Paco Nadal >> El Viajero

15 nov 2009

Fin de semana en los Cárpatos

Por: EL PAÍS

Hola a todos. No he podido conectarme hasta ahora porque andaba perdido por las cumbres de los Cárpatos. El viernes aterricé en Bucarest y esa misma noche salí con un coche de alquiler hacia el norte. Viajo con mi compañero de penas y fatigas varias, Antonio Alpañez, y nuestro primer objetivo en Rumanía es escalar su pico más alto: el Moldoveanu . La cima de los Cárpatos. Un monte de solo 2.544 metros de altitud pero muy agreste porque en Rumanía los inviernos son más crudos que un steak tartare y a esas altitudes te puedes esperar de todo.

 

Es muy impactante llegar a un país desconocido, montarte en un coche y lanzarte a la carretera en plena noche. Conduces con los ojos como platos, en estado de alerta. No sabes los códigos, las costumbres... y mucho menos, las direcciones. ¿habría algún sitio para cenar en el camino? ¿encontraríamos algún sitio para dormir?

 

Por fortuna para los viajeros, el mundo es un sitio más previsible de lo que parece. Y lleno de buena gente. Restaurante a pie de carretera hay miles en Rumanía (eso si, todos con la música a volumen Match 2; en el que paramos nosotros, camino de Pitesti, había un orquesta en directo con el volumen tan alto que vibraban las copas: ya hemos podido comprobando que lo de comer con los decibelios a tope es un clásico en Rumanía). También fue fácil dormir: hay muchos hoteles y moteles por todos lados.

 

El sábado por la mañana cruzamos los Cárpatos y entramos en Transilvania . Fue como cruzar el túnel del tiempo. Pueblos agrícolas anclados aún en la época de Ceausescu , casas de labranza de tejado a cuatro aguas junto a bloques de apartamentos de corte soviético. Un mundo aún pausado, rural, donde los paisanos trasladan las mercancías en carromatos tirados por caballos y la gente levanta la mano al pie de la carretera para parar un vehículo cuando quiere desplazarse de un lugar a otro. Gente amable en exceso cuando el forastero se detiene en la plaza a preguntar por donde se va al siguiente pueblo o dónde podría comprar pan.

 

Transilvania. Nombre mítico donde los haya. Todos lo asociamos al conde Drácula. Aunque en realidad Vlad Tepes fue príncipe de Valaquia. Ya habrá ocasión de volver sobre el tema.

 

 

Para subir al Moldoveanu hay que llegar a un pequeño pueblo llamado Victoria, en la carretera que une Sibiú con Brasov. Desde allí hay cuatro horas de ascenso hasta el refugio Turnuri, por un soberbio bosque de coníferas. Fue una subida memorable, en plena naturaleza de un país aún salvaje, en el que todavía viven osos en libertad y los donde bosques parecen hechizados por druidas y hadas. La cañaba Turnuri nos esperaba a 1.500 metros de altitud, justo donde el bosque acaba y da paso el reino de la piedra, la nieve y el hielo. Era el sábado por la tarde. Recuerdo que hacía mucho frío. Y que la sopa que nos hizo el guarda del refugio supo a gloria .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay 23 Comentarios

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Paquirri muy buen relato y hermoso lugar para anclar unos dias...Abrazos y saludos a al Vlad

Que viven osos en libertad..., y también lobos...que en el invierno de los Cárpatos escasea la comida...! Así que con cuidado...eh?!Has tardado en poder postear...dices, me alegro, pues yo tampoco podía entrar...jejje, ahora me lo leo todo en un tiro...., espero que no os encontréis con los animales salvajes!

holaque lindo todo lo que cuentan del viaje es emcionante, aprovecho para comentar que tengoun piso en alquiler en buenos aires, que cualquier cosa que necesiten, mi mail:aaaaaa737@hotmail.comsaludos

¿¿OTRA VEZ SUBIENDOME MONTAÑITAS?? ¿OTRA VEZ DEJANDO A MAMÁ CON EL JESÚS EN LA BOCA?Qué no me enteré yo que volvés a mear en un termo ¿Eh? ¡Qué no me entere! (CARMEN: mejor no desees ser su cantimplora, no sabés la sorpresa que te podés llegar a llevar). Cuando tengan ganas de hacer pis se me salen de la tienda y me mean en un árbol como todo españolito que se precie ¿Ta claro?Bueno, Stoker no se equvocó en elegir a Vlad Tapes para su personaje: entre las torturas que aplicaba y el careto...¡Dios!PD: Lo de los decibeles a tope no es exclusivo de los restaurantes rumanos sino también de TODOS los gimnasios de este lado del mundo

jajajjaja, qué gracia me ha hecho el comentario de carmen (-frei). Si necesitas dos cantimploras, me apunto. Éso sí, avísame con tiempo para prepararme...

Y ahora, leyendo a Una ET en Euskadi, creo que me voy a pensar lo de la cantimplora, jajajja

y como se te ocurrio subir al monte ese ???

quién fuera cantimplora para montarme en tu mochila!!!!

Parece ser un escenario ideal para un cuento de hadas, Paco.

Jo, Paco, parece que te vaya a salir de cualquier rincón el mismísimo Conde Drácula. Qué paisaje tan inhóspito! Si es que, incluso entre las montañas hay clases y clases...

A ver si esta vez entra el comentario, rediez... como luego salgan todos va a ser un pitorreo. Te decía que me daba lástima lo que cuentas de la música pues cuando yo visité ese país, en tiempos del dictador, era lo mejor del lugar, gente tocando cada noche en todas partes, eso sí, sin micrófonos ni modernidad alguna. Un buen recuerdo tengo de las noches de música rumanas. En cuanto a la montañita... que no se diga, hombre, que son sólo 2.500 metros de nada y ahí, a medio camino, mira que albergue más chulo, con leña para calentarse en abundancia. A ver si va a ser que ya nos estamos haciendo mayores, como los de aquel museo ruso... Un abrazo.

Interesante lo contado , pero deberias llevar una camera foto mejor ¿ no ?

Paco, cómo me gustaría andar por esa naturaleza, tan "natural", subir por ese sendero entre las hojas caídas, y tomar una buena sopa caliente en esa cabaña-refugio, que parece tan acogedora...Estoy segura que el paisaje que se ve desde ella es espectacular... Seguro que es "casi" tan bonito como el Puerto de Piedras Luengas, que está muy cerca de mi pueblo...Un beso y a seguir deleitándonos con tus correrías... me encanta.Estrella

¿Dónde estaba el esfuerzo?. Hacía que no dabas 'un palo al agua' desde el viaje a Groenlandia. Esto se parece un poco ('una miaja', que dirían en la España profunda) al viajero que todos esperamos. Ese viajero que agradece una sopa caliente después de una caminata.Feliz estancia, jóven (Debe ser una maravilla).

Paco, para otra vez avísame a mi para ir de viaje.te aseguro que no seré una carga

Eso, una montañita de 2500 y ya estamos quejandonos.

Hola Paco! Yo soy valenciano y vivo en Transilvania hace 3 años, soy profesor en la Universidad de Cluj-Napoca. Si necesitas algo, estoy a tu disposición. Que disfrutes del país!

Acéptame un consejo, no se te ocurra comprar esos quesos ahumados con forma de barrilete que venden por ahí, porque después de unos días de viaje, no sé porqué pero mengüan, la maleta huele que apesta y la familia los recibió fatal. Auuuuuuuuuuu, a por el Conde Drácula!

Hola Paco: qué bueno esa tradición tuya de combinar sitios de climas amables y paradisíacos con otros, sí, tal vez paradisíacos, pero no en ésta época del año !!! Como siempre amigo, uno 'vuela' hacia allí con las descripciones que tú haces del sabor y la gente local.Una vez más, he disfrutado muchísimo con tú relato. Ahora a aguardar los siguientes !

Hola Paco, admirable la energía que tienes para no cansarte de estar siempre en la ruta. Buena suerte y qué gusto conocer a Rumanía a través tuyo. Un abrazo.

Hola Paco, ojalá tengas la oportunidad e visitar los monasterios ortodoxos y de fotografiar alguna casa fastuosa de los gitanos. Son increíbles.

Rumanía! qué recuerdos!Estuve 4 meses viviendo en el noreste, y corroboro lo que han dicho, la gente es amable hasta la saciedad. Me trataron genial durante el tiempo que estuve.Durante la estancia no podía quitarme de la cabeza el cómo se parecía a la España de la posguerra (la que me contaron, que soy muy joven y no la conocí). Es como viajar en el túnel del tiempo.Tuve la suerte de poder viajar por el país haciendo carretera. Lo que más me impresionó fueron los bosques vírgenes, especialmente en el norte. La carretera estrecha en la montaña y bosques hasta donde llega la vista.CURIOSIDAD: durante el viaje, especialmente en el norte, se ven pequeñas "casetas" de madera trabajada (preciosos trabajos). Al principio pensaba que se trataba de pequeñas capillas o relicarios (por el grado de trabajo). Resultó ser que se trata de pozos, que la gente los pone al lado del camino para que el viajero pueda usarlo. Otro ejemplo de la calidad de las gentes en Rumanía.PD: los monasterios de Suceavita conservan unos frescos maravillosos.Gracias Paco por refrescarme la memoria de este gran país ;)

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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