Paco Nadal >> El Viajero

16 dic 2010

Buceando con los gitanos del mar

Por: EL PAÍS

Las costas del sur de Tailandia, en el mar de Andamán, están habitadas por una etnia singular: los moken o chao le, conocidos como gitanos del mar.
Los chao le (que en tailandés significa "gente del mar") son un pueblo nómada, que lleva varios miles de años vagando por estas costas del sudeste asiático y sobreviviendo con un singular método de pesca. Hablan un dialecto del malayo mezclado con el tailandés, son budistas, aunque en realidad creen más en los espíritus del mar que en otros dioses terrenales y sufren el desprecio de los tai, que les consideran gente poco culta, aferrados a sus costumbres, que se casan muy jovenes, que tienen muchos hijos y que no se integran en la sociedad.
Hay muchos chao le en el parque nacional de Tarutao así que no me fue difícil contactar con un grupo y quedar una mañana para salir a pescar con ellos. El único problema fue que unos nómadas no entienden ni de tiempo ni de espacios concretos, así que no estaban ni a la hora prevista ni en el lugar acordado.
Aún así, el barquero que me llevaba los encontró sin mucha dificultad. Ellos ni se inmutaron al verme aparecer ni hicieron ademán de frenar su tarea para que me uniera al grupo. Simplemente siguieron pescando. Así que me ajusté el traje de buceo, empuñé la cámara submarina y me lancé al agua en pos de ellos.

Dos chaole arrastran una jaula por un fondo arenoso a 15 metros de profundidad para colocarla en un lugar propicio frente a la isla de Adang

Aquí es cuando viene la explicación del increíble sistema de pesca de los chao le: se sumergen con una simples gafas submarinas por todo equipo y una manguera de goma que conecta con un compresor que va en la barca para respirar. No usan aletas, ni traje de neopreno, ni profundímetro ni nada. Ni saben nada de descompresión, ni de accidentes vasculares por microburbujas ni otras zaranjadas del submarinismo moderno.
Se sumergen cuatro, cinco, ocho, hasta veinte veces al día, a profundidades de hasta 30 o 40 metros, para colocar a mano unas jaulas que construyen con redes y bambú. Pocos días después vuelven a por ellas con un increíble sentido de la orientación. Caminando por el fondo del mar, amarrados a una cuerda y con el tubo por el que les llega el aire metido dentro de las gafas, localizan de nuevo la jaula y la izan a la pequeña barca de madera.
Había leído muchas cosas sobre los gitanos del mar, pero ningunos de los autores a lo que leí había estado allá abajo viéndolos faenar. Así que pensé que la mejor manera de saber cómo son los gitanos del mar y cómo viven era ir al fondo con ellos.

Hoy ha habido suerte. La jaula tiene unos 30 peces de todos los tamaños. Quitan las piedras de coral fósil que usan para lastrarla antes de iniciar la subida con ella.

Fue una experiencia sin igual. Para empezar, me sentía ridículo con todo el aparataje (chaleco, botella de aire comprimido, ordenador, doble regulador, traje de neopreno, etc, etc) que los mortales necesitamos para bajar a esas profundidades. Ellos iban, ya lo veis en las fotos, con zapatos y pantalones, pasando olímpicamente de las medidas de seguridad que obligan a hacer paradas intermedias en las subidas y tiempos concretos de descompresión.
Nunca había visto a nadie caminar por el fondo del mar. Y además, lo hacían con tal rapidez que me costaba seguirlos con mis modernas y aerodinámicas aletas.
A veces llega algún chao le al dispensario de Ko Lipe bastante afectado por un accidente de descompresión. Los médicos y los instructores de buceo tratan de explicarles lo que es la presión parcial de los gases, las microburbujas de nitrógeno, la necesidad de subir despacio para descomprimir? pero a ellos la ley de Boyle-Mariotte se la trae al pairo. Para un chao le es un designio de los dioses del mar, un castigo divino por algún pecado cometido. Y se mueren sin aceptar una mala bocanada de la mascarilla de oxígeno.
Con todo, me pareció que el mayor peligro de su vida laboral no es una accidente de descompresión, sino los vetustos compresores que usan. Teníais que haber visto la cara de los que estaba en la barca, dándole golpes al viejo aparato de gasoil, cuando éste empezó a petardear amenazando con pararse. Lo que no podía ni imaginar era la cara de los dos que estaban abajo, a 25 metros, cuando el aire empezara a llegarles también a petardazos.
Los gitanos del mar practican una pesca sostenible. Su sistema de captura no permite grandes tonelajes y solo extraen lo que necesitan para el autoconsumo. Pero su medio de vida se ve alterado por la sobrepesca a la que están sometidas estas costas de Andamán. Cuesta ver un pez grande cuando te sumerges por estos lares y a los chaolés les cuesta cada vez más llenar sus jaulas.
Llevan 4000 años vagando por estas agua con sus barcas de madera y sus jaulas de bambú. Pero la verdad, no se si durarán 100 más así.



Con la misma facilidad con que bajaron, suben empujando la jaula. Ni chaleco, ni botellas ni parada de seguridad ni tonterías de carné PADI. Según leyes de la física, los chao le deberían de estar muertos varias veces. Pero siguen vivos... y coleando.

Hay 19 Comentarios

Hola Paco, buscando información sobre estos indígenas para mi blog me he topao con este post. Creo que cuando más populares se hicieron fue por el tsunami del 2004, que supieron ver las señales antes que nadie y subieron montaña arriba. Después les vi en otro documental, tanto a éstos como a los bajau, ambos gitanos del mar. Y bueno, mi pregunta es, ¿ahora los moken sólo utilizan esta manera de pescar o es sólo un método para la supervivencia de su grupo, pesca en grandes cantidades para venderla? Según la información que he recopilado por ahí, parece que los bajau se lo montaron mejor con el poblado que construyeron: Torosiaji. ¿Puede deberse a que los bajau están más protegidos en derechos que los moken por su gobierno?
Bueno, te paso un link con la entrada de mi blog de estos dos grupos. Muchas gracias por compartir tus viajes, un saludo.
http://unaantropologaenlaluna.blogspot.com/2012/01/los-gitanos-del-mar-caminando-bajo-el.html

Como dijo el cantante: "What a wonderful world"

Otra de esas pinceladas de vida que tan bien sabes pintar. Particularidades que sólo pueden encontrarse en lugares donde el aburrimiento social occidental queda lejos. Y menos mal que aún existen esos lugares...

uno de los mejores posts que te he leído Paco. Gracias !!(y felices fiestas)

!IMPRESIONANTE! Un trabajo increíble. Por mi tierra los marineros son duros gente esclava en la mar pero estos acaban de dejar a hija, nieta y bisnieta de marineros con la boca abierta

Pedazo de post. Uno de los mejores que he leído. Un abrazo y buen viaje Paco.

¿Colgarás más imágenes? Son espectaculares; felicidades.

Un bonito reportaje nos traes desde Tailandia sobre los pescadores . Es que te metes en todas, jajajah! Aprovecho para felicitarte unos felices dias de Navidad, estés donde estés.

Super interesante información. No tenía mucha idea de cómo vivían los ´chao le´. Muchas gracias Paco.

Muy interesante tu reportaje, Paco, describes también el paisaje humano. Veinte inmersiones al día, en esas condiciones, es tentar a la muerte...pero el acceso a la tecnología tiene un precio que ellos no podrían pagar.Me gusta la foto inicial con las siluetas de los pescadores envueltas en esa neblina rosada.Besos hasta el mar.

Hola después de tanto tiempo Paco. Buen reportaje sobre una gente con quien también tuve la suerte de cruzarme en mi viaje a las antípodas. Recuerdo que tuve sensaciones muy nuevas al reunirme con ellos y al observarlos. Pero una de esas sensaciones, lo reconozco, fue la pena ante el futuro que les aguarda. Viven sometidos a las inclemencias del clima, al desprecio de naciones como Tailandia o Birmania y a la escasez de recursos. Así ha sido casi siempre, pero el sometimiento más peligroso es, como dejas ver en tu post, la necesidad de servirse de una tecnología moderna que no entienden... ojalá sean 100 años másun abrazo

Hace 14 años estuve con los gitanos del mar, pero en la superficie. Gracias por llevarnos contigo a las profundidades para conocer más de su particular modo de vida.Un abrazo.

Impresionante.

Increíbles estos gitanos de mar, y lo más sorprendente es que van con zapatos como si nada

Que pasada!!! Fuera modernidades, si hay que pescar se baja y listo!!!jajajaja!!

¡Una pena la conclusión que sacas al final!. Una pena, porque gentes así son la sal (la pimienta la ponemos el resto) de la vida (natural y primegenia, claro).Yo me hubiera quedado en la barca dando golpes al compresor.A veces (solo a veces) me das envidia.Un abrazo, y para tu colega Alpáñez, otro.

Me quito el sombrero, otra vez, Paquiño. Eres grande. Y los gitanos del mar, son sirenos o algo parecido, directos descendientes de Neptuno y alguna sirena o diosa marina. Por Tutatis. Yo solo buceo en apnea, soporto un dolor de oídos terrible por la presión y no se me ocurre meterme y estar unr atín sin llevar el neopreno. En Tailandia me quemé...por hacerme la chula y no ponerme nada. Recuerdo que contra la gran quemadura compré en la misma playa un gel 100% aloe vera, que el rubio me puso con paciencia ante mis espasmos. Hay muchas etnias como ésta en Tailandia y en Myanmar. El gobierno y algunos grupos las rechazan...yo lo ssentí y los siento como al protagonista de Into the wild y casi como a mí misma. Gracias por traernos esta historia y estas imágenes únicas. Besitos

Ese final que le pones al texto, junto con una ojeada a algunos datos que andan por ahí y que dicen que no son más de 3.000 le deja un sabor agridulce al momento.Impresionantes las fotos que combinan bien con el texto.Besos

¡¡25 MEEEEEETROOOOSSS!!!

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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