Sobre el autor

(Madrid, 1946) fue redactor
jefe de Diario 16, subdirector de Informaciones y
corresponsal de EFE en La Habana. En 1983
se incorpora a EL PAÍS como jefe de Edición,
donde fue redactor jefe y subdirector. En 1989
se incorpora como director de los Servicios
Informativos a Canal+. En 1995 vuelve a
El País como director adjunto.
Desde setiembre de 2005 hasta
noviembre de 2009 fue director
de los Informativos Cuatro y de CNN+.

Sobre el blog

El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. Pero a la vista de que esas fuerzas ya han alcanzado sus objetivos, ha decidido rebajar la universalidad de la prueba y concentrarse en unas catas selectivas: unas aquí, otras allá. Cree que es justo que su trabajo, tan severo hasta ahora, se haga más reposado. Como el buen tequila. Mismos grados y fortaleza… pero un poco de sosiego.

Nuevo libro

¿Para qué servimos los periodistas? (hoy)¿Para qué servimos los periodistas? (hoy) (Editorial: Libros de la Catarata). En un momento en el que los despidos, los cierres y las pérdidas económicas en los medios de comunicación están llegando a cifras más que alarmantes y en el que la consideración social sobre los periodistas no es precisamente alta, José María Izquierdo reflexiona en este ensayo sobre la necesidad del oficio de contar y las muchas razones que justifican su existencia.

Leandro, el fantasma de la MoncloaLeandro, el fantasma de la Moncloa. Con ilustraciones de Fernando Vicente. (Editorial: La Hoja del Monte). "Leandro, narrador de estas historias monclovitas (...) es observador, perspicaz, irónico y a veces malvado. Gracias a su agudeza, no solo comprendemos la psicología de Rajoy, sino la de todos los que pasan por su despacho, sean ministros o visitantes ocasionales". Del prólogo de Juan José Millás.

Historias de José KHistorias de José K (EL PAÍS Selección). Un sórdido panorama de corrupciones y desvergüenzas bajo la mirada de un peculiar jubilado de Chamberí que pierde la compostura cuando el veneno de la política revuelve su estómago.

Fuego amigo o cuando Rajoy era el más inútil entre todos los inútiles Fuego amigo o cuando Rajoy era el más inútil entre todos los inútiles (EL PAÍS Selección). Mediocre, perdedor, zombi, maricomplejines mariacomodado, antropófago político, avieso, falso o tiranuelo fueron algunos de los calificativos que dedicaron a Mariano Rajoy sus hoy propagandistas, Anson, Jiménez Losantos o Pedro José Ramírez.

Otros: Las mil frases más feroces de la derecha de la caverna (Aguilar). Los cornetas del apocalipsis (Ilustraciones de Tomás Ondarra). Elogio del panfleto y reivindicación de la demagogia. Historias de José K. Ilustraciones de El Roto. Editorial La hoja del monte

12 dic 2011

Mienten como bellacos, dicen

Por: José María Izquierdo

Elmundo.750Sigue El Mundo con su campaña sobre el 11-M. Siete años después y Pedro José -aunque no está solo en esta cruzada: Losantos, Vidal, etc.- sigue reciclando las capas de desechos variados de su despacho. Es conocido el síndrome de Diógenes, caracterizado porque quienes lo padecen amontonan cantidades ingentes de basura: nunca tiran la que echaron el día anterior. Ayer era Jamal Zougam, hoy es llamar ‘vendido’ al juez Javier Gómez Bermúdez. Y es que la cosa va cómo va, con Pedro José –su homilía dominical de ayer era ya de trazo muy, muy grueso- y sus amigos Jiménez Losantos, César Vidal, Luis del Pino y otras gentes similares, tratando de poner en solfa todo el sistema judicial español. Porque hay que recordar que ya existe la sentencia de la Audiencia Nacional (2007), casada por el Tribunal Supremo (2008), que además, refutó, uno por uno, todos los inventos que una vez más, tras refrito y refrito variado, nos vuelve a traer El Mundo sobre Zougam y otras historias para no dormir, repetidas –tal cual con algún aderezo de inicuas (e inocuas) “exhaustivas investigaciones periodísticas”- año tras año. Hiede, sí, y apesta.

Casi tanto como Barack Obama, ese tipo –“completamente progresista”- que viaja despendolado “por el camino de la ultraizquierda”.

Pues si la semana pasada tuvimos Franco hasta hartarnos -llevo 65 años harto de Franco, debo decirles- hoy la empezamos con el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, o, para abreviar, el Archivo de Salamanca. Dice La Razón muy airada que “El Gobierno sacará 300 cajas del archivo de Salamanca antes de irse”. Y afirma que “por primera vez, entre los papeles que se entregarán a Cataluña hay material del Ejército, así como banderas y medallas”. Ni que decir tiene que el editorial sigue el guión de la primera página, "los viejos fantasmas del Gobierno socialista” y cosas así. Lo que pasa es que el real decreto del 1 de junio de 2007 fijaba la composición del Patronato de diho Centro. Además del presidente (el ministro o la ministra de Cultura) y el vicepresidente, hay unos vocales natos y otros de designación. Vocales natos: “Un  representante de la Junta de Castilla y León, nombrado a propuesta del Presidente de la Junta (PP); el Alcalde de la ciudad de Salamanca (Fernández Mañueco, del PP), el Subsecretario del Ministerio de Cultura, el Rector de la Universidad de Salamanca, el Director General del Libro, Archivos y Bibliotecas y el Subdirector General de los Archivos Estatales”. Hoy hay reunión del Patronato y dado que al menos hay dos cargos nombrados por el PP, la portada y el editorial de La Razón no parecen sino la respuesta a una llamada de ayuda de esos cargos. Porque secreto, secreto, como se ve, no será el traslado, sea el que sea. Veremos qué pasa.

Pero hoy vamos a tener suficiente ración de La Razón con el artículo de César Vidal que me parece que exige alguna cita in extenso. Se titula “Luego era verdad”. Y es tan multicomprensivo de temas como multidoctorado el autor. Por ejemplo, ETA: “Acusaron de sembrar el mensaje del odio a los que como Mayor Oreja advertían de que se estaba negociando con la banda terrorista ETA. Censuraron por lanzar insidias a los que indicamos que Navarra se había convertido en una de las monedas de cambio en el intento de llegar a un pacto con los asesinos”. Por ejemplo. Pero hay más. “Etiquetaron corno ‘conspiranoicos’ a los que insistíamos en que la historia oficial del 11-M hacía más agua que un paraguas de seis reales. Pues bien, ahora sabemos más que de sobra que no sólo todo lo que dijimos era cierto, sino que incluso nos quedamos cortos”. Crisis. “La crisis vino tal y como anunciamos con años de antelación y está siendo mucho peor”. Ampliaciones, por el mismo orden. “Lo que ‘Chusito’ Eguiguren está revelando con enorme orgullo sobre las conversaciones mantenidas con ETA deja chiquito lo que muchos pudieron sospechar siquiera porque todo apunta a que ese compadreo comenzó antes del 11-M y discurrió en paralelo al pacto anti-terrorista”. ¿Han observado que es antes del 11-M, no del 14-M? Bien. A ello vamos: “Y de lo que nos contaron sobre el 11 -M, ¿qué les puedo decir? Se fundieron los trenes, pruebas esenciales, en cuestión de horas (…) algunos de los TEDAX están a un pelo de acabar en el banquillo por no respetar los protocolos; resulta más que obvio que la mochila de Vallecas fue una fabricación; ya no se puede ocultar que el Skoda anduvo perdido para que de él salieran cosas como si de un juego de prestidigitación se tratara y los testimonios que se utilizaron para condenar a Jamal Zougham son menos creíbles que ZP prometiendo el pleno empleo”.

Conclusión de Vidal: “Durante siete años, nos llamaron de todo, nos insultaron, nos descalificaron, nos injuriaron (…) Pues bien, ahora resulta que todos ellos mentían como bellacos. Pues bien, ahora resulta que lo que decíamos era la pura verdad. Pues bien, ahora se ha descubierto el pastel y desprende un tufo espantoso a corrupción y sangre. No me extraña. A fin de cuentas, ya dijo Jesús que ‘lo que digáis en un lugar secreto, lo acabarán gritando desde las azoteas’”. Conclusión del catavenenos: efectivamente, a esos a quienes pretende defender Vidal, incluso él mismo, mintieron –y mienten- como bellacos. No hay más que leer esta columna.  Y sí, es verdad que desprenden un tufo bastante apestoso a corrupción. La basura es lo que tiene. Que hiede. ¿Dijo Jesús algo sobre eso?

¿Decíamos que olía como debía oler una ciudad en la Edad Media mientras sufría la peste negra? Pues aquí llega El Mundo, tápense la nariz: “Interior premió a Bermúdez por imponer la versión policial en el juicio del 11-M”. Les recordamos que Javier Gómez Bermúdez es el magistrado que presidió el juicio del 11-M. Por si acaso la memoria. No se atreve Pedro José a ponerle comillas a este titular. Sí lo hace con otras frases que justifican el premio: “Establece como ‘hecho diferencial’ la forma en que dirigió la vista”; “Subraya que ‘su papel fue fundamental para reconducir las numerosas divergencias relacionadas con los medios de prueba… no permitiendo que el juicio derivara en derroteros confusos”, y “Destaca ‘su compromiso con los funcionarios que realizaron la investigación’ y establece que gracias a él los 'testimonios' de los mandos policiales ‘resultaron determinantes’”. ¿Ven ustedes algo raro en ese texto de la condecoración? ¿Creen que el juez debía haber desoído a los “funcionarios  que realizaron la investigación”? ¿O que se equivocó gravemente al “reconducir  las numerosas divergencias relacionadas con los medios de prueba… no permitiendo que el juicio derivara en derroteros confusos”?  ¿Pero qué estupidez es ésta? ¿Qué es eso de imponer la versión policial? ¿Qué pretenden decir contra la profesionalidad, rigor y honestidad del juez Gómez Bermúdez?

Pues sí, exactamente dicen cosas contra todo eso. Título del editorial: “Un texto obsceno que muestra a un juez ‘vendido’”. Párrafo final: “El documento que publicamos hoy es la demostración de cómo desde el punto de vista de la policía controlada por Rubalcaba era percibido como un juez parcial y, por ende, prevaricador. Pero este documento es también la prueba de que para que se haga justicia en el 11-M será preciso que haya un nuevo juicio presidido por un magistrado que no esté dispuesto a ‘venderse’ a ningún estamento policial o político”. Basura y más basura. Si el tema les interesa, y debería hacerlo, les dejo dos enlaces que creo que muchos de ustedes ya conocerán: Hispalibertas  http://www.hispalibertas.es/ o Desiertos Lejanos http://www.hispalibertas.es/

Por cierto que la misma condecoración que se le dio a Gómez Bermúdez también le fue concedida al juez Fernando Grande-Marlaska. ¿Otro ‘vendido’? Dejemos, por su futilidad, cosas menores: Carlos Cuesta: “Memoria del 11-M”. Y hasta a Fernando Sánchez Dragó: “Los ‘homines hominubus lupi’ de la izquierda y de los sindicatos se tiran ya a la yugular de Rajoy”. Hay que ver, qué gentuza, con la cantidad de explicaciones que ha dado don Mariano…

Abc.750Y hablando del casi presidente, Abc titula que “Rajoy anuncia hoy el presidente del Congreso”. Dice que comienza sus nombramientos y que también dirá hoy quién presidirá el senado. Abc apuesta, como ven en la portada, por Jorge Fernández Díaz, uno de los colaboradores más estrechos de Rajoy durante muchos años. En el editorial, un poquito de incienso, que la cosa está muy dura y hay que mimarle, no se nos vaya a venir abajo: “Aunque aún no ha sido investido ni nombrado presidente del Gobierno. Mariano Rajoy ha empezado a mostrar las pautas de su futura conducta al frente del Ejecutivo. Tanto en el proceso de traspaso de poderes desde el actual Gobierno socialista en funciones como en las jornadas cruciales para Europa de la semana pasada, Rajoy ha evitado declaraciones innecesarias o polémicas estériles”. Efectivamente. Procedimiento: no decir ni palabra. Nada, ni una. Y es que ya se sabe que por la boca muere el pez, que  en boca cerrada etcétera, e incluso que perro que ladra, no muerde. No está acreditado que perro que no ladra, muerda.

GacetaIba a decirles lo que escribe Isabel San Sebastián de ETA, pero es tan inocente como una partida de parchís cuando uno se encara La Gaceta: “Cuatrocientos asesinos de ETA exigen la libertad para 616 criminales”. Ahí lo tienen. No es que se lo diga yo.

¿Estamos hoy demasiados serios? Pues vamos a sonreír un poco. Artículo de la Fundación Heritage –de presencia habitual en Libertad Digital- sobre el presidente de Estados Unidos. Título: “La última encarnación de Barack Obama”. Y dice esto: “Si había alguna duda sobre dónde está el corazón ideológico del presidente Barack Obama, este martes pasado lo dio a conocer alto y claro en un amplio discurso en Osawatomie, Kansas. El presidente Obama es, en el fondo, un completo progresista que ve el Gobierno Federal como la respuesta a todos los problemas de Estados Unidos. Y está yendo a toda máquina por el camino de la ultraizquierda mientras llega al día de las elecciones de 2012, a pesar del total fracaso de sus políticas de Estado omnipresente”.  Estas fundaciones y organizaciones estadounidenses, de donde tanto beben nuestros ultras de Libertad Digital, son el soporte del Tea Party, ejemplo para muchos de nuestros chicos.

Y hablando de encarnaciones, me he acordado que ya habíamos contado en este Ojo algo de la reencarnación y Barack Obama. Repaso documental y aquí lo tenemos, 4 de noviembre de 2010, “Zapatero perdió en Florida”. De recordatorio: “Creo que no les he contado, y perdónenme si lo he hecho en alguno de mis desdoblamientos, lo que escribió un profesor reaccionario y seudo intelectual que responde al nombre de Dinseh D’Souza en la importante revista de negocios Forbes en el mes de setiembre [por 2010]. D’Souza escribía lo siguiente: 'Barack Obama está atrapado en la máquina del tiempo de su padre. Increíblemente, el país está siendo gobernado según los sueños de un miembro de la tribu luo de la década de los 50. Este mujeriego y beodo socialista africano, que despotricaba contra el mundo porque le negaba la realización de sus ambiciones anticoloniales, está llevando a la práctica los planes de la nación por medio de la reencarnación de sus sueños en su hijo'”.

No sé de qué nos quejamos por aquí…

 

Hay 161 Comentarios

! Que el juicio por los atentados del 11M fué un paripé................lo saben hasta en Nigeria ¡. Y que el sr. Izquierdo es un lamepsoe, tambien.

Sr. Izquierdo: Vd., como el resto de los españoles, tampoco se cree que Zougam tuviera algo que ver con los atentados. Pero como le paga prisa (psoe) pues tiene que mantener la mentira oficial del psoe.
Vd. es un vendido, y por eso cada vez menos gente lee este medio.
La historia le tratará muy mal....

Sobre Manuel García Viñó
jueves 13 de noviembre de 2008
la letra sin sangre entra: El rugir de la fiera
la letra sin sangre entra: El rugir de la fiera
http://elpaisculturanegocio.blogspot.com/
Publicado por Petra en 08:08 2 comentarios
martes 26 de diciembre de 2006
Aquí encontrará el lector una crítica del libro El País: la cultura como negocio (Txalaparta, 2006) de Manuel García Viñó, seguida (para comparar) de una crítica a un libro suyo: El pedestal (Alfaguara, 1967).

GARCÍA VIÑÓ, Manuel (alias García): crítico literario (de los demás, y a veces, no demasiadas, cachondo -en su tercera acepción-, pero jamás crítico de sí mismo) que lleva a cabo una simpática Cruzada contra autores españoles contemporáneos (buenos, regulares, malos y pésimos). Dotado de un lápiz sin afilar y de una mala uva reconcentrada, descubre Mediterráneos (como si los demás no supiéramos lo que estamos leyendo) y pone al descubierto clamorosas patadas al diccionario que luego él mismo repite en sus 'redacciones' ( porque él tampoco sabe escribir bien). Colaborador de El Alcázar y de La Razón, va de republicano por la vida (pobre República). Su crítica acompasada se basa, sobre todo, en el insulto personal. En el 99% de sus pesadillas se le aparece Javier Marías y le fustiga con un ejemplar de Corazón tan blanco.

Acabada la lectura del libro de Manuel García Viñó El País: la cultura como negocio, y tras reflexionar sobre lo leído, me gustaría dejar aquí estas consideraciones. Personales, subjetivas y lo que se quiera, pero nunca tanto como algunas de las leídas en este ¿ensayo de crítica literaria?

Puede uno estar de acuerdo con el autor, tan libre de expresar sus ideas como yo de criticarlas, en que el imperio polanquista se basa en fraudes y mentiras; en que muchas de las obras de la mayoría de autores que cita son lisa y llanamente malas, cuando no malísimas; en que la llegada de Cebrián y Pérez Reverte a la Academia es muy sospechosa; en que... etcétera etcétera.

Sin embargo, veo en el resultado general del libro dos defectos graves, o mejor, muy graves (Viñó diría "imperdonables", "impropios de un niño de teta", "como para condenar al autor a galeras de por vida" y otras argumentaciones igual de sosegadas). ¿Cuáles son esos defectos? Allá van.

El primero, que el tono casi constante de libelo que atraviesa el libro hace que llegue un momento en que le vamos a conceder tanta credibilidad como a los exabruptos de la Cope o a las salidas de pata de banco de cualquier obispo. Quiero decir, no puede presentar al lector páginas verdaderamente divertidas (por lo ridículas) como, por ejemplo, aquellas en que analiza La hija del caníbal, y ponerse tan serio y trascendente como cuando nos habla del contenido del libro El dinero del narcotráfico en la prensa española o el premio a Polanco en la Hispanic Society de Nueva York. La descompensación es tan grande que el conjunto se resiente mucho. Además, el tono roza el resentimiento, cosa que debería hacer reflexionar a Viñó, que en su libro La novela española desde 1939: historia de una impostura dice que "no hay que hacer crítica desde el resentimiento, como no hay que hacerla tampoco desde el amiguismo". Pues a ver si nos aplicamos el cuento y somos coherentes. Lo primero que necesita una crítica seria es sosiego, no berrinche, y una aplicación rigurosa de un método analítico verdaderamente literario, cosa que aquí no aparece por ningún lado. Claro que, en el libro que acabamos de citar, se permitía desautorizar la calidad literaria de Miguel Delibes (nada menos) porque argumentaba que una persona que pregona la paz de la vida rural y rechaza la tonta vida tecnificada no puede permitirse (agárrense) ¡el tiro al pichón! Esto es tan bobo como desautorizar la obra de Quevedo porque, estando como estaba al servicio del poder establecido, de su mano sólo podía salir caca. Impresionante deducción, la verdad. Pero sigamos.

A ratos el libro recuerda a aquellos que se publicaban en los años setenta con títulos como Yo fui testigo de Jehová, pero dejé la secta y ahora lo cuento todo. Lo siento, pero es lo que sugiere, qué le vamos a hacer. Y el hecho de que Viñó lleve o no razón da igual, porque se lo estropea el tono; es triste, pero es así.

¿Y el segundo defecto? Ay, ahora viene el llanto y el crujir de dientes... Es que incurre Viñó en los mismos errores lingüísticos que critica. Creo que es por no haber dado una última mano a la redacción final, o por no haber dado a leer el borrador a otros, o porque en la editorial ya le metían prisa, o simplemente porque el libro es un refrito de muchos "ensayos" anteriores. ¿Quieren ejemplos? Veámoslos.

1. ¡La de veces que repite, machaconamente, los mismos argumentos a lo largo del libro, como si el lector fuera lerdo y no se enterase a la primera! Cuelan de la docena las veces en que hace una lista (¡y de varias líneas!) con los nombres de los escritores de Prisa; cuelan de la docena las veces en que confecciona otra lista con novelas que destacan por su excelencia en la literatura universal (por cierto, escribe mal los títulos en varias ocasiones); los argumentos en contra de tal o cual autor se repiten constantemente y casi siempre con parecidos razonamientos. Y lo dice quien pide a los autores que metan menos paja y cuenten cosas de enjundia: no está mal, señor Viñó, no está mal.

2. Utiliza frases hechas con la misma profusión con que las critica en los demás: “...no haya echado su cana narrativa al aire...” [p. 398]; “...que muchísima gente acepte los gatos como si fueran liebres...” [p. 189]; “...le proporcionó la ingestión no deseada de otro batracio...” [p. 160, por dos veces]; “...no sólo hace virguerías con el español...” [p. 223]; “...un escritor de raza jamás cae en esto...” [p. 194]; “...nada, en su periplo vital, lo justifica...” [p. 259]; “...los cantantes de moda, los políticos en dique seco...” [p. 362], "...más simple que el mecanismo de un tambor..." [p. 351].

3. El estilo es muy a menudo pedestre y ramplón: “...naturalmente, todas estas afirmaciones no las hago apodícticamente...” [p. 194]; "...al nivel de las mentes menos exigentes literariamente..." [p. 354]; "...siendo muy competente técnicamente, se dedicó neuróticamente a..." [p. 380]; “ella misma se autotituló...” [p. 333]; "...me autoexilio (sic) a las islas Galápago (sic)" [p. 368]; Umbral y Pérez-Reverte "se autoadmiran" [p. 364]; "...se autoprohibió disparar..." [p. 389]; “...después de autopresentarse...” [p. 224; ¿se autosentó en la silla, o se autoquedó de pie?].

O bien no sabe lo que dice y mete la pata hasta el fondo: “...aún no se han librado del polvo de la dehesa...” [p. 322; es el pelo, no el polvo]; “...la imagen prototípica del detentador por antonomasia...” [p. 233; haga el favor de mirar en el diccionario la diferencia entre ‘detentar’ y ‘ostentar’, y úselos bien]; “...una presidencia que antaño detentaron filólogos y lingüistas... [p. 359; más de lo mismo]; esto lo dice quien en la p. 310 se jacta de haber "pescado" en Rosa Montero unos "efectos retrospectivos" (en vez de "retroactivos"). Montero se equivoca y Viñó la llama "inculta"; ergo, si Viñó comete el mismo error, "enternece de verdad haciendo sus pinitos de pensadora" (p. 311).

Sigamos: “...el 19 o 20 de diciembre de 1996, fue efectivamente elegido académico Cebrián...” [p. 264; ¡vaya un rigor! Documéntese, hombre]; en la p. 215 menciona ¡dos veces! a una santa de su invención, Santa Ágreda: ¡es Santa Águeda, de toda la vida! Ágreda es apellido, y suena tan ridícula esta santa como San López o Santa García. En la p. 236 “...se unen mediante los sagrados lazos del matrimonio eclesiástico...”; aparte de lo cursi y relamido de la expresión, cuando los lazos del matrimonio civil sean también sagrados, yo me voy de España. En la p. 241, ...”cuando ya lo había puesto a parir un burro...” Eso ya nos explicará Viñó cómo se hace, pero la metáfora es cojonuda, de verdad. En la misma página dice que “... (mucha gente) se realizó en múltiples oficios...”; esto de ‘realizarse’ es tan cursi que ya no se ve ni en los mangos de los paraguas, señor Viñó. En la p. 244, las desgracias vienen acompañadas “sorpresivamente”, expresión propia del Marca. En la p. 245 habla de “machos, hembras o semovientes”, curioso tercer sexo que deja en muy mal lugar a los semovientes machos y hembras. En la p. 246 dice: “...rezo implorando que se trate de una pesadilla...”; pruebe a rezar amenazando, o discutiendo, a ver si puede. ¡Menuda empanada filológico-tomista! En la misma página, “...ni Rosita ni sus botafumeiros tienen luces...”; esto sí es divertido, un botafumeiro con luces, las cortas, las largas, los intermitentes... ¡Turiferarios, hombre, no botafumeiros! En la p. 247 menciona “la píldora del día antes” y retuerce el idioma hasta la luxación: ¡el día anterior, hombre, no sea tan moderno! En la p. 362 toca el cielo y dice: "hacia arriba o hacia debajo": ja, ja, ja, muy bueno, por menos suspenden a los alumnos de Primaria... En la p. 289 dice: “...si a Javier Marías se le quita el bombín oxionense..." (sic, y no es errata, que lo repite varias veces); lleva siendo oxoniense desde hace siglos, pero si Viñó se empeña... En la p. 113 sostiene que “en Salamina no hubo soldados, fue una batalla naval”; claro, claro, los barcos iban solos, teledirigidos desde la orilla por griegos y persas.

En la p. 312: "Muchas columnas de Rosita [Montero] comienzan dejando constancia ella de lo que la mosquea, lo que la indigna, lo que la preocupa". Canten conmigo: Yo tuve tres laísmos, y a los tres envenené... En la coceada p. 312 sigue el Viñó: "...mediante jaracandoso endecasílabo lopiano..."; cursi e ignorante: ¡jacarandoso, de jácara! En la misma página, justo después, dice el insigne: "Lo que es no saber expresarse..."; va por usted, maestro. Dice Él en la p. 319: "...a sabiendas sin duda de su ascendente sobre todo el mundo..."; a ver, García, que se dice 'ascendiente', cópiemelo 100 veces. Y eso que en la p. 316 acababa de decir: "Esto lo escribe un alumno de ingreso en una redacción y lo suspenden". Pues ya sabes... a septiembre. Sobre todo después de llamar "década" al período que media entre 1939 y 1959, como haces en la p. 371. ¡Consulta el diccionario de vez en cuando, frescales! O una enciclopedia escolar, para no escribir "Bertol Brecht" en la misma p. 371, o "pacatatez" (sic) en la p. 384, o "excecrable" (sic) en la p. 400, oh Gran Ingeniero del Idioma.

4. Inventa palabras (cosa que es legítima) pero las cita de modo distinto cada vez. Se ve que le gusta el asunto y se regodea: así, habla de una autora “autobestsellereda” (sic, p. 212), pero en la p. 252 los autores son “bestsellarados” (sic), y en la p. 253 otra señora es “bestsellerada” (sic). Tres palabras inventadas, ninguna igual: vaya marca, señor Viñó.


5. Inventa otras palabras (y esto ya no está permitido) que no existen, y no utiliza las correspondientes que sí existen, o las usa mal. En la p. 159: “casos criminales, tan abundantes en la sociedad criminógena que nos ha tocado vivir...”; aparte de que lo correcto es decir “en (la) que nos ha tocado vivir”, ¿qué es criminógena? ¿Nacida para el crimen? Joder, sí que es usted pesimista... En la p. 222 dice: “...conste que las frases y las consideraciones plenipotenciarias...”; eso sólo pueden serlo las personas, caballero. En la misma página habla de la “hiperbólica sensibilidad de la piel grandesca”; esta palabra, que no existe, será glandesca si llega a nacer algún día (lo que no quita para que Viñó tenga grande y no glande, no nos vamos a poner a discutir de tamaños a nuestra edad). En la p. 221 dice que “nostalgiará el momento en que...”; sí, hombre, y si es gallego ¿morriñará, tal vez? ¿Y esto lo dice para contraponer su estilo al de Rosa Montero? Pues se luce pero bien. Por todas partes aparecen el adjetivo epocal y el sustantivo literaridad, claros ejemplos de prosa de departamento universitario, hueca y grandilocuente. ¿Y el caduco adjetivo “fantacientífica” de la p. 215? ¿Y el engendro "exotista" de la p. 309? ¡Y eso que en la p. 312 dice que "la precisión al adjetivar es uno de los índices de la categoría de un escritor"! ¡Vaya autorretrato! ¿Y el neologismo 'estracto', de la p. 346? ¿Y el monstruoso verbo "ditirambea" de la p. 373?

6. Critica a los autores (con razón) por meterse en camisas de once varas, pero Viñó no les va a la zaga cuando escoge idiomas distintos del castellano para dotar a su escrito de un barniz políglota. En la p. 109 dice: “comiendo ‘spaguettis’ como un chimpancé amaestrado”; decídase: o ‘spaghetti’ o ‘espaguetis’, pero no se invente usted el término. Y sobre todo, no lo haga unas líneas más abajo de criticar (bien) a Savater por decir ‘lección onceava’. En la
p. 375 habla de “las novelas más ‘lights’; el inglés tampoco es lo suyo: ¡los adjetivos no cambian de número, hombre de Dios! ¿Y el francés? En la p. 401 escribe “a la páge” en lugar del correcto “à la page”; en la p. 347 habla de “manifestaciones... ‘décadents’...”, en lugar de ‘décadentes’. Bueno, a ver qué tal el latín. En la p. 168 habla de “un artículo escrito de ‘motu proprio’...”; pues sobra el ‘de’, así que suspenso también en latín. Se presenta a la recuperación en la p. 282, pero habla "del indefenso morituri", así que vuelve a suspender (¡el singular es moriturus!) Remata a la lengua del Lacio con esta estocada: el plural 'Pantocrators' (sic) de la p. 354. Impresionante. Pasemos al alemán. En la p. 197 menciona “...una serie de anuncios por palabras en el Hamburguer Rundschau...” y ¡nuevo suspenso! Se dice Hamburger, ¡que es un adjetivo, no un MacDonald’s! Como dice usted en la p. 307 criticando a García Posada, lo suyo es un "...empleo empachoso de frases tópicas como no se encontraría en la redacción de un bachiller de mediano cacumen".

7. ¿Y qué decir de los tajantes juicios de valor de Viñó sobre las obras literarias? En la p. 313 critica a los autores al servicio de Prisa por lo dados que son "a las estúpidas generalizaciones". Y luego va él y perpetra esta frase (y varias veces a lo largo del libro): "Javier Marías es el peor autor de todos los tiempos y lugares". ¡Ahí queda eso! ¿Incluirá los inéditos del Pato Donald en tal apreciación? Pero, ¿de verdad se creerá lo que dice? ¿Le parecerá un juicio fundamentado? ¿Será peor escritor Marías que Rosa Montero, o que Almudena Grandes? En la p. 251 se queja Viñó de los industriales de la novela, que no se sirven de “escritores de segunda fila, pero, al menos, serios y voluntariosos como Álvaro Pombo”. Claro, claro: como es un autor serio se presenta al Planeta, que no es un premio amañado, y lo gana (cosa que le parece mal en Molina Foix en la p. 324); y como es voluntarioso, hace que el meollo de su novela ganadora, La fortuna de Matilda Turpin, gire en torno a esta frase que un personaje le suelta a otro: “¡Pero tú qué vas a ser maricón!” Como diría Federico Trillo, ¡manda huevos con los críticos!

¿Y cuando el Gran Comentarista se pone a moralizar? Atenta la parroquia al comentario de la p. 337: "...el programa más puerco de toda Europa lo tiene Canal Plus los viernes por la noche...". Una película pornográfica le parece... ¿puerca? Si el juicio es moral, más le vale darse de baja en el Círculo (¡huy, Círculo acaba en '-culo'!) de Críticos de Fuencarral en el que milita, y correr a apuntarse al Vaticano, que creo que quedan puestos libres de inquisidor. Si, por el contrario, su juicio es estético, pues qué quiere que le digamos: ¿se enfada con las películas porno? ¿Y con el resto de programas embrutecedores? ¿Y con la publicidad? Ego te absolvo, García. Vete y no peques más, o al menos léete el prólogo de tu propio libro, o que alguien te lo explique.

Pero sigue pecando: a partir de la p. 390 le saca las tiras a Molina Foix por ser amigo del falangista Torrente Ballester y por “hacer manitas” con Juan Luis Cebrián, del que dice que “colaboró asiduamente con el Arriba”. ¡Y lo dice García Viñó, que ha sido colaborador de El Alcázar y de La Razón y que ahora va de republicano por la vida! ¡Lo que hay que ver! ¿O es que cuando tú escribías, García, El Alcázar luchaba por una República democrática y laica? ¿Traerá Ansón la III República? O, dicho de otro modo, ¿de qué vas?

8. El que Viñó llama "método de crítica acompasada" se acompaña de calificativos que, sin duda, ennoblecen el ensayo literario y confieren al autor un aura de respetabilidad, por lo fundamentado de sus juicios, dejando los ensayos de sus predecesores a la altura de las boñigas. Son expresiones sopesadas, muy conectadas al buen análisis literario, como
"tonto del culo" o "de baba",
"retrasado mental",
"gilipollas",
"hijo de su madre",
"endeble mental",
"capullo",
"insensato",
"desgraciado",
"risible",
"la madre que te parió",
"segundón",
"bastardo",
"mezquino",
"cobarde",
"payaso",
"analfabeto",
"feo",
"hortera",
"infantiloide",
"cateto",
"fascista"...
Algunos escritores merecen un calificativo más elaborado, y entonces Viñó nos da lo mejor de sí mismo como crítico: en la p. 332, "lenguado bajo el culo de un mono con diarreas". ¡Qué mesura en el comentario! ¡Qué rigor analítico!
Quilis, Martín de Riquer, Lapesa, Alarcos Llorach y Lázaro Carreter juntos no creo que igualaran siquiera lo medido y sabio de estos juicios de nuestro Comentarista.

9. En la p. 325 habla de la época de la II Guerra Mundial en Francia y nombra a la resistencia, "que todo el mundo sabe que no existió". Nos dan ganas de ponerle a caldo, pero nos vamos a reprimir. Baste decir que el Gran Comentarista no sólo ignora la Historia de Francia y de España, sino que este ¿comentario? ofende la memoria de muchos resistentes, exiliados republicanos españoles (desde luego mucho más republicanos que él) a quienes cubre, para siempre ya, la tierra francesa; a otros españoles resistentes en Francia ni siquiera les cupo este honor: salieron, convertidos en humo, por las chimeneas de los campos de exterminio nazis. Honor perpetuo para ellos, y vergüenza eterna para quienes, como Viñó, escupen sobre su memoria.

10. Dice el Muy Incoherente Crítico, para luego pasárselo por el forro, lo siguiente:
"Que alguien que escriba así, con tantísima pobreza conceptual y de forma, sea tenida en un país por escritora es muy grave" (p. 367). "Quienes nos hayan seguido, saben hasta qué punto, desde nuestra postura estético-literaria, los críticos del Círculo de Fuencarral condenamos a quienes emplean frases hechas que, junto con el cultivo de la obviedad y de la tontería, y las coces a la belleza de nuestra lengua, es el mayor pecado que, a nuestro juicio, puede cometer un escritor" (p. 377). No cabe mayor cinismo en menor número de palabras. Hace falta tener la cara muy dura para criticar en los demás fallos claramente garrafales para luego repetirlos tú, y aumentados si cabe. Mucha cara dura.

11. Dice el Muy Leído y Entendido Supercrítico Universal en las páginas 397-398 que es muy triste leer a Quevedo, Gracián, Fray Luis o Cervantes, genios entre los genios, y acudir después a estas malas novelas de los autores de Alfaguara. Claro que es triste, ¿quién te lo va a negar? Pero al restringir este hecho a España sola das a entender (gran mentira) que en el resto de países de nuestro entorno esto no sucede. Ignorante, entérate: ¿qué libros te crees que han sido éxito de ventas en el Reino Unido, Francia o Italia en estos últimos años? Te lo diremos nosotros: aburridos, como los de Martin Amis, tan lejos de Shakespeare como tú de Quevedo; novelitas inanes como "Le dictateur et le hamac", de Pennac, o vergonzosamente malas, como "99 francs", de Beigbeder, tan lejos de Molière como tú de Cervantes; o bazofia encuadernada, como las de la inefable Susanna Tamaro, que se acerca a la perfección como tú a Fray Luis. Date una vuelta por las librerías de Europa, pero antes quítate las anteojeras, Viñó, por favor. No digas en la p. 405 tonterías como que "en ningún lugar como en España se ha producido un totalitarismo cultural como el que padecemos": los Estados Unidos quedan hacia el oeste, al otro lado del Atlántico, so demócrata. Y si no te gusta viajar, te queda más cerca Italia: vete allí a vivir unos años, y luego nos lo cuentas. No te quieres dar cuenta, oh Grandísimo y Sagacísimo Crítico, del meollo del asunto: que los críticos hacen su crítica dentro del sistema, y por lo tanto se quedan en la espuma, en lo superficial, en lo anecdótico. Están vendidos, y no van a la raíz: la literatura refleja el sometimiento socioeconómico, la rendición ante el neoliberalismo salvaje. ¡Por eso escriben a las órdenes de quien sea, y lo mismo me da Prisa que su tía la del pueblo! Si los "especialistas" están a sueldo del sistema, ¿cómo quieres que le lleven la contraria, so ingenuo? A ti, a lo que parece, te pagan por hacer de crítico antisistema perpetuamente enfadado, pero no por pensar. Eso que se ahorran tus jefes.

12. En la p. 304 cita a Mary Luz Bodineau, y nosotros nos agarraremos también a esta cita -relativa a la escritora Almudena Grandes-:

"Quiero creer que usted no considera 'panfletos' nuestros boletines críticos (...), obras no sólo de un crítico cuya honestidad ha pasado todas las pruebas, sino especializado en detectar narradores que 'escriben contra la literatura' y no admiten la crítica que no sea elogiosa. Cualquier comentario por su parte podría sernos útil. Y también a usted. Cordialmente."

Donde dice "narradores que escriben contra la literatura", léase "críticos que escriben contra la crítica y contra el idioma", y ya la tenemos liada, señor Viñó.

¿Saben ustedes cuál es el colofón a esa cita que acabamos de poner? "No hay que decir que no contestó."

La Fiera Literaria es muy aficionada a satirizar en verso, cosa muy loable y divertida, así que imaginamos que les gustará esta coplilla, tomada del acervo popular andaluz, que viene de perlas para su labor:

Ésta es La Fiera Corrupia.
Ella volar no volaba,
pero tenía unas uñas
como ganchos de romana.

13. Si alguien ha resistido la lectura hasta este punto, podrá ver ahora el método de “crítica acompasada” del Gran Comentarista aplicado a una de sus insignes obras. Se trata de El pedestal, publicada por este colaborador del diario El Alcázar en 1967. ¿Adivinan la editorial? Alfaguara. Qué cruel es el destino.

Vamos allá. Resulta curioso ver cómo los topicazos que García Viñó aplica a los odiados escritores de Prisa son los mismos en los que él incurría hace ya 40 años, y en la editorial del mismo nombre. Aquí hace falta un psicoanalista, y cuanto antes venga, mejor. Se ve que alguien, y no nos gusta señalar, no ha matado al padre de alguien...

Lo primero, el argumento. Don Víctor, Subsecretario del Ministerio de Obras Públicas, ha venido subvencionando una por una las peticiones que le llegaban de su pueblo natal (Encinares, Sevilla), y finalmente le entra la comezón de volver y ver lo magnífico que está todo gracias a él. Especialmente tras la última solicitud: la de erigir una estatua ecuestre al más insigne hijo del pueblo, el conquistador Diego de Alvar. Anuncia, pues, su próxima llegada. Revolución en el Ayuntamiento: todos estos años han estado chupando del bote y no pueden mostrar avenidas, teatros ni nada porque nada han hecho. ¿Y ahora, qué? Se les ocurre levantar un pedestal en la plaza, subir a él una mula con un concejal encima y cubrirlos de yeso para dar el pego al prócer. Llega éste por fin, y hace como que se traga la bola (como todo el pueblo). Uno de la comitiva aprovecha para conocer a Isabel, la maciza del pueblo y a la vez hija de don Damián, el concejal-estatua, que andaba enfadada tras discutir con su novio: ¡se había atrevido a pedirle que fuera a la escuela nocturna de la parroquia! Se marchan los burócratas... y el concejal, que no quiere apearse de la mula. Pasan los días: no quiere bajarse, dice que subido al pedestal es alguien, pero que a pie no es nadie. Logran que baje, y vuelve contrito a casa. Su hija está destrozada: el novio se le ha ido a África, a la Legión, del disgusto. Atentos al final:

“-No volverá más –dijo empezando a llorar otra vez-. Me ha dejado para siempre. Y ahora... Ahora me doy cuenta de que le quería...
Ocultó el rostro entre las manos y dio rienda suelta a la pena que la embargaba.
Don Damián se levantó. Estrechó la cabeza de su hija contra su pecho. Luego, le acarició el cabello.
-Tonta, pequeña tonta –decía-. Tenías a Mario, le tenías seguro, era bueno... [...] ¿Por qué tenías que empeñarte en ser lo que no eres? No es bueno dejar de ser el que se es. No es bueno salirse de la propia esfera...”

14. García Viñó se cansa de decir en sus críticas que si a Cervantes, Quevedo, Proust, etc., los valoramos con cien, y a Faulkner y a otros con cincuenta, ¿dónde podemos poner a Marías? A Marías no sé, él tal vez lo sepa, pero García Viñó, escribiendo lo que escribe, no merece ni acarrear volúmenes de Quevedo en un almacén. Esta novela (¿?) suya está a medio camino entre Fernán Caballero, la señora Francis, Corín Tellado y los guiones de “Crónicas de un pueblo”. ¡Y la escribe quien acusa a tantos escritores de hacer retroceder la literatura actual a épocas pregaldosianas! ¡Tendrá valor! Un tipo que escribe a base de frases hechas, como los malos periodistas, y que se atreve a redactar de este modo tan original: “tersas y orondas mejillas” (p. 19), “querer con locura” (p. 25), “siniestra amenaza” (p. 26), “murmullo cantarino” (p. 33), “maestra madurita, pero de buen ver” (p. 66), “visiblemente emocionado” (p. 67), “el murmullo se fue apagando hasta apagarse del todo (sic)” (p. 79), “arenas doradas, cimbreantes palmeras” (p. 83), “silencio total” (passim), “noche oscura como boca de lobo” (p. 107), “discrección (sic) (p. 98), “¿qué (sic) me expongo a morir?” (p. 119)... En fin, ¿para qué aburrir y aburrirnos? ¡Qué estilo más simplón y más pedestre! Y si es simple no es por recurso estilístico, sino porque la escritura de García Viñó es como las tiendas de poco género: todo lo que se ve es lo que hay, todo está en el escaparate, no hay más. A su lado, un autor sencillo como Azorín se parece a James Joyce. ¿Esto era lo que tenías que escribir, García? ¿Y escribiendo estas obritas, que parecen la lectura de cabecera de Carmen Polo de Franco, te atreves luego a sacar los defectos de otros? ¿Escribías estas simplezas propias de una hoja parroquial en 1967, cuando Luis Martín Santos y Juan Goytisolo se quemaban las cejas para sacar de nuestro idioma bellezas aún inexploradas? ¿Perpetrabas estas simplezas con todo lo que estaba pasando en España en 1967? ¡Qué agudo analista de tu tiempo, qué crítico más certero! Permítenos que nos descacharremos de risa, García.

15. Para este viaje no necesitábamos alforjas. El Mediterráneo ya estaba descubierto, García. ¿A qué lectores te diriges para que se asombren de tus descubrimientos? ¿Quién no cae en la cuenta de lo malos que son tantos escritores actuales? ¿A quién quieres engañar? Los buenos autores actuales también existen, y no necesitan de pseudocríticos como tú para que los lectores los descubran y los disfruten. Por nuestra parte, no nos pidas listas, que no te las vamos a dar. Te chinchas. Sigue leyendo a esos escritores del todo a cien, que la bilis reconcentrada parece que te va bien. Y salud, compañero

Eduardo Mendicutti dixit: La última hazaña de la cabeza número uno de “La Fiera Literaria”, un tal Manuel García Viñó, ha sido mandarle una carta certificada y con acuse de recibo a Almudena Grandes, haciéndola responsable de que su novela Las edades de Lulú esté en la colección que empieza a publicar EL MUNDO. La carta contiene tantísimas majaderías - acusa a Almudena de provocar con sus libros la decadencia de Occidente, el desierto cultural en que se encuentra España, el triunfo de Bush en las elecciones norteamericanas... - que hizo bien el García Viñó en mandarla certificada, porque de lo contrario la propia carta, abochornada de su propio contenido, habría cogido las de Villadiego. El García Viñó amenaza a Almudena con publicar la carta -en La Razón, se supone-, y la verdad es que debería hacerlo. Más que nada para que el personal se descojone con lo desbaratado que tiene el coco la fiera de mi niño. ¡Monstruo, más que monstruo!

pamimé gracias por tu interés, yo a veces escribo mal deliberadamente es el caso del confundio y me colé en el primer moria-moría, en fin que si nos ponemos tikismikis... mira castropol es disléxico como moi...

Jmmt, solo los necios insultan cuando no tienen argumentos ni ven más allá de sus propias narices. He sido y soy más de izquierdas de lo que tú puedas saber e imaginar, pero el hombre posee una capacidad de raciocinio para analizar tiempos y hechos, y actuar en consecuencia, que es lo que a tí parece que te falta. El día que El País, al igual que sus voceros, vuelva a ser un periódico independiente, cosa que dejó de ser en el tardofelipismo, el día que El País sea crítico con la izquierda y con la derecha, el día que El País deje de mirar para otro lado ante la corrupción de la izquierda, no solo de la derecha, resurgirá el periódico y a lo mejor este PSOE hundido. Y yo volveré al redil. Mientras tanto, Jmmt, busca mejor dónde están los tontos.

Publicado por: víctor | 12/12/2011 22:07:14

Y no lo pongo en duda, lo que pasa es que (aunque sea el peor medio para decirlo) no me gusta la gente que no da la cara. Menos aún, si llevas razón y estás tan implicado en el tema que criticas (como es fácil de identificar en su libelo) como para hacerle temblar las piernas a más de uno. Claro que cuando dan la cara, peor, ¡que se lo pregunten a Molina Foix y eso que sólo se las vió con el palanganero!

Ahora ya no están tan presentes como lo estuvieron en su momento, aunque sigan con su actividad (pelín pervertida ya, si me permite) pero cuando irrumpieron en escena, estoy seguro de que más de un cóctel de feria del libro se vició convirtiéndose en un juego de miradas recelosas entre escritores, editores, directores de comunicación, etc. que no beneficiaba a nadie. Colegas, en definitiva, que temían ser mirados por alguno de los suyos que ocultaba ser un 'fiera literario'. Y el de enfrente igual, cualquiera podía serlo y eso no era lo peor de todo, lo peor es que en algún momento podías haber comentado algo inadecuado a alguien inadecuado en el momento inadecuado y cargarte el trabajo de años de alguien en menos de un minuto. Eso estoy seguro que creó desunión y suspicacias en el mundo literario y enfangó más el terreno de lo que lo allanó que, a fin de cuentas, era lo que buscaban... ¿o no? Al final, la cosa se ha quedado en 'otra' cosa, pero en su momento... Miedo, mucho miedo es lo que daban (como demuestra, efectivamente, la buena de Elvira Lindo allá por 2001).
 
Sobre lo de que son de izquierdas y republicanos... En fin, si usted se lo cree, viniendo de donde dicen que viene el tal García Viñó...

Publicado por: Pamimé | 12/12/2011 21:36:31
Publicado por: Pamimé | 12/12/2011 22:11:04
Publicado por: Pamimé | 12/12/2011 22:28:05
 
Pues sonará a excusa pero... ¿te has fijado lo cerca que está la v de la b en el teclado? Si no me lo dices, ni me doy cuenta. En cualquier caso gracias, por la corrección y por tu nueva actividad: la de corrector incorregible del blog (que ya te han dicho parte, chato, pero es que como comentar todos tus errores en un solo post)
Sigue así, me gustas más. Por cierto, me han dicho no sé qué de que pontifico y no sé lo que es, ¿puedes explicarme, tú que ahora estás en eso, qué es pontificar?
Es que ya sabes, me suena a iglesia y todo lo que huela a iglesia... a los rojos...
Un beso en la frente.

gflorez | 12/12/2011 23:23:15
 
Ciertamente ni soy Lorenzo Peña Gonzalo ni lo conocía antes de hoy (¿tan mayor parezco?)... pero, una vez conocido, lo he estado investigando y parece un tipo realmente interesante, inteligente y con muchos puntos en común con mi pensamiento. Interesante descubrimiento el de este mi tocayo.
 
Dejo aquí enlace a algunas publicaciones suyas:
http://www.rebeldemule.org/foro/biblioteca/tema8116.html#p41654

gflorez | 12/12/2011 23:12:28
Relación amorosa por la literatura de calidad y la crítica literaria implacable pero honrada. Desgraciadamente el sr. Ansón se achantó. Pudo más la amenaza de Elvira Lindo que el citado amor.

gflorez | 12/12/2011 23:12:28
Relación amorosa a la literatura de auténtica calidad y a la critica literaria implacable pero honrada. Ansón se achantó. Pudo más la amenaza de Elvira Lindo que el citado amor.

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