David Alandete

Recuerdos y olvidos de Tahrir

Por: | 02 de julio de 2013

A2013-2D07-2D01T170539Z_307210320_GM1E97202WE01_RTRMADP_3_EGYPT-2DPROTESTS-2DHELICOPTERS
Helicópteros militares sobrevuelan Tahrir / Foto: Reuters

Esta es una revolución que se está fraguando con banderas nacionales, vuvuzelas, tarjetas rojas, láseres y fuegos artificiales. Parece, a pie de calle, más una fiesta que una revuelta. Cuando cae el sol, decenas de miles de opositores acuden a Tahrir y la plaza estalla en gritos y cánticos. El más común, y más empleado, es el de “erhan”, “vete” en árabe. La práctica más repetida es sacar con una mano una tarjeta roja al aire, dirigida simbólicamente a Mohamed Morsi, a quien estos opositores le envían el mensaje de que se le ha acabado el juego y es hora de marcharse.

Sobre las cabezas se ve avanzar, al ritmo de los cánticos y la música, muñecos con forma de borrego. Es un insulto, dirigido a Morsi y los Hermanos Musulmanes. “Son literalmente borregos, que siguen al que les lleva sin pensar en ello”, me decía ayer Sami, manifestante de 26 años acampado en Tahrir, que levantaba su peluche al aire mientras mientras fingía darle de comer una mazorca. Un artista esculpe figuras de escayola en una de las tiendas de campaña en la plaza. Hay borregos, claro. Y hay también una efigie del presidente con cuernos y cara de demonio.

 

31f2fc053eb0445a979c2ff6f3123704-8bee5a3ffa0d5315360f6a7067008fe6
Borregos y mazorcas en Tahrir / Foto: AP

Esta gente sabe muy bien lo que no quiere: a Morsi. Cuando las preguntas van más allá de su marcha, las opiniones divergen. Algunos hablan de gobierno de tecnócratas o elecciones. Muchos ni siquiera tienen claro qué debería venir después. Hay incluso otros que están aquí por pura nostalgia del pasado. Es el caso de Camelia, de 49 años, acampada ante el palacio presidencial, que se sienta ante una inmensa foto de Gamal Abdel Naser, mítico líder de la patria. Dice que, si por ella fuera, volvería Hosni Mubarak: “Pero el del principio, no el de los últimos 10 años de su gobierno”.

Desde ayer, a estos opositores les invade una emoción añadida. El orgullo por su ejército, que le ha dado a Morsi un ultimátum de 48 horas para hacer caso a las protestas. Lo cierto es que el ejército no ha dicho que hará, pero los partidarios de Morsi hablan ayer de golpe de Estado. Ahora los manifestantes han recuperado un lema de la revolución de 2011, cuando las fuerzas armadas decidieron dejar a Mubarak caer: “El pueblo y el ejército son la misma mano”. Alguien en la cadena de mando ha decidido, además, enviar helicópteros a que sobrevuelen las concentraciones, portando banderas nacionales. Las calles enloquecen cuando los ven, como si fueran una aparición de la providencia divina y fueran a abrir sus tanques para repartir paquetes de libertad.

 

Was7697106
General Al Sisi, nuevo ídolo de masas / Foto: AFP

Lo cierto es que esta multitud ha olvidado también que, cuando las fuerzas armadas tomaron el control del país, tras la caída de Mubarak, acabaron hartos del ejército y de su comandante, el mariscal Hussein Tantaui, que durante meses acaparó todo el poder. Fue algo más de un año de control militar, en que las calles clamaron contra abusos policiales y militares, palizas, pruebas de virginidad a mujeres y demás excesos que nada tenían que ver con los valores de un nuevo sistema que quería ser, ante todo, libre y democrático.

En ese sistema fue elegido en las urnas Morsi. Y al margen de ese sistema quieren los manifestarles echarle ahora. Su mandato acaba en 2016. Pero para los opositores es demasiado tiempo. Tal vez esta no es la democracia que ellos querían. O a lo mejor ni siquiera tuvieron tiempo de pensar cuál es la democracia que querían, con lo rápida que fue la sucesión de hechos en 2011, con las revueltas y la marcha de Mubarak. La gran duda, si Morsi se marcha, es si en Egipto hay un candidato que pueda unir a todos los manifestantes, que han dado muestras de estar muy unidos frente a aquello a lo que se oponen, pero que no tienen experiencia en permanecer unidos políticamente sin el yugo y la represión que tantos años de Mubarak les impusieron.

Hay 0 Comentarios

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

(Valencia, 1978) es corresponsal de El País en Oriente Próximo desde 2013. Previamente, durante seis años, trabajó en la delegación del diario en Washington. Fue corresponsal en el Departamento de Estado y en el Pentágono, y cubrió la guerra de Afganistán, los juicios en Guantánamo y las campañas presidenciales republicanas de 2008 y 2012. En 2006 recibió una beca Fulbright para periodistas, y se especializó en Relaciones Internacionales y el Conflicto Árabe-Israelí. En este blog atenderá también a las consultas, dudas y quejas de los lectores. Pueden contactar con el autor a través de Twitter o Eskup.

Eskup

Archivo

febrero 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28    

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal