, qué opina de las propuestas del otro candidato, por ejemplo. O de las cosas que suceden en todas las campañas, cuando alguien dice algo inesperado, otro dirigente mete la pata, hay manifestaciones, huelgas. Noticias, vamos.

Los que le seguimos habitualmente protestamos bastante por estas cosas, pero agota darse contra una pared. Sobre todo porque la estrategia de no arriesgar le ha salido muy bien –veáse las encuestas-, así que nadie cree que la vaya a cambiar. Pero hoy estaba Ernesto Estévez en el briefing. Ernesto es un veterano corresponsal político de la Cadena SER, que hizo varias campañas electorales siguiendo a Aznar, luego se ocupó de internacional y ahora vuelve al periodismo político. Y cuando le han contado el plan, ha exclamado: “¡No me lo puedo creer!¡No me creo que no haya nada, ni ruedas, ni canutazos [pequeñas declaraciones] ni encuentros, ni forma de enterarse de qué piensa Rajoy!”.

Le parecía increíble. No lo es. Es real. Pero es inasumible. “Hay muchos mítines”, le han contestado. Estévez ha recordado que con Aznar había una breve rueda de prensa casi cada día. Los veteranos de esa época recuerdan que no era tan idílico. Cuentan que se controlaban mucho las preguntas y no se daba la palabra a todos los medios –hay que reconocer que Rajoy sí lo hace cuando da algunas de sus escasas ruedas de prensa, al César lo que es del César, él cuida mucho esas cosas- pero al menos había preguntas casi todos los días. Y varios encuentros.

Es lo normal en casi cualquier campaña. No es solo lo que se ve en las series o películas estadounidenses. Es la realidad en casi todas partes. Como los debates normales, con interrupciones, con preguntas de periodistas, con debate de verdad. Pero aquí no. En la última campaña, por ejemplo, hubo un solo encuentro con Rajoy.

Es una estrategia inteligente, que funciona, dicen los suyos. Una forma de no arriesgar, de no entrar a los temas que no quieres entrar. La única manera de perder unas elecciones que tienes ganadas es cometer errores, dicen en el PP. Y así, sin riesgos, se cometen muchos menos. Por eso habrá solo un debate y al principio de la campaña. Menos arriesgado uno que dos, menos arriesgado al principio que al final, porque se olvida y se pasa el efecto. Ganes o pierdas, es menos relevante.

Mi compañera Anabel Díez me cuenta que en el PSOE de momento no tienen el plan de campaña, así que no podemos comparar aún. En cualquier caso, eso de que no haya ninguna rueda de prensa en campaña se ha convertido en la norma en España, en los dos grandes partidos.

Lo cierto es que funciona. Cristina Fernández acaba de arrasar en las elecciones argentinas. Y como cuenta Soledad Gallego-Díaz, corresponsal de EL PAÍS en Buenos Aires, lo ha hecho sin ofrecer una sola entrevista –Rajoy sí las está haciendo y las hará, Rubalcaba no para de acudir a todos los medios- sin un solo debate y sin ni siquiera permitir que se le acercara algún periodista de los grandes medios internacionales para hacerle un perfil. Solo discursos, uno detrás de otro. Y una campaña controlada por publicistas brillantes.

Los políticos son posibilistas, y más el pragmático que Rajoy, que no suele hacer nada que no sea eficaz e imprescindible. Así que si funciona así, ¿para qué cambiar?, se preguntan los suyos.

 

PD. Mando desde aquí mi pequeño homenaje a Paco Villar, que fue jefe de gabinete de Rajoy muchos años. Falleció ayer. Era un tipo de una pieza, un señor, con el que he disfrutado de fantásticas conversaciones en los pasillos del Congreso. No le gustaba que se hablara de él, adoraba el bajo perfil, así que lo dejo ahí. Era un tipo espléndido que, como dicen sus amigos, ha tenido la mala suerte de morir justo antes de ver, si se cumplen las encuestas, aquello por lo que trabajó mucho tiempo: a Mariano Rajoy de presidente y a Soraya Sáenz de Santamaría, a la que él descubrió, como su mano derecha en el Gobierno.

Rajoy, esa caja de sorpresas

Por: Carlos E. Cué | 26 oct 2011

Rajoy, con Cospedal y Mato

El líder del PP siempre busca una imagen de hombre previsible, en contraste con el “improvisador” Zapatero. Pero los suyos comprueban cada día que no es del todo así. Ayer mismo su amiga Ana Pastor sudó tinta para contestar preguntas sobre el aborto. En abril, el líder había dejado caer que estaba a favor de derogar la reforma del PSOE. Ella se lanzó: “derogaremos la ley”. Lo dijo hace solo 15 días. Pero Rajoy lo desmintió en la COPE el lunes. “Estamos buscando una fórmula para reformar la ley y proteger el derecho a la vida en línea con la sentencia” de 1985. De derogar, nada. O sí. ¿Quién sabe? Y el programa, que aún no existe, tampoco lo aclarará del todo. Los suyos tiemblan cada vez que tienen un micrófono delante. ¿Qué decir? Si no hay postura clara, ¿qué hacer? Ayer se vio a Pastor sufrir. ¿Derogarán o no? Estoooo... La contundencia de hace 15 días dio paso a las dudas. Aunque una profesional con experiencia como ella tenía salida: se aferró al recurso del PP al Constitucional. Pero eso tardará años en resolverse, y mientras, una parte de su electorado quiere saber qué hará con esta ley si gobierna. Pero claro, eso sólo se sabrá cuando gobierne. O no.

Los diputados ya han sufrido –o disfrutado, que de todo hay- esa caja de sorpresas que es Rajoy. No es un secreto que en muchas ocasiones, cinco minutos antes de votaciones clave no sabían qué botón tendrían que apretar. Lo contaban en los pasillos, estupefactos. Así fue con la de los recortes de 2010, o con la de la negociación colectiva, o con el decreto de declaración del estado de alarma. A los diputados les molestaba, pero se acostumbraron. Hasta los más veteranos dejaron de protestar. Total, a Rajoy nadie lo va a cambiar. Es otra forma de ser previsible. Está previsto que nadie sepa nada hasta el último minuto. Bueno, es un aliciente para esta campaña que está a punto de empezar, ¿no?


PD. Revisando el blog que hicimos en la campaña de 2008, he visto que la última entrada se titulaba "Triste despedida". Todos estábamos entonces conmocionados por el asesinato de Isaías Carrasco, concejal socialista en Mondragón. El post concluía con el deseo de que fuera la última campaña con asesinatos terroristas en España, ese horror que nunca nos ha permitido ser un país normal. Parece que esta vez va en serio. Ojalá. Les dejo con este vídeo de Ernest Lluch en 1999, en plena tregua.

 

Sobre el autor

Carlos E. Cué

. Estudié Económicas pero acabé en el periodismo político. He seguido a casi todos los partidos y ahora llevo unos años con el PP. Supongo que todo el mundo lo piensa del suyo, pero yo me creo eso
de que este es
el mejor oficio del mundo.

Sobre el blog

Nada salió como estaba previsto. Siempre a la sombra de Aznar, Mariano Rajoy esperaba una victoria cómoda en 2004 y llegar a La Moncloa sin esfuerzo. Pero perdió, y después de una larga travesía del desierto con otra derrota en 2008, al fin acaricia la primera victoria como candidato de su vida. Este blog pretende seguir los detalles bizarros de esa recta final, esos que escapan a los focos. ¿Y después? Como diría Rajoy, después ya veremos.

Eskup

Archivo

noviembre 2011

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        

TWITTER

Sigue a Carlos E. Cué en Twitter

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal