El tiempo de Emilio

Por: | 08 de abril de 2014

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Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal, en una foto de archivo. / CARLES FRANCESC

“¡Cómo pasa el tiempo! Que alguien lo pare por favor”. Así responde Emilio Sánchez Vicario a Pedro Hernández, el empleado de la Federación española que anuncia en Twitter que se cumplen 25 años desde que alcanzó el número uno del mundo en dobles.

“Siempre fui un doblista lo que llamamos singlista, cuyas cualidades técnicas eran las mismas que en el circuito individual: buen saque, muy estable, restos muy medidos… pero pienso que lo que me hizo ser el número uno fue la constancia y que los que estaban delante mío en el ranking jugaban dobles esporádicamente y yo todo el tiempo”, describe Sánchez Vicario por email. “Aquello abrió puertas imaginarias, de ilusión, la gente se acercaba a jugar a nuestro deporte, me tocó una época de mucha repercusión y de crecer el tenis”, añade antes de resumir las razones que le convirtieron en una dupla de éxito junto a Sergio Casal. “Nosotros nos compensábamos muy bien, yo era de los mejores singlistas y él de los mejores doblistas. Yo era regular, él definitivo, me acuerdo que yo debía mantener el partido y esperar a que él se iluminase, ahí Sergio los destruía”.

El tiempo lo borra casi todo. Aunque permanece en el recuerdo que Emilio Sánchez Vicario fue el número uno mundial, y que alcanzó una medalla olímpica en la especialidad junto a Casal, suele olvidarse que también fue el séptimo mejor jugador del mundo en individuales. Esa realidad refleja la evolución del tenis español. Mientras La Armada sigue buscando una pareja de garantías que le permita competir el sábado de la Copa Davis sin importar la superficie o los rivales, los cuadros individuales han visto desde que Emilio colgó la raqueta a tres números uno españoles y cuatro ganadores distintos de torneos grandes.

“Hoy la mentalidad de nuestros tenistas no tiene nada que ver”, resume Emilio. “Entonces era como escalar montañas a pelo, con las generaciones cada una fue dejando senderos por los que subir, y la mentalidad de superación hace que sigan compitiendo y subiendo más fácil”, fotografía.

Hoy, la trayectoria del extenista sigue estando marcada por el éxito. Este es el impulsor de una Academia que ha producido, entre otros, a Svetlana Kuznetsova o Andy Murray, dos ganadores de torneos grandes, en donde él no pasó de cuartos. Este es el capitán de la Copa Davis conquistada en Mar del Plata 2008, a domicilio, bajo techo, sobre cemento y contra la temible Argentina de Nalbandian y Del Potro. Pasó el tiempo, volaron los segundos, pero él nunca se quedó quieto.

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Ojo de halcón

Sobre el blog

Un ojo de halcón para mirar al tenis, compartir historias y hablar sobre un deporte que de enero a diciembre inunda la libreta de héroes, villanos, partidos y detalles.

Sobre el autor

Juan José Mateo

es master en periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid / El País, redactor de la sección de deportes y cubre los Grand Slam.

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