Paco Nadal >> El Viajero

18 jun 2010

El palacio que no tenía cuartos de baño

Por: EL PAÍS

Cuando viajas por el norte de España en busca del patrimonio arquitectónico, sobre todo por Cantabria (donde estuve la semana pasada) y por Asturias, hay una palabra que aparece inevitablemente en toda conversación: indianos
Los indianos fueron los emigrantes que salieron de estas tierras hacia América a partir del siglo XVI y muy en especial en el XIX con una mano delante y otra detrás (es decir, pobres como las ratas) y que volvieron millonarios. Todos se hicieron una gran mansión en su pueblo natal para demostrar a los vecinos quién había triunfado en la vida. Son las famosas casas de indianos que engalanan el paisaje del norte de España, todas con su inevitable palmera en la puerta, nostalgia tardía de un mundo lejano más cálido y sensual que éste.
Pero algunos no se conformaron con esto. Su fortuna era tal que tenían que destacar incluso por encima de los demás indianos. Y levantaron palacios, iglesias, seminarios y obras de caridad sin reparar en gastos.
En el caso del palacio de los Selgas, en El Pito (el Versalles asturiano) o de los dos conjuntos monásticos de Cóbreces, un pequeño pueblo de Cantabria, donde los hermanos Quirós construyeron una abadía cisterciense y un colegio de estudios agrícolas, y los hermanos Villegas, para no ser menos que sus vecinos, levantaron la iglesia neogótica de San Pedro Advíncula (la de la foto de abajo) y otros dos colegios para niños y niñas pobres. Por eso llamaban a Cóbreces "la Alcalá de Henares del Cantábrico".
Pero el indiano más famoso de todos, arquetipo de un nuevo rico venido del otro lado del Atlántico, fue Antonio López y López , que salió con 14 años de su pueblo natal, Comillas, empezó en Cuba como mozo de un abarrote y terminó siendo el marqués de Comillas, el hombre más rico de España, financiero de guerras y otros asuntos de Estado del rey Alfonso XII. El fue quien construyó en Comillas el gigantesco seminario que luego fue Universidad Pontificia de los jesuitas (el de la foto de arriba) y el fastuoso y anacrónico palacio de Sobrellano .
Edifiicios cargados de historias singulares, por ejemplo:
El palacio de Sobrellano de Comillas, la residencia del hombre más rico de España en 1889, no tenía...¡ni un solo cuarto de baño! (lo de la ducha diaria no se llevaba entonces).
El último marqués de Comillas lo vendió por un precio simbólico al gobierno cántabro, entre otras cosas, por el frío que se pasaba dentro: a nadie se le ocurrió poner calefacción.
La abadía de Santa María de Viaceli y el colegio de los hermanos Quirós en Cóbreces costaron ...¡dos millones de pesetas!. Una fortuna en la época. "Y ahora, por reparar el camino de acceso hemos tenido que pagar ocho millones", me confesaba el hermano Mauro, uno de los pocos frailes -todos menos uno, septuagenarios- que quedan en la abadía.
No ha entrado ningún novicio en la abadía de Santa María de Viaceli desde hace 40 años.


Hay 13 Comentarios

Es curioso Paco, en poco tiempo vuelvo a leer sobre esos "indianos" y sus costumbres ..;-) Con cuánta sangre chupada se habrán hecho tan ricos...y para limpiar su conciencia construyeron paraser recordados "per sempre".Tus fotos fenomenales amigo...¿me dirás qué equipo usas?Besos

Que curioso.Saludos

acabo de pasar unos días muy especiales con hijos de indianos, y me han contado tanto...me han dejado unas pocas páginas que hablan de una historia de muchos años. acabo de terminar de leerlas...

te ha quedado muy guapo lo que retrataste, paco n. supongo que también tendrás una buena cámara.hace sol. buen día

Esta carencia de instalaciones sanitarias en edificios tan importantes de su época pareciera un lapsus. Entre 1848 y 1857 , se edificó en Concepción del Urugüay, provincia de Entre Rios, en Argentina, el famoso Palacio San José, propiedad de Don Justo José de Urquiza, y ya entonces se dotó al edificio de instalaciones sanitarias con extensiones para agua caliente y fría, que funcionan en la actualidad.Cordiales saludos.

¡Qué tierno el Lopez y Lopez ese!, se hizo rico en cuba traficando con esclavos De ahi en más que no se duchara debía ser lo de menos (y de lo demás ni hablamos ¿no?)¡Son preciosas las casas de indianos, es cierto! Pero, ¡en cuantas chorraras gastaban su dinero!Por suerte, en la segunda emigración se dedicaron a construir escuelas en sus países de acogida. Vaivenes de la historia (¿Quén dijo que todo tiempo anterior al pasado fue mejor?)

Quizá... A los marqueses, cuentan los rumores de la historia, que como dice algún catedrático de filosofía es una mala p... siempre les han gustado los prostíbulos. Quizá él tenía previsto hacerse bañar en ellos o no; utilizar el sistema de lavado de los gatos. Una vez vi una foto del tío abuelo de mi abuelo. Había estado en las américas. Toda la fortuna que se trajo fue el traje que llevaba puesto. Pero a éste en concreto, sin ser marqués, le gustaban mucho los prostíbulos ;)Me gusta el color de la piedra.

Tal vez será por estos 'joíos indianos' que tenemos fama, ahora, en la Sudamérica popular de ser un poco 'guarretes o guarreras', o quizás se deba a los seguidores de los conquistadores, o quizás al 'guarro' de Lope de Aguirre. No sé, no sé.Tus historias, como siempre, muy bien traídas y adornadas con tu particular distinción.Un abrazo, 'apañero'.

Qué historias. Curioso el nombre que les pusieron, indianos. Frío, no baño dentro... cómo lo habrían pasado, algo impensable siglos después. Preciosas edificaciones. Gracias. Un abrazo,

Así que el marquesón de Comillas no tenía cuarto de baño... pues andaba el hombre un tanto a destiempo con los tiempos y sus posibles. Me has vuelto a recordar la Pola de Allande, que siempre llamábamos "el pueblo de indianos".No me tocó nada de índianos a mi, todos los que se fueron, por allá se quedaron. Y, enfrente del palacio de Selgas, buen jamón, muy bueno.Oye, este post me ha sabido a casa.Besos.

Son muy bonirtas las imágenes y la verdad es que la historia es muy curiosa. Me ha encantado el post.

En Vitoria-Gasteiz también tenemos nuestro indiano particular. Bueno hay varios pero el más conocido es Julián de Zulueta. Llamado el "príncipe de los negreros", fue traficante de esclavos y alcalde de La Habana. Sus descendientes levantaron dos grandes palacios en el Paseo de la Senda de Vitoria. Uno de ellos es el actual Museo de Bellas Artes de Álava. El otro acogerá un centro dedicado a la obra del fotógrafo Alberto Schommer. Un paseíto en verano por ese paseo es espectacular.

Recuerdo oír hablar de los indianos en mi pueblo. Y he conocido algunas de esas casas, tanto en Asturias, donde viví de niña, como en Cantabria, por su proximidad a mi pueblo...Dos de los hermanos de mi abuela fueron de aquellos que emigraron a América en los años 20, concretamente a México, pero, uno de ellos nunca volvió y el otro lo hizo, ya de muy mayor y solo de paso. Los dos hicieron fortuna (o eso nos vendieron) y se afincaron allí.Me ha gustado mucho el post, me ha pasado lo que a Gloria, me ha olido un poco a casa.BesosEstrella

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Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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