Paco Nadal >> El Viajero

11 feb 2010

Zaire en autostop

Por: EL PAÍS

Al desempolvar las fotos del río Congo para el post de ayer recordé el primer gran viaje que hice por el África negra. Fue hace muchos años y el país que recorrí ha cambiado tanto que ya ni se llama igual. Aquel viaje que hice a bordo de camiones de carga por un territorio tan virgen y poco evolucionado que parecía la selva de Tarzán se llamaba entonces Zaire , y lo gobernaba un dictador fantoche: Mobutu. Era un país gigantesco, cinco veces la extensión de España, con una ausencia total del estado en buena parte del territorio. En toda la zona este, la de los Grandes Lagos, limítrofe con Ruanda, Burundi y Uganda, simplemente no había servicio alguno: ni transporte público, ni correos, ni sanidad, ni alojamientos... cada uno de las apañaba como podía. Igual que cuando Livingstone y Stanley aparecieron por allí.
Hoy el país se llama República Democrática del Congo . Ha cambiado a Mobutu por la saga de los Kabila y la ausencia del estado sigue siendo igual de clamorosa que antes. Solo que ahora además el estado ha perdido el control de buena parte del territorio, en especial esa franja de los Grandes Lagos, desestabilizada tras las matanzas de Ruanda y Burundi de 1994 .
Viajaba de la única manera que se puede viajar por el Congo y por buena parte del África negra: subido a la caja de los caminos de carga, los únicos que se atreven a moverse por las destartaladas pistas africanas. Me desplazaba por la única carretera transitable en el este de Zaire: una pista de tierra de casi mil kilómetros de longitud entre Bukavu y Kisangani por la que discurre el escaso trafico rodado del país y que quedaba anegada en cuanto empezaba la temporada de lluvias. Dormía encima del camión, en chozas a la vera del camino e incluso a veces en misiones protestantes o católicas donde cenaba caliente, pero me comían los chinches y las garrapatas.

Pese a todo, el paisaje era soberbio. La carretera, la misma que luego vimos en todos los informativos atestada de refugiados vagando sin rumbo con sus bultos en la cabeza mientras huían de las matanzas entre tutsis y hutus, partía con su fuerte color anaranjado la monotonía verde de la selva. Una cortina vegetal envolvía la escena con un impenetrable misterio.
La rutina era siempre la misma. Madrugaba para ir al mercado central del pueblo y negociar un hueco en la carga de algún camión que partiera en la dirección que quería... o a veces en cualquier dirección. Pasaba días y noches enteras encima de las más variopintas mercancías y rodeado de la más pintoresca compañía. Agarrado a lo que podía, luchaba por no caer de aquel trasto infernal en cualquier bache, mientras mis compañeros reían divertidos de ver a un musumgo (blanco) en aquella tesitura. Una vez pasé dos días encima de sacos de pescado seco que venían del lago Alberto. No hubo jabón en todo Zaire capaz de quitarme después ese olor nauseabundo de mis ropas: en cuanto llegaba a un pueblo me perseguían todos los gatos, relamiendose. Otra vez viajaba con veinte zaireños y una cabra. La cabra murió una noche oscura y lluviosa, supongo que de pulmonía. Solo el dueño le lloró a lágrima tendida; el resto de compañeros sonreía sin tapujos: cuando acabó el velatorio de la pobre cabra...¡nos la comimos asada!

Hay 11 Comentarios

Estoy cansado de estos viajeros aficionados que se dedican a dar imagenes estereotipadas de África, para satisfacción de los no pocos estereotipados lectores. Dando una imagen de Africa reduccionista y parcial. Africa es mucho más que esa miseria que cuentas y ese atajo de anecdotas, que pueden ser ciertas o no. En fin, flaco favor le haces a África.

Hola, Paco:Interesante artículo has publicado. Posiblemente hayas oido hablar del slugging, una modalidad muy diferente de autostop para el día a día urbano, que en algunos lugares funciona muy bien y ayuda a mucha gente a sobrevivir en la jungla de asfalto, que puede ser más dura que la vegetal ...:ideastan.blogspot.com/2010/10/slugging-autoestop-moderno-y-eficaz.htmlUn saludo

¡Vaya viaje! me imagino que en su momento fue muy duro... pero ahora, cuando lo recuerdas te tiene que dar un gustirrinín especial ¿no? Aquellos sí serían viajes aventureros, no, como bien dice Gloria, esos otros del lujo y del desayuno con los pies en el mar... Aunque supongo que todos tienen su atractivo. Pero estos, por África, parece que tienen un sabor especial... y no por el pescado desesado precisamente.Un beso.

Wow, viajar encima de sacos de pescado seco. No puedo imaginar otro olor tan penetrante como éste. Así que los gatos te perseguían relamiéndose, pero veo que saliste airoso. Y lo de la cabra... Pues así están hechos los viaje que a uno le acompañan por un buen rato, no?Felicitaciones por la salida a la venta de tu libro. Espero conseguirlo en algún momento, no tengo muchas esperanzas de encontrarlo en Zürich. Un abrazo,

Post como éste me recuerdan 'Ebano' de Ryschard Kapucinsky. Entiendo que para ti será una de las grandes influencias.Saludos!!

Hola, Paco! Aqui estoy de nuevo, que estaba muy empenada...Ya veo que andas por el Congo. Que recuerdos me trae ese pais! y no precisamente buenos. Yo estuve a punto de irme a vivir alli, a trabajar con la UNESCO. Luego llego la revolucion y el destino cambio de rumbo. Visto de lejos creo que tendria que ponerles un altarcito a los revolucionarios, a saber como habria terminado.Eso de los camiones es muy "romantico", pero acaba uno molido.Besos

hola qtal paco,te envidio,por todo lo q llevas vivido y por poder conocer ese continente tas misterioso q es AFRICA,ahora ya no debe de ser lo mismo,los safaris deben de ser como un parque de atraciones,lleno de turistas,yo este año ire 20 dias a peru y ecuador,por mi cuenta,pero el proximo año quiero ir AFRICA,vi tu documental de Sudafrica,y creo q es un pais q podria hacer por mi cuenta,solo,sin mayoristas,bueno felicitarte por tu blog,es muy ameno,saludos

Paco, ¿estás melancólico? has estado revolviendo el cajón de los recuerdos... ¡Cuanto me gustaría haber vivido esas aventuras por el África negra! ¿Has visto alguna vez alguna mujer occidental subirse a esos camiones como tú? ¿Es difícil para las mujeres entrar en ese mundo? De pequeña quería ser antropóloga para estudiar las poblaciones que viven en aldeas del África subsahariana y de países de Latinoamérica donde los indígenas conservan sus tradiciones... y hoy, aunque estoy a punto de licenciarme en Periodismo, no he dejado de pensar en la antropología... Bueno, no me enrollo más... ey! creo que San Valentín no me traerá tu libro porque ha pensado en otra cosa... algo que no se da... me tiene intrigada. Bss

Me pillas releyendo "Vagabundo en Africa" y tu relato me mantiene en el terreno que veía en ese libro, claro que se me ocurre pensar (a falta de Blas, que no te falte quien te chinche un poco) en la diferencia entre ese viaje y algún otro en el que he tenido el gusto de seguirte por este medio (aquel caviar a porrón, aquel barco de lujo, aquella mesa exquisitamente decorada, con el mantel rozando el agua), y me preguntaba si no hay un poco de nostalgia, si aquellos otros viajes no tenían una carga de romanticismo, de aventura, de "algo" que no es posible alcanzar ahora cuando todo está más controlado a la hora de viajar, cuando se duerme en hoteles estupendos (aunque no tenga difusor el secador de pelo), cuando se pueden probar buenos caldos, cuando, en definitiva, se es un experto y profesional viajero.Por cierto, ya llegó tu libro, mañana empiezo.Un abrazo.

Africa es hermosa pero tambien dura, a veces me pregunto son felices los africanos,sus miradas son dificiles de interpretar.Leer es facil,pero subirse a un camion en esas condiciones ,no es comodo.En fin.

Creo que deberias extender un poco mas una nota asi,estoy seguro que experiencias no te faltan,ademas en cierto modo los que leemos tu bitacora nos gusta un poco ese espiritu aventurero que reflejas.Que para saber de un excelente hotel 5 estrellas en Bali puedo leer la seccion de viajes del New York Times e incluso intuir que aunque sea una vez en la vida podria costearme un viaje asi(luego comere arroz o fideos el resto de mis dias) pero me harian falta el coraje de 3 o 4 vidas para atreverme a cruzar Africa(Tierra misteriosa si las hay) montado en un camion desvencijado.Asi que ayudanos a liberar nuestras fantasias.Se bueno y cuentanos todo de ese viaje.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal