Paco Nadal >> El Viajero

19 abr 2011

¿Quién no se enamoraría de un faro?

Por: Paco Nadal

Ballenas 1 Existen pocos elementos tan literarios como un faro. Ni tan misteriosos. La silueta de un faro es tan enigmática como la de un suicida al borde de los acantilados. Un ojo de cíclope que parpadea en la noche más negra. Un sol en miniatura para navegaciones inciertas. La antesala de otras muchas palabras bellas: olas, sirenas, buque, galerna, viento, farero, tempestad, mar eterno.

Todo lo que envuelve a un faro porta una aureola de misterio.

Decía Álvaro Cunqueiro que el faro que más amó fue el primero que vio en la infancia de sus veraneos: el faro de Tapia de Casariego. El primer faro, como el primer beso, nunca se olvida.

Yo me crié a la vista de un faro, el de Palos, y a él vuelvo cuando siento necesidad de cariño. Me mira, me guiña su ojo de cíclope y me digo reconfortado: "He vuelto a casa"

Atardece en la isla francesa de Ré y el faro de las Ballenas envuelve con una lámina de oro su interminable fusta. Es uno de los faros más altos de la costa francesa (57 metros) y una de las mayores atracciones de esta isla del departamento de Charente-Maritime.

Pero esta tarde brillante de abril casi no hay nadie en los alrededores. Un faro hay que disfrutarlo en soledad, como un buen libro. Camino a lo largo de la playa mientras el atardecer casi funde la silueta altiva del faro nuevo (de 1854) con la del faro viejo, una torre del siglo XVII justo delante del anterior que fue la primera en alumbrar estas aguas traicioneras.

Dos siluetas suicidas al borde de un mar lejano.

Porque la bajamar ha secuestrado el agua y avanzo en la frontera de una llanura pedregosa llena de enredos: pozas, praderas de algas, muros de esclusas que los lugareños levantan para atrapar peces en la marea baja, bajíos y arenales... La sombra del faro se estira y se mueve sobre la llanura cultivada de Ré como la aguja ficticia de un reloj de sol. Hasta que el sol se pone por fin y la sombra desaparece.

El ojo del cíclope se enciende y empieza una noche más su eterno viaje giratorio.

Me paso entonces por la tienda de recuerdos que hay bajo el faro. No soy amigo de las tiendas de recuerdos. Pero esta es especial, el nirvana de los enamorados de los faros: fotos, reproducciones a escala de los faros de Francia, mapas, ilustraciones y una librería de temas relacionados con el faro y el mar, desde Le bateau ivre de Rimbaud hasta Pescadores de Islandia, de Pierre Loti.

Decididamente, ¿quién no se enamoraría de un faro? 

  Ballenas 2

Hay 21 Comentarios

Pues sigue enamorándote, amigo, porque da gusto leerte cuando estás en estado de enamoramiento. Este post es una joya.
Y me uno al decir de Angeles. Con tantos cambios ¿uno más que importa? Solicito formalmente que vuelvas a poner tu foto, es una tontería, ya lo sé, pero la rosa de los vientos me confunde.
Besos

Los Faros siempre llamaron mi atención. Será porque mi ciudad está iluminada por la Torre de Hércules, será por mis ansias de horizontes: Fisterra, Punta Nariga, Cabo Touriñán, Bares...busco la paz en los alrededores de los faros, mimo mi retina haciéndola disfrutar de esas soledades, de las inmensidades...Yo me enamoré de varios, entre ellos Punta Nati y el Faro Favaritx ( los dos en Menorca), pero no puedo olvidar el diminuto faro de Isla Pancha y Punta Robaleira

Me ha encantado tu blog, yo estoy enamorada del faro en Key Biscayne, acá en Miami. Ya lo he plasmado en tres pinturas. En general me fascinan los faros
Felicitaciones por tu escrito

Paco, cuando andes por el sur, en la Patagonia, Península de Valdés, hay un faro del cual no te olvidarás jamás: Faro Punta Delgada. Toda la mística de la estepa patagónica y la fascinación del Atlántico Sur, un sitio tan agreste y a la vez lleno de vida, con unapostadero de elefantes marino, en medio de una reserva natural proclamada como patrimonio de la humanidad por la Unesco. El hotel lleva la marca de calidad en alojamientos rurales en la web que indicada. Altamente recomendable.

Excelente observación, chango: no hay nada más literario que un faro.

No tengo la nostalgia de los faros como tu, probablemente porque no crecí cerca de uno de ellos. Sin embargo, me gustó mucho leer lo que ellos significan para ti. Un abrazo y espero leer más artículos sobre la isla de Re.

Bella entrada Paco! Sin dudas que los faros te inspiran y ésta entrada, plena de citas literarias, así lo demuestra ... Los faros son evocadores y enhorabuena que disfrutas éste tan especial. (Gracias por el dato de la tienda, a veces un hallazgo como ése, luego nos deparan horas de felicidad en casa, porque tal vez podamos regresar con alguna 'perla' que agrande nuestro tesoro personal)

¡Un abrazo!

(Me pregunto ¿por qué siempre tenemos que comparar con otros faros, paisajes o lo que sea? ¿Será inherente al ser humano?

Querido Paco: He pasado un largo rato en tu blog. Desde que no está tu foto, no me brincas al paso. Qué bello lo del faro. Sí que son preciosos. Un beso, Angeles Mastretta

Hola Paco
En Chipiona (Cádiz) hay una gran faro. Señorial de día, mágico de noche. Te invito a visitarlo cuando quieras.

Muy interesante Paco...siempre he visto los faros como oteadores de los mares, como iluminadores de la oscuridad.

En las islas canarias tenemos muchos faros. Famosos algunos como el de Maspalomas y menos conocidos quizás los otros. En mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, tenemos el faro de La Isleta (o de Las Isletas) que nos acompaña siempre y por ello, porque siempre lo tenemos con nosotros, no le damos importancia. Un saludo, Ángel

Hola,
Me ha encantado lo que has escrito, y siempre me han enamorado
los faros. Seguramente por ese motivo me cautivó la adivinanza desde el principio.
Un saludo de una novata lectora del blog

Calypso indeed !

El faro esexactamente lo que dices. A qué agregar más a tu encanto y garbo. El faro: luz, guía y para ti, seguridad. Rosa Mayo Marcuzzi

Yo vivo en un pequeño pueblo que tiene dos faros, uno de ellos, el viejo, de unos 200 años, Ambos iluminaron e iluminan las noches de El Rompido, en la costa de Huelva. Este invierno pasado recorrí toda la costa norte de A Coruña y Lugo visitando todos los faros de la costa. Cuanta luz!!!!!!

Bueno Paco, por poco coincidimos! este fin de semana estuvimos en la isla de Oleron (hermana de la isla de Re, esta al lado) en donde vimos el magnifico faro de Chassiron, es impresionanate, como alguien comenta ya. Ahi pude aprender la historia de como los antiguos faros necesitaban guardas toda la noche.. antes de adoptar las nuevas tecnologias..
Supongo que pasaras por la isla de Oleron tambien, ya nos contaras,
Un saludo

Yo, como soy leonés, no vi faros en mi infancia, aunque si faroles pero, claro, no es lo mismo. No, no es lo mismo.
Bonita evocación, y creo que un faro se la merece. No sé por qué, me acordé del "El pintor de batallas", de Arturo Pérez Reverte. No sé.
Un abrazo.

A mi me encantan los faros! Me parecen románticos y llenos de misterio, pero...sufro de vértigo. Nuestra primera escapada de fin de semana fue a Rügen, norte de Alemania. La sorpresa que tenía guardada para mi era la visita a un faro estupendo que hay allí...qué pena que subí casi arrastrándome, pero lo que pude ver...unas vistas fantásticas en un sitio espectacular!

En la cocina tenemos un faro pintado en una madera que vagó por esas costas y ese océano en los que estás (no sé si decir "en los que eres", a juzgar por la intensidad con la que relatas hoy tu post) . Es el de Chassiron, de la isla vecina de Oléron. Se lo compramos a una pintora cuando le estaba dando las últimas pinceladas y nos trae tantos recuerdos de un viaje con sabor a sal, picnics a la sombra de los pinos, dunas salvajes y veleros subiendo y bajando en los puertos con el ritmo de las mareas, que nos encantaría vivirlo de nuevo.
Dans l'attente de te lire...

Siempre he sentido una gran pasión por los faros, allá donde voy si me encuentro un faro por casualidad me alegra el día. Son tan poéticos y misteriosos y más si están en una isla, tienes toda la razón. Inspiran a crear relatos de viajes al fin del mundo. ;-)

Buenos días Paco,
Preciosas fotos pero con tus palabras que hoy parecen poesía me has dejado en una nube de la que no hubiese bajado, me he quedado con ganas de más.
Ha sido un placer leerte a primera hora de una mañana lluviosa en el Mediterráneo, has convertido un día más en un día especial.
Muchas gracias por compartirlo.
Un beso

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

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