Paco Nadal >> El Viajero

18 nov 2009

Drácula: ni está ni se le espera

Por: EL PAÍS

Hemos bajado ya de la montaña. Y aunque se salía un poco de nuestra ruta hemos ido hasta el castillo de Bran, un tópico en toda visita a Rumanía : el supuesto castillo de Drácula.

 

Bran es un castillo de soberbia estampa, elevado sobre una roca de 60 metros, construido para frenar los ataques turcos a Valaquia por Mircea el Viejo, abuelo de Vlad Tepes Dracuela. Pero ni el famoso Vlad el Empalador vivió aquí ni la documentación histórica es capaz de asegurar que pasara más allá de algunas estancias en la fortaleza. Lo que no quita para que en el pueblo se haya montado todo un circo en torno a la figura de Drácula: hay souvenirs de toda ralea, pollo al Drácula en el menú de los restaurantes y los taxis llevan unos rótulos con letras chorreando sangre de lo más kitsch.

 

En realidad los rumanos están hasta el moño de que su país solo sea conocido como el país de Drácula o el país de los gitanos. No es ni una cosa ni la otra. El escritor Bram Stoker se basó en la vida del cruel príncipe de Valaquia, Vlad Tepes el Empalador para crear el mito literario de Drácula . Pero Vlad Tepes, que desde luego no era ningún santo, es una figura histórica en Rumanía; un héroe nacional que defendió el cristianismo (¿?) y su pequeño país del continuo asalto de los turcos musulmanes. Que lo hiciera metiéndole una vara afilada y untada en aceite por el ano a sus víctimas y las elevara empalándolas hasta que la punta de la vara salía por el vientre o por el hombro en una agonía que podía durar días, no deja de encuadrase en la crueldad con la que se las gastaban los gobernantes de la Edad Media en esta convulsa zona.



 

Pero el turismo necesita de mitos. Y el turismo genera dinero. En Bran los saben. Por eso el montaje. Aún así, merece la pena la visita: con o sin vampiro, el castillo de Bran es espectacular. Y dentro han tenido el buen gusto de no hacer ninguna mención a Drácula.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay 21 Comentarios

Hey esta ha sido la mejor nota tuya Paquito... soy super fan de Bram Stoker Dracula y me parece fabulosa esa fotografia. Yo daria mi vida por conocer el castillo... q bueno que cuento con un amigo como tu que puede ir ( y no invitarme jajajajja ) a este sitio tan maravilloso y traerme de regalo una foto tan genial como esa.... Te deseo lo mejor!!! Besotes a la distancia!

uf, la descripción esa de la tortura medieval casi que la he dejado pasar..uf..de tods formas ya sabes qeu las torturas de aquella época lamentablemnte permanecen hoy en día en según qué lugares, perpetradas por otro tipo de "dráculas". Lo de que el turismo necesita de mitos es muy bueno. Me acuerdo bien de un viaje que hice por el sur de Francia buscando restos de grupos o grupúsculos de los llamados "hombres buenos"y "mujeres buenas", los hermanos cristianos que intentaron otro modo de vida según una moral cristiana algo moderna para la inquisición, que acabó quemándolos a todos, o casi. Ahora hay que aguantar lo de los castillos "cátaros", nada más lejos de la realidad.

Buena y muy objetiva entrada Paco...no esperaba menos.Lo del Castillo del Drácula es un gancho circense bien montado, hay sitios de mucho más valor y bellezapara visitar en Rumanía.A ver...¿qué más nos cuentas...?Un beso...no vampiresca desde luego :-)

Todavía me están dando escalofríos, de saber como se empalaba a la gente... la verdad es que la crueldad humana no tiene límites... y eso se hacía en nombre del Cristianismo. Las atrocidades que se han hecho amparándose en la religión... y se hacen. El castillo me parece bonito, al menos por fuera, pero por si acaso, pasearía en sus alrededores con collarín...Un beso y sigo tu crónica del viaje.Estrella

hola

A mi me encantó el castillo, mucho mas pequeño de lo que me esperaba, pero realmente acogedor y encantador. En el bosque que lo rodea encontré huellas frescas de osos, y por la noche se escuchan todo tipo de sonidos. ¿Que te está pareciendo la comida Paco? Un abrazo

Yo estuve allì en 2005, y me decepcionò bastante, màs que nada por el ambiente tan comercial que habìa, que le quitaba mucho encanto al lugar.Un beso!

La verdad es que a mí siempre me ha dado más miedo el Vlad Tepes histórico que el Drácula de Stoker, y es que me parece mucho más cojonudo que me hagan un chupetón en el cuello, y que a cambio me den la vida eterna (y la capacidad de volar), que el convertirme en una brocheta humana que se retuerce de dolor como un gusano en un anzuelo durante días, y más con el frío que hace en los cárpatos. Estuve allí en el 2000, y el circo ya se veía venir, pero no era lo que debe ser ahora. Eso sí, no fue lo que más me gustó de Rumanía.Un abrazo

Todos los mitos que tú quieras, pero yo, por si acaso, viajaría con una estaca.

Una estaca y una escopeta (por lo de los osos). Señor de Murcia por favor ten cuidado.

Bueno, querido Paco, empiezo mi ruta turística por tu blog... y sé que no me decepcionará ni un poquito siquiera. Ya sabes que lo mio son "invasiones" jejejeje, porque no tengo tiempo para hacer un seguimiento contínuo pero cuando llego a "una plaza" me instalo, jejejje.El personaje de Drácula me crispa, no me gusta, pero los castillos me apasionan al igual que las iglesias y las catedrales. Recuerdo una visita al castillo de Sintra, en un día brumoso y húmedo, como algo fantástico. Aunque he de reconocer que el vello lo tenía erizado de lo que allí se respira... bueno, no voy a emular tus crónicas porque no te llego ni a la suela del zapato.Sólo decirte, una vez más, que te envidio, agggggggggUn besazo.

A mí me hace acordar más al castillo de la Flia Adams (Es que hasta que no me cure de este infantilismo crónico que tengo...)¿Viste que de las caretas de Drácula, el del medio se parece a Camps?

jajajjajaQué bueno, Una ET en Euskadi, ahora que lo dices, ¡es verdad!

Tiene pinta de ser un lugar fantástico. Sí que se parece bastante a la idea que se tiene del castillo de Drácula mientras se lee el libro. [;)]

Me trae muchos recuerdos tus fotos y relato. Si mal no recuerdo, el verdadero castillo donde vivió Vlad Tepes está totalmente destruido, por lo que este castillo de Bran se ha transformado en todo un fenómeno. Creo que si lo visitas pensando en que es realmente el castillo de Drácula lo disfrutas más. Debo reconocer que durante ese viajé a Rumania sólo para conocer ese lugar, aunque me recuerdo más de situaciones no tan agradables. En fin, un gran viaje y grandes recuerdos. Saludos Paco!

Paco:¿Heroe Nacional?, comprendo (?) Pero...más bien ese señor tiene rastro de antiheroe. Con todo y lo gráfico que fuiste...esperaba este post. ¿Y qué se come aparte de los menus turisticos? ¿Qué otras leyendas hay?

la notita de arriba es mia..

Me alegro de que por fin alguien diga que los rumanos somos hartos de qe se nos conozca solo por el personaje de Dracula. Este , no tiene nada que ver con el principe Vlad el Empalador.Ademas, el personaje istorico fue principe de Valaquia y no de Transilvania, como el personaje del libro de Bram Stoker . Sin embargo, el Castillo Bran esta situado mas bien en Transilvania que en Valaquia y se supone que alli estuvo encerrado unos años Vlad el Empalador por unos principes valaqos , afines a los intereses de los turcos.

Es verdad lo que dice una ET en Euskadi: todo recuerda a la familia Adams.Lo que tienen los tópicos es que siempre nos hacen entrar en sus historias, aunque sean falsas...

Estuve en Rumanía el pasado verano. Y efectivamente es un viaje en el tiempo, sobre todo Transilvania. Alucinante. En Bran estuve en un hotelito encantador. Recomendable Sighisoara, el delta del Danubio y la impactante ruina de Constanza.

¡¡Mucho cachondeo veo yo aquí hoy!!.Con tu explicativo 'post' de hoy, uno no necesita ni leer ni ver películas de Drácula. Ya es suficiente.De tus 'fans'-femeninos ¿nadie te ha dado 'un mordisco' en el cuello?. Estilo Drácula, por supuesto.Abrazoooooooooooooooossss.

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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