Paco Nadal >> El Viajero

24 oct 2008

Por fin, ¡Santiago!

Por: EL PAÍS

Acabo de entrar por fin en Santiago. Y como siempre, me he emocionado. No hay peregrino, por insensible o ateo que sea, al que tras ese montón de kilómetros, días y penalidades sufridos, no se le empañen los ojos cuando se encuentra por fin ante esa obra sublime del ser humano que es la fachada del Obradoiro de la catedral compostelana. La hicieron para eso, para impresionar. Para que te des cuenta de que lo mejor de los diversos Caminos a Santiago es que no terminan en cualquier lugar, no. Terminan en Santiago de Compostela, una ciudad única. El mejor regalo para una aventura al corazón de ti mismo.
Compostela se hace en torno a la campana, decía Torrente Ballester. La campana inunda la ciudad de tonos de bronce. Y la piedra de las iglesias, de los conventos y de los palacios, animada por ese tañir interminable, destila la humedad y la nostalgia de una ciudad sumida en la niebla. En Santiago se oye de continuo el repiqueteo de las campanas, muchas campanas, sones de ultratumba, ecos misteriosos que día a día, siglo a siglo, han marcado el tempo humano, el ritmo cadencioso de una ciudad de silencios.
Compostela es la patria de la contradicción, una ciudad vieja nacida de un camino de peregrinación en la alta Edad Media, donde bulle la nueva Galicia. Una mezcla de lo más nuevo y lo más arcaico a la que, como dice el escritor gallego Suso del Toro, ?parece que le faltara el siglo XIX y parte del XX?.

Una vez aquí hay varios ritos que cumplir. Primero, subir los 33 escalones de la entrada principal (qué número más cabalístico, ¿verdad?) poner la mano en el parteluz del Pórtico de la Gloria (en la foto contigua) y pasar bajo él. El Pórtico de la Gloria era la fachada de la vieja iglesia medieval, la joya del románico compostelano. Tan soberbia que cuando se hizo la ampliación barroca no se derribó sino que se conservó tras la nueva fachada, por eso la catedral de Santiago tiene dos pórticos de entrada contiguos.
Luego hay que ir a la oficina del peregrino y enseñar la credencial en la que te han ido sellando en los lugares de paso para que den la Compostela, un documento en latín que acredita que has peregrinado ?bajo pietatis causa?, es decir, con devoción cristiana. Como la iglesia está con la mosca detrás de la oreja porque esto de la peregrinación se les está convirtiendo en un viaje turístico, se han inventado otra Compostela laica, para los ateos como yo, que no viajamos por ?pietatis causa? sino por otras muchas causas que creemos tan nobles o más que las de ellos (pero esa es otra historia).
Todo eso pasa en Compostela. Todo en torno a un mito, la supuesta tumba de un apóstol, de más que dudosa veracidad. Pero eso es lo de menos. Sean de quien sean los huesos que se conservan en el relicario del altar Mayor, la magia de Compostela sigue siendo capaz de convocar a gentes del mundo entero, como lo lleva haciendo desde hace 1.200 años. Por algo será. Ya lo decía Gonzalo Torrente Ballester: ?No lo olvidéis. Solo quienes conserven el poder de asombrarse, entren en Compostela?

Hay 29 Comentarios

Quería disfrutar de la ciudad por completo y sola. Me fui del Monte del Gozo a las cinco de la mañana. Oscura la noche y vi amanecer en Compostela. Sentí mucha congoja pero también felicidad (eso dicen que es la Saudade)... por todo y por nada porque para mí el Camino no supuso ningún tipo de mortificación. Al contrario, a pesar de la Lesión desde Logroño... y arrastrarla hasta allá... fue un regalo. Pero no sé, estaba incombustible frente a los desalientos. Lo que sí fue muy diferente a las otras veces. La primera ''peregrinación' (mi segunda vez en Compostela) la hice trabajando, en un voluntariado y acabé allí porque creo que quería acabar en China, en las paralimpiadas.. Se me acercó una compañera y me regaló una brujita y me puso un nombre en el oído: Suso de Toro y sus 13 baladadas... ¿se dice así Fernando? Buff, como giró el destino a partir de ahí :)Y desde entonces pensé que Compostela era mágico pero en este Camino... he cambiado esto por la noche Compostelana. No hay nada más hermoso que esa plaza al calor de la Noche. Ese suelo y mirarla desde ahí. Y si vuela mi gaviota sobre ella (tengo una mascoa que es un gaviota y se llama Tracia) Eso sí que carga las pilas a cualquiera :)Este artículo te ha quedado sublime.

lo más interesante del camino no es la meta... así que me imagino que como en la vida misma has disfrutado al máximo el paso a paso.. ( aunque con algún recambio de zapatos, no?)[;)]

Reconozco los caminos andados,los recuerdo,unos llegaron a a Santiago,otros no llegaron,y otros se desviaron a otros santiagos menores.La vida es eso...senderos...Te he seguido en éste, Paco,en etapas, en estacionesde sol y lluvia de aguacerosgracias! lo recordaré.Ahora te dejo,quiero descansar la miradaen el PORTICO DE LA GLORIA,Justi

Paco, como puedo conseguir detalles de ruta de Santiago que hiciste partindo de Lisboa? Lo comentaste este fin de semana en Abantos.Gracias, por adelantado.

Hola Jose. Se llama "El Camino de Santiago Portugués", está editado por El País-Aguilar y en ella detallo la ruta jacobea que va desde Lisboa a Santiago pasando por Santarem, Coimbra, Tomar, Barcelos, Ponte de Lima y Valença do Minho. ¡Una manera bellísima de recorrer el interior de Portugal. Saludos.

Jose, el anónimo era yo. A veces se me olvida hasta la firma. saludos de nuevo.

Gracias por hablar como lo has hecho de Santiago. A los que somos de esta triste y hermosa ciudad y estamos lejos de ella te los agradecemos de corazón. Santiago, donde la lluvia es arte y el sol poesía.

Un millón de gracias a todos por vuestros comentarios y vuestros ánimos. Seguiremos viajando juntos, espero!!!!!

felicidades, es como cerrar una puerta

Felicidades Paco!!! Andar, caminar o recorrer senderos hasta llegar a ese lugar donde uno se plantee una duda... Ya que he empezado, porque parar.Espero tu siguiente viaje tanto como el mío.http://losultimosdelafila.blogspot.com/

¡Qué bueno Paco! ¡Qué espectáculo!Yo quiero hacer el mismo viaje que vos. Cuando vaya a España, voy a dejar dos (o tres) semanitas sin planes para poder hacerlo.Me pone muy contento haberte acompañado, desde la Argentina, con mis lecturas.Salute!

Bonita descripción de Santiago (la ciudad de silencios, de piedras que destilan humedad y nostalgia...) para estar ceñida a los limites de este blog. Este camino lo has hecho acompañado de mucha gente, de los que te hemos seguido en estas líneas.Dicen que cuando uno ha visto muchos lugares y muchas cosas pierde la capacidad de asombro, de la que habla Torrente Ballester. No lo creo, estoy segura de que conservarás esa capacidad de asombro y la curiosidad para descubrirnos nuevos lugares. Un abrazo, peregrino.

Yo hubiera titulado al revés "Santiago, por fin". Pero no le doy la vuelta a ninguna otra de tus palabras. Estan donde estan, y son sentidas. Creo que nos has engañado a todos tus seguidores y en realidad eres de la "Cofradía el Relicario del Altar Mayor de Santiago de Compostela" (suena bien, ¡eh!), por lo bien -aún sembrando dudas- que lo has hecho.Un abrazo (y otros caminos menos famosos han de venir. Espero).

Enhorabuena!! no me extraña que el caminane que arriba a Santiago lo haga con lágrimas en los ojos. Son muchas emociones, mucho esfuerzo y mucha belleza la que recibe con los brazos abiertos. Tus lágirmas se unen a los de muchos antes y a los de los que llegarán...tal vez algunos de los que te hemos leído!! De todas formas, hemos viajado un poquito contigo. Desde Freiburg, un abrazo

Felicidades, excepcional camino. Espero que no se te olvidado el deseo después de los cabezazos,

De verdad, me da mucha pena ver que, después de tanto tiempo y de tanto camino, sólo eres capaz de arribar a los tópicos más manidos. Para ese viaje no hacen falta alforjas.

Enhorabuena Paco! Y aun te quedan energías para contarnos los últimos pasos a seguir en el camino, muchas gracias, generoso y profesional de tu parte. Espero que te reserves algún momento para ti, de esos de "estar con uno mismo" en alguna de las tasquistas de Santiago delante de un vinito y puedas disfrutarlo intensamente. Saludos otoñales

Impresionante la foto,me das una envidia tremenda y sana.Los entornos que nos muestras están llenos de calor humano y de naturaleza.Me encnata soñar con esos viajes, felicidades

Jodeeeer, el camino... que envidia, en estos días que he seguido tu blog me has tentado a cogerme unos días de vacaciones y empezar el francés... y es que a pesar de que he hecho otros viajes más exóticos, lejanos y diferentes, el camino de Santiago siempre es el mejor. La gente, los paisajes, el tiempo contigo mismo, el entorno místico y especial que tiene el camino lleno de gente que no sabe muy bien porqué está allí pero que sentía que tenía que ir. En fin... que todo lo bueno se acaba, espero que los últimos momentos en Santiago las disfrutes como buen peregrino que se merece lo mejor... ;-)

me alegro que te haya gsutado nuestro humilde pueblo, aquí en Santigao (como en el resto de Galicia) está bastante estendida la teoría de que en realidad la persona que está enterrada en el altar es Prisciliano y no el Apostol, peor como tu bien dices eso es lo de menos

¡Qué emoción llegar y encontrarte frente esa bella fachada...!Un nuevo camino recorrido para ti y contado para los que te seguíamos.Gracias y disfrutes lo merecido ahora...Aunque el Camino terminó...estaré espectante por tu nueva ruta.Abrazos

No se que decir, pero me emocione muchisimo, recorde cuando lhegué a Santiago hace unos 11 años y llore. Gracias por el recuerdo! Tengo muchas ganas de volver a hacerlo!Y te felicito por la forma maravillosa de narrarlo, me senti en él. Un abrazo fuerte

Etapa final, fin del viaje, misión cumplida; ahora a por el por el próximo. Enhorabuena y te deseo que las experiencias recogidas te sean útil para tu trabajo. Esperamos tú siguiente aventura. Un saludo TonyP.

Felicidades, por este camino. Te conoci al inicio de el,pero prometo seguir leyendote por otros lugares que vayas. Un abrazo

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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