Los rusos de Kazajistán

Por: | 09 de febrero de 2012

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Estos son dos hombres que viven en una burbuja de cristal. Dos kazajos que andan por el circuito hablándose casi solo entre ellos, contentos de ser minoría, felices en su exótica excepcionalidad. Andrey Golubev y Mikhail Kukushin, los mejores jugadores de Kazajistán, rivales de España en la primera ronda de la Copa Davis, nacieron rusos, se sienten rusos, hablan en ruso y no compiten como rusos porque en su nación de origen abundan los tenistas de elite y en su nación de acogida sobra el dinero. Lo mismo ocurre con los doblistas titulares, Schukin y Korolev. Todos compiten para un país que no tenía ni Federación de tenis hace un decenio, y que les ha seducido ofreciéndoles la posibilidad de jugar la Davis y los Juegos Olímpicos mientras hacían un buen dinero por el camino.

“Hemos nacido en un mismo país, la antigua Unión Soviética, y entonces no había esta división”, cuenta en Oviedo Golubev, en declaraciones recogidas por EFE. “Ahora nos toca defender a Kazajistán. Nuestra federación está a un gran nivel, y desarrolla este deporte, que es mi vida. Estamos contentos de defenderla”.

¿Cómo ocurre todo?

En octubre de 2007, el mítico Shamil Tarpischev, eterno muñidor del tenis ruso en los banquillos y los despachos, se entrevista con Nursultan Nazarbayev, el presidente kazajo. Lleva un regalo y se lleva un acuerdo. A cambio de una foto del equipo ruso campeón de la Davis, firma un convenio para ayudar al desarrollo del tenis kazajo.  

Pasan los años, llega 2010, y a Tarpischev le preguntan si no le duele ver a tantos rusos, hombres y mujeres, abandonando a la madre patria para jugar con Kazajistán. “No tengo ningún problema con esto”, contesta; “ya que hay una acuerdo entre las dos federaciones para ayudarse (…). Eso ha ayudado a muchos jugadores, puesto que han conseguido financiación extra de la federación kazaja que les ha ayudado a desarrollarse”.

Los dólares, poderoso aliado, han obrado el milagro de colocar a un país sin tradición en el grupo mundial. En Kazajistán hay un presidente enamorado del tenis, al que hace un mes se pudo ver vestido de corto y con raqueta mientras probaba unas nuevas instalaciones.  Se ha creado un centro nacional de tenis. Se construyen centenas de pistas pensando en los niños y en el futuro… porque para el presente sobran los rusos deseosos de cambiar de pasaporte.

Los nacionalizados no están obligados a residir en el país y firman un contrato de mínimos. En él se recogen cláusulas que premian el ascenso en los distintos escalones del ránking, así como el éxito del equipo en la Davis. A Korolev, que un día fue Baby Marat, tanto se parecía a Safin, ex número uno mundial, hoy le llaman El Príncipe de Kazajistán. Su puesto en el ránking es el 297. En consecuencia, quizás su apodo tenga que ver más con la cartera que con la raqueta.

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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