Nada es imposible

Por: | 24 de enero de 2011

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Las bajitas no pueden jugar al tenis. Las bajitas no pueden sacar. Las bajitas, con revés a una mano, no tienen ninguna posibilidad en la era de las grandes pegadoras. Las bajitas, que lo dejen, que se dediquen a otra cosa, que den un paso a un lado, se sienten y admiren a la legión de mujeres del Este que invaden las pistas con su 1,80m y su tenis monotemático de golpetón y tentetieso.

            Menos mal que Schiavone no cree en estereotipos. Con sus 166 centímetros y sus 64 kilos, la italiana ha ganado Roland Garros (vídeo) y tres veces la Copa Federación; ha pisado los cuartos de final de los otros tres grandes; será la número 4 la próxima semana; y ha vencido el partido más largo de la historia del tenis femenino en los torneos del Grand Slam: 4h44m tardó en ganar a la rusa Kuznetsova, que tuvo seis puntos de partido.

            Con su revés a una mano, “un látigo”, que dicen los comentaristas, Schiavone, tenista de diminuta pero hipertrofiada armadura, es un ejemplo de inconformismo, un acicate, por ejemplo, para jugadoras como Carla Suárez. Con su personalidad expansiva, sonriente siempre, impredecible en palabras y gestos, es un regalo para el tenis femenino, tan necesitado de estrellas en tiempos tan grises como los que vive. Y con sus heroicas gestas, con esos besos a la tierra de París tras sus increíbles victorias, con esos saltos y esos puños al cielo tras ganar a Kuznetsova, la italiana es un estímulo para el espectador: es una sorpresa constante, un incentivo para ir a una pista. Su éxito ha sido tardío. A los 30 años culminó todo el trabajo físico que le permite resistir lo que otras no pueden y correr como ninguna. A los 30 años, también, ha descubierto lo que es la fe, la confianza, el creer en uno mismo. A la final de París la acompañaron una legión de familiares uniformados: Schiavo, nothing is impossible, se leía en sus camisetas. Francesca ganó Roland Garros, y desde entonces es una tenista totalmente distinta.

Hay 4 Comentarios

Den una vuelta por aquí. Es gratis: http://elojoajeno.wordpress.com/

Todo es posible, asi lo creyo Nadia Commanecci, mejor gimnasta de todos los tiempos, de pequeña talla, por cierto, suficiente para ganar!

http://www.historiasdemaria.com

Precioso articulo, me ha emocionado.....una fan de la schia ;)

Un artículo GENIAL.

Vi en directo la final del Barcelona Ladies Open del año pasado, entre Schiavone y una lesionada Roberta Vinci. Ganó Francesca pero fue un partido malo, aburrido, en el que más de una vez dio la sensación que Vinci se iba a retirar. Me llamó más la atención la musculatura de Francesca que el tenis en si.

Esto fue poco antes de Roland Garros. Juro que si alguien me hubiera dicho en ese momento que Frannie iba a ganar Roland Garros me hubiera estado riendo 3 días seguidos.... Y mira!! No sólo va la tía y gana (a medida que iba pasando ronda se me iba abriendo la boca más y más, qué garra le puso mamma mia!) si no que encima te tienes que quitar el sombrero por todo lo que muy bien se explica en este artículo. Soy fan!

En fin, esto son pequeñas lecciones que recibes de vez en cuando, para aprender a no infravalorar a nadie y a creerte que, efectivamente y no sólo en el tenis, nada es imposible.

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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