Paco Nadal >> El Viajero

10 dic 2008

Besos, culos y sopaipillas

Por: EL PAÍS

Todo viaje a Chile termina igual que empieza: por Santiago. Vuelvo a la capital, pero antes de tomar el avión tengo tiempo de dar una vuelta por el Barrio Italia. Es un barrio tradicional del distrito de Providencia a la antigua usanza, muy lejos de ese Santiago hipermoderno de los primeros post. Aquí hay todavía sabor a pueblo, casitas bajas donde viven varias generaciones de la misma familia, anticuarios que trabajan sin internet ni facebook y que exponen sus mercacías en la acera, zapateros remendones y carteles surrealista que avisan de manillas asesinas.

Estos días además se lleva a cabo en el barrio la performance "Cartel se Busca", una intervención urbana que trata de rescatar la trama más íntima del barrio Italia, convirtiéndolo en una galería de arte a cielo abierto. Para ello se invitó a 100 artistas contemporáneos chilenos a crear carteles, como el de la foto de arriba, que fueron colocados en otras 100 esquinas del barrio, para crear "tramas sociales, culturales e históricas". Los carteles proponen tres tipos de recorridos: la Ruta Sibarita, que recopila sectores gastronómicos del barrio; Belleza de los Cotidiano, que recupera la historia de estas calles como eje de vida tradicional santiaguesa, y Vitrineando por el Barrio, una recopilación de lugares relacionados con el arte y el diseño.

Yo, por supuesto, me apunté a lo de los sibaritas (últimamente estoy de un poco rudo aventurero que yo mismo me asusto; debe de ser la edad) y fui a visitar la escuela de gastronomía que el chef Guillermo Rodríguez tiene en una esquina de la calle Tegualda. Una especie de laboratorio a lo Ferrán Adrià (aunque él se declara más cercano a las tesis y formas de trabajo de Santi Santamaría, para seguir con los símiles patrios) en el que Rodríguez, uno de los más afamados cocineros chilenos, experiementa nuevas recetas con productos tradicionales chilenos. Aquí se pueden probar las sopaipillas con pebre, que son tortas de calabaza con un picadillo de cilantro, ají, tomate y cebolla; los huevos mapuches, que son de color azul, o el caldillo de congrio según la receta de Pablo Neruda.
Como el dice: "Hemos sido un país que ha vivido con vergüenza de sus orígenes, proque hemos sido un país de muchas colonizaciones". Pues nada, a volver a los orígenes. Y a popularizar las sopaipillas, que están buenísimas.

09 dic 2008

El cruce de los lagos

Por: EL PAÍS

Los Andes han sido siempre una barrera formidable entre Argentina y Chile. Hasta que se construyeron las primeras carreteras la única manera de cruzar la cordillera era buscando pasos naturales. Uno de los más frecuentados históricamente fue la ruta que une Puerto Montt, en Chile, con San Carlos de Bariloche, en Argentina, al sur del Cono Sur, a través de los lagos Todos los Santos y Frías. Es lo que se llama Cruce de los Lagos, una de las rutas turísticas más bonitas (y frecuentadas, sobre todo en temporada alta) de los Andes.
El día que lo hice lucía un sol radiante, cosa rara porque ésta es una de las zonas más lluviosas de Suramérica. Puede llover hasta 300 días al año y la gente de Puerto Varas aún recuerda aquella temporada en que se tiró tres meses sin parar de caer agua. ¡Una depresión segura para los que nacimos al borde del Mediterráneo y funcionamos con pilas solares! No me extraña que esté todo tan verde.
Si queréis repetir la experiencia debéis de ir hasta Puerto Varas, por el lado chileno, y seguir por carretera hasta Petrohué bordeando el lago Llanquihue (pinchando aquí sale un mapa de la travesía).
Allí se toma un catamarán que cruza en poco más de dos horas el lago Todos los Santos. Es una de las travesías más fotogénicas de Chile, con el volcán Osorno (el de la foto de arriba) reflejándose en las aguas frías y azules del lago, como una postal perfecta (eso, claro, si te pilla uno de los 65 días soleados como a mi; si te toca uno de los otros 300 puede que la cosa cambie). El barco te deja en Peulla, una curiosa localidad perdidad en mitad de los Andes donde viven 120 personas, antes dedicadas a la ganadería, ahora entregadas en cuerpo y alma al turismo, porque el trasiego de pasajeros entre Argentina y Chile por esta ruta es constante.
Desde Peulla un camión todoterreno adaptado te lleva por pista de tierra durante 24 kilómetros hasta la frontera Argentina en Frías, salvando el único collado de la travesía, de 1.100 metros de altura. Una vez en el otro lado se toma un nuevo catamarán que cruza el lago Frías hasta Bariloche.
Lento, pero... ¿quién viene a estos paisajes con prisas? Aquí, como en el viaje a Ítaca, lo importante es el camino no el destino.

05 dic 2008

Elemental, querido Watson

Por: EL PAÍS

Uno de los personajes más interesantes que he conocido estos días en Chile ha sido Alejandro Aravena, un arquitecto que además de dar clases en la facultad de Arquitectura está muy involucrado en temas de urbanismo y vivienda social.
Pese a que Chile tiene una economía más boyante que la de otros países de América Latina, el problema de la vivienda y de la numerosa población que vive casi en la marginalidad sigue siendo elevado. Aravena y otros colegas arquitectos e ingenieros crearon ELEMENTAL, un grupo de trabajo que, como dicen en su memoria, trata de "construir mejores barrios, viviendas y equipamiento urbano como herramienta indispensable para el desarrollo y para romper círculos viciosos de inequidad en nuestras ciudades".
Para ir al grano: después de analizar por qué los barrios de viviendas sociales que construyen los gobiernos (todos) terminan por convertirse en guetos balcanizados, deprimidos y lejos de los centros urbanos, concluyeron que entre otras, las dos principales causas eran que esos barrios se creaban muy lejos de los centros de las ciudades (porque allí el suelo era mas barato) y que las viviendas (también para abaratar costes) eran muy malas y demasiado pequeñas como para que una familia tuviera una vida digna en ellas.
La solución que encontraron (también a grandes rasgos, hay detallada información en su web): ya que el gobierno no podía destinar más dinero a hacer viviendas para gente sin medios (en Chile el presupuesto es de unos 7.000 dóalres por casa, terreno y urbanización incluidas) ellos iban a hacer viviendas en terrenos más caros pero más cercanos al centro (para que así sus moradores no perdieran media vida en transporte público hacia sus trabajos y por tanto mejorar su calidad de vida). Y para compensar ese aumento de coste, les iban a dar solo media vivienda (36 metros).
Pero, y aquí está lo novedoso, construida de tal manera que en un futuro ellos mismos y con muy poco dinero pudieran ampliar otros 36 metros hasta completar una vivienda familiar de 72 metros cuadrados, que es lo que se considera aceptable para una vida en familia.
La foto de arriba ilustra uno de los proyectos que han terminado en Iquique. A la izquierda, lo que ELEMENTAL entrega. A la derecha, cómo está el barrio pasado un tiempo. Vale, no es Manhattan, pero la verdad que esa gente al final tiene una casa amplia y cerca de la ciudad. No se si es la solución definitiva, pero al menos me pareció alguién ponía imaginación y talento en mejorar una lacra mundial:la incapacidad de acceso a una vivienda digna para gran parte de la población.

04 dic 2008

Un baño a 39 grados

Por: EL PAÍS

Nunca me había sentido tan pollo escaldado como el otro día en unas termas naturales. Como era de esperar, en una región repleta de volcanes como ésta das una patada a una piedra y sale agua caliente. Hay muchas termas abiertas al público por toda la Región de los Lagos pero me llevaron a las más famosas: las Termas Geométricas, a unos 16 kilómetros de Coñaripe.
Tienen 17 pozas de agua caliente (muuuuuuuuyyyy caliente, a 39 grados) construidas al aire libre mediante muros poliédricos de piedra, totalmente integrados en el interior de una barranca verde y oscura. El dueño es arquitecto lo que se nota por lo pensado y bien resuelto de la instalación. Lo único que destaca es el rojo de las pasarelas y de los vestuarios. Cuando los vapores de aguas sulfurosas se mezclan con las enomes hojas y troncos que crecen al pairo de la elevada humedad se forma un ambiente sugerente y fantasmagórico.
Son un tanto caras para el país (14.000 pesos, unos 18 euros) pero hay otras muchas a mitad de precio en la comarca.
Lo dicho: 39 grados son demasiados grados para la piel (incluso para la piel de un rudo aventurero). No había manera de meter el cuerpo entero en semejante caldera en ebullición, al menos el mío (en el fondo debo de ser un sensible).
Te queda la opción de ponerte debajo de la cascada de agua fría que corre por el fondo de la garganta (como la chica de la foto), pero a juzgar por el grito que pegó me parece que era pasar de Guatemala a Guatepeor.

02 dic 2008

Rafting en el Trancura

Por: EL PAÍS

Como decía en el último post, en Pucón lo difícil es no encontrar quién te organice alguna actividad de aire libre. Hay de todo y para todos los gustos. Mucha gente viene hasta aquí para subir hasta la cima del volcán, que está a 2.847 metros de altitud. En total, unas cinco horas de caminata desde donde se deja el coche hasta la cumbre.
Como no tenía mucho tiempo, esta mañana me he apuntado a un rafting por el río Trancura, uno de los que desagüan en el lago Villarrica. Es un descenso facilito, con varios rápidos de clase II (la escala va de I a VI) y uno solo de clase III, un poco más movidito. Pero ha estado bien para terminar de destilar los últimos piscos sour y para ver este territorio de bosques interminables y cerros volcánicos desde otro punto de vista.

Porque los paisajes visto desde dentro de un río son siempre diferentes. Es como si viajaras por un plano inferior, sin contacto con la realidad. Solo cuando pasas bajo un puente esa realidad se hace visible através de una ventana en forma de un coche que cruza o de peatón que se apoya en la baranda para ver pasar las barcas. Pero enseguida te sumerges otra vez en la autopista de agua con remolinos blancos, la muralla de vegetación encorseta el horizonte y los sonidos y los ruidos vuelven a ser ajenos a los que hubieras sentido si viajaras por superficie.
Esta última foto no es del Trancura, por desgracia, ni por aquí pasaban las balsas de rafting (ya hubieramos querido semejante subidón de adrenalina). Es el desagüe del lago Todos los Santos a través de una muralla de basalto escupido por los volcanes que cambió el curso del río Petrohué. Un lugar sobrecogedor por el estruendo que forma el agua al abrirse paso entre la roca negra y dura.
Y es que aquí, en la cordillera de los Andes, la tierra está aún en formación. Y la topografía no es fija, como estamos acostumbrados en Europa: puede cambiar de golpe con una erupción, como lo lleva haciendo durante los últimos millones de años.

01 dic 2008

Lo mejor de los Andes chilenos

Por: EL PAÍS

Voy camino del sur de Chile. Y mi primera parada es Pucón, un antiguo poblado maderero al pie del volcán Villarrica que se ha convertido en uno de los mejores centros vacacionales de los Andes chilenos.
No hay que ser un lince para saber el por qué. La imagen perfecta del volcán lo llena todo. Es un volcán de libro o de dibujo de niño pequeño: con forma troncónica, solitario y aislado en mitad de la llanura, con un cráter humeante del que muchas noches salen destellos de fuego de la lava incandescente y un glaciar de nieves perpetuas que abriga la cumbre como una bufanda de hielo.
Y abajo un gigantesco lago de aguas azules y playas negras de cenizas volcánicas donde bañarse o pescar. ¡El paraíso de los amantes de la naturaleza! De hecho, y aunque no ha empezado todavía la temporada alta del verano (por aquí estamos a finales de la primavera todavía) ya se ve un montón de gente con mochilas y botas de trekking practicando deportes de aire libre.
El pueblo tiene su punto. Las casas son casi todas de planta baja y están hechas obligatoriamente con madera y piedra, para guardar cierta unicidad. Hay un toque germánico en la estética, porque buena parte de los primeros colonos de esta IX Región de Araucanía, donde está Pucón, procedían de Alemania.
Luego, el ambiente es como el de todos los pueblos turísticos de montaña, un local detrás de otro dedicado al negocio turístico: restaurante, hotel, agencia de deportes de aventura, restaurante, hotel, agencia... y así hasta el infinito. Aqui hay dos temporadas (la de invierno, con una estacón de esquí en las faldas del volcán) y la de verano. Y nadie quiere perderse un dólar del negocio.
Por cierto, ya le he puesto título al anterior post. No se por qué desapareció. Voy un poco loco en este viaje y muy pillado de tiempo para postear o responder a vuestros comentarios. Lo siento mucho. Estoy haciendo un reportaje para una revista y llevó un programa más apretado que los tornillos de un submarino. Llego al hotel a las mil y con apenas tiempo para nada.
Hablando de hoteles, el de la foto de abajo es el hotel Antumalal, en la orilla de lago Villarrica. Es una pasada, con una decoración en madera estilo años 50, entre nórdica y andina, de los más acogedora. No he dormido aquí, pero estuve cenado en este mismo mirador mientras atardecía sobre el volcán y fue uno de esos momentos en que di gracias por el trabajo que tengo.

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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