Paco Nadal >> El Viajero

18 sep 2008

¡Esos entrañables hostales de carretera!

Por: EL PAÍS

Leo en un periódico que el sector de los hoteles de servicios reducidos, conocidos en inglés como budget hotels, tiene mucho futuro. Como la riada de anglicismo diarios empieza a desbordarme sigo leyendo la noticia hasta que tres párrafos después un experto en el tema aclara que se trata de establecimientos que reducen los servicios considerados como secundarios para abaratar su precio. Estupendo. Bienvenido sea todo lo que abarate la vida a un turista, pero para ese viaje no hacían falta tantas alforjas. El invento lleva funcionando aquí décadas. Qué digo, siglos. ¿Qué son algunos de nuestros hostales y pensiones de carretera sino alojamientos donde a base de reducir todo (los servicios secundarios y los primarios pasando por los básicos) se consiguen unos precios ridículos a cambio de una noche de espanto?
Por razones presupuestarias que no vienen al caso me toca dormir muchas noches en estas reliquias de la hostelería patria y hay que reconocerles una unidad de estilo que ya quisieran muchas cadenas internacionales. Todos se llaman parecido: La Plaza, Avenida, El Cruce, El Paraíso ..... y aparecen siempre en una situación extrema, junto a una gasolinera, cuando ya se te caen los ojos de tanto conducir y te estas haciendo a la idea de que tampoco es tan mala la perspectiva de pasar la noche acurrucado en el asiento de atrás de tu coche. La recepción no existe y la llave te la dan en la barra del bar anexo lo que permite a su aburrida clientela dar un repaso visual a tus maletas y a tu acompañante. Luego, subes por unas escaleras rebozadas en un gotelé del tamaño del pedrisco mientras imploras al buen Dios que aquello mejore, que no sea lo que te imaginas, hasta que al abrir la puerta de chapeli del dormitorio compruebas que en efecto, no es lo que te imaginas. Es peor.
Una mesilla de formica, un suelo de linóleo, una cama combada hacia el centro (a veces comba hacia un lado y es peor, porque te caes), una colcha de cuando Nino Bravo dominaba las listas de éxitos con más zurcidos que un tercio de Flandes, un armario oscuro estilo castellano con una única percha (¿por qué todos estos antros estarán decorados con el temible ?estilo castellano?) y una bombilla de 60 vatios en el techo por toda iluminación. Entras como con grima, creyéndote curado ya de espanto, pero es porque todavía no has llegado al cuarto de baño. Entonces si que te entra el espanto.
Con frecuencia, los ejercicios de contorsionismo que hago para no rozar la mugrienta cortina del baño suelen producirme contracturas y dolores musculares varios. Creerán que exagero, pero no se imaginan la de alojamientos que quedan aún así por nuestra geografía. Muchos más que budget hotels, por supuesto, y con la misma reducción de servicios: aparte de una pastilla de jabón con el rótulo ?Gentileza de este establecimiento? y una toalla transparente de tanta lavada no esperen encontrar nada más (¡en ocasiones incluso rezas por no encontrar ?nada más?!). Todo, sacrificado en aras del precio. Es verdad que en ocasiones tienen cortinas, casi siempre rosas por un misterio que no logro desentrañar, y en otras la propiedad ha tratado de adecentar los pasillos con un batiburrillo de flores de plástico, taburetes de skay, estatuas de piedra, rocallas, espejos biselados y todo tipo de adminículos en bronce lo que le sobró de un apartamento en Torrevieja.
Un amigo productor me confesó que cuando hacen películas ambientadas en décadas pasadas, incluso antes de la guerra del 36, las escenas que más le encantan son las que discurren en hoteles, porque solo tienen que pagar el precio de una habitación normal en ciertos locales de carretera. El dueño se encargó ya de que hasta los percheros fueran contemporáneos de la batalla del Ebro.
He de confesar que casi al final de la noticia de los budget hotel, otra experta en la materia deshizo por fin mi entuerto. Ese nuevo invento consiste en reducir los servicios para abaratar costes..... ¡manteniendo la calidad!. Pero así no tiene gracia. ¿Dónde quedará entonces la excitante ansiedad del viajero por imaginar de qué color serán los agujeros de la colcha que le tape esa noche?


Hay 9 Comentarios

...la belleza de lo decrépito,un aire de ayer que no llegó a saciarnos,y que ahora buscamos la continuación.Pero ya, Paco, nada es igual.Hay musgo verdoso depositado en los tejados donde entonces nos tumbábamos al sol,Y ya no se oye el crac-crac de las ranas en la chaca cercana...Son otros los hoteles... sin rótulos de neón...Gracias por tus crónicas. Un placer de lectura viajera por tu blog.Te seguiré leyendo.Ah! Y un saludo, -oño! que no te había saludado.Un abrazo, te seguiré comentando esos hilvanes de viajes que nos deparas....Justi

Entrañables, incómodos pero también convenientes. Cuando vienes de recorrer cientos de Kms. conduciendo y estas muerto de cansancio y ves al lado de la carretera uno de éstos ?hotelitos? es como si tropezases con un oasis en el medio del desierto.Durante muchos años fui viajante comercial por media España y los tuve que usar muchísimas veces. De cada uno de ellos tengo anécdotas que recuerdo con cariñ; por ejemplo; en los que la calefacción era solo en la recepción y las habitaciones eran puros congeladores, otros donde a las 6 de la mañana comenzaban a llegar camiones que paraban a desayunar en la cafetería que tenían y te despertaban, en los que el agua corriente solo funcionaba unas cuantas horas y la caliente eran cuatro gotas las que caían; siempre tuve la precaución de viajar con papel higiénico y jabón porque las probabilidades de que encontraras alguno allí eran casi nulas. Sin embargo resolvían tu problema de dormir y ?descansar? después de un largo viaje. Hoy en día no encuentras tantos, las circunvalaciones y autovías han acabado con ellos, pero ojala los que han sobrevividos se mantengan.

Pero Paco... A final de cuentas, ¡nada importa si podés dormir como marmota!

Je je je... Muy bueno, pero no hace falta estar en carretera para ver esto. A veces basta para comprar una súperoferta a una ciudad europea. Una vez, en un hotel de Londres, supuestamente de tre estrellas, tuve que cambiarme dos veces de habitación (la primera no tenía calefacción y la segunda agua caliente) para acabar en un cuartucho de cuyo WC salía un hedor insoportable y donde las limpiadoras se dejaban la ventana abierta después de limpiar la habitación: imaginaos lo que es llegar a una habitación de Londres en ENERO y encontrarte la ventana abierta. En París nos pusieron en un quinto piso sin ascensor. En La Habana nos cambiaron de hotel sin que nos diéramos cuenta (los dos hoteles se comunicaban mediante un patio interior). Etc. etc. Después de todo, en España el tema de la calidad no está tan mal...Paco, me march a Bélgica cinco días. ¿Has estado? ¿Qué me aconsejas? No lo de siempre, algo que sea original y auténtico...

Paco aqui en el norte se están reproduciendo como setas los moteles, que ahora salen más baratos que esos hoteles de los que alguna vez, en un vije largo entré y además de encontarame con ese panorama, cuando ya estás queriendo cerrar los ojos de cqansancio, comienzan los ruidos amorosos de los de la habitación de tu lado entre gemidos, intenté dormir..Ahora aquí esto no pasa, esta El Latino, Cancún, Hbana...que por un módico precio por horas ha llevadoel ruido que a veces intetaba no escuchar, para descansar.Que curioso que estos moteles tengan siempre nombres sde lugares latinoamericanos, será una publicidad suversiva???????.BESINES

Ja ja ja. Muy descriptivo y muy bueno tu post. Es curioso ver cómo en España sigue habiendo gente incapaz de llevar su negocio con un mínimo de decencia, todavía a cuestas con la ley del mínimo esfuerzo. Con la cantidad de comerciales que hay, conductores de camión y profesionales de todo tipo que no paran de viajar. Si este tipo de negocios tuvieran un mínimo de decencia, estarían siempre llenos (el boca a boca lo hace todo en este país). Pero entre la pasividad de los dueños, los pocos controles sanitarios de este tipo de locales... Lo mejor es hacerse con una guía de hostales y hoteles de 2-3 estrellas, y aún así te llevarás una sorpresa.Yo sería incapaz de dormir en el antro de la foto. Antes prefiero un dormitorio compartido de cualquier albergue que esté homologado. Como en los albergues de montaña, esas literas de 3 pisos.....

Sublimnal en que estaba opensando!!!!!!!, perdona

Paco, no puedo comentar mucho pues no soy experto en estos hostales de carretera. Sólo puedo comentar que tu "post" está entretejido con mucha gracia. Serán así!!. La españa-profunda es así.

Teneis razón: en Londres y París hay hoteles de tres y cuatro estrellas peores que nuestros hostales de carretera. ¡Un hurra por el alojamiento patrio y castizo!

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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