David Alandete

Isratina

Por: | 03 de abril de 2013

Nic6204219Un manifestante palestino y un soldado israelí se miran a los ojos durante una manifestación en la localidad cisjordana de Maasarah, el 29 de marzo. Fotografía de Musa Al-Shaer / AFP

Por los discursos de los políticos, nadie lo diría, pero sobre el terreno parece que para muchos ya ha quedado desfasada la llamada solución de los dos Estados, Israel y Palestina, vecinos y en paz. Es algo que me sorprendió al llegar a Oriente Próximo, y no es sólo, como pueda parecer en un principio, patrimonio de la derecha israelí. Hay en la prensa, y en los foros políticos e intelectuales, todo tipo de elucubraciones y análisis de lo que supondría para Israel y para la población palestina acabar con un solo Estado, unido en independencia y soberanía.

Una de las nuevas estrellas de la política israelí, Naftalí Bennett, que milita en el partido nacionalista Habayit Hayehudi (Casa Judía) y ocupa ahora el cargo de ministro de Economía y Comercio, propuso en un breve informe de 2012 que Israel se anexionara unilateralmente los territorios de Cisjordania a los que él se refiere con los nombres bíblicos de Judea y Samaria. Según escribió:

“El mundo no reconocerá nuestra demanda de soberanía, como no reconoce nuestra soberanía sobre el Muro de las Lamentaciones, los vecindarios de Ramot y Gilo en Jerusalén o los Altos del Golán. Pero eventualmente, el mundo se acostumbrará a la realidad de facto”.

Hay en Cisjordania 150 comunidades judías, pobladas, según cifras oficiales, por 360.000 personas. El Ejecutivo del primer ministro Benjamín Netanyahu aprobó, en su anterior mandato, la expansión de los asentamientos en la zona. Sólo en 2012 autorizó  la construcción de 6.766 viviendas, según un recuento de la organización Peace Now.

Puede que el propio Netanyahu apoyara formalmente la solución de los dos Estados, en un célebre discurso en la universidad de Bar Ilán en 2009. Puede que fuera el gran objetivo marcado en el horizonte por el presidente norteamericano Barack Obama durante su primera visita en el cargo a Israel y los territorios palestinos, el mes pasado. Pero incluso muchos en la izquierda israelí y entre los activistas palestinos han llegado a la conclusión de que ya es tarde para ello.

Por supuesto, estos últimos no tienen en mente la simple anexión por parte de Israel de la mayoría de Cisjordania, devolviéndole el resto a Jordania -que renunció a sus derechos de soberanía sobre los territorios palestinos al oeste del río Jordan en 1988. Sobre otros fines y otros medios trata un conjunto de ensayos publicado en agosto y titulado After Zionism (Después del Sionismo). Los editores, Antony Loewenstein y Ahmed Noor, declaran la defunción de los acuerdos de paz de Oslo, y piden a 14 autores que reflexionen sobre la posibilidad de que el conflicto acabe con un solo país para dos pueblos.

En su introducción, aseguran: “La idea de que palestinos e israelíes pueden compartir un solo país no es nueva, pero estuvo enterrada y olvidada por un largo tiempo. A medida que la solución de los dos Estados se ha desvanecido de la mente de las personas que conocen la región, muchos comienzan a recuperar la idea... En nuestra opinión, ha llegado la hora de la solución de un solo Estado”.

Ahondaba en el diario Haaretz sobre las posibilidades de ese futuro el intelectual israelí Carlo Strenger, profesor de psicología en la universidad de Tel Aviv. En su blog publicó un artículo titulado ‘Hemos perdido: Es hora de pensar en un solo Estado’, en el que dijo:

“La solución de un solo Estado convertirá la desintegración de facto de Israel como sociedad en una una realidad de iure. El nuevo Estado tendrá que funcionar como una confederación y dar una gran autonomía a sus Estados o cantones integrantes. Vamos a tener que profundizar en los modelos existentes para este tipo de estructuras confederadas en Suiza, Canadá y Bélgica.”

¿Un Israel federado, con cantones? La idea tenía un gran proponente en la escena internacional hasta su muerte en 2011. El dirigente libio Muammar El Gadafi decidió en 2009 que pasearía esa propuesta por Estados Unidos en 2009. La defendió en un discurso vía satélite en la universidad de Georgetown. Publicó un artículo de opinión en The New York Times en el que dijo:

“La asimilación ya es un hecho de la vida en Israel. Hay más de un millón de árabes musulmanes en Israel, que poseen la nacionalidad israelí y participan en la vida política con los judíos, formando partidos políticos. Por otro lado, están los asentamientos israelíes en Cisjordania. Las fábricas israelíes dependen de la mano de obra palestina y hay intercambio de bienes y servicios. Esta asimilación exitosa puede ser un modelo para Isratina”.

Ese era la gran idea de Gadafi. Crear un solo Estado binacional llamado Isratina, con ese nombre bicéfalo que suena a un lejano país de fantasía. Puede que a ambas partes del espectro político y a ambos lados de la línea de 1967 se hable ahora de la solución de un solo Estado. Pero por motivos muy diferentes y con fines divergentes. Tal vez sea un posible futuro de facto, pero no hay terreno común en ambas partes como para hablar de algo como Isratina, o de un solo Estado en armonía y, sobre todo, en paz. De momento, la Isratina de Gadafi no es más que una tierra de ciencia ficción.

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David Alandete

Y con respecto a: Muñoz Molina justifica en un artículo en Haaretz el que aceptara el premio Jerusalén de literatura, en febrero. Cree que a pesar del "abuso de una ocupación que ha durado demasiados años, hay en Israel una sociedad viva, democrática, pluralista". http://cort.as/3pcT

Todos aquellos que lo criticamos estábamos en lo correcto. Si una persona tiene que justificarse es que del todo, del todo no lo estaba haciendo bien...

El pie de foto es: " Un Palestino mira a los ojos y el soldado los evita"
No crees, Sr. Alandete?
Basta ya no?

One person, one vote. Si es lo más fácil del mundo: quienes tienen derechos son los ciudadanos, no los territorios ni las nacionalidades (igualito que en España). El parlamento que surgiera de una elecciones con voto universal daría lugar, sin duda a un gobierno apto para el compromiso y con capacidad mayoritaria para resolver. La idea de dos estados alimenta a los nacionalistas de aquí y allí: es un tampa sin salida. One person, one vote.

Ramiro zamora, a quienes deberían haber exterminado en su momento y así acabar con un problema de siglos es a los nazis antijudíos como tú, envenenados de odio racial, pues con ello la humanidad se hubiese evitado la mayor calamidad y tragedia de los tiempos contemporáneos que fue el holocausto; que por otra parte, las gentuzas como tú afirman que no existió tal cosa...

Los judios han practicado el genocidio desde sus inicios como tribu en busca de territorio para asentarse, luego de su separacion de los pueblos mesopotamicos que los alejaron por ser pastores depredadores; se unieron a los Hicsos para exterminar al pueblo egipcio, solo el elevado numero de estos, y la lucha de toda su vida de Ahotep(la Reina Libertad), consiguio expulsar a esa basura(la leyenda del Exodo), luego en Palestina exterminaron a jebuseos y filisteos con apoyo fenicio, a pesar de su heroica defensa(el mito de David), los babilonios los deportaron(debian exterminarlos, y evitaban un problema de siglos), el resto es historia conocida; ahora se unen a occidente para matar arabes y robar sus recursos.

desafortunadamente desde 1947, y después de cada guerra en la regiòn, se ha alejado la opción de 2 estados, pero en cuanto a un estaod binacional y democratico, ello parece improbable por razones evidentes. El estado de Israel, quierase o no, no naciò y es un estado hecho por y para los judios. La perdida del caracter judio del estado (cultural y no religiosamente), tendrái un impacto como sería la perdida del caracter cristiano y laico de Francia por dar un ejemplo, y no parecen aceptable ni para israelies judios laicos ni para los religiosos. Un estado binacional democratico conduciria a la derrota demografica de Israel, unido al impacto del derecho de retorno imposible de impedir en un estado binacional salvo con una preponderancia de facto del elemento judio, algo inaceptable para lso ciudadanos palestinos de un estado binacional. Por otra parte la cantonización en una regiòn como Israel entraña peligros de libanizaciòn o balkanización, en suma, la idea binacional es tanto o más inviable que la soluciòn de 2 estados.

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Sobre el autor

(Valencia, 1978) es corresponsal de El País en Oriente Próximo desde 2013. Previamente, durante seis años, trabajó en la delegación del diario en Washington. Fue corresponsal en el Departamento de Estado y en el Pentágono, y cubrió la guerra de Afganistán, los juicios en Guantánamo y las campañas presidenciales republicanas de 2008 y 2012. En 2006 recibió una beca Fulbright para periodistas, y se especializó en Relaciones Internacionales y el Conflicto Árabe-Israelí. En este blog atenderá también a las consultas, dudas y quejas de los lectores. Pueden contactar con el autor a través de Twitter o Eskup.

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