Paco Nadal >> El Viajero

05 oct 2010

¡Qué incómodo es dormir en un autobús!

Por: EL PAÍS


MADRID-ESTAMBUL EN AUTOBÚS, DÍA 2
Llueve con furia sobre la N-II mientras mi casa rodante desgrana el primer tramo de este particular viaje a Oriente. Es curiosa la tipología de los usuarios de autobús. De todos los autobuses en general: nunca es un reflejo de la tipología de la sociedad; simplemente, en este país toma el autocar quien no ha podido comprarse un coche o no puede conducirlo; jubilados, inmigrantes, amas de casa de cierta edad y menores de 18 años.
Hoy, en este bus que me lleva hacia Asia, vía Barcelona, el 99% de los ocupantes es extranjero. El otro 1% soy yo. También el 99% somos hombres. El otro 1% se llama Fátima y es una joven marroquí que trabaja en España y va a visitar a sus padres, inmigrantes en Italia. Hay muchos marroquíes. También varios viajeros con aspecto eslavo que deben de ir a Rumanía o a Polonia. Hay también un mochilero estadounidense. Se llama Christopher y lleva dos años vagabundeando por Europa.
A las cinco de la tarde tomo en Barcelona otro autobús de Julià con destino a Milán. El viaje dura 15 horas. Compruebo con decepción que todos los asientos están vendidos; ni soñar con estirarse en la fila de atrás para pasar la noche. Mi compañero es un anciano italiano, poco hablador. Entre los dos ocupamos tres asientos y por supuesto sólo nos corresponde dos ¡Qué horror, qué estrecho es esto!
Por fin cae la temida noche. Me he preparado un plan minucioso para pasarla con éxito. Como la normativa obliga al chófer a parar cada cuatro horas, esos periodos me servirán para marcarme una rutina. Rutina A: no dormir hasta la parada de las 24.00, a fin de acumular sueño. Resultado: el vino de la cena me adormece y a las 22,30 ya estoy dando cabezas como un borrego. Rutina B: aprovechar para dormir como un tronco entre las cero horas y la parada de las cuatro de la mañana. Resultado: las cabezadas de antes me han desvelado y no puedo pegar ojo, ¡socorro!
A las cuatro de la mañana paramos en Montpellier y estoy roto. Me tomo una tila y decido prescindir de la rutina. De las cuarto a las ocho de la mañana duermo seis minutos. Algo es algo. Por fin, cuando clarea ya sobre los tejados de Turín caigo reventado sobre el asiento. Una hora después oigo entre sueños: ¡Milano, Milano, hemos llegado! Apunto en mi libreta no volver a viajar sin Orfidal.

Milán es una ciudad grande e industrial. Sigue lloviendo y el sol apenas filtra una tenue claridad entre el manto de nubarrones plomizos. Me meto en un hotel y duermo cinco horas seguidas. Por la tarde doy una vuelta por el Duomo, la galería Vittorio Enmanuelle y el teatro de la Scala y me voy a dormir otra vez. Podría hacerme adicto a la cama.
(...continuará...)

Hay 20 Comentarios

Ahora es mas facil encontrar hoteles baratos que hace un par de meses que era pleno verano...

Trataré de seguirte en este viaje "no actual", (ya "hice" el día uno) a ver si me pongo en órbita por los blogs amigos y -propio- Desde ya te digo que no se si hay formas de ver menos cosas, pero no de viajar peor que en cohe o autobús (dónde haya un tren más barato que el autobús, que hasta ahora no he enconctrado, que se quite lo demás). Ergo: debo ser de una o todas las tipologías que mencionás , porque, hasta ahora, por españa solo pude viajar en autobús salvo raras excepciones ¡¡HORROR! Siempre digo que es la última vez , pero comparo precios y nunca es la última. PD: finalizando la mudanza apunto en mi libreta: no volver a mudarme (y si lo hago, no olvidar el orfidal)

A veces, por el afán de montarnos una "aventura" y ahorrar un poco de dinero lo pagamos en salud y tiempo. Uno dice que quiere viajar en autobús porque en avión no se ve nada... pero luego el plan es ir durmiendo todo el recorrido. 1ª contradicción. Dormimos para aprovechar la noche y ahorrarnos el alojamiento y tiempo, pero luego estamos destrozados el primer día de viaje, condicionando nuestro animo y perdiendo horas de luz durmiendo en el albergue. Estoy de acuerdo en que la diferencia de precio puede ser muy grande, pero a veces organizamos los viajes sentados en un sofá y no nos damos cuenta de las tonterías que hacemos. No merece la pena. Aventura y sin prisa sin, pero sin hacer el tonto.Buena suerte para el resto del viaje y que disfrutes!saludos

En Alemania hay trenes a todos sitios. Están los rápidos, tan caros como nuestro AVE, y los baratos, que tardan el doble de tiempo. En los baratos puedes ir por 20 euros donde te de la gana. Están los famosos tickets de fin de semana que salen casi tirados... Vamos, eso que estáis pidiendo que se haga, ya se hace en Alemania. Pero aquí hay una pega: no hay autobuses que conecten dos ciudades. Como el Gobierno se gasta tanto dinero en el tren, interesa que se utilice, amortizar el gasto. Por eso no existen las companhías privadas de autobuses. Y creedme, es un rollo. Para alguien acostumbrado a poder comprarse billetes de autobús ciudad a ciudad cuando se le antoja, venir a un país donde no se pueda, es una lata. Sobre todo porque o viajas en tren con los billetes de oferta, o te sale por un ojo de la cara o cuatro veces más largo que lo que sería un viaje sobre ruedas.

Magnífico, una vez más. Los viajes en autobús, a partir de las 5-6 horas, se convierten en un viaje interminable. Siempre acabamos pensando...¿para qué lo habré pillado?. Pero poder para en Milán, seguro que merece la pena.

Yo estoy doctorado en viajes de más de 24h por America del Sur. Estoy tan acostumbrado que la mayoría de veces son casi un placer, solo casi. Me encanta mirar por la ventana los sitios por los que vamos pasando y por la noche no tengo muchos problemas para dormir, aunque normalmente sea intermitentemente. Me lo suelo tomar como un día libre, después de los ajetreos del día a día viajero.Por Europa no tengo experiencia, excepto por unos Lisboa Barcelona hace muchos años. El tramo Madrid Barcelona sufrí lo indecible, los autocares de aquí no están preparados. Actualmente es más barato viajar en avión por Europa.

Tengo miedo a los autobuses, por qué? no lo sé, pero no me gustan.Un saludo

De verdad, que portura más incómoda, no me quiero imaginar el dolor de cuello a despertar, estoy por regalarte una almohada... jaja Slds.

Hay que estar muy loco o tener muy poca pasta para cruzarse Europa en bus. ¡Qué horror! He viajado mucho en este medio aunque con poca gente, por eso siempre utilizaba los dos asientos para dormir. Este tema da pie a un debate. Ahora que España se teje de punta a punta con el AVE tengo la impresión de que el uso del autobús aumenta. ¿Razón? Este tren de escándalo: elevada velocidad y elevadísimos precios. Sin otra alternativa ferroviaria para llegar a puntos pre-AVE fácilmente alcanzables los "pobres" tienen que conformarse con chuparse decenas de horas plegados en los autobuses. ¡Es injusto! Debería haber alguna otra alternativa para viajeros más ligeros de prisa y de euros en el bolsillo. ¿Qué creeis?

Querida Franca: como siempre tan aguda y precisa. Tienes toda la razón del mundo. El AVE está abriendo otra brecha entre viajeros de primera y de segunda. Un Madrid-Barcelona te cuesta en condiciones normales como poco 120 euros y si te descuidas, 190 euros o más. Una pasada.Y lo peor: no hay otra alternativa en tren. Por eso coincido contigo: el autobús irá a más. Debería de haber trenes alternativos y más baratos para quienes no tengan tanta prisa.

Muy fresco y agradable tu relato; los lectores casi podemos acompañarte. Si, el autobús es fatigante, pero puedes matizarlo un poco, como en cierta película sobre Jhonny Cash lo hacía el actor Joachin Phoenix. ¡Cuando eres joven y de onda positiva, todo es lindo!

Buenos días Paco, hacía tiempo que no te decía nada, te leía pero, qué sé yo, el tiempo da para lo que da, viajar en autobús es una auténtica aventura, a ver para cuanto te da a ti, espero que para mucho, cosa que no dudo porque ya te vamos conociendo. Un abrazo y buen viajePrimitivo

Hola, hace ya un tiempo (desde que estuviste en el Yosemite, concretamente) que no puedo parar de leerte. Enhorabuena por el blog.

Desde luego uno tiene que acabar agotado de tanto autobús, el Orfidal en esos casos no viene nada mal.Continuaremos también la ruta.Un abrazo.

Paco, mejor en avión, ¿no?

Paco, una gran idea realizar este viaje casi sociológico. Hace años sufrí (pero también disfruté, y aún disfruto recordándolo) una serie de viajes a Bélgica y Holanda por cuestiones amorosas (novia allí) y económicas (el concepto de aerolíneas low-cost estaba por descubrir). Y es curioso cómo entonces la mayoría del pasaje consistía en emigrantes españoles, la mayoría ancianos, en tránsito hacia sus familias y ciudades de origen.

Qué incómodo es dormir en autobus, pero también ¡¡Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000¡¡¡... o en un SEAT 850 o 127 como a mí me tocó. Es incómodo pero tiene su encanto. También es incómodo dormir en un saco de dormir en una tienda de campaña que el el colchón de una cama de un hotel de 5 estrellas, aunque las únicas que veas es la de hotel en la entrada del mismo. Viajar en autobus, o es su caso el tren, es una gozada...lecciones de geografía a través de los paisajes que se ven por la ventanilla. Aunque ésto último con el AVE no hay manera de disfrutarlo, ya que dada la alta velocidad se pierden todos los detalles.En Asturias, con tramos de la Autovía del Cantábrico aún sin terminar ni el AVE que nos conecte con Madrid y el resto de la península, hay una marea de gente con aires de grandeza que está pidiendo ya el AVE del Cantábrico. Un AVE que pasará de largo pues sólo parará en Oviedo o Gijón, dejando los pueblos aislados ya que la línea del AVE no tiene accesos como las autovías, además de ser excesivamente costoso por la oreografía asturiana, muy montañosa, y con un impacto y daño mediambiental terribles. Mientras tanto hay una línea del FEVE que por su frecuencia y horario asusta a los usuarios. Desde un extremo a la zona central de la región sólo hay 4 trenes en el día y el viaje dura dos horas y media en un tramo de 100 kms. La empresa de autobuses ALSA, que es la que opera en la región, tiene unos horarios más frecuentes, flexibles y más cortos, pero no lo suficientes. Yo por ejemplo vivo en el oriente de Asturias, tengo que ir durante dos meses a Oviedo, 100 kilómetros. Me pagan el transporte. Para ir en mi coche me gasto unos 20euros ir i volver, pero sólo pagan un máximo de 12 euros al día. Así que tengo que acudir al transporte público. El primer tren de FEVE, a 100 metros de la puerta de mi casa y que me deja casi a la puerta de mi destino; me deja a una hora y media más tarde de lo que tengo que estar allí. A la vuelta tengo que esperar dos horas para coger el próximo. La parada del autobús AlSA tambien lo tengo cerca de casa, y para llegar a tiempo tengo coger el que pasa una hora antes que el tren. Como también el viaje dura menos puedo llegar a tiempo. El problema está en que no tiene parada cerca de mis destino. Tengo que recorrer unos doscientos metros desde la estación de autobuses de Oviedo hasta la parada más próxima de la línea de autobuses urbanos de la ciudad que me lleve a mi destino, un barrio de extraradio, con lo cual sigo llegando tarde a mi destino, pero ésta vez tan sólo media hora. O sea, una odisea. Mientras, los cazurros (y menos cazurros) asturianos enfadados con el Gobierno del Principado y con Zapatero porque tienen Asturias discriminada y no le ponen el AVE del Cantábrico. Caballo grande ande o no ande. Igual se pensarán que desde Poo de LLanes a Oviedo pueden ir en AVE.

Tengo sentimientos/ideas contradictorios. Por un lado, critico lo incómodos que son estos autobuses para pasar la noche, pero, por otro lado, como mochilero, las incomodidades a veces alimentan el esfuerzo, la pasión, la adicción,.... Y no es masoquismo. Es tirar por la borda, la vida cómoda e inmerecida de muchos que creen que viajar es un placer físico cuando lo es espiritual/interior.Me voy a pegar un tripazo. ¡¡Ahora mismo!!.Un abrazo, joven.

Mucho autobús nos hemos "chupao" por aquí y lo que nos queda (espero) He leído de refilón el comentario que compara el dormir en el bus con hacer el amor en el simca 1000, menos mal, porque se me ocurrió la misma comparación, claro que las que somos pequeñas lo tenemos más fácil.Esa tipología del viajero en autobús se me parece mucho a la del metro los domingos.Besos.

Este relato me recuerda muchísimo a lo que he hecho este fin de semana. El viernes a las 9 pm salí de San Francisco con dirección Santa Barbara, después de 10h de viaje en un bus Greyhound llegué medio muerta. EN el bus hacía un frio terrible y encima no me cabían las piernas, no me quiero imaginar a esos pedazos de americanos con piernas enormes como deben acabar. Pero ahí no quedó la cosa, el domingo cogí otro bus de vuelta, con el mismo recorrido. Llegué peor aún a SF ayer por la mañana. Con dolor de cuello y de espalda!Creo que estas son las consecuencias en EEUU del auge del avión, un viaje que en avión se hace en 1h 20min y que son unos 500km se alarga a 10h...El perfil del viajero, gente mayor, vagabundos, inmigrantes y estudiantes.Pero la verdad sólo me quejo de que el viaje fuera por la noche (para ahorrar tiempo) porque me encanta mirar por la ventanilla del bus cuando viajo :)Allanita

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Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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