Paco Nadal >> El Viajero

11 sep 2009

Impresiones del Hermitage

Por: EL PAÍS

He estado en el Hermitage , la visita inexcusable en San Petersburgo. El Hermitage es el tercer museo más grande del mundo (tras el Louvre y el British Museum ). Ocupa varios cientos de habitaciones del Palacio de Invierno -la residencia de los zares hasta la Revolución de 1917- y sus pabellones anexos, el pequeño, el viejo y el nuevo Hermitage, los edificios que Catalina la Grande y sus sucesores mandaron construir para ir dando cabida a su cada vez mayor colección de obras de arte.

El complejo palaciego es soberbio. Más aún si se tiene en cuenta que la ciudad sufrió uno de los asedios más brutales de la II Guerra Mundial . Lo que me parece milagroso es que sobreviviera algo a 30 meses de bombardeos nazis.



El contenido también es soberbio. Aquí están muchos de los mejores cuadros de la historia de la humanidad. Entre ellos, mira por donde, el grueso de lo que Gauguin pintó en Tahití . Me hizo ilusión ver aquí, en una ciudad que en invierno se convierte en una pista de patinaje, la obra que Gauguin pintó en unas islas tropicales en las que acababa de estar no hacía ni dos semanas.



Otra cosa es cómo están conservados esos cuadros. Sorprende que la tercera pinacoteca del mundo tenga todavía tubos fluorescentes en los techos, que no haya aire acondicionado (casualmente solo había refrigeración en la sala de pintura española; por cierto tienen un par de Velázquez de su primera época realmente fantásticos), que haya ventanas abiertas y luces directas del exterior que inciden en los cuadros. Algunos están tan mal iluminados que cuesta verlos. Y mucho piden a gritos una limpieza y restauración.


Aviso para navegantes: el Hermitage, como todos estos grandes museos, es un trago imposible de digerir de una sola tacada. Nadie en su sano juicio puede afrontar la visión de casi 3.000.000 de objetos y obras de arte (no todas están expuestas) y no morir en el intento. El síndrome de Stendhal se queda en un simple resfriado comparado con esto. Hay que planificar la visita y dedicarle varios días si quieres verlo en profundidad.


Y un error que yo mismo cometí: no se puede venir un domingo de temporada alta. Ni a éste ni a ningún museo. ¡Dios! Hordas enteras de grupos des-organizados (los más escandalosos e irrespetuosos, los españoles, por supuesto), siguiendo a una señora con una banderita, hartos de ver cuadros a la carrera y deseando salir de allí como fuera. Como dice mi amigo Antonio Lucas: ?¡esta no es manera de ver un cuadro!? Mejor un martes de pleno invierno.


Otro apunte: no se por qué las señoras que vigilan las salas son en su mayoría contemporáneas de los pintores holandeses del XVI. ¡Vaya muchachada! La más joven hizo la primera comunión con Lenin. Pasabas de sala en sala con la tensión de comprobar quien tenía más años, si la vigilante o los cuadros expuestos.


Aquí podéis ver la web oficial del museo.


En temporada alta (verano) la cola de entrada memorable. Hay paisanos que se ofrecen a hacer la cola por ti por 10 dólares.




Hay 22 Comentarios

Hola, Buenas días, escritor. Soy mujer de la India , en este momento estoy leyendo su artículo de viajes y turismo, y después de leer su artículo yo puedo decir que hay muy bien informaciones sobe viajes y turismo y también muy interesante. Es verdad que hay muchas informaciones sobre cultura de su país también. Yo personalmente quiero viajar a su país por ver y cercana de los lugares turístico. Realmente según de este blog su país es muy interesante. Cuando yo estaré en su país podemos dar información sobre viajes a India.

A mi me decepcionó muchísimo el Hermitage. Nunca había estado en un museo tan desorganizado, obras de Brughel o Durero por poner un ejemplo, dándoles la luz de la calle directamente, la zona de los impresionistas franceses, situada en una sala gris y pequeña ante el asombro de unos turistas franceses que como yo no se creían este caos.
Por el sótano, cajas a medio desembalar por el pasillo. Para ser de los museos más importantes del mundo muy desorganizado.
La sorpresa viene de las personas que allí trabajan, la señora del guardarropa, encantadora y ya el colmo, en una de las salas más grandes, al preguntar a una mujer que trabaja en el museo por la sala de los impresionistas, sonrisa y acompañamiento ante nuestro asombro ya que en todo momento, la señora en cuestión, estuvo riéndose a carcajadas, hablándonos en ruso aunque no le entendíamos nada e invitándonos a tomar un café. No se si es norma del museo o había una cámara escondida pero después de un mes, aún no salimos de nuestro estupor.

Hola, Paco (después de mucho tiempo). Aunque por una cuestión de tiempo no he podido poner comentarios en tus entradas, te he ido siguiendo. Con respecto al Hermitage, creo que muchos países deberían tomar ejemplio de qué hacer con las antiguas residencias oficiales de sus monarcas.Un abrazo

Buen título de esta entrada Paco..."Impresiones...", no podría ser de otro modo. Todo Museo de prestigio necesita tiempo suficiente para su visita, y ya no hablo de los grandes! La visita de ese complejo museísticoque es el Hermitage, dicen que con solo dedicándole un minuto a cada cuadro, se necesitarían cuatro añosde visita diaria contínua...y eso, ni tú, ni yo, ni creo que nadie que no sea de San Petersburgo pueda permitirse.Es más acomsejable ir con objetivos previamente trazados de lo que se quiere mirar, cuando se posee poco tiempo, y naturalmente, jamás un domingo...jejjje.En cuanto a las guias con la banderita...jejje (odioso espectáculo), en gran medida se deben a eso, antes de que -contando con un tiempo limitado-, la gente del grupo se pierda en los laberintos del complejo, con las correspondientes complicaciones probables. Lo mismo tuve que hacer yo misma también en el Louvreo en el mismo Prado ;-) Pienso que para visitar museos no es nada aconsejado ir en grupos, y además en todos los sitios deberían introducir los auriculares de forma obligatoria y de esa manera no resonaran las salas por las explicaciones de los guias, molestando el resto de visitantes...........y sigo

El museo me parece una joya arquitectónica, lo que me sorprende es lo que comentas de la luz y la refrigeración: parece mentira que cuiden tal mal las obras.Un abrazo.

Precioso el palacio e imagino que espectacular el contenido. Una pena, según dices, el mal acondicionamiento de las salas. Supongo que eso poco a poco, se irá solventando, pero la pena es que para muchos cuadros la solución llegue tarde...No sé si tendré la oportunidad de visitarle en esta vida, pero desde luego, no lo haré en verano, ni en domingo... los cuadros hay que verlos con calma...Besos

jajjajajjaMe lo estoy pasando genial... pero no te lo pierdas, en nuestros museos, los y las vigilantes parecen estatuas y, a veces, cuando te acercas a preguntarles algo, como no contestan, sales del museo pensando que has visto más "obras" de las que vienen en el catálogo, jajajjajaPero ahora en serio, es una pena que no lo cuiden más. No tenía ni idea de que fuera así, qué pena.

Todo el mundo coincide en que el Hermitage es inabarcable en un solo día...y además de la colección de cuadros el edificio-palacio es una maravilla, como reflejan las fotos. Hace tiempo leí que algún cuidador o cuidadora habían rapiñado un poquito...y es que sus sueldos son diminutos. Te dejo, que me voy a comer mi ración de caviar...

Hola, Paco... A nosotros un verano nos tocó el infierno en el Louvre... nada de clima... mares de gente... grupos obstruyendo el paso... horrible. Mucho mejor en otoño.El de Orsay, aquel verano, qué diferencia.... espacio y aire acondicionado. Gracias.

Paco: ¡Qué gloria de viaje estás haciendo! ¡Mar y caviar! Museos y mujeres de piernas largas.y escribiendo muy bien. con un filo, un malicia y un humor de agradecerse muchísimo. Un beso, angeles

Aqui estoy de nuevo, amigo Paco, por la mananita que una esta mas relajada y por ende "aceptadora" de las fijaciones de los "tios". Hasta en los museos! Eso no me lo esperaba yo, se entiende en lugares "de perdicion"... Te encontraste el mismo panorama en bares, pubs, cabarets, discos, prostibulos...? Alli tambien aseguran el "servicio" hombres y mujeres en minimas pensiones para poder llegar a fin de mes en la Rusia liberada por el capitalismo?Ay, Blas! Debe ser por aquello de LA COMPETENCIA DESLEAL... todas y todos los bombones post revolucionarios han emigrado.Que penita!!!Por lo demas, Paco querido, tu HERMITAGE me ha seducido, gracias.Un fuerte abrazo de esta jubilada en buen estado todavia. Jajaja!

Algunas cosas permanecen a pesar de los vertiginosos cambios, lo digo por las ventanas abiertas al lado de cuadros cuyo valor es incalculable ¿serán copias? y es que ... la policía no es tonta... Menos mal que hay esas cantidades de gente y los vigilantes (que no todos son mujeres, pero sí que son muy antiguos) no te pueden perseguir de sala en sala, como si sospechasen que vas a robar algún Gauguin. El día que pongan vigilantes de hoy, con esos cuerpazos y esas caras de "porcelanitas" habrá que pedir la entrada con varios meses de antelación. Ni el Hermitage ni el IVAM se pueden ver en un día. Un abrazo.

¡Buenos días, Sr. Nadal!Aquí me tiene de nuevo, como su más fiel seguidora durante sus entradas sobre Rusia. Nada me hace más feliz que aumentar el número de visitas de su página. Compruebe, compruebe, que soy yo, bajo el mismo nombre de siempre, ya le dije que no me escondo.Así que el Hermitage. Bueno, la entrada de hoy no me produce ni frío ni calor, pero hay algo que no puedo dejar de comentar, si usted y el resto de la concurrencia me lo permiten. No puedo creer que lo único que comente acerca de las ?señoras que vigilan las salas? sea que son muy viejas. Pues anda. Están ahí porque es de los pocos trabajos que pueden desempeñar por la miseria de sueldo que les pagan, pero no es eso lo que quisiera comentar, sino que son maravillosas. Están sentadas en sus sillas, impertérritas, con un gesto de desconfianza eterna inamovible. Excepto si te acercas demasiado a un cuadro, en cuyo caso se transforman en un basilisco del que más vale huir al momento. Pero si uno se acerca a preguntarles sobre cualquier cosa del museo, darán la respuesta más completa e informativa que quepa esperar. No obstante, si lo que les preocupa es que roben piezas, para eso se bastan ellos solitos, como se descubrió hace dos años: sustrajeron gran cantidad de objetos desde el propio colectivo del museo.Creo que podría haber dicho como aclaración y particularidad que el Hermitage está considerado como un museo dentro de un museo, para que quedase clara su magnificencia, pero es solo una sugerencia.

Malo malo malo perverso Paco Nadal! De momento (me voy a trabajar) solo pedir disculpas en tu nombre a las trabajadoras del HERMITAGE. Los museos necesitan "cuidadores/as, celadores/as capacitados eficientes informados amables" o starlettes en stiletto prohibido alterando el ritmo cardiaco de los presuntos visitantes, distrayendo su atencion y provocando pensamientos y deseos pecaminosos... Que ya se sabe como es el personal!Vuelvo por la noche.Besos

Muy buena visión del Hermitage. El que quiera una crónica artística, árida y petarda que se vaya allí y lo vea 'in situ'. Tanta rusa-"tia güena" en la mente, y luego vas, y te encuentras con cuatro viejas. Un horror.Y un abrazo.

A mi me impresionó también el suelo. Uno de los suelos de madera más extraordinarios que conozco. Mezcla de distintas maderas, d e una composición asombrosamente hermosa. Me dirás que ya me vale, pero es que se repitió en otros edificios en la misma ciudad. Un dato más, en la plaza del Hermitage se celebran conciertos masivos con la consiguiente contaminación acústica que estropea las obras de arte. Casualmente asistí allí a uno de Joe Cocker, por pura casualidad. Un besote, o mejor un saco, que te los mereces.

Hola a todos. Yo también he leído eso de que los cuadros del Hermitage sufren por la contaminación acústica de los conciertos. Recientemente, el que más daños causó, al parecer, fue el de Madonna. Claro que, después de visitar el museo, no me explico cómo pueden quejarse de eso cuando ni los propios responables de la pinacoteca son capaces de conservar los cuadros en circunstancias normales. Totalmente de acuerdo con el post del Sr. Nadal. A mí me dio pena el estado de conservación de las pinturas. Y el tener a unas señoras pensionistas que no hablan ni una papa de inglés o de cualquier otro idioma da una imagen y un servicio pésimos al visitante. No es culpa de ellas, pero tampoco de los aficionados al arte que se pierden buscando la sala de Matisse en ese inmenso laberinto (a pesar de tener un plano). Mención aparte son los fumaderos que se montan en los servicios de la planta baja aunque esté prohibido darle al cigarrillo. Pero eso lo veo como una peculiar anécdota de todo lo que se puede vivir en Rusia.

Jajaja! Me reí mucho con tu relato sobre las señoras que cuidan los salones, porque me recuerdo perfectamente que eran puras ancianas. Muy buena descripción del Hermitage, saludos!

Mirá vos, la cuestión de Stendhal no la tenía ¡¡y yo la experimente!! Fue cuando vi por primera vez un Van Gogh, en el Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires. Fue tan fuerte la sensación que no me acuerdo de haber apreciado ninguna otra obra de arte más. Esas pinceladas me dejaron super conmovido... Y eso que todavía no vi ni Los Girasoles, ni Noche Estrellada.No, ¡¡NUNCA EN DOMINGO y MENOS EN TEMPORADA ALTA!!

El del comentario anterior era yo, je.

Sí soberbio palacio, sobrecargado pero soberbio, ¡cuántos persecuciones y asesinatos se han planeado desde allí, anterior al genocidio que Hitler planeó en la ciudad sitiada!. Como decís en el anterior post, creo que es mejor lo que tenemos hoy (por lo menos en rusia)PD1:¿Qué loco volver escuchar conceptos como "control obrero sobre la producción" que leí en el manifiesto de lenin, resulta casi una inocentada PD2: ¿¿FUISTE A UN MUSEO UN DOMINGO DE TEMPORADA ALTA?? ¡No me lo puedo creer!PD3: ¿¿LENIN HIZO LA COMUNIÓN??

Una cosa que me olvidé preguntarPD4: ¿¿NO VAS A ESTAR EN EL "HOY POR HOY" ESTE AÑO??

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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