Sobre el autor

(Madrid, 1946) fue redactor
jefe de Diario 16, subdirector de Informaciones y
corresponsal de EFE en La Habana. En 1983
se incorpora a EL PAÍS como jefe de Edición,
donde fue redactor jefe y subdirector. En 1989
se incorpora como director de los Servicios
Informativos a Canal+. En 1995 vuelve a
El País como director adjunto.
Desde setiembre de 2005 hasta
noviembre de 2009 fue director
de los Informativos Cuatro y de CNN+.

Sobre el blog

El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. Pero a la vista de que esas fuerzas ya han alcanzado sus objetivos, ha decidido rebajar la universalidad de la prueba y concentrarse en unas catas selectivas: unas aquí, otras allá. Cree que es justo que su trabajo, tan severo hasta ahora, se haga más reposado. Como el buen tequila. Mismos grados y fortaleza… pero un poco de sosiego.

Nuevo libro

¿Para qué servimos los periodistas? (hoy)¿Para qué servimos los periodistas? (hoy) (Editorial: Libros de la Catarata). En un momento en el que los despidos, los cierres y las pérdidas económicas en los medios de comunicación están llegando a cifras más que alarmantes y en el que la consideración social sobre los periodistas no es precisamente alta, José María Izquierdo reflexiona en este ensayo sobre la necesidad del oficio de contar y las muchas razones que justifican su existencia.

Leandro, el fantasma de la MoncloaLeandro, el fantasma de la Moncloa. Con ilustraciones de Fernando Vicente. (Editorial: La Hoja del Monte). "Leandro, narrador de estas historias monclovitas (...) es observador, perspicaz, irónico y a veces malvado. Gracias a su agudeza, no solo comprendemos la psicología de Rajoy, sino la de todos los que pasan por su despacho, sean ministros o visitantes ocasionales". Del prólogo de Juan José Millás.

Historias de José KHistorias de José K (EL PAÍS Selección). Un sórdido panorama de corrupciones y desvergüenzas bajo la mirada de un peculiar jubilado de Chamberí que pierde la compostura cuando el veneno de la política revuelve su estómago.

Fuego amigo o cuando Rajoy era el más inútil entre todos los inútiles Fuego amigo o cuando Rajoy era el más inútil entre todos los inútiles (EL PAÍS Selección). Mediocre, perdedor, zombi, maricomplejines mariacomodado, antropófago político, avieso, falso o tiranuelo fueron algunos de los calificativos que dedicaron a Mariano Rajoy sus hoy propagandistas, Anson, Jiménez Losantos o Pedro José Ramírez.

Otros: Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna (Aguilar). Los cornetas del apocalipsis (Ilustraciones de Tomás Ondarra). Elogio del panfleto y reivindicación de la demagogia. Historias de José K. Ilustraciones de El Roto. Editorial La hoja del monte

30 jun 2010

¡Qué horror! Menos Villa

Por: José María Izquierdo

Villa Ya lo sé, ya,Villa, Llorente, las manos blanditas de Casillas, y a cuartos y contra unos pringaos. Y además, Cristiano Ronaldo. ¿Jugó Cristiano Ronaldo? Efectivamente, contra esto tenemos que luchar hoy y contarles algo que les mueva el ánimo a seguir líneas abajo. Pues les advierto que hoy tenemos mucho y bueno, oiga, que esto de ser los primeros en llegar al mercado central tiene sus ventajas. Y sí, tenemos estatut, claro, pero qué estatut, de primera, oiga, que si uno a favor, que si otro en contra, que si Jiménez Losantos como Jiménez Losantos y unos cuantos frikis desatados. De la huelga, para limitarnos al género, rico, rico, les mostraremos lo que ocurre cuando quienes jaleaban a los sindicatos para que le rompieran la crisma a Zapatero, han osado pisar un juanete a Esperanza Aguirre. Y es que las huelgas, sobre todo cuando son de servicios públicos, tienen estas cosas tan desagradables, piquetes incluidos. Nuestra alegre muchachada debería recordarlo cuando en alguna ocasión futura quieran ponerse tan farrucos y jalear a los sindicatos.

¿Les molestaba que fueran tan pastueños? Tomad salvajes.

En El Mundo, por ejemplo, andan incendiados. “Montilla exige a Zapatero que burle con leyes el fallo del TC”, y “Los huelguistas salvajes logran ‘reventar’ Madrid". Un editorialillo destaca lo mismo que la portada y lanza una advertencia al presidente del Gobierno: “Zapatero ya cometió el error de anunciar -con la efervescencia del mitin- que aceptaría en Madrid el texto que saliera del Parlamento de Cataluña. Sería un insensato si se sometiera ahora a un arreglo con el que la Generalitat quiere soslayar la ley y ningunear al Tribunal Constitucional”. Pero la artillería pesada de Pedro J., pesada de verdad, va para el Metro de Madrid. Título del editorial: “Todo el peso de la ley contra los huelguistas”. Toque a los sindicatos mayoritarios: “Para mayor vergüenza, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo apoyaron a los huelguistas y justificaron este paro salvaje con el argumento de que los servicios mínimos dictados por el Ministerio de Trabajo eran ‘abusivos’. Los dos dirigentes sindicales advirtieron que actuarán de la misma forma el próximo 29 de septiembre si la Administración dicta unos servicios que ellos consideren excesivos”. Y una enérgica frase final: “Todo el peso de la ley debe recaer sobre los promotores de esta huelga ilegal, que han abusado del poderoso instrumento que controlan. Los ciudadanos están hartos de este vandalismo sindical que, además de ser delictivo, genera unos daños totalmente desproporcionados al tomar como rehenes a millones de personas que sufren sus consecuencias sin tener nada que ver en el conflicto”. Insisto en que no hay nada que objetar a la dureza que puedan pedir o a las críticas a una huelga tan salvaje. Sólo recordar lo anterior. Cuidado con animar a quienes no se debe por motivos espurios, que pueden volverse en contra. 

En La Razón, más Estatut: “Contra la Constitución, nada”, con palos para Montilla: “No ha estado acertado el primer representante del Estado en Cataluña, el presidente de la Generalitat, en su declaración institucional, que tenía expresiones que son tan prescindibles como impropias, y no lo es tampoco que haya convocado a una ‘masiva manifestación’ de repulsa el próximo 10 de julio. La sentencia del Tribunal Constitucional podrá gustar más o menos, podrá parecerle insuficiente a unos y rigurosa a otros, pero nadie está legitimado para burlarla mediante atajos populistas”. En el tema de la huelga La Razón está muy graciosa. Un editorialillo censura duramente a los huelguistas, pero anda con la brújula desnortada, que les pierde el afán de caballeros defensores de la dama Aguirre: “Dos millones de trabajadores sufrieron ayer las consecuencias de la huelga de Metro de Madrid, planteada por los sindicatos como un pulso agresivo y violento contra el Gobierno de Aguirre. Callados y sumisos ante el tijeretazo social de Zapatero, los sindicalistas no dudaron ayer en recurrir al sabotaje y a la amenaza, en acciones que rozan el delito, para desgastar al Gobierno regional sin que les importe el perjuicio a los trabajadores”. ¿Pretende pues, La Razón, que los sindicatos actúen contra Zapatero –porque entonces sería contra Zapatero, y no contra los ciudadanos- como lo están haciendo en el metro de Madrid?

Metro Y Alfonso Ussía, al que se la resbala que se le vea el plumero e incluso todo el pelaje, n los plumeros, lo cuenta con desparpajo: “Resulta curioso que la primera huelga salvaje contra los recortes salariales tenga lugar en Madrid. Contra la Comunidad de Madrid, los sindicatos son muy valientes y decididos. Tan valientes y decididos que hasta los liberados se han puesto a trabajar para que el paro sea un éxito, Ni servicios mínimos. Las molestias de la ciudadanía les importan un bledo. Con el Gobierno no se atreven. El grifo, la mamandurria (…) Para organizar huelgas salvajes, del sector laboral que se les antoje, tienen Madrid, Castilla-León, Murcia, Galicia, La Rioja, Valencia, Ceuta y Melilla. Son los territorios gobernados por el Partido Popular (…) Allí donde los votos hayan dado al PP la mayoría absoluta, allí se convocarán las huelgas salvajes. Pero a Zapatero y al Gobierno socialista ni tocarlo. De nuevo vuelvo a lo de siempre. El grifo, la mamandurria, la impostura, la coincidencia ideológica, los liberados, las nóminas sindicales, las canonjías y la desvergüenza social”. Si Ussía levantara la cabeza del castizo chocolate con churros, a lo mejor se había enterado de que ayer hubo una huelga en el País Vasco de los sindicatos abertzales y CCOO. Y allí, se le recuerda a don Alfonso y al director de La Razón, gobiernan los socialistas…

En Abc, mismito género. “El Gobierno en la encrucijada”, titula su editorial, que así, a bote pronto, debe ir el veterano diario por las tres mil veces que ha puesto este mismo título a un editorial. La encrucijada, claro, es el Estatut. Acúmulo de firmas, hoy ya han reaccionado, con sabor de mar y montaña, que para eso hablamos de Cataluña. Y es que el veredicto del Constitucional no ha gustado nada, pero nada de nada, a la fiel infantería que, sin embargo, se ve en la necesidad de semielogiarlo para poder poner a parir al Gobierno, que es su primera obligación, y a los catalanes, después, que es el segundo mandamiento de las tablas de la ley de los coros y danzas. Un dislate, un esperpento, una colección de extravagancias, que lo mismo sirve para decir que con este fallo ya se ha roto España –Gabriel Albiac: “Si Cataluña es una nación, el sujeto fijado por la Constitución de 1978, la nación española, ha dejado de existir, y la Constitución con ella. Y no queda ya más que convocar nuevas Cortes Constituyentes”-, como que es un engaño fruto del politiqueo –Antonio Burgos: “Hay dulcería, bollería y pasteleo de María Emilia Casas en el Constitucional”- o a Ignacio Camacho para avisarnos de la que va a caer, que él sí sabe para quién es malo: “De momento, esas nada inocentes 300 palabras han reventado el tripartito catalán, rebrincado al nacionalismo rampante y puesto a Montilla contra la pared. Más tarde le van a costar al socialismo el poder en Cataluña, y muy probablemente en España”. También lleva editorial sobre la huelga del metro madrileño: “Estamos ante un verdadero sabotaje cuya victima principal son los ciudadanos, que asisten indignados al ajuste de cuentas de los sindicatos con el Ejecutivo que preside Esperanza Aguirre (…) Después de largos meses de complicidad hacia el Gobierno socialista, los líderes sindicales pretenden ahora hacerse notar utilizando a los madrileños como rehenes de sus maniobras oportunistas”.

Y para finalizar, de la selecta galería de frikis a los que ya les tengo echado el ojo, y que gustosamente acostumbro a compartir con todos ustedes, hoy les traigo a Juan Bosco Martín Algarra, de La Gaceta, y a Pedro Fernández Barbadilllo, ilustre titular del blog llamado Bokabulario que nos regala Periodista Digital. Del primero, y como dicen los cantantes melódicos de Latinoamérica, de su propia inspiración, esta pieza que calificaría, sin exageraciones, de extraordinaria. Se titula “¿Alguien me puede explicar la diferencia entre ‘nación’ y ‘nacionalidad’?" Y explica por qué hay que tomarse a chanza este problemilla  que tenemos con el Estatut: “Porque aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Porque quinientos años de historia común no desaparecen cuando un parlamento, un referéndum de pandereta o un tribunal convenientemente manipulado así lo dictaminen. Porque un canario, un manchego o un cántabro seguirán doliéndose más por una desgracia acaecida en Cataluña (un atentado o una marea negra) que en Marsella o Lisboa. Porque las catalanas se enamoran de los madrileños o valencianos y los catalanes de las andaluzas y gallegas. Porque los catalanes rezan al mismo Dios y a la misma Virgen que los murcianos. Porque hace 70 años los catalanes se mataban por los mismos motivos que lo hicieron los castellanos. Porque en Hospitalet se bailan sevillanas. Porque en Isla Cristina celebran goles del Barça y en Andújar cantan aquello de "tots units fem força", con un acento ‘pa mearse de risa’. Porque todos entendemos a Cruyff, el holandés más catalán del mundo. Porque España entera se parte el bazo con los chistes de Eugenio y con los de Chiquito de la Calzada. Porque los españoles, parafraseando a Cánovas, están genéticamente incapacitados para ser otra cosa, y mira que lo intentamos”. ¿Es o no una pieza de museo? Esos enamoramientos, ese acento ‘pa mearse de la risa’, ese Chiquito de la Calzada…

Fernández Barbadillo es, como diríamos, más castrense en su expresión, más viril. Respeto mayúsculas del original, para conservar la expresividad barbadilleana: “Los nacionalistas catalanes son, más que insaciables, inaguantables. Y están amenazando con que la señora Cataluña se enfadará mucho y reaccionará si el Tribunal Constitucional se atreve a tocarle el culo, digo el estatuto. A las chulerías de Carod, Joan Laporta y de Montilla, que no valdrían más que para conserjes en una oficina municipal -y que me perdonen los conserjes-, les contesto lo siguiente: ¡¡QUE SE VAYAN DE UNA PUÑETERA VEZ Y QUE NOS DEJEN EN PAZ!! Que se queden con los aeropuertos, con el oasis, con el Barça, con el Archivo de Salamanca (…) con la tumba del golpista Companys, con el cava, con Montserrat, con las autopistas de peaje que construyó Pujol, con La Caixa, con sus embajaditas (…) con la infanta Cristina y Urdangarín… ¿CUÁNDO VAN A COGER LA PUERTA Y MARCHARSE? Ya está bien de insultos, de mentiras, de chantajes, de engaños, de robos, de amenazas... Y quienes se abstienen en las elecciones -la mitad del censo- que se joroben. Haber espabilado. ¿A QUE NO TIENEN AGALLAS PARA PROCLAMARSE INDEPENDIENTES? Nos asustan los progres con que Expaña (sic) si el TC raspa un poco del nuevo estatuto catalán. No es que se hayan vuelto patriotas; es que sin los diputados socialistas catalanes, sin los de CiU, sin los de ERC y sin el de ICV, el PSOE perdería el Gobierno. Y para mantenerse cogidos a la teta, los progres están dispuestos a entregar todo el Estado a una oligarquía y destrozar la Nación. Para evitar el desastre, el magistrado socialista Pascual Sala -el mismo que redactó la sentencia que anuló la condena a los Albertos- ha parado una sentencia adversa. ¡La Constitución es un chicle! ¡¡LO REPITO: QUE SE VAYAN!! (Y la izquierda expañola (sic) apoyando una norma que va contra la igualdad. ¡Así son los progres!)"

Para poner punto final en este aparato de fiereza y ojos inyectado en sangre, que los tengo en carpeta aparte, sirve muy bien el veterano e inimitable Federico Jiménez Losantos, que viene lanzado y derrapando en las curvas. Tengan cuidado y aparten a los niños, que se lleva por delante lo que pilla: “El fallo del Tribunal Constitucional supone la liquidación de cualquier régimen constitucional español, es decir, basado en la nación española como fuente de legitimidad y en el pueblo español como sujeto político de su destino. No sólo el régimen del 78; cualquier régimen que se pretenda constitucional y español. Ese engendro ilegal e ilegítimo alumbrado por el Tribunal de la Gabardina liquida cualquier posibilidad de existencia para una Constitución española que proteja a todos y cada uno de los ciudadanos, vivan o no en Cataluña (…) El fallo del TC nos obliga a aceptar esa esclavitud arteramente rencorosa y onerosamente retorcida que a partir de ahora están condenados a mantener la difunta nación española con la piafante nación catalana. Como en China, el condenado debe pagar la bala que lo fusila. La degradación de España se muestra también en que las dos veces que el nacionalismo catalán se ha atrevido a proclamar el Estado catalán, en 1931 y en 1934, lo hizo como golpe de Estado contra la Monarquía y contra la República. Ahora, el que da el golpe de Estado contra el régimen político español es el Tribunal cuya única función es defenderlo. Con otra diferencia: a Maciá lo frenó Alcalá Zamora; a Companys, Lerroux y el Ejército. A María Emilia Casas la ha alentado Zapatero; y a Zapatero lo flanquean, sumisos, el PP y el Rey”.

Este texto no pertenece a un panfletillo volandero. Es la columna que se publica hoy en el diario El Mundo, que dirige Pedro J. Ramírez.

Hay 129 Comentarios

Dice Hernández Moltó:
"Me reuní con Cospedal, que ya se había hecho cargo del PP de Castilla-La Mancha. Y me exigió una sola cosa: que colocara en la caja a Ignacio López del Hierro. Apeló a la cuota del PP, y no me pidió que colocara a nadie más. Yo acepté porque entendí que era el precio para pacificar la caja. Tuvimos que ampliar el número de consejeros de la Corporación industrial para hacerle un hueco, porque en el consejo de la caja era imposible".
Qué joios, entre Rato, la Rancia y la kamarada Kospedal acaban con el paro en el sector de Consejeros y vagos varios de Cajas de Ahorro en un pis pas.
Para limpiar las calles no piden enchufes, no.

¿Tú te lo has leído?

saverius | 30/06/2010 14:08:31. Me quito el sombrero pero te confieso que no soy capaz de llegar al final. Otra vez será

Absorto e impresionado contemplo los comentarios de "Hermann Maier" , que verbo procaz, que deleite de argumentación, cuanto sosiego y raciocinio.


Lastima que sea un obsesivo compulsivo.

Continuo con el análisis del Fascismo y Nacismo de Emilio Alonso


Nazismo
En el mes de enero de 1919, Anton Drexler, de profesión herrero, y otros líderes de los incipientes movimientos obreros alemanes fundaron el Deutsche Arbeiterpartei (Partido de los Obreros Alemanes). La fundación de este partido se encuadraba en la corriente general de movilización de los trabajadores europeos que había comenzado ya en el siglo XIX y que había experimentado un auge muy notable a partir de la Revolución Rusa de 1917; igualmente, y en clave ya más doméstica, la fundación del Partido de los Obreros Alemanes era una respuesta a la situación planteada tras el humillante armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial y la subsiguiente y fallida República de Weimar, que habían sumido a Alemania en una crisis económica de monstruosas proporciones.
Un joven cabo del Ejército Alemán que llegaría después a hacerse incluso más famoso que Benito Mussolini, llamado Adolfo Hitler, simpatizó en seguida con las ideas del Deutsche Arbeiterpartei y entró a militar en el mismo como su afiliado nº 7 (fuentes más fiables afirman que era el afiliado 555, aunque al parecer la cuenta de afiliaciones se iniciaba en el 500 para simular que eran muchos, cuando en realidad eran sólo un puñado). Gracias a su habilidad política y a su magnetismo personal, el joven Hitler escaló rápidamente posiciones en el incipiente Partido Obrero hasta que, en 1925, fue elegido jefe del partido, que fue refundado con el nuevo nombre de Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores.
Cinco años antes, en el primer mitin del partido, que tuvo lugar en Munich, Hitler había leído el Programa del Partido, escrito por Drexler y por él mismo, programa basado en el völkisch, un nacionalismo etnicista y extremado que intentaba, como el fascismo italiano, pescar en las aguas del descontento popular con las condiciones de Versalles; y en un izquierdismo intervencionista y radical de corte marxista. He aquí algunos de los puntos del programa, referidos a la intervención del Estado en la economía:

10. El primer deber de todo ciudadano debe ser el de ejercer una actividad intelectual o física. La actividad de los particulares no debe contrariar el interés general, sino que debe acomodarse dentro del marco del conjunto y para el provecho de todos.
He aquí porqué reivindicamos:
11. La supresión de los ingresos [obtenidos] sin trabajo ni esfuerzo. La abolición de la servidumbre de los intereses.
12. En vista de los enormes sacrificios que toda guerra impone al Pueblo, tanto sobre sus bienes como sobre su sangre, debe considerarse como un crimen cometido contra el Pueblo el enriquecimiento personal debido a la guerra. Por esta razón, Reivindicamos la confiscación total de todos los beneficios de guerra.
13. Reivindicamos la estatización de todas las empresas que han existido hasta el presente bajo la forma de Sociedades (Trusts).
14. Reivindicamos la participación [de los asalariados] en los beneficios de las grandes empresas.
15. Reivindicamos un generoso sostenimiento para los ancianos.
16. Reivindicamos la creación y protección de una sana clase media. La transferencia a las comunas de todos los grandes almacenes y el alquiler a precios bajos de sus locales a pequeños industriales, la rigurosa atención de todos los pequeños industriales por la provisión por parte del Estado, de los Länder o de las comunas.
17. Reivindicamos una reforma agraria adaptada a nuestras necesidades nacionales, la promulgación de una ley que sustente la expropiación sin contrapartida de los bienes raíces en provecho de empresas de utilidad pública. La abolición de la renta territorial y la prohibición de toda especulación con bienes raíces.
[…]
20. Con el objeto de permitir a todos los alemanes capaces y diligentes alcanzar un nivel de formación superior y acceder a puestos de responsabilidad, corresponde al estado emprender el desarrollo sistemático del conjunto de la educación del pueblo. […]
21. Corresponde al Estado mejorar la sanidad pública protegiendo a la madre y al niño, y prohibiendo el trabajo de los jóvenes, […]

A la vista está que todos esos puntos del programa del Partido Nazi Alemán (aproximadamente la mitad) serían hoy suscritos sin vacilaciones por cualquier partido de izquierda radical. El resto de puntos que aquí no reproduzco sería suscrito también sin vacilaciones por el PNV, pero eso es otro tema que tal vez trataremos a su debido tiempo.
El auge del Partido Nazi se explica, como el del Fascio italiano, por el descontento de las capas más pobres de la sociedad alemana, humillada tras el tratado de Versalles y sumida en una crisis que la fallida República de Weimar no había sabido atajar. El mensaje populista e inflamado de Hitler conectó con aquella población cansada de políticos a quienes se juzgaba aburguesados y comodones y, fruto de todo ello y de la campaña de violencia y extorsión desatada por los escuadristas de las SA y las SS, el Partido Nazi resultó el más votado en las elecciones de 1933 para vergüenza histórica del pueblo alemán, por lo que el anciano Presidente Hindemburg (que pertenecía a una coalición de partidos de derecha y era de condición monárquica) no tuvo más remedio que nombrar Canciller a Hitler. Con la muerte de Hindemburg en 1934, Hitler, ya convertido en Presidente y autoinstituido en Führer, encontró expedito el camino para proclamar el Tercer Reich e instaurar la dictadura en Alemania.

Recapitulación
Como hemos visto, existen una serie de características comunes al Fascismo y al Nazismo en tanto que partidos de extrema izquierda que pueden resumirse así:

- Ambos fueron fundados por políticos formados en la militancia socialista, los cuales encarnaron el ala más extremista dentro de sus respectivos partidos. De hecho, el partido de Hitler conservó la denominación de Socialista durante toda su existencia.
- Ambos basaron su discurso en un nacionalismo exacerbado y en un izquierdismo radical, favorable a la nacionalización de la banca y la industria, la redistribución de la tierra y el intervencionismo total del Estado en el funcionamiento económico del país, exactamente en la misma línea marcada por la doctrina marxista.
- Ambos abogaron por la nacionalización de la educación al objeto de inculcar los valores de partido en los más jóvenes, punto programático que está en los genes ideológicos de la izquierda y que ya había sido teorizado, por ejemplo, por Gramsci.
- Ambos se manifestaron, por encima de todo, contrarios al parlamentarismo democrático burgués, visión en la que coincidían con las posiciones marxistas llevadas a efecto por los revolucionarios rusos del 17 y con las posiciones tradicionales de la izquierda radical, aún hoy sustentadas por los partidos comunistas de todo el mundo.
- Ambos explotaron el descontento creado en sus respectivos países por los tratados de Versalles, e identificaron a sus impulsores (fundamentalmente Inglaterra, Francia y los Estados Unidos) con la causa de los males de sus respectivos pueblos. Los fascistas y nazis compartían, por tanto, el mismo odio hacia los países de cultura liberal que ha sido una seña de identidad de la izquierda desde su misma fundación. La posición de las actuales dictaduras izquierdistas latinoamericanas (Cuba, Venezuela, Bolivia) parece un calco de las posturas de los fascistas y los nazis en los años 30.
- Ambos hubieron de desplazar, empleando medios generalmente violentos, al resto de partidos de izquierda de sus respectivos países, fenómeno que ha sido una constante en la historia de los partidos hegemónicos de izquierdas y que tuvo su máxima expresión en la eliminación de los mencheviques por los bolcheviques en el periodo 1912 – 1917. Otro ejemplo puede encontrarse en el exterminio del anarquismo español y del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), por el Partido Comunista de España con el apoyo de Stalin.
- Ambos ascendieron al poder aupados por el voto de las clases proletarias, con un mensaje violentamente antiburgués y cultivaron un populismo idéntico al populismo de la izquierda.
- Ambos, en fin, emplearon el escuadrismo, la violencia y la coacción para conseguir sus fines políticos, táctica teorizada por las grandes figuras del marxismo (fundamentalmente por Lenin) y empleada infatigablemente por los movimientos revolucionarios de izquierdas como pueda ser, a día de hoy, ETA.

Durante el último tercio del s. XIX y primer tercio del s. XX, Europa asistió a la articulación de las ideas de izquierda en forma de grandes movimientos campesinos y obreros que condujeron a dos tipologías muy claras de partido: los partidos socialistas nacionalistas y los partidos socialistas internacionalistas. Tras arduas luchas intestinas, en Alemania e Italia salieron triunfantes los partidos socialistas nacionalistas, mientras que en Rusia se impusieron los socialistas internacionalistas. Ambas formas de izquierda, afines por naturaleza y opuestas al liberalismo burgués de los países anglosajones y de la Francia de principios de siglo, se enfrentaron entre sí en la Segunda Guerra Mundial a causa de un suceso concreto y coyuntural: el ataque inopinado de un Hitler cada vez más arrebatado por su propia megalomanía contra la Unión Soviética, con la que mantenía un pacto de no agresión, con lo que el coloso del Este quedó incorporado, muy a su pesar, a la nómina de los enemigos del Eje, liberales y democráticos. El resultado final de la contienda situó al socialismo internacionalista en el bando de los vencedores y al socialismo nacionalista en el de los perdedores, por lo que se identificó a éste, ya caído e inerme, con todos los males, mientras que aquél gozó del tiempo y los recursos para revestirse de una gruesa capa de propaganda que, aún hoy, pugna por mantener oculta ante los ojos de la sociedad occidental su condición totalitaria, sustancialmente idéntica a la de los partidos socialistas nacionalistas derrotados en la Gran Guerra. Para los países que quedaron bajo la dominación soviética después de los tratados que pusieron término a la contienda, pocas diferencias hubiera significado la victoria de unos o los otros, puesto que ambos regímenes eran en realidad el mismo y operaban bajo idénticos principios, aquellos que les mantuvieron en la miseria y la opresión hasta la caída del Muro de Berlín hace apenas un puñado de años. Ambos regímenes, ambas ideologías son sustancialmente lo mismo; no son los extremos opuestos y distales de la escala política sino que son apenas dos manifestaciones casi iguales del mismo, pavoroso extremo, el de la tiranía; en el otro extremo se encuentra únicamente la democracia liberal.

Como dice capiroba, es imposible tener un pensamiento de izquierdas y tener un encefalograma plano, eso solo es una "cualidad" de la derecha extrema y de alguna que no lo sabe aún.

Dado el nivel de parvulario que la progresía demuestra por estos pagos vociferando sin argumentos y cayendo casi siempre en el insulto con lo único que cabe en la cabeza de todo progresista: llamar facha a todos los que no son de la tribu. Y lo curioso del caso es que los que utilizan dicha palabra lo desconocen todo sobre el fascismo, sobretodo que fue un movimiento de izquierdas, de la izquierda nacionalista.
Dice el famoso historiador, Paul Johnson, autor de la sublime obra Tiempos modernos: “el leninismo no sólo era una herejía, era precisamente la misma herejía que creó el fascismo”. Mussolini fue el líder del ala radical ultraizquierdista del Partido Socialista Italiano que fue muy alabado por el mismísimo Lenin desde Pravda, que dijo de él: “el partido del proletariado socialista italiano ha comenzado a recorrer el verdadero camino”.
cuando Mussolini, en Forli, utilizaba contundentemente la violencia.
Para lo que no se lo crean, estas son palabras de Mussolini: “Marx es el padre y el maestro, el grandioso filósofo de la violencia de la clase trabajadora”. También eran de este energúmeno unas palabras típicamente progres: “todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra él”.

Lo de Hitler, el jefazo del Partido Nacional Socialista del Trabajo, iba también por esos derroteros, el Estado es el dios supremo, típico de la progresía y de todo partido de izquierdas. Hitler se arrepintió de ayudar a Franco, que era un nacionalista como él, y manifestó que tenía que haberse decantado por el PSOE. De hecho al inicio de la 2ªGM se alió con los comunistas, con Stalin.

A continuación voy a copiar un análisis histórico de Emilio Alonso sobre el Fascismo para ilustrar a la caverna de los enemigos de la libertad individual.


Orígenes históricos del Fascismo y el Nazismo
Emilio Alonso

Fascismo
Las palabras Fascismo, Fascio, proceden de la expresión latina fasces, “haz”, que hace referencia a la gavilla de cañas que portaban los soldados que precedían al Lictor y que era el símbolo de su autoridad. El “haz” representaba la fuerza de la unión, un símbolo que con el tiempo se demostraría muy adecuado para las ideologías holistas, negadoras de la supremacía del individuo y partidarias de la atribución de características antropomorfas a una entidad supraindividual: la raza, la nación o la clase social.
No será hasta el s. XIX que el término Fascio sea utilizado para designar un movimiento político. El primer Fascio de que se tiene noticia en los tiempos modernos es el de los llamados Fasci Siciliani dei Laboratori (es decir, Fascio Siciliano de los Trabajadores), un movimiento de campesinos fundado en 1891 en Catania por el sindicalista y diputado de izquierda Giuseppe de Felice Giuffrida. Los Fasci Siciliani se formaron como reacción contra la estructura social feudal que aún persistía en Sicilia y abogaron por la eliminación de las llamadas Gabelas, por la redistribución de la tierra y por la emancipación de las clases humildes, en una forma muy semejante a los grandes movimientos revolucionarios europeos de la época, el más importante de los cuales, desde luego, daría lugar a la Revolución Rusa.
A los Fasci Siciliani sucedieron en Italia rápidamente otros movimientos análogos hasta que, sólo un año después, se fundó dentro de la misma corriente general y con una participación muy activa de los Fasci, el llamado Partito dei Lavoratori Italiani que en 1893 cambiaría su nombre por el de Partito Socialista Italiano, de transparente traducción castellana. De hecho, este partido se concibió al principio como una especie de federación de los diferentes partidos de inspiración marxista y anarquista que habían surgido por toda Italia al hilo de la formación de los Fasci.
Los Fasci Siciliani protagonizaron, en aquel mismo año de 1893, un violento alzamiento campesino en Sicilia y el Gobierno italiano les reprimió con dureza. En los años siguientes, los Fasci se integraron dentro del Partito Socialista.
El Partito Socialista Italiano tuvo unos primeros años muy convulsos, como la mayor parte de los partidos izquierdistas europeos, debido a las luchas internas entre liberal-reformistas por un lado y anarcosindicalistas por otro. Hasta el año 1904 los reformistas de Filippo Turatti mantuvieron el poder dentro del partido, pero será en 1912, en el congreso de Reggio Emilia, y coincidiendo con la anexión de Libia por Italia (a la que los radicales se oponían con ardor), cuando el ala más radical del partido se haga con el control del mismo, ala radical donde militaba un personaje que iba a hacerse después bastante famoso: Benito Mussolini.
Su extremo radicalismo y su creciente belicismo hicieron de Mussolini un tipo bastante impopular entre sus compañeros de partido de modo que, coincidiendo con la declaración de neutralidad de Italia en la Primera Gran Guerra y visto que Mussolini defendía con vehemencia, desde las páginas del periódico que dirigía, el Avanti! (órgano oficial del PSI) la entrada de Italia en la Guerra, de forma coincidente con las tesis del ala radical, la dirección del partido decidió expulsarlo. Mussolini, que se sentía llamado a mayores metas, fundó con un grupo de leales del ala radical su propio partido, los Fasci Italiani di Combatimento, retomando ese histórico término, tan ligado a los orígenes fundacionales del Socialismo transalpino. Los Fasci se colocaban en el arco político, por tanto, a la izquierda de sus antiguos compañeros del PSI, a quienes consideraban unos posibilistas, unos blandos y unos vendidos a la burguesía y al capitalismo; ellos, por el contrario, basaban su estrategia de actuación política en un desmedido populismo que trataba de capitalizar el descontento de los italianos más humildes con la situación de crisis económica planteada tras la Gran Guerra, así como en el uso de la coacción violenta a través de las Escuadras de los Fasci, las luego célebres Camisas Negras. Su programa abogaba por la intervención total del Estado en el funcionamiento de la sociedad, por la nacionalización de las Empresas públicas, por la recuperación del orgullo nacional y, siguiendo la declaración fundacional de los Fasci di Combatimento (el llamado Programa de Sansepolcro), por un imperialismo que se manifestaba en el propósito de anexionarse el Fiume y la Dalmacia (objetivos italianos desde el final de la Primera Gran Guerra que, sin embargo, fueron rechazados en el Tratado de Versalles, dando lugar a eso que los Fascistas llamaron la Victoria Mutilada). Como puede verse, se trataba de un programa netamente izquierdista y revolucionario, aunque con esas particularidades nacionalistas que, según veremos más adelante, fueron (y siguen siendo) la seña de identidad de cierta forma de radicalismo de izquierda.
El resto es Historia bien conocida: Mussolini formó gobierno en 1922, después de haber lanzado a sus Fasci a una campaña permanente de actos violentos; consolidó su poder y su enorme popularidad en las elecciones de 1924 gracias fundamentalmente a los votos de las clases proletarias; en 1925 instauró formalmente la dictadura; y en 1939 metió a Italia en la Guerra Mundial contra las perversas naciones liberal-burguesas, Inglaterra y Francia, por medio de la firma con Hitler del “Pacto de Acciaio”.

"Pensamiento de izquierdas es imposible con un encefalograma plano."
Je, je. Ves qué fácil es ponerse de acuerdo.

Desde mi encefalograma plano y todo, hay que ver como te cabrea mi escritillo mindundi. Hay algo a lo que no llegas...la decencia.

Maier: Había decido no responder a tus provocaciones, porque me degradan moralmente e intelectualmente al ponerme a tu nivel, pero dada la reiterada criminalización que haces de los que no son como tú, me obligan a situarme frente a ti para marcar las dicerencias abismales que existen entre tú y yo.
Maier, tus genes nazis heredados de tu madre alemana, te convierten en el mayor representante del odio y de la violencia de esta blog. El hecho de que continuamente te refieras a los que no piensa ni actúan como tú llamándoles "criminales" y "asesinos" , solo demuestran que eres tú quien de momento hablas como los criminales y los asesino pero que si tuvieras la oportunidad de demostrarlo, obrarías como los genocidas nazis de los que deben proceder tus genes asesinos y criminales. Esta es la última vez que respondo a alguien que entiende el debate político como el propio de los genocidas fascistas y nazis o el de las bandas mafiosas y asesinas.
Hasta nunca

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal