Lágrimas de campeones

Por: | 22 de junio de 2011

Este no es solo el video de unas lágrimas. Es el resumen de lo que cuesta llegar a lo más alto, de cuánto le pide al alma y al cuerpo la competición, de los límites que debe superar un deportista para buscarse un sitio en la historia. Serena Williams llora, pero no lo hace porque deba volar con unas medias especiales, porque le tengan que poner una inyección antes de subirse a un avión, o porque tema que ese enemigo silencioso e indetectable, la embolia pulmonar, le ataque de nuevo en cualquier momento. Llora porque está en su templo, en Wimbledon, y viva para contarlo.

“Lucho, disfruto de la batalla”, dice luego, ya sin lágrimas en el rostro. “Ha sido un camino arduo. Terminarlo de pie es increíble”.

La estadounidense, por supuesto, no es una excepción. Los tenistas, como muchos otros deportistas, están sometidos a tensiones extremas. La competición aprieta cada una de las clavijas de su personalidad hasta el límite. Las lágrimas están en el día a día de los torneos. Unas son de alegría, otras de pesar, amargas, fruto de las derrotas. Un día, en la final del Abierto de Australia 2009, el que lloró fue Roger Federer. Al otro, lo hizo Andy Murray, que solo encontró en las risas el antídoto contra las lágrimas: “Puedo llorar como Roger, es una pena que no pueda jugar como él”, dijo.

También, por nombrar solo a alguno de los campeones recientes, lloraron Juan Martín del Potro, tras ver rota la mejor racha de victorias de su carrera, o el español Rafael Nadal. Le pasó, por ejemplo, en el torneo de Montecarlo 2010, quizás la clave del mejor curso de su carrera: tras casi un año sin ganar un torneo, se impuso sobre la arena del Principado y debió esconder el rostro tras una toalla, emocionado.

 

El deporte es esfuerzo, superación de las dificultades, búsqueda constante por convertir los límites en horizontes. Por eso, las lágrimas están presentes hasta en las despedidas: se acaba un sufrimiento, se marchan, también, miles de alegrías y una forma de entender la vida, como reflejó el estadounidense Agassi en su último partido.

 

Hay 3 Comentarios

jajajaja buenísima la del petulante de Federer llorando de frustración.

Las de Federer en Australia han sido las que más me chocaron, porque un hombre como él, el mejor tenista de la historia, demostró que esas derrotas ante Nadal, por más que se dijera, le afectaban, y mucho.

Es que a veces la emoción está a flor de piel y no se puede evitar...

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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