La verdadera Armada

Por: | 04 de julio de 2012

PeticionImagenCA4VMRFNCon Rafael Nadal eliminado en segunda ronda de Wimbledon, comienzan las preguntas. ¿Cuál es la verdadera profundidad del tenis español? ¿Cuántos tenistas pesan de verdad en el circuito cuando llegan las ocasiones importantes?

Los once títulos de Grand Slam de Nadal, que son 50 en total, ocultan triunfos de menor calado que aún así merecerían más celebraciones. Hace unos días, David Ferrer levantó el título de s'Hertogenbosch. En los últimos 40 años, solo el alicantino y el mallorquín han celebrado un trofeo sobre césped, superficie tradicionalmente maldita para los españoles, para un total de cuatro coronas en hierba. Su éxito, sin embargo, pasó prácticamente inadvertido.

Es imposible competir contra un deportista como Nadal, al que con todo merecimiento apuntan los focos constantemente. En su ausencia, y ahora que vuelven a martirizarle las rodillas, se ve a la verdadera armada. España lleva desde el Abierto de Australia 2006 colocando al menos a un tenista en los cuartos de final de todos los grandes. Son más de seis años con Nadal, Ferrer, Carlos Moyà, Tommy Robredo, Feliciano López, Fernando Verdasco, Juan Carlos Ferrero o Nicolás Almagro asomándose por las zonas nobles de los torneos más prestigiosos. Seis temporadas en las que tanto Verdasco (1) como Ferrer (3) han disputado las semifinales de alguna cita del Grand Slam, sobre cemento o tierra. Seis cursos en los que el tenis español llegó a batir el récord de trofeos en un año (20), mientras conquistaba hasta tres Copas Davis.

Con cinco jugadores entre los 20 mejores y 12 jugadores entre los 100, probablemente España tenga un problema de futuro, porque no se observan herederos a la altura de los tenistas actuales, pero disfruta de un presente de ensueño. Ningún tenista español del momento puede compararse con Nadal, como tampoco puede hacerlo casi ningún jugador de cualquier otro país del mundo. El mallorquín, sin embargo, comanda la armada más potente del planeta.

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Básicamente de acuerdo con todo, con un matiz, ningún tenista puede quejarse de que Nadal oscurece o no oscurece, porque Nadal es la luz que abrió todas las vías, la de la hierba especialmente. Con 18/19 años se plantó en las finales de Wimbledon hasta que consiguió derrotar a un tal R. Federer. Ese centímetro al que hace alusión el artículo, increible que David perdiera ayer, pero perdió, es el que diferencia a los muy grandes, sí muy grandes como David, de las leyendas como Federer, Djokovic o Nadal.

Nuestra Armada (masculina y femenina) lleva varios años conquistando un título todas las semanas del año, salvo alguna aislada, pero en cambio son muchas las que se lleva más de uno. Eso no lo ha conseguido nadie.
Cómo vamos a echar de menos estos tiempos.

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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