Paco Nadal >> El Viajero

29 oct 2009

Un oasis llamado Khiva

Por: EL PAÍS

Una de las ciudades más fascinantes y menos conocidas de Uzbekistán es Khiva , un oasis perdido al norte del desierto de Kara Kum, en un ramal secundario de la Ruta de la Seda. Para llegar a Khiva (se pronuncia Jiva) hay que desviarse de la ruta principal en la que están las mayores ciudades el país (Bukhara, Samarcanda, Tashkent) y hacer unos 400 kilómetros hacia el noroeste en busca del valle del río Amu Daria .

 

Precisamente, este río que desembocaba en el Mar de Aral, fue uno de los exprimidos hasta la extenuación por los soviéticos para crear miles de hectáreas de regadío para el monocultivo intensivo del algodón donde antes solo había desierto. El resultado: el Amu Daria, mermado de su caudal, ya no llega al mar de Aral, se pierden antes en la arena. Y el mar de Aral, privado de éste y otros aportes, prácticamente ha desaparecido, en lo que se considera uno de los mayores desastres ecológico creados por el hombre.

 

Tenéis un resumen de la desaparición del mar de Aral en esta página web . Y información más detallada de semejante barbaridad en wikipedia .

 

La restauración del casco histórico de Khiva empezó en época soviética. Y aunque algunos piensan que ha sido excesivo (ya se sabe, el peligro de las ciudades-museo-de-cartón-piedra sin ápice de vida local) a mi me ha impresionado. Caminando por sus callejuelas es fácil imaginar lo que debieron ser aquellas ciudades míticas del desierto. Y si te aislas un poco de los vendedores de souvenir y de los demás turistas (en esta época es fácil, es temporada baja y no hay nadie) casi puedes oír las pisadas de las caravanas de dromedarios que entran por la puerta de Khuna Ark procedentes de Kirguiztán; o el bullicio del Dekhon Bazaar mientras descargan polvorientos fardos de delicadas telas, especias de olores extraños y cofres de maderas nobles repletos de aceites y productos de cosmética.

 

Pero por otro lado, sus esbeltos minaretes, alicatados de azulejos púrpuras y verdemares; azules turquesa y amarillos tornasolados, llenos de geometrías y relieves de textos sagrados, tienen algo de gaudiano; y su forma de chimenea, más que de alminar, me trae recuerdos de la Barcelona industrial del siglo XIX y del parque Güell.

 

Deben de ser los espejismos del desierto.

 

.


PD: se me pasó. Pero como se ha encargado de recordarme Igoa, viajesalasantípodas tiene un excelente post publicado sobre lo que ocurrió con el mar de Aral. Queda reparado el error.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay 18 Comentarios

Se te olvidó decir que fue uno de los mayores mercados de esclavos del mundo, hasta el año 1920.

Tambien estuve en Moynaq, pueblo que un día estuvo en la costa del Mar Aral...aquello es descorazonador

Sigo tu viaje, intentando meterme en el papel de viajera, con ojos curiosos y oídos atentos a todo lo que ocurre alrededor... Y mágicamente miro y escucho en tu blog y veo en cierto modo esos lugares, que, en cierto modo, a pesar de la belleza que puedan tener, me da la impresión de que les falta "alma".Esa primera foto, con el tigre de cartón piedra y el banco con las flores, tan artificial... parece más el decorado de una película, que una ciudad ¿dónde está la gente, el bullicio, la animación? ¿están vivos?Supongo que en algún sitio estarán...Besos, Paco.Estrella

Muy interesante todo lo que cuentas. La segunda foto, impresionante! Sdos.

Un sitio mas de "la lista del amigo Paco"! que me esperan. Las especias, las sedas, los afeites y filtros amorosos... a ellos les debemos esas miticas ciudades del desierto. Yo tambien he recordado el post del amigo VIAJEALASANTIPODAS, no estaria mal que pusieras un link a su blog para mas info sobre el mar de ARAL., se lo merece!Un beso

No vive gente en Khiva? y ese momento tigre? es otro espejismo? ;-)

Pero que bonito. La foto del tigre me ha dejado loca.

¡¡estoy disfrutando de este viaje!!

Siempre es un placer venir por tu casa , es...como un viaje a nunca sabes donde pero ¡¡precioso !! gracias Paco

Y ese tigre?? Madre mia!La segunda foto es muy bonita! Buen Viaje Paco!Laura____________________________http://www.viajealatardecer.com

A mi las fotos me dan una sensación algo extraña. Una masa de pequeñas bóvedas coronadas por alguna mayor de color brillante y espectacular que se escapa de ser confundida, como las demás, del desierto.Respecto a la foto con los suvenir......esa sí que me crea una opinión esquinada :)Un abrazo¡¡

(sin espíritu pero con espectros) Aunque hoy no soy de fiar. La borrachera de las cervicales no es lo mejor para sentir y mucho menos para opinar. Sabe a pasto, a pesar de la fe (arte y cultura) que tú le pones. Sensacional el artículo. La ciudad no me atrae.

Te sienta bien la contemplación del desierto, tu imaginación se desborda ¿no?. Ya lo has dicho: fascinante. Un abrazo.

Si, si. Una pena lo del mar de Aral, "mítico" lugar para las mentes inquietas. Me refrescas, canalla, una desgracia que hemos visto en documentales y noticias. También recuerdo un 'post', de hace mucho tiempo, de nuestro amigo "Viajealasantípodas" que lo decía, e incluía una foto de un barco varado en medio de la nada, del desierto y la arena.Una pena, si señor. (No obstante, para mí "mítica" es la ciudad de Samarcanda. Seguro que me decepcionaria, o me decepcionará cuando hables de ella. Si la encuentras mal, embellécela un poco).Otro abrazo, canalla.

Buah, me ha impresionado lo que cuentas del Mar de Aral. He buscado fotos y es terrible. A mí todas estas cosas de medio ambiente me dan muuuuucho yuyu. ¡Qué pena damos! O mejor, somos penosos. A ver si llega pronto la glaciación esa por la interrupción de la corriente termo Alina y el planeta vuelve a ponernos a todos donde nos merecemos. [:|]

Que la vista de esas imágenes te hayan evocado a Gaudí no es nada extraño, ni un espejismo querido amigo,puesto que tanto él, como todos los representantes del modernismo se caracterizaban por girar sus miradas hacia las culturas antíguas orientales para rescatar aquellos estilos y modelos y los utilizaban con gran fervor en sus construcciones y obras...:-)En cuanto al mar de Aral..., es realmente "descojonante" y perdón por la palabra, pero no hay otro calificativopara ello! Me hace recordar una frase de Sándor Márai...; "Todo lo que los hombres tocan se vuelve montruosoe imperfecto." ¡Qué desastre...!!!...y aún me viene a la mente ahora el gas que se está quemando desde hace 50 años ahí en el desierto...¿por qué? ¿para qué..?...para bonito???? La Tierra es de todos y para todos...¿no hay quien haga parar esos desastres...???Muy buena entrada Paco.....Graciasss y besos.

Sin dudas, ¡¡esta es la mejor parte de este viaje, Paco!!

Hola Paco, esta parte del viaje me está gustando mucho. En la primera, ya te lo dije, me deprimí un poco.Uno, que esta parte del mundo la desconoce por completo, trata de rememorar esos años de infancia en los que uno leía "las mil y una noches" y sus maravillosos retratos de las ciudades orientales.Un abrazo.

Una de mis travesías pendientes. Digamos que hice el principio y el final... pero me falta la "miga". Khiva siempre me ha seducido: Itchan kala, kukhana arca... que envidia.Del ¿mar? de aral, mejor ni hablamos. Que lástimaun fuerte abrazo

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal