Paco Nadal >> El Viajero

19 nov 2009

Lápidas sin fecha de caducidad

Por: EL PAÍS

Me gusta ir siempre a los cementerios de los países que visito. A veces los muertos te cuentan muchas cosas de cómo son los vivos. Además, si cayeras del cielo cual paracaidista podrías saber en qué cultura has aterrizado solo con ver el cementerio más cercano. Nada que ver un camposanto musulmán con un cristiano; uno católico con otro protestante; uno ortodoxo u otro maronita. Hay cementerios que incitan a la belleza, como el de Luarca, o a la simetría, como los de la II Guerra Mundial en Normandía. Y otros que resultan inquietantes, como el de Samarcanda (lo contaba en este post ).



En muchos pueblos de Transilvania , la gente coloca su lápida en vida, pone su nombre, la fecha de nacimiento y hasta una foto (es el caso de esta foto en el cementerio de Sibiel). Y deja pendiente y en blanco la fecha de la muerte. Práctico, sin duda. En vez de pagar el seguro de decesos, te haces la tumba mientras estás en activo. No es una mala inversión. Al fin y al cabo, si algo tenemos asegurado en esta vida, es la muerte. ¿Por qué no organizarla cuando aún puedes? Aunque, como decía Sabina, el ?traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado?.


Hay 21 Comentarios

Lo mejor es que se sepa bien en que material queremos la lapida porque luego su mantenimiento puede salir costoso, encontré esto sobre un aproximado de cuanto vale limpiar una tumba http://www.limpiezadetumbas.es/blog/cuanto-cuesta-limpiar-una-tumba

Esto me recuerda a una lápida que vi en el Cementerio Central de Viena (Zentralfriedhof). Pertenecía a un matrimonio creo que esloveno y en él podía verse una fotografía en primer plano de cada uno de ellos. Pero ella no había muerto aun y él, que si había fallecido, salía en una fotografía más grande en la parte inferior de la lápida posando... junto a un Mercedes! La verdad que me llamó muchísimo la atención aquello.

Querido Paco. De todos tus viajes los el que más admiro y menos envidio son los que haces a las nieves. Yo el frío ya lo padezco hasta platicado. No contigo, que eres la diversión misma. Con mi nombre va mi volcán al que tal vez una día subas. Yo no

podré acompañarte más que con la imaginación. ¿Y a los panteones? Antes iba a todos. Ahora ya no me interesan, de donde derivo que temo su cercanía. El árbol de mi último traje igual y ya lo cortaron. Y eso que yo, como el querido ángel, no pienso morirme de momento. Besos, Angeles

Los antiguos faraones ya pensaban mucho en ello .~)(ayer estuviste como elemento inspirador en una de mis sesiones: la adolescente me contaba que a ella lo que le atraía de viajar, verdaderamente, es conocer la vida y costumbres de los que viven en la ciudad viajada: le hablé de ti pero no tomó nota: yo creo que ella sería feliz con tu trabajo)

y cabría grandemente acordarse de Sabina y Franz: ¿cómo eran los cementerios en Bohemia? y por qué ella comprendió al final que a él las tumbas de Francia ...

Pues yo estoy contigo Paco...,se ve que no abundan las personas que les guste visitar sitios de estos, como si con ello nunca le llegara el momento último..., pero en fin. Yo no dejo de hacerlo en cada sitio que llegue, porque realmente es el espejo del pueblo que lo cobija, en todos los sentidos.Y eso de organizar mi tumba en vida...jajjja, ni soñarlo! El dinero es para vivirlo...¡qué importa ya después!???¡Un árbol menos que tendrán que tallar para vestirme..., sí sembrarlos...más de uno!

Interesante, aunque pongo en duda lo de la buena inversión...En Bulgaria visité cementerios peculiares de ese estilo. Estoy con Sabina, el ?traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado?, y mientras tanto tengo tantos viajes pendientes y tanto que hacer...entre otras cosas ponerme al día con tu blog, que no nos das tregua...Buen viaje, Paco! Y un beso (sin colmillos)

Paco, no me atraen especialmente los cementerios... creo que sería en el último lugar que me encontrarían, de hecho no quiero que me encuentren allí, tras mi último suspiro... unas palabras escritas al viento con mis cenizas, o si quieren abonar mis rosales con ellas... igual florecen mejor.¿Cuando de vuelta? ¡qué envidia! sana, si es que la envidia puede ser sana...Besos

Yo escribiré mi lápida al viento cuando repartan mis cenizas en la Tarahumara. Tienes razón a cada pueblo su distintivo cementerio y cada cementerio su pueblo esperando...

Tétricos... pero previsores, che.

Mi padre siempre ha dicho que en su lápida quiere que pongamos: "Aquí sigo descansando"

ENHORABUENA, no solo por el presente articulo, sino por todo el Blog, .....gracias a ti estoy tambien viajando

Por muy turístico que sea, ya me gustaría a mí estar en ese castillito.... ¿Qué más da que Drácula no tenga nada que ver con él? Lo piensas y ya está. Cuídese Sr. Nadal, aunque viendo el viaje, no me cabe ninguna duda de que lo hace....[:D]

Hola Paco. En verdad que no es mala idea lo de comprar la fosa o el nicho en vida. Te lo dice quien lleva pagando el seguro de deceso mucho tiempo y que no quiere morirse aunque tenga que pagarlo muchos años más. Además yo compraría uno orientado al sol del mediodia para tener calentitos los huesos que es lo menos que podemos esperar cuando estemos muertos.Desde Gran Canaria, un saludo afectuoso.

Buenísima idea. Yo muchas veces pensé en dejar preparada mi lápida y todo, más que nada para que nadie me cambiara la frase de despedida; pensé unas cuantas y me decante por esta: "Le tuve tanto miedo a la muerte, que hasta elegí vivir" (¿Qué tal? Mola ¿No?)(Te escuche en el programa. EVALUACION: muy bien, muy claro y te dejaron hablar casi todo seguido, se ve que Rioyo no conoce Rumania...o que estaba muy cansado igual)

Ufffffff... ¡qué yuyu!Tengo un cuñado, murcianico él, y al que quiero mucho que, cuando vamos de viaje por ahí, sea donde sea, siempre encuentra el cementerio del lugar, aunque sea yendo en carretera: "¡Mira! Allí está el cementerio" Siempre, pero siempre, los ve. Aunque de ahí a visitarlos, aún no hemos dado el paso... jejejjeBesitos de cereza.Queralt.

"Te dije que estaba enfermo": Bonito epitafio.

Dios!!!!! Esa manera de cerrar tus posts. Esa capacidad de girar la cabeza y ver lo que la mayoría ni siquiera adivina. El lunes pasado publiqué un reportaje sobre Bahía de las Aguilas, un lugar paradisiaco de República Dominicana. Lo puedes leer, aquí: http://www.listin.com.do/app/article.aspx?id=121637. Me gustaría tener tus impresiones. Un abrazo desde RD.

Bueno, que recuerdes el cementerio de Luarca ha conseguido que se me hinche el pecho. Es uno de los lugares más bonitos de mi tierra. Si no fuera porque me importa un cuerno lo que hagan conmigo cuando muera, si creyera en algo, pediría que me enterraran allí.Lo de prepararse la lápida y la tumba así, como dices... sin fecha de caducidad, me parece muy macabro... ¿la van a visitar? Un abrazo.

ese deje necrofilíco tuyo es muy caractarístico, pero muy comprensible. Yo también soy de la opinión de que la manera en la que las diversas culturas del mundo acogen la realidad de la muerte, es algo que las diferencia entre ellas, tal vez más que ningún otro rasgo. Luego, a nivel personal cada uno tiene su forma de proyectar su propia muerte, como sabina, pero leyendo tu post, me surgió la misma pregunta que te hace gloriainfinita: tuviste la ocasión en ese cementerio de ver a alguien visitando su propia tumba...? Sería sin duda una escena para recordar. UN abrazo

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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