Na Li, lost in translation

Por: | 29 de agosto de 2013

NL
Na Li, campeona de un grande, finalista de otros dos, se sienta en una mesa. A su derecha habla Carlos Rodríguez, su técnico, que lo fuera de Justine Henin, ex número uno y ganadora de siete torneos del Grand Slam. Enfrente de la actual número seis, su marido, también chino. El diálogo parece vacío de palabras, lleno de malentendidos, roto por las traducciones que van y vienen en un inglés con acento chino. Rodríguez trabaja para que Li, la tenista con más seguidores del planeta y la que tiene patrocinios más jugosos, que para eso China es una superpotencia, vuelva a ganar un grande. Tiene dos problemas: la barrera idiomática y la emotiva.

“Es muy complicado”, explica el técnico argentino. “[Los chinos] Tienen valores humanos diferentes. La estructura emocional y psicológica que tienen ellos es distinta. No tiene nada que ver”, prosigue. “Lleva tiempo tomar la información para luego saber cómo ayudar al jugador para que se estructure con respecto a lo que uno que quiere conseguir en la cancha”, añade. “Luego, Justine y Li Na son dos jugadoras con una particularidad: poca confianza en sí mismas. La diferencia de edad hoy es lo que juega más. Hoy Li Na reacciona más o menos como Justine cuando tenía 21 años, pero tiene 31, diez más. Es inmadura en conocimiento de ella misma. No se conoce”.

Li es una tenista de rompe y rasga con un agudo sentido del humor. Su inglés, invadido por el chino, deja piruetas y expresiones que hacen las delicias de las periodistas. Dentro de la pista, sufre, no chilla, pide silencio, como cuando perdió cuatro puntos de partido contra Clijsters en el Abierto de Australia. ¿Cómo le afecta esa “inmadurez” en la competición?

“Cuando uno no se conoce, no sabe cuáles son sus cualidades y sus defectos… ¿cómo hará para saber dónde está lo bueno y menos bueno que tiene uno, cómo trabajarlo, cómo aceptarlo, cómo asumirlo?”, se pregunta Rodríguez. “El ser humano se rige por tres elementos: cabeza para pensar, corazón para sentir y piernas para moverse. Son las tres baterías de cualquiera”, argumenta. “Hoy por hoy, Serena es el mejor ejemplo. Es la que se conoce más y sabe sacar partido de todo eso. Lo más difícil, lo que le pasa a Li Na hoy, es tener equilibrio emocional en un partido. Muchas, cuando van ganando claramente, se apuran [se dan prisa]. ¿Qué prisa tienes? Y cuando van 5-1 o 5-2 abajo, bajan la cabeza. Hay un problema de interpretación de la situación vivida”.

Así, Li Na sufre mientras busca con su prestigioso entrenador las claves del éxito. Juntos buscan y rebuscan, lost in translation.

Hay 1 Comentarios

Increíble derrota, pa darse de cabezazos con la pared

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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