La Copa más abierta

Por: | 04 de noviembre de 2012

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La Copa de Maestros arranca en un escenario inesperado y extremadamente abierto: por primera vez desde 2003 ha habido cuatro campeones distintos en los grandes (Novak Djokovic ganó en Australia, Rafael Nadal en París, Roger Federer en Londres y Andy Murray en Nueva York); el mallorquín, un fijo de la cita, no competirá por lesión; y dos de los implicados en el torneo (Ferrer y Berdych) miran de reojo a la final de la Copa Davis, que les enfrentará la próxima semana. El lunes, Murray se enfrenta a Berdych (no antes de las 14.45) y Djokovic a Tsonga (no antes de las 20.45).

Novak Djokovic. Aunque el serbio acaba el año como número uno mundial, su temporada ha estado llena de claroscuros. Su impresionante victoria en el Abierto de Australia, donde sometió a Rafael Nadal tras la final más larga de la historia (5h 53m), pareció anunciar un año de dominio aplastante similar al de 2011, cuando se hizo con tres de los cuatro grandes en juego. Sin embargo, cuando Nadal le derrotó en las finales de Montecarlo y Roma, Nole volvió a ser humano: primero sufrió la muerte de su abuelo, luego la hospitalización de su padre, y en medio, siempre dentro de su alto nivel y de los cinco títulos conquistados, volvieron a aparecer sus aspavientos y sus quejas, especialmente llamativos durante la final perdida en Roland Garros (reventó de un golpe su banquillo), tras quedarse sin medalla en los Juegos Olímpicos de Londres (serró todas sus raquetas) y durante la final cedida del Abierto de Estados Unidos (sus quejas fueron continuas). Ganar la Copa sería el mejor trampolín para un 2013 en el que volverá a soñar con todo: ha celebrado un estupendo 62% de victorias este año contra los otros diez mejores.  

Roger Federer. El suizo es el gran reivindicado del curso. Tras un 2011 que pareció crepuscular, porque Efe-fotos-espana.8160964no ganó un grande por primera vez en más de un lustro, la campaña que ahora acaba le ha visto reconquistar Wimbledon con 31 años, coronarse como el hombre que más semanas ha pasado como número uno, superando las 300, y volver a competir de tú a tú contra los mejores al aire libre. De vuelta a su reino, el de las pistas bajo techo, el número dos mundial ha subrayado la importancia que le concede a la cita de Londres con una decisión estratégica: no acudió al torneo de París para preparar el torneo final de una temporada en la que ha sumado seis títulos y se ha rencontrado con su saque, el golpe desde el que construye su juego.

Andy Murray. El británico rompió un maleficio que parecía eterno al ganar el primer grande (US Open) para un tenista británico desde el lejano último triunfo de Fred Perry (1936). El punto de inflexión de su temporada y de su carrera, sin embargo, estuvo en Londres: primero alcanzó la final de Wimbledon, en la que el cierre de la techumbre jugó un papel decisivo en favor de Federer, y luego conquistó en esa misma pista el oro olímpico individual y la plata en dobles mixtos. Londres pondrá a prueba su consistencia. Desde su excelente triunfo en Nueva York, donde disputó una final durísima contra Djokovic, no ha alzado ningún título, y perdió el partido decisivo de Shanghái contra el serbio tras disfrutar de cinco puntos de partido. Tiene la oportunidad de preparar el asalto al número uno en 2013: el año pasado se retiró lesionado de la Copa de Maestros y tiene muchos puntos por sumar.

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David Ferrer. El alicantino puede adelantar a Rafael Nadal, lesionado, en la clasificación si llega a la final, que ya disputó en 2007, con lo que terminaría como número cuatro. Eso lo dice todo de la brillantez de su curso: siete títulos (más que nadie), 72 victorias (más que nadie), trofeos en cuatro superficies distintas (tierra, hierba, cemento y cemento bajo techo) y su primer triunfo en un Masters 1000 (París). A los 30 años, Ferrer mejora cada temporada que pasa, y derriba barreras impensables. ¿Quién habría apostado porque su primer masters llegara bajo techo y no sobre arcilla? ¿Quién habría dicho hace un lustro que competiría de tú a tú con Murray sobre la hierba de Wimbledon, como ocurrió en los cuartos de 2012? ¿Cómo prever que sería un tenista tan dúctil como para adaptarse a ser el número dos de España cuando Nadal acude a la Davis y un líder fiable cuando el mallorquín falta? Su triunfo en París, que cicatriza la herida abierta por perder una medalla olímpica en dobles que ya parecía segura, perjudica sus aspiraciones en Londres: tras levantar el trofeo francés el domingo, compite ya el martes contra Del Potro.

Tomas Berdych. Irregular siempre, el número seis mundial es mal cliente en pista de cemento y bajo techo. Sin viento ni sol para alterar sus tremendos tiros planos, el checo tiene una oportunidad para dejar su sello entre los mejores. Es el examen que le falta para consolidar una carrera en la que luce una final grande (Wimbledon 2010) y que le ha visto derrotar este mismo año a Federer en el Abierto de Estados Unidos: solo se impuso en el 39% de sus enfrentamientos contra los otros 10 mejores en 2012 y a lo largo de su carrera perdió el 69% de esos duelos.

Par7366686Juan Martín del Potro. Un dato certifica la vuelta del argentino a la elite tras la lesión de muñeca que cortó su excelente progresión, subrayada por su victoria en el Abierto de Estados Unidos 2009. Por fin ha vuelto a ganar a Roger Federer, encima en la final de Basilea. El de Tandil vuelve al torneo de los mejores por primera vez desde 2009, cuando disputó la final, que perdió contra el ruso Davydenko. Tiene tenis para atacar a cualquiera, corazón para pelear con todos y armas para asaltar cualquier torneo. Solo su cuerpo y su cabeza esconden el candado que sujeta o no su raqueta.

Jo-Wilfried Tsonga. El francés es cada vez un tenista más demagógico, propenso a los gritos y los golpetazos que alegran al público pero no ganan partidos decisivos. En todo 2012 ha celebrado dos trofeos menores (Metz y Doha) y una plata olímpica en dobles, pero solo ha ganado un duelo contra los otros diez mejores. Naufragó en los cuartos de final de la Copa Davis, cuando Francia cayó eliminada contra Estados Unidos  como local y sobre tierra. Los precedentes deben animarle a darle la vuelta a esa estadística: el año pasado alcanzó la final de la Copa de Maestros y apretó de lo lindo a Federer, finalmente el campeón. Técnicamente, sonríe con el saque y la derecha, pero pena con el revés. Un tenista que en carrera golpea ese golpe igualmente a dos manos que a una está ofreciendo una diana evidente a sus rivales.

Janko Tipsarevic. El serbio ha sido intrascendente en los grandes escenarios y está en el torneo por la baja de Nadal, que dejó un puesto libre. Sin peso en los torneos que deciden la brillantez de una carrera, desaprovechó una oportunidad única para jugar las semifinales del Abierto de EEUU cuando perdió ante Ferrer un partido de cuartos que tenía dominado. Es un tenista pegador, creativo y versátil. En un torneo con el formato de la Copa de Maestros, que permite margen de error al dividir a los ocho mejores en dos grupos de cuatro, tendrá su peligro. En 2011 ya tumbó a Djokovic. En 2012, sin embargo, su estado físico es una incógnita: llega al torneo final tras retirarse por precaución en el masters 1000 de París.

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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