Walter Oppenheimer

Racismo

Por: | 06 de enero de 2012

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El racismo ha acaparado gran parte del debate político y ciudadano en este cambio de año británico. Y lo ha hecho desde varios flancos. Uno, rozando la tragicomedia: la liga inglesa de fútbol. Otro, en forma de esperanza: la condena, por fin, de los asesinos –o al menos de dos de los asesinos– de Stephen Lawrence, un crimen racista que ocurrió en 1993 y puso al descubierto el “racismo institucional” de Scotland Yard. Quizás sea el tercer frente el más triste de todos, aunque sus connotaciones racistas no están firmemente establecidas: la ejecución sin causa aparente de Anuj Bidve, un joven indio que vino en septiembre a Inglaterra a estudiar un curso de postgrado en microelectrónica y pasaba las navidades en Manchester con un grupo de amigos. Le dispararon en la cabeza por no dar la hora. ¿O por tener la piel demasiado oscura?
 

El racismo es un tema muy delicado en Reino Unido. Desde lejos, los británicos pueden parecer muy racistas. Y muchos lo son. Pero hay que tener en cuenta dos cuestiones antes de llegar a conclusiones muy tajantes: una, que no hay que confundir clasismo con racismo; y, la otra, que al menos los británicos son conscientes de que ese problema existe y llevan años intentado combatirlo. 

No está muy claro que se pueda decir lo mismo de los españoles, que tienen una notable tendencia a condenar el racismo de forma genérica pero quitar importancia a los actos racistas. 

Reyes_luisEl fútbol es un  buen ejemplo de ello. El entrenador de Inglaterra jamás habría seguido en su cargo si un micrófono le hubiera pillado diciendo “negro de mierda” al referirse a un jugador. Es lo que ocurrió en un entrenamiento de la selección española en octubre de 2004, cuando Luis Aragonés intentaba convencer a José Antonio Reyes de que era mejor jugador que el francés Thierry Henry, en aquellos tiempos compañero suyo en el Arsenal de Londres. 

Es verdad que Luis pronunció esas palabras en privado, pensando que nadie más les oía, y que eso modifica por completo el racismo del mensaje. Llamar a Henry en público “negro de mierda” es deliberadamente racista; hacerlo en privado puede ser racista o puede ser puro mal gusto, equivalente a decir “hijo de puta” o “gordo de mierda”. Pero el hecho de que el seleccionador nacional sea capaz de utilizar ese lenguaje, en público o en privado, no sería tolerado hoy en Inglaterra. Habría dimitido o le habrían despedido. En España no se ve así.

Hay ejemplos que avalan la diferencia. El ex jugador y ex entrenador Ron Atkinson perdió su empleo como comentarista de los partidos de ITV al referirse al jugador francés Marcel Desailly como “negro holgazán”. Utilizó la frase “lazy nigger”: nigger es en si mismo despectivo. El hecho de que lo hiciera a micrófono cerrado y de que su comentario no siquiera se oyera en Gran Bretaña no le salvó. Hace ahora un año, en enero de 2011, el también ex futbolista Andy Gray y el periodista Richard Keys, perdieron su empleo en la cadena Sky por comentarios machistas. 

Suarez evra
Estos días se han planteado otros dos casos: los de los futbolistas Luis Suárez y John Terry. El uruguayo Suárez, del Liverpool, insiste en que en que no estaba siendo racista al llamar negro al defensa francés Patrice Evra, del Manchester United. Mientras la palabra inglesa “nigger” es siempre peyorativa, cualquier hispano hablante sabe que “negro” puede ser o no despectivo, depende del contexto. El problema para Suárez es que el contexto no le ayuda y si es cierta la transcripción de su encendido diálogo con Evra difundida por  el comité que le impuso una sanción ejemplar, el racismo de sus palabras parece difícil de cuestionar. “¿Por qué me pegas?”, le pregunta Evra. “Porque eres negro”, le responde Suárez.
 

El caso de Terry, del Chelsea, es más delicado: porque es el capitán de Inglaterra; porque quien le acusa es otro jugador inglés, Anton Ferdinand, hermano de Rio Ferdinand, compañero de Terry en el centro de la defensa inglesa y despojado de su capitanía para devolvérsela a Terry después de que este la perdiera por un asunto de faldas; y porque en esta ocasión ha intervenido la policía después de recibir una denuncia de un miembro del público. Terry está acusado de tratar  de “nigger” a Ferdinand. Él lo niega. El caso sigue estando pendiente. 

Mucha gente puede pensar que estos dos casos tan llamativos no son más que una pantalla para tapar el hecho de que el racismo sigue incrustado en el fútbol inglés, en el que la gran cantidad de jugadores negros no tiene la misma correlación a la hora de ser entrenador, árbitro o dueño de un club. Pero es innegable que hace ya años que el racismo ha sido identificado como un problema y como algo a erradicar. Es imposible acabar con los racistas, pero es posible impedir que impongan sus ideas. 

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La policía es un reflejo también de ese problema. Y el caso de Stephen Lawrence así lo demuestra. El 22 de abril de 1993, Lawrence estaba esperando el autobús con un amigo en Eltham, sudeste de Londres, cuando un grupo de quinceañeros se abalanzaron sobre ellos profiriendo gritos racistas. Lawrence no pudo ponerse a salvo: le mataron a puñaladas. Tenía 18 años.

La policía tardó cuatro días en hacer caso de las denuncias anónimas que señalaban como autores del crimen a cinco jóvenes que tenían aterrorizado el barrio. La desidia policial impidió encontrar pruebas suficientes para procesar a los sospechosos y fue interpretada como una consecuencia del racismo imperante en la Policía Metropolitana. En 1999, una investigación pública encabezada por sir William Macphersons llegó a esa conclusión al denunciar el “racismo institucional de Scotland Yard”. 

Años después, los avances de la técnica han permitido descubrir en las ropas que aquella noche vestían dos de los sospechosos, Gary Dobson y David Norris, rastros de sangre y un cabello de Lawrence: suficiente para declararles culpables de asesinato. 

Estos días abundan las investigaciones periodísticas sobre si las cosas han cambiado realmente en Scotland Yard. Los resultados de esas investigaciones son mixtos: hay más policías de minorías étnicas, pero los jóvenes negros y los de origen pakistaní se siguen sintiendo perseguidos. Los disturbios de Tottenham de este verano tienen mucho que ver con eso. El hecho de que se extendieran luego a otras zonas de Londres y a otras ciudades inglesas tiene otras explicaciones.

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Anuj Bidve, 23 años, no se sentía perseguido cuando en septiembre llegó a la universidad de Lancaster para completar los estudios de micro-informática que había cursado en Pune, en su India natal. No se puede asegurar ahora mismo que el color de su piel le llevara a una muerte prematura, pero en su comunidad creen que así fue y la policía mantiene abiertas las puertas a esa posibilidad. En la noche del 25 de diciembre, ya en la madrugada del 26, que es festivo en Inglaterra, Anuj caminaba junto a ocho amigos desde su hotel en Salford hacia el centro de Manchester, para estar entre los primeros cuando abrieran los comercios en el primer día de las rebajas de invierno. Estaban allí de vacaciones y probablemente ignoraba que estaban atravesando un complejo residencial bastante peligroso. Unos jóvenes cruzaron la calle y uno de ellos le preguntó la hora al joven Anuj. Segundos después le descerrajó un tiro en la cabeza. Dicen que el asesino cruzó la calle con la determinación de volarle los sesos si no le daba la hora.

Kiaran Stapleton bisLa policía actuó esta vez con rapidez y detuvo a cinco jóvenes en cuestión de horas. Uno de ellos ha sido puesto en libertad sin cargos. Otros tres, de 15 a 16 años de edad, han sido puestos en libertad bajo fianza. Y otro, Kiaran Stapleton, ha sido presentado ante la justicia acusado de la muerte de Bidve. El detenido se identificó como "Psycho Stapleton" en su comparecencia ante el juez a través de una conexión por vídeo desde la cárcel de Manchester, donde está encerrado.

¿Es la muerte de Anuj Bidve un nuevo caso Stephen Lawrence? Hay puntos de conexión: el color oscuro de la víctima y la blanca palidez de los jóvenes sospechosos; lo absurdo del asesinato, sin que mediara provocación, eligiendo una víctima al azar, sin que víctima y verdugo se hubieran cruzado antes. Están por ver los elementos más directamente racistas. El racismo de los asesinos de Lawrence quedó acreditado de inmediato, mucho antes de que se pudiera probar su culpabilidad. El impulso racista de Stapleton, si se confirma que fue él el asesino, aún no está probado. Tampoco hace falta: la muerte de Anuj ha sido tan absurda y tan injusta como la de Stephen.

 

Hay 39 Comentarios

Totalmente de acuerdo con Fernando Portugal... Esa es mi sensación, mi percepción. He vivido en España y también en el norte de Europa y allí el racismo es más sutil y todos son más presa de la corrección política, pero jamás imagines a un médico venido de países en desarrollo, toma décadas integrarse. En España es mucho más fácil, yo creo que también por el hecho de que ellos han sido emigrantes y por el carácter latino de su gente, porque no son personas frías en general, al menos no tanto (aunque también es cierto algo que dice el venezolano: que hay cierto complejo con los "otros" europeos, solo hace falta mirar los bienvenidos mr marshalls que les hacen, pero vamos, a los güiris alfombra roja pero eso no quita que con nosotros haya corrección).
Pero también, como Fernando Portugal, tengo cierto aspecto europeo (aunque me considero mestiza). No sé qué podrá vivir en sus carnes, en su vida diaria, una persona de color, o con rasgos indígenas marcados. Tampoco sé si ese aspecto elimina por completo la murmuración por debajo de un adjetivo despectivo (tipo "ahi viene la pelucha" o algo así), pero sería un poquito paranoico de mi parte pensar así, porque como repito el trato es más que cordial en líneas generales. En mi país (Perú) el racismo es una cosa brutal a la que nada se le puede comparar. Es una sudáfrica sudamericana que reconoce su crisol de razas de la boca para afuera, pero que mantiene férreas distinciones de raza y de clase. Así que ya me he enfrentado a las ligas mayores del racismo.
Lo de Suárez me parece fatal, si las transcripciones son correctas (todo apunta a que sí). Suárez es una persona que, si no fuera un jugador con mucho dinero, sería una víctima más cruda del racismo, ya que no figura precisamente dentro del amplio porcentaje de blancos en Uruguay, sino que más bien pertenece a la irrisoria proporción de mestizos-indígenas que hay en la nación oriental. Quizás el fragor de la batalla cuerpo a cuerpo futbolística saque lo peor de nosotros, nuestras reacciones más primarias, pero sea como sea lo suyo es decepcionante y su defensa patética.

Totalmente de acuerdo con Fernando Portugal... Esa es mi sensación, mi percepción. He vivido en España y también en el norte de Europa y allí el racismo es más sutil y todos son más presa de la corrección política, pero jamás imagines a un médico venido de países en desarrollo, toma décadas integrarse. En España es mucho más fácil, yo creo que también por el hecho de que ellos han sido emigrantes y por el carácter latino de su gente, porque no son personas frías en general, al menos no tanto (aunque también es cierto algo que dice el venezolano: que hay cierto complejo con los "otros" europeos, solo hace falta mirar los bienvenidos mr marshalls que les hacen, pero vamos, a los güiris alfombra roja pero eso no quita que con nosotros haya corrección).
Pero también, como Fernando Portugal, tengo cierto aspecto europeo (aunque me considero mestiza). No sé qué podrá vivir en sus carnes, en su vida diaria, una persona de color, o con rasgos indígenas marcados. Tampoco sé si ese aspecto elimina por completo la murmuración por debajo de un adjetivo despectivo (tipo "ahi viene la pelucha" o algo así), pero sería un poquito paranoico de mi parte pensar así, porque como repito el trato es más que cordial en líneas generales. En mi país (Perú) el racismo es una cosa brutal a la que nada se le puede comparar. Es una sudáfrica sudamericana que reconoce su crisol de razas de la boca para afuera, pero que mantiene férreas distinciones de raza y de clase. Así que ya me he enfrentado a las ligas mayores del racismo.
Lo de Suárez me parece fatal, si las transcripciones son correctas (todo apunta a que sí). Suárez es una persona que, si no fuera un jugador con mucho dinero, sería una víctima más cruda del racismo, ya que no figura precisamente dentro del amplio porcentaje de blancos en Uruguay, sino que más bien pertenece a la irrisoria proporción de mestizos-indígenas que hay en la nación oriental. Quizás el fragor de la batalla cuerpo a cuerpo futbolística saque lo peor de nosotros, nuestras reacciones más primarias, pero sea como sea lo suyo es decepcionante y su defensa patética.

Soy Español y llevo residiendo 16 años en el Reino Unido. Por supuesto estoy completamente de acuerdo con este articulo y conozco muy bien estos casos que el Sr Oppenheimer describe. Pero lo que francamente me asombra son los comentarios aqui expuestos. Estuve casado 8 años con una peruana y tengo una gran cantidad de amigos y conocidos de latino america, y puedo decir que no conozco a gente mas racista que los latino americanos. Ese desprecio hacia los de la sierra (serranos), teniendo en cuenta que son del mismo pais, jamas se ha visto en España y francamente yo nunca he visto un odio tan profundo hacia los negros, estos no son invisibles, simplemente son totalmente repudiados, son la clase mas baja y despreciada. Me acuerdo que en verano del 98 estaba yo hablando sobre el mundial de Francia con un ex-militar peruano que llevaba algunos años refugiado en el Reino Unido, era una de las pocas personas de latino americana con la que tuve una conversacion placentera y educativa, por lo que deduje que la persona en concreto no fue un simple soldado, pero me dejo de una pieza cuando me dijo "no lo dudes, Paraguay ganara a Nigeria por que para nosotros el negro es una raza inferior". Y siendo Nigeria la favorita y Paraguay tan solo habia marcado un gol en los dos partidos previos el resultado final fue de 3 - 1 para Paraguay, que por cierto le costo a España la clasificacion. Por eso me sorprende que los latino americanos acusen a españoles de ser racistas cuando tienen ellos mismos tienen una fuerte rotura social es sus paises y la integracion de la persona negra en sus sociedades es practicamente nula. Lo que mi matrimonio sufrio fue una diferencia cultural insalvable, a pesar de que para mi ex yo fuera la persona mas racista del mundo, lo que no pude entender jamas fue esa "amigueria", esa amistad incondicional que no te deja estar en tu casa sin un minimo de intimidad. Hay momentos para los amigos y momentos para la familia, no hay nada de racismo lo que hay es una diferencia cultural. Lo que me ha dejado congelado es ver el comentario de Unloquito | 06/01/2012 19:25:33 "La sociedad española es una sociedad que se debate entre su rancio complejo de inferioridad ante sus pares europeos más "adelantados o exquisitos" (franceses, alemanes, ingleses, holandeses, etc.)…" No me cabe la menor duda que estas hablando de ti mismo y tu complejo de inferioridad, porque yo como español jamas me he sentido asi y como español residiendo en el extranjero jamas nadie me ha hecho sentir asi. He conocido personas de todas nacionalidades y todos siempre han mostrado un gran respeto e interes en mi persona y en lo referente a España. Yo cuando vine al Reino Unido solo tenia la intencion de aprender el idioma, pero conoci a mi ex y lo demas es historia, ahora soy licenciado en Ciencias Informaticas tengo un trabajo francamente bueno y una mujer e hijas preciosas, y todavia veo a mis amigos latino americanos de vez en cuando, aunque a veces la diferencia cultural sea insufrible. Porque ahi siguen, sin superarse ni integrarse en la sociedad, entre los suyos y maldiciendo y malhablando de los demas.

... hablemos de Suárez. En realidad no he vivido en ningun lugar plagado de racistas. Alemania esta repleta, España también ... y Uruguay ... menos. Al entrar a la cancha le dices al contrario de todo. La idea es desquiciarle y ... llevarle a que pierda los nervios. Zidane a pecado de ingenuo en la final del mundial 2006 y ahora Evra eleva algo feo pero inocuo a una dimensión que realmente no la tiene. Nacer en Salto en Uruguay es sinónimo de recibir insultos. El "negro" en Uruguay se destina, lamentablemente, a gente pobre. No a una persona de piel morena. Negro, a la vez, es hasta cariñoso... La siempre cuestionable guerra psicológica ha de quedar en todo caso en la cancha, sacarla del contexto es distorsionar. Evra es un absurdo y si le diría "negro de mierda" a la uruguaya sería demasiado cariñoso. Ser racista es lamentable en el siglo 21 y siempre... Suárez no lo es.

En España haría falta un poco más de corrección política y en Reino Unido y EEUU bastante menos: es malo esconder siempre la mierda debajo de la alfombra, cuando hay un problema y se esconde sistemáticamente es imposible incluso probar que existe, lo cual es el peor camino para llegar a arreglarlo. A los extranjeros que viven en España y se sienten heridos les diría que no se lo tomaran muy a la tremenda, que leyesen comentarios en cualquier noticia relativa al nacionalismo catalán, qué digo, a cualquier tema en absoluto atañendo a Cataluña, por ejemplo, para darse cuenta que aquí prejuicios nos sobran para repartir hasta entre nosotros mismos... paciencia: se lo recomienda una gallega que nunca se ha cabreado por ningún chiste ni se ha quejado de que en el mismísimo diccionario hasta hace poco su nacionalidad constara como sinónimo de "tonto", oficialmente vamos, ahí sin lubricante ni nada, sino que símplemente "pasa" de las personas la juzgan antes de conocerla. Un saludo...

Cuando llegué a Barcelona para empezar un posgrado me sorprendió escuchar comentarios racistas por parte de los profesores de universidad. Pero se hacen usualmente "en cachondeo" de modo que de alguna forma la picaresca neutraliza la intención y todo el mundo se queda más o menos en paz. Pero el otro dìa en mi piso mi esposo se quedó encerrado en el asensor y al llamar al técnico, éste nos pidió que tocáramos en alguna de las puertas de los vecinos, y así evitaríamos la espera, ya que al parecer todo el edificio pertenece a una misma familia y tienen la llave para desbloquarlo. Cual serìa mi sorpresa al escuchar que una anciana hostil me decía, sin abrir la puerta que "qué historias le explicaba" y luego llamaba a la policía para denunciar que una noia "portuguesa" tocaba a su puerta con un cuento de que el ascensor estaba bloqueado. Al acudir a la puerta del frente escuché desconcertada como echaban doble llave y comprobé lo racista y excluyente que puede ser "la comunidad" de vecinos catalanes que nos rodea. Para ellos, extranjero igual desconfianza y peligro. Al final el presidente de la comunidad sacó a mi esposo del asensor y yo, entre confundida y molesta, pensé que era mejor que él -que era de aquí- se dirigiera a ellos. La moraleja es que la exclusión, soterrada o nó, está a la orden de día en la Cataluña más cotidiana.

Y ni una palabra sobre el asesinato de un senegalés a manos de gitanos hace unos días, aquí en España. El racismo, para los políticamente correctos, siempre va en una dirección: de los blancos hacia los demás.

(1) Estoy de acuerdo con parte de los comentarios del amigo mexicano que vivió en España. Soy venezolano y llevo en España casi 3 años haciendo un doctorado. No tengo un caso personal de racismo, la gente aquí es bastante políticamente correcta, las agresiones a latinos son bastante aisladas, muy aisladas. Pero sí que es una sociedad racista y muy racista. El racismo español, básicamente, sucede de esta forma, los españoles comentan entre ellos lo pobres, mal arreglados, poco inteligentes, o disparetados que les parecen o que "suelen ser" los latinoamericanos, y también los inmigrantes de otras partes, y para lo cual tienen una palabra preferida que aparentemente no deja traslucir la visión racista que tiene de fondo: así que públicamente suelen referirse a nosotros como EXÓTICOS, en "plan cariñoso, amable, cercano". Para mi este tipo de calificativos es puro racismo: "ah, es que sois más exóticos, más calientes". Para mi la traducción de esto es: "eres un mono/a, india/o, con quien hablo, me echo unas risas, con quien estudio inlcuso, y el hecho de encontrarme haciendo esto me hace sentir que no soy racista, que soy una persona correcta y buena, pero ni de coña me gustaría que ligaras con mi hermana/o, a mis padres les daría un patatus, mejor amigos/as de lejito". Tengo muchos amigos o "amigos" epañoles, salimos, vamos a algún bar, pero sigo notando, y lo mismo comentan mis pares latinos, que a las situaciones familiares o realmente importantes de sus vidas no te dejan pasar, hasta ahí no llegas. Por mi experiencia aquí he llegado a la conclusión de que el español medio ha necesitado sentirse mejor o al menos un poco mejor que alguien...

(2) La sociedad española es una sociedad que se debate entre su rancio complejo de inferioridad ante sus pares europeos más "adelantados o exquisitos" (franceses, alemanes, ingleses, holandeses, etc.), y la situación de "marginados sociales" de buena parte del conglomerado extranjero en su país les viene como anillo al dedo para un intento de definición aceptable de sí mismos. Parece que somos su oportunidad de redefinirse a si mismos en "alguna cosa mejor" que no los aleja tanto del alto staff europeo. Y que decir de los negros que viven en España, ja, aquí un negro es invisible. Todo el mundo sabe que está ahí, nadie lo toca, nadie le pega, pero es invisible. Los latinos pasamos hasta el jardín de la casa, pero con los negros... ¿cómo hacer pasar a alguien que es totalmente invisible al acontecer social español? quí va una pregunta que me gustaría hacerle a alguno o a todos los españoles que ahora mismo están haciendo sus maletas para emigrar a Alemania, Inglaterra, Argentina, Venezuela, México: ¿en dado caso, que preferirías tú, estar en el grupo de los exóticos o en el de los invisibles? ¿te dejarán escoger, al menos? Salud.-

Triste Realidad. Imaginense si asi son las grandes potencias economicas que diferencias podriamos encontrar en paises en desarrollo u otros.

El anho pasado visite Madrid, representando a Alemania en unas jornadas internacionales y en el segundo dia de mi estancia sufri un ataque racista en el Metro. Inmediatamente me comunique con los organizadores y me acompanharon a presentar mi denuncia, me quede impresionada por la tranquilidad y la complicidad de los agentes espanholes. Como si fuera cosa de todos los dias. Yo tengo rasgos indigenas por mi origen y en Alemania nunca me ha pasado algo igual, pero en Madrid me toco escuchar incluso chistes de mal gusto de profesores universitarios, gente que uno se piensa que por su nivel educativo tendrian otra vision. Para mi la sociedad espanhola es racista. Y con urgencia tienen que mirar hacia donde van y para prueba mirese lo que el articulo bien lo menciona, el caso del senhor Aragones. Es un ejemplo concreto de que las instituciones amparan este vergonzoso y medieval comportamiento.

Uno no nace racista sino que se hace, el racismo es un fenómeno cultural que toma auge en el siglo XIX. La realidad que amplifican los medios de masas, y sus indiscretos micrófonos abiertos, ponen de manifiesto la génesis del racismo, la aceptación generalizada de la existencia de las razas y la aceptación de la jerarquía, como un hecho natural, y consecuente con la evolución hacia la perfección y/o progreso de la humanidad. Hoy aún persiste la idea de que el atraso de algunos pueblos es debido su falta de inteligencia. Es importante señalar que durante el proceso de la esclavitud, tanto los defensores de esta como sus detractores consideran inferiores a los negros, aunque para unos la esclavitud no era moralmente aceptable mientras que para otros sí lo era. De manera que hoy, es igualmente racista el que considera inferiores a los negros pero no lo verbaliza en público porque no es “de buen gusto” (porque no es moralmente aceptable), como aquel que no tiene inconveniente en expresar en público lo que en realidad piensa de los negros, que son inferiores. Digo negros como podría decir árabes, chinos, o cualquier otro grupo étnico, habitualmente blanco del racismo. El racismo académico lo podemos encontrar hoy en día al abrir cualquier periódico, en las editoriales y en los sesudos análisis de la realidad que nos presentan. Cuando una persona o grupo de ellas es acusado de brutal, ignorante, holgazán, taimado, traidor, sanguinario, o ladrón, etc., suelen ser indicios de racismo, en muchas ocasiones recubiertos de una dorada patina de “civilizada humanidad protectora”. El racismo ha servido en muchos casos para avalar la diferencia de clases sociales, como justificación de castas y ha preparado el terreno para el expolio de continentes enteros, genocidios y guerras, hasta nuestros días. Las teorías racistas han ido evolucionando y adaptándose a los nuevos conocimientos y descubrimientos.

Soy mexicano y viví en España un tiempo. No he tenido mucho trato con los ingleses, pero si con los estadounidenses. En mi opinión, en Estados Unidos las expresiones racistas son políticamente incorrectas. Alguien puede perder su trabajo por pronunciar en voz alta un comentario despectivo. Sin embargo, en el fondo, casi todos los anglosajones desprecian a los negros y a los hispanos, y éstos últimos, entre si, tampoco se quieren mucho. Basta ver la bajisima tasa de matrimonios interraciales. En cambio en España, hay muchas manifestaciones públicas de racismo, que dificilmente se traducen (aunque llega a pasar) en acciones concretas. Un grupo de personas puede estar en un café quejandosé de los inmigranates, pero si una ecuatoriana se acerca a pedir informes sobre una dirección, lo más seguro es que esos mismos se decanten por ayudarla. Casi todos los amigos inmigrantes latinoamericanos que tengo en España hacen un balance favorable de su trato con los locales. Por mi parte, jamás sentí el más mínimo racismo, aunque debo confesar que mi aspecto es de europeo. En cambio, en Estados Unidos, los anglosajones pueden atendernos con una sonrisa de oreja a oreja, pero muy dificilmente un hispano (incluidos los españoles dicho sea de paso) puede llegar a penetrar en sus circulos de confianza más estrechos, no importa cual sea su nivel económico o preparación académica.

Y aquí llegará. Si los resultados en educación y formación son malos, en el futuro serán peor. Y ya se sabe que el racismo va unido siempre a la ignorancia.
Por otra parte la pobreza en etnias "inferiores" se comprende, pero como esas etnias levanten cabeza ante los "nuestros" en esta crisis, veremos lo peor.
En Madrid el Rey Baltasar sigue siendo un pobre funcionario ridiculamente tiznado de negro. ¿Como iba a ser un negro pobre rey mago aunque sea un rato?
Bastante les preocupa a los encargaos del sarao si los niños negros se lo tragan ó lloran por el engaño....

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Sobre el autor

es corresponsal de EL PAÍS en Londres y antes lo fue en Bruselas. Y antes de eso pasó bastantes años en la redacción de Barcelona, haciendo un poco de todo. Como tantos periodistas, no sabe de casi nada pero escribe de casi todo...

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