Paco Nadal >> El Viajero

15 oct 2009

La ruta de la Seda: el desierto de Karakum

Por: EL PAÍS

Hola. Escribo por fin desde Turkmenistan el país del Asia Central donde he iniciado mi particular ruta de la Seda.


Pero antes, reconozcámoslos. hay que echar mano de un mapa y de mucha paciencia para situar Turkmenistán en el globo terráqueo. Hasta un avezado viajero como yo ha tenido que hacerlo. Lo confieso. Las ex - repúblicas soviéticas del Asia Central son muchas, muy raras, muy poco volcadas al exterior y de nombres tan iguales como para no liarse con tanto ??aquinostán?.


De momento, poco puedo decir del país. Que los controles de aduana siguen siendo tan férreos como en la época soviética. Que la capital, Ashgabad, es la obra megalómana del ex - presidente del país, una ciudad forrada en mármol blanco en mitad del desierto. Y que vista a las cuatro de la mañana desde un taxi parece un gigantesco cuarto de baño de casa rica alicatado hasta el techo.



Tal cual llegué monté en mi tren, dormí tres horas y salí de viaje. El tren es el Registan, un ferrocarril especial que recorre diversas rutas de Rusia y el Asia Central durante el verano. Este es el último viaje que realiza este año: enseguida llega el invierno y estas estepas se pone intransitables de nieve y barro. A bordo viajan muchos jubilados alemanes y unos cuantos viajeros independientes europeos (que no necesariamente frisan la edad de jubilación). De momento me está gustando bastante. No es el típico tren de hiperlujo donde hay que cenar con chaqueta y corbata como figurantes de una peli de Agatha Christie. Es un tren normal, con cabinas dobles y cu?adurples, algunas con bano privado, otras en el pasillo, tripulación rusa, un servicio bastante aceptable y unos clientes enrollados que parecen más interesados en la cultura de los países que vamos a atravesar que en el glamour.


Escribo estas líneas mientras atravesamos el desierto del Karakum, el que cubre las dos terceras partes del norte de Turkmenistán. Una llanura infinita de dunas de arena y matorral bajo que tenían que cruzar las antiguas caravanas que cubrían la ruta de la Seda. De vez en cuando, como un espejismo, aparecen rebaños de cabras o vacas paciendo en mitad de la nada. La línea férrea es un tiralíneas sin fin. Llevamos ocho horas de marcha y el tren no ha dado un solo giro. De vez en cuando aparecen estaciones solitarias, perdidas en el mar de arena, pero muy pulcras, con su jefe de estación y su policía uniformados como para un desfile.
Viajamos hacia el norte del país en busca de un accidente (y no geográfico) de lo más singular. Mañana, cuando lleguemos, os cuento de qué se trata.

Hay 20 Comentarios

Hola Paco, Pues esas zonas deserticas tienen su belleza tambien. He estado en los desiertos cercanos a Bukhara y Karakalpakstan (otro tan!) y parece que retrocedes en la historia!. Solo agregar un par de datos que seguro algunas sabran, Karakum (Korakum en otros lados) significa arena oscura o arena negra, y el famoso TAN signfica reino (o tierra). Asi que Turkmenistan es el reino de los turkmenos, Uzbekistan, el reino de los uzbekos, Kazakstan, el reino de los kazajos y asi... Saludos desde Java Central, Indonesia

Desierto Karakum... ¿qué se siente al ir en tren por un desierto? ¿y si el tren se queda sin combustible? todos a empujar, jubilatas, solitarios y periodistas... Me encantaría ese viaje en tren... parece tan romántico. Pero preferiría un desierto más pequeño, por si acaso. ¿Ha llegado el siglo XXI a estos países? ¿qué impresión causan en los visitantes occidentales?Sigo leyendo...

Impresionante ha de ser el desierto Karakum..., imagínate, tu recorriéndolo en tren...,y los hunos, montadosa caballo...,¿no te hubiera gustado más..? ;-)Muy bonito bodegón dejaste aquí, me gustó mucho..., y ahora, a ver si me entero de qué va ese "accidente"???..........sigo.

Feliz estancia por Asia central. Me encanta la foto que nos dejas, resulta muy romántica.Abrazos, Paco.

¡Oh! Qué envidia.He recorrido esas llanuras decenas de veces desde el Google, planificando una de mis Ithacas personales: El Rally Mongol, cruzando casi todos los -aquinostán.¡Buen Viaje!

Gracias, Paco, ese tren tuyo no lo conocia. Ahora voy a informarme de ese recorrido, aunque yo no sea mucho de desiertos.Preciosa foto del tren!Nos tienes en vilo con el destino, esperamos.Besos

Hola Paco, no sabes cuánto te agradezco por la excelente información que estás dando sobre esta mítica ruta, me servirá cuando vaya y siga tu recorrido. Es uno de los viajes que vengo postergando desde hace un rato, gracias a tí estoy tentada de por fin realizarlo. Un abrazo y sigue disfrutando de tu viaje. Liana

Hola, te escribo desde mérida yucatan en méxico, me ha encantado y facinado tu artículo!!! Espero seguirte en todos tus viajes. Encantada de conocerte y en el futuro intercambiar fotos y artículos del país donde vivo.

Alucino. ¿Te entraron ganas de hacer pis en esa enorme ciudad-baño?. Ja,ja. Ese viaje en tren me está causando pavor. Fijo que si me monto ahí empezaría a comerme el tarro sobre que si la vida, que si a dónde vamos, la estepa solitaria... Yo ahí no me meto sola ni loca. Al menos hasta que no me convierta en jubileta alemana, no.

Estáte atento al ganado no vaya a ser que veas una manada de antílopes saiga, un bicho amenazado y super curioso por su pequeña trompa de elefante. Se mueven por aquellas estepas y debe ser una gozada verlos. Un abrazo desde el Pirineo!!

pues esa comparación que haces de Ashgabat con un cuarto de baño gigante va muy bien para este país, porque el baño es el sitio al que se va cuando uno tiene GASES... (al menos los que somos pudorosos...). Y precisamente gas es lo que hay, a punta de pala, en Turkmenistán, de ahí que el Cagón Máximo del país se dedique a invertir el dinero de su venta en florituras arquitectónicas que, desgraciadamente, solo parecen gustar a los funcionarios y a la plicía, que es lo único que se ve por las calles. Por cierto, ese accidente que vas a ver en el desierto, no tendrá que ver también con el gas, no? En cualquier caso, es un país, y una región en general, llena de cosas bellas. Yo también quedé maravillado. Y ya sabes, cuidado con la pasma en las ciudades. Son lo peor.Yo estoy de nuevo escribiendo, después de un tiempo de embotamiento, así que nos veremos por aquí. Cuenta, cuenta...Un abrazo

Siempre con las adivinanzas, hay que ver cuanto os gusta a algunos hacernos de rabiar... pues como no vayas al festival de música de Samarcanda, ni idea de que accidente hablas. Tiene muy buena pinta ese tren y has estado muy fino en la semejanza con el cuarto de baño de ricos. Tremendo el tío ése que dió en llamarse a si mismo "líder de los turcomanos" y se hizo la estatua de oro y para ponerse a temblar la situación del país pero... la envidia me corroe, la verdad. Un abrazo.

Cada vez que aparece un post tuyo, en casa se repite el siguiente diálogo:- ¿Sabés a dónde está mi amigo Paco ahora?- ¿A dónde?- En Nosecuántosachanosequécosastán (y tengo que leerlo dos veces para no equivocarme).- ¡¡¡Ñuuuuuuuuuuuuu!!!

sí vibras

La foto de "bodegón y ventana" es surrealista, lo mismo que imaginarse un descomunal cuarto de baño alicatado de marmol en mitad del desierto......................................Un saludo, amigo Paco

No se qué andarás buscando. Nada sexual, espero.Un abrazo, "Gengis....".

Con la imágen de las dunas he recordado a Kapus "Y ésta es su primera lección: que el mundo habla haciéndolo en muchas lenguas, y que constantemente hay que aprenderalas. Aunque a medida que pasa el tiempo, el chico recibe también otra lección: conoce a su planeta, el mapa del mismo y los caminos e itinerarios en él señalados, sus direcciones, trayectorias y trazado. Aunque, aparentemente, no se ve nada alrededor no se vea nada alrededor, nada más que extensiones desnudas y desiertas, lo cierto que estas tierras las cruzan numerosos caminos y senderos, rutas e itinerarios, cierto que invisibles en la arena y en las rocas, perno no menos impresos de modo imborrable en la memoria de las que gentes que llevan siglos atravesándolos" (Kapuscinski, 2001, p.219)

Te felicito , muy buenas fotos.Adelante !

Te felicito , muy buenas fotos.Adelante ! Me haces viajar atravez de ellas

Más allá de seis ríos y tres cadenas de montañas surge Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje, como otras ciudades memorables, una imagen fuera de lo común en el recuerdo. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de sus calles, y de las casas a lo largo de las calles y de las puertas y ventanas de las casas, aunque no haya en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que se desliza por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar o desplazar ni una nota. El hombre que sabe de memoria cómo es Zora, en la noche, cuando no puede dormir, imagina que camina por sus calles y recuerda el orden en que suceden el reloj de cobre, el toldo a rayas del peluquero, la fuente de los nueve caños, la torre de cristal del astrónomo, el puesto del vendedor de sandías, la estatua del ermitaño y el león, el baño turco, el café de la esquina, el atajo que lleva al puerto. Esta ciudad que no se borra de la mente es como un armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar: nombres de varones ilustres, virtudes, números, clasificaciones vegetales y minerales, fechas de batallas, constelaciones, partes del discurso. Entre cada noción y cada punto del itinerario podrá establecer un nexo de afinidad o de contraste que sirva de llamada instantánea a la memoria. De modo que los hombres más sabios del mundo son aquellos que conocen Zora de memoria.Pero inútilmente emprendí viaje para visitar la ciudad: obligada a permanecer inmóvil e igual a sí misma para ser recordada mejor, Zora languideció, se deshizo y desapareció. La Tierra la ha olvidado..ITALO CALVINO*Zora, la cuarta de la serie las ciudades y la memoria. Si la identificas tienes que contárnoslo...

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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