Paco Nadal >> El Viajero

20 nov 2008

El naufragio del Sirio

Por: EL PAÍS

De todos los grandes barcos que naufragaron frente a las costas de Cabo de Palos, uno destaca por la magnitud de su tragedia: el S.S. Sirio, un vapor-correo italiano cargado de emigrantes europeos rumbo a América que se hundió en el Bajo de Fuera en 1906.
Los restos del Sirio se encuentran ahora a unos 55 metros de profundidad, repartidos en ambas caras de esta traicionera montaña submarina. Es una de las inmersiones estrella de Cabo de Palos. Nos hemos sumergido en su búsqueda.
Entro en las bodegas de la nave a través de un boquete de la cubierta y entre los contraluces azulados de este laberinto de hierros me parece escuchar aún las voces de los casi mil pasajeros que reían, hablaban, comían o sesteaban en este mismo espacio a las cuatro de la tarde del 4 de agosto de 1906, el momento preciso en el que el barco, en ruta regular entre Génova y Sao Paulo (Brasil), embarrancó en el bajo de Fuera.
Ese día reinaba una calma chicha en el litoral murciano. El mar estaba al plato y la visibilidad era total. El Sirio, un vapor de dos chimeneas, 115 metros de eslora y 13 de manga, construido en Glasgow en 1883, había partido de Génova dos días antes en dirección a Barcelona, donde recogió a 94 emigrantes españoles en busca de un futuro mejor en América.
De allí salió el día 3 por la tarde en dirección a Cádiz. Oficialmente viajaban a bordo 765 pasajeros y 127 tripulantes. Tras la comida, el capitán Piccone, un veterano con 46 años de servicio que pensaba retirarse después de este viaje, decidió echarse una siesta y dejó el mando, supuestamente, al tercer piloto, un oficial inexperto. Los habitantes de Cabo de Palos y los tripulantes de algunas barcas que faenaban en la zona vieron aproximarse las dos chimeneas del Sirio en una derrota extraña, demasiado cercana a tierra.
De repente, un bramido agónico rompió el letargo del agosto murciano. El Sirio, lanzado a 15 nudos de velocidad, acababa de incrustarse en la cabeza del bajo de Fuera. El buque avanzó aún unos metros, mientras la roca desgarraba sus entrañas y las planchas retorcidas mataban en el acto a los operarios de la sala de máquinas. La nave quedó literalmente clavada en la roca, con la proa fuera del agua y la popa sumergida. Tras unos segundos de silencio angustioso, el escenario se lleno de ruidos: el griterío de los supervivientes, el crujir de la estructura del buque, el silbido del vapor escapando por todas las grietas... Pero el barco no se hundió.
Quedó así, clavado, en una posición casi ridícula, con la proa al aire y la popa bajo agua hasta que 16 días después un temporal de levante lo mandó al fondo del mar. Pese a todo, pese a las excepcionales condiciones del día, pese a estar a sólo cinco kilómetros y medio de la costa y el rápido auxilio de algunas embarcaciones que faenaban en las cercanías, perecieron en el accidente entre 440 y 500 personas, según diversas fuentes. ¿Qué pasó en el Sirio? ¿por qué tanta mortandad? ¿Por qué navegaba tan cerca de la costa?
Pues como siempre suele ocurrir, por un cúmulo de despropósitos. Los primeros en ponerse a salvo en un bote fueron el capitán Piccone y toda la tripulación, que abandonaron al barco y al pasaje a su suerte. Si ellos hubieran puesto calma en esa situación se habría salvado la mayoría. Los pasajeros empezaron a lanzarse al agua temiendo que el barco se hundiera en cualquier momento, pero en 1906 muy pocos sabían nadar. Las mujeres llevaban pesadas ropas que las mandaban directamente al fondo, como plomadas. Además había docenas de niños a bordo, porque entonces se emigraba en familia. Hubo peleas y asesinatos entre los que trataban de lograr un hueco en los escasos botes salvavidas que pudieron ser arriados. Por eso le llaman el Titanic del Mediterráneo.
Pero la clave de la tragedia la desveló meses más tarde una comisión de investigación italiana. El Sirio, como otros muchos barcos de pasajeros de la época, recogía emigrantes clandestinos a lo largo de la costa, una práctica habitual en aquellos duros años de la emigración europea al Nuevo Mundo donde los más pobres sólo podían viajar en pésimas condiciones hacinados en las bodegas tras un soborno a la tripulación. Esa fue la razón de que el Sirio navegara en una derrota que no era la suya: buscaba pasaje ilegal en algún puerto murciano, casi con seguridad, en Águilas.
Tras el hundimiento, el barco se partió en dos. La proa se fue al fondo por la ladera sureste del bajo, mientras que la popa rodó por la ladera opuesta de la montaña submarina, donde reposa aún a unos 50 metros de profundidad, acostada sobre la amura de estribor. Un agujero de la cubierta permite acceder a la bodega y ver los váter de porcelana blanca de los camarotes de primera clase, con una curiosa manivela que accionaba la cisterna, y varias de botellas de vino y champán medio enterradas en el lodo que por desgracia nunca sirvieron para brindar por una nueva vida en América.
Quienes ahora se rasgan las vestiduras por la cantidad de emigrantes que viene a nuestro país y se preguntan cómo tiene la osadía de meterse en una patera para cruzar el Atlántico deberían de tener un poco más de memoria y acordarse de que, hasta no hace mucho, éramos nosotros, los españoles, los ricos y prepotentes europeos, los que nos metíamos en pateras en busca de un futuro mejor en América.

Hay 15 Comentarios

Cabo de palos es precioso animó a la gente a que disfrute de sus vistas desde los acantilados que puedes descubrir paseando cerca del faro o junto a la darsena del puerto. Ver como la noche cae, sobre todo en esta epoca de invierno, es un espectaculo digno de admirar. Ver desde el puerto esconderse el sol entre las montañas que esconde a Calblanque es magnifico. Pasear por Playa Levante, tiene su magia.El que no lo conozca que intente ir, ver, conocer y que despues opine.Gracias por el blog

¿¿ ??Lo único que entendí fue: "...abrirán sus ojos al patriota" (algo es algo)PD: Ah no! Otra cosa entendí, lo que dice la canción de Pablo Milanés: "El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos..."

wena istoria pako enorawena, a m l k m jode sn ls ijoputas estos k etxan a ls pokos inmigrantes k sobreviven en ls pateras dspues d su duro viaje x klpa d un papelajo k n tienen y n sikieran miran s pasado k n ace ms d 50 años ls españoles teniams k salir dl pais x n tener dinero o simplemente x pertenecer al PCE klandestinamente, pro dsde luego nunka abriran sus ojos el patriota n es ms k un orgulloso, nunka mira x ls demas, slo x el

Conocía un poco la historia, pero sabiendo que me la está contando alguien que acaba de sumergirse en el entorno, adquiere cierto halo de aventura.Enhorabuena, viajero de las profundidades.

Pareces uno de los personajes de "La carta esférica", de Arturo Pérez-Reverte. Gran libro de un gran autor, aunque sea difícil simpatizar con él cuando lees sus columnas semanales en "El semanal".

¿Encontraste la caja fuerte con "la joya" de esmeralda? Ya sabes, la que le regaló el magnate italiano a su amada, aunque esta no le amaba. La misma que se fue a bailar y tal con un tipo que viajaba en tercera.¿Cómo haces esas fotos tan chulas bajo el agua? ¿Con una cámara fotográfica o con una de filmación? Si es con una de filmación, ¿no nos podrías poner un minivideo en el blog?Venga Paco, ¡¡mójate!!Un abrazo

Es estupendo "bucear" en los recuerdos del pasado como tú haces y recordar además su relación con el presente, como tú también y tan bien haces.Gracias y un abrazo.

jo, me has puesto los pelos de punta con la descripción del hundimiento. Es uno de mis sueños frustrados: bucear a tal profundidad, entre montañas submarinas y colores inefables. Muchísimas gracias por tu relato de lo que fue y lo que queda. No estaría mal que algunos de esos que, demagógicamente, echan pestes de los inmigrantes, vieran algo de luz con tus palabras. Mi padre tuvo que emigrar en busca de trabajo, como muchos españoles, cerca de Alemania (muy cerquita de donde yo vivo ahora, voluntariamente). Francia acogía entonces, como Alemania, a miles de españoles que buscaban algo de pan para los suyos. Mi padre mandaba mucho dinero a España. Como hoy hacen tantas personas desde España. Besos marinos, y me apunto a la propuesta de Zalbo, déjanos ver en movimiento esas plantas maravillosas, e incluso escuchar tu respiración chupando trepix!!! [8D]

¡Qué linda historia, Paco!Es así con el tema de las "pateras y naufragios", como dice tu compatriota Ismael. Si el mundo es mundo gracias a los inmigrantes, ¿cuál es la historia con Europa?Aunque no tengo intenciones de irme de la Argentina, me siento totalmente incomprendido, rechazado y discriminado. Me imagino cómo se deben sentir los que ya se fueron, buscando una vida mejor.

Paco, te sienta bien el buceo. Leí bastante sobre naufragios en la costa de Australia y la chilena. Y esta es una interesante, humana y espléndida narración del naufragio... con muy buenas fotos! Besos salados.

si tu objetivo es convencer a alguien para que se inicie en el buceo... conmigo lo estas consiguiendo !(y respecto al tema de la inmigracion... cuanta razon tienes)

Maravilloso relato. Te propongo que escribas un libro con relatos de diferentes naufragios, porque se te dá pero que muy bien.Envidio esas inmersiones que además son tan productivas.Un abrazo

Paco, éste es un tema que me toca muy de cerca, afortunadamente no he naufragado pero si he sido emigrante, como lo fueron mis padres quienes marcharon a Cuba al igual que otros miles de españoles en busca de una vida mejor y luego yo más tarde emigré a EE UU.La vida del emigrante no es la más agradable del mundo. Se vive entre ?morriñas?, ?añoranzas?, ?saudades?, llámale como quieras pero el estar lejos de la tierra es un castigo que no merecemos.Ahora nos toca a nosotros recibir a los que nos llegan en busca del mismo futuro que nosotros perseguimos en nuestro día, creo que seria cruel tratarlos de forma discriminatoria, solo pedirles que guarden un orden y se integren a nuestra sociedad.Un saludo.

Gracas pro vuestros comentarios. He de decir que las fotos no son mías; yo hago vídeo submarino para documentales, por lo que nunca llevo cámara de fotos. Las imágenes son de compañeros de buceo a los que agradezco la deferencia. Tengo un docu entero del Sirio que hice para una televisión, lo que pasa es que no se muy bien todavía cómo colgar vídeos aquí. Prometo sentarme un rato en c uanto acabe la tortura esta de curso (que es intensivo y m ocupa de la mañana a la noche) para ver si consigo colgar una parte de ese programaEn cuanto a lo de la inmigración, qué razón teneis. Hemos pasado de ser un país de botijo y pandereta a creernos la octava potencia del mundo en apenas dos décadas; y se nos nota el tufilllo a nuevos ricos. Porque aqui oficialmente nadie es racista, no, pero.......

¿ TORTURA ? Enhorabuena porque lo disimulas muy bien, vamos que nos tienes a todos con la boca abierta y muertecitos de la envidia, a mi porsupuesto la primera. Apoyo la idea de un libro sobre algunos temas de los que tratas en tu blog. De todas formas descansa y recuperate de este maraton. Un beso y gracias. Por cierto yo a estas horas estoy agotada pero me gustaria estarlo por la misma razon que tu. El que no llora no mama, otro beso.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal