Paco Nadal >> El Viajero

23 ene 2012

Turismo en la Antártida: ¿sostenible o imposible?

Por: Paco Nadal

Turismo en la Antartida
Cuando acepté ir a este viaje a la Antártida era consciente de que iba a la última zona virgen del planeta y de que el turismo allí genera controversia. Varios de vosotros lo habéis apuntado en algunos comentarios y no quiero eludir el tema antes de cerrar la serie de post sobre mi experiencia antártica.

¿Cómo y quién regula el turismo en la Antártida? Aquí van algunos elementos para el debate:

Tratado Antártico: es una especie de “constitución” aprobada en 1959 y que han firmado hasta la fecha 49 países (entre ellos, España). Básicamente establece la Antártida como territorio de “uso exclusivo para fines pacíficos, con prohibición de toda medida de carácter militar” y libertad de investigación científica. 

Protocolo de Madrid: Dado que el Tratado Antártico no entra en detalles, en 1991 se firmó el Protocolo de Protección Ambiental, conocido como Protocolo de Madrid, por el que se declara la Antártida “reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia”, se prohíbe todo tipo de extracción de minerales así como otras actividades económicas…. excepto el turismo. Desgraciadamente, el Protocolo no dice nada sobre cómo se ha de regular ese turismo.

Turismo en la Antartida 2Las cifras: el primer barco con turistas llegó a las costas antárticas en 1958. A partir de 1990 la actividad turística se disparó. En 2009 se registró el máximo de visitantes hasta la fecha: 50.000 personas. El año pasado ese número descendió a 35.000. En total, la pasada temporada 2009-2010 operaron 51 barcos de diversas compañías en la Antártida, a los que hay que sumar las llegadas en avión a Union Glacier Camp, el único campamento turístico en el interior del continente.

Según algunos estudios solo es atribuible el 5% del impacto humano en el continente a los turistas; el resto lo provocan los 4.000 científicos que trabajan en las bases permanentes y temporales. La Antártida tiene 14 millones de kilómetros cuadrados (3 más que el continente europeo) pero las 35.000 personas que fueron allí el año pasado se movieron solo en el 0,005% de ese territorio. Es decir, de 1000 kilómetros de costa de la Península Antártica (la zona a la que van todos los cruceros turísticos) se utilizan solo unos 200 puntos de desembarco; de ellos, la mitad no reciben más de 500 visitantes al año, y la mayoría se concentran en 10 lugares muy concretos (entre ellos, Port Lockroy e isla Decepción). Es decir, la inmensa mayoría de la Antártida está libre de visitas turísticas.

La IAATO: Ante la ausencia de normas internacionales que regulen el turismo, un centenar de compañías turísticas que operan en la Antártida crearon la International Association Antartica Tours Operator, cuyos miembros están sujetos a una autorregulación muy exigente. Por ejemplo, no pueden acercarse al continente con barcos de más de 400 pasajeros, no pueden desembarcar más de 100 personas a la vez, no pueden coincidir dos barcos en el mismo punto de desembarco, etc.

La compañía noruega Hurtigruten, con la que yo viajé, es miembro de la IAATO y puedo asegurar que a bordo del Fram se toman muchas medidas para sensibilizar a los pasajeros de la importancia ecológica del lugar que se va a visitar y de la necesidad de dejar la menor huella posible: antes del primer desembarco nos hicieron pasar todas las ropas y bolsas que fuéramos a usar en tierra por aspiradores para eliminar residuos vegetales o pequeños insectos en los bolsillos a fin de no introducir especies exóticas; antes de cada desembarco se desinfectaban las suelas de los zapatos; estaba terminantemente prohibido fumar en tierra, etc.

Una vez en la costa no podías caminar por donde querías, solo por lugares señalados, y siempre vigilados por guías expertos; no podías acercarte a menos de 5 metros de los pingüinos, etc. El problema es que no todos los operadores turísticos están en IAATO y no hay legislación internacional que prohiba a éstos últimos hacer, literalmente, lo que quieran.

Turismo Antartid_3

Tripulantes del "Fram" aspirando nuestras ropas y macutos antes del primer desembarco

¿Hay impacto?: por supuesto. Toda actividad humana genera impacto. Se calcula que por encima de las 500 pisadas, una cubierta vegetal es ya de difícil recuperación. Uno de los estudios más interesantes sobre el impacto del turismo en la Antártida es el llevado a cabo por los doctores Javier Benayas (Universidad Autónoma de Madrid) y Martí Boada (Universidad Autónoma de Barcelona) con motivo del Año Polar 2008-2009. En él reconocen que el mayor peligro del turismo antártico “no es tanto el impacto físico y/o ecológico al medio a las poblaciones vegetales y animales … sino el continuo incremento del transporte de turistas y el número de barcos y aviones que se desplazan al continente, que implica un mayor riesgo de accidentes con alta probabilidad de posibles vertidos contaminantes, en un entorno en el que las condiciones climáticas y ambientales son bastante adversas e impredecibles”. Aquí podéis ver un interesante resumen de ese estudio.

Mi opinión. Siempre he defendido que la mejor manera de proteger los espacios naturales es ponerlos en valor, permitir su uso ordenado y regulado para que su divulgación ayude a su comprensión y fomente entre la población la necesidad de conservarlo. Inculcar la sensibilización ambiental. Si por su alto valor cerramos los espacios naturales solo para expertos y científicos, difícilmente se le podrá explicar a la población que se van a destinar sus impuestos a proteger algo que ni conocen ni conoceran nunca. De ahí a pegarle fuego a un monte protegido hay un paso. Me da igual que sea el Everest, la Antártida o el parque de Doñana: hay que permitir las visitas a los santuarios naturales, eso sí, con todas las regulaciones, controles, cupos, tasas de entrada y limitaciones de visitas que los expertos determinen.

Después de estar allí no soy partidario de prohibir el turismo en la Antártida, pero sí veo imprescindible que se cree una legislación internacional que lo regule y controle ante el previsible aumento de visitantes. Que impida por ejemplo que los megacruceros puedan siquiera aproximarse a sus costas. Quizá bastara con hacer de obligado cumplimiento las normas de la privada asociación IAATO.

¿Y tú, que opinas?

 


Hay 33 Comentarios

Yo estuve en la Antártida y realmente me sorprendió la cantidad de turistas que había, vi decenas de cruceros y el impacto es evidente, los sitios a visitar son siempre los mismos, pingüineras, bases algún lugar especial etc por que durante la temporada de verano todos los dias hay gente pisando los mismos lugares e impactando y los turistas aunque están controlados no siempre tienen un comportamiento ejemplar, lo de llevar algo de recuerdo es una tentación muy fuerte y hablamos de un territorio delicado, que cualquier impacto es critico

Ademas esta el riesgo de entrada de patogenos y semillas procedentes de otras latitudes las cuales ya empiezan a prosperar al calor de las bases.

Y el principal riesgo es especialmente el de los cruceros, las aguas de la Antartida son peligrosas y muchos de ellos acaban hundiendose y los cruceros antarticos arriesgan y mucho, he visto autenticas barbaridades y en mi tiempo alli vi como un buque encallaba y lo tuvismos que rescatar, otro vertio combustible y otro se hundio no muy lejos de nosotros. Es un riesgo innecesario. Los turistas (yo no lo era) deberian desaparecer de estas tierras.

Hola Paco, que placer leer tus aventuras por este mundo! Descubrí tu blog hace unos pocos días y no puedo parar de leerlo!. Tengo 20 años, soy estudiante de la licenciatura en turismo y no sabes la envidia (mala, la sana no existe) que me da tu trabajo. A su vez me parece muy interesante y profundamente motivador tu análisis sobre la gestión del turismo en lugares tan sensibles al ser humano y tu capacidad de hacer viajar a la gente desde la pantalla de su computadora. En el transcurso de mi carrera estudiamos este tipo de problemáticas, (el deterioro del patrimonio, tanto material como inmaterial, el impacto sobre la naturaleza y la gente, las reacciones adversas de la comunidad receptora y miles de etcéteras) y nos preparamos para enfrentarlas. Nos repiten todos los días de cursada que debemos estar listos para lo paradójico del turismo, debido a que hay que enfrentarse al voraz mercado y sus exigencias que muchas veces son incompatibles con la buena gestión de la actividad turística. Cabe aclarar que ni los mismos entendidos deciden si es una actividad económica o un proceso social. Siendo turistas, siendo humanos, como vos bien decís, siempre generamos impacto, a la naturaleza y las poblaciones receptoras; y eso hay que tenerlo muy en cuenta. Creo que las próximas grandes tareas del sector son, sensibilizar al turista de masas, para que logre comprender cuáles son las cuestiones que se ponen en marcha cuando hace turismo y fomentar el turismo sustentable y la correcta protección de los sitios y la poblaciones. Me explayé, espero que sepas perdonar la emoción que me provoca esta actividad. Te deseo muchos viajes más. Saludos

hola , acabo de llegar del crucero ,con el ANTARTIC DREAM, POR LA ANTARTICA,y queria comentar un poco mi sensación de lo poco ke se puede ver, aunque viendo los pingüinos, ballenas, focas ,albatros,delfines y por supuesto los icebergs, ya quede bastante satisfecha. Pero tambien quiero comentar lo mal que esta el barco ANTARTIC DREAM, que estafa, la mala comida que dan, la falta de limpieza y todo lo que no funciona,gimnasio etc.si no comes a la hora que dicen, se acabo comer, el bar no funciona en todo el dia,solo un rato por la noche,no puedes tomar ni un café. Si alguien tiene que viajar en este barco, que pregunte antes, porque los hay en mejores condiciones, yo no lo sabia,Las bases dan una imagen penosa allí, pero están,ademas en la Inglesa hay tienda de recuerdos, el colmo ya, nunca pense que habria tiendas en medio del hielo y los animalitos. A pesar de todo es maravilloso todo lo que se puede ver, Una aventura...

antartida

Hace 4 dias regrese de estar en la antartica , en especifico la isla rey jorge , estuve en ese ugar 20 dias gracias a una pasantia en una aerolina , un tur operador chileno que permite el arribo de cientificos y turistas por el dia y una noche , creo que es muy valido lo que comentas , pues pude constatar que es una minuscula parte lo que el turista puede visitar de dicho lugar , en mi caso , os turistas que nosotros transportabamos solo podian estar 4 horas en la isla rey jorge , de las cuales , solo conocian acentamientos o bases que hay se ubican , villa las estrellas base rusa y una pequeña visita a la isla ardley de la cual solo podian experimentar 20 minutos ascesorados por guias , lo que si me llama la atencion es lo que mencionas de IAATO pues no tenia conciencia de ello ,y de esta forma se reflejan muchas de las cosas que pude apreciar en los recorridos , como la falta de coordinacion de guias o la suciedad en muchos lugares de esta isla , causados por cientificos o paises que generan soberania , con esto creo que fomentar un turismo antartico , es muy prematuro si , aun no existe una regulacion para todo tur operador , puesto que hoy la imagen de la antartica se puede ver incluso mermada para el recuedo del turista , puede ser posible este turismo pero primero es muy necesario fomentar el cuidado y limpieza, tanto de cientificos como fuerzas armadas que generan soberania , muchas mas que de los turistas que conocen una minuscula parte de este gran territorio

Entiendo que de manera controlada hay que seguir dejando que la gente pueda viajar hasta alli y disfrutar de la Antartida, la ultima region pristina del mundo.
Os dejo el relato y un video de un viaje.
http://asmviernes.blogspot.com/2009/06/la-antartida-una-de-las-ultimas.html

Lo mejor que puede ocurrirle a la Antártida es que nos olvidemos de ella. DEFINITIVAMENTE. Y eso atañe a todos. En eso de las bases sí que tiene razón Sr. Nadal. Deberían desaparecer todas. Pero creo que será inútil la lucha contra la avaricia de unos o el posibilismo de otros. Los acontecimientos siempre estarán por delante. Ojalá entendamos algún día que la mejor preservación es la no intervención directa, o prevenir antes que lamentar algún incidente mucho peor del que tenemos actualmente en nuestros noticiarios. Con la Antártida todavía se está a tiempo. No hay peligro de incendiar ningún bosque por el cabreo del personal autóctono. Saludos.

Los primeros que protegen la Antartida son los precios que han puesto las compañías turísticas, que han subido un tanto por ciernto muy elevado y claro.. solo dejan visitarlo a unos seres especialmente protegidos por el dinero, que no se yo si sabran proteger el medio ambiente, aunque me repito demasiado con tanta proteccción, pero es así, desde luego este viaje , yo creo que no figura en las listas del imserso, aunque por lo que oido si son muchos los jubilados que tiene la suerte de poder ir..., yo no estoy jubilado, pero también me gustaría ir.

Hola Paco, otro debate abierto.
Partiendo del imposible, siempre generamos impacto, me queda la duda de la sostenibilidad.
¿qué estamos haciendo con este termino?¿es otro gancho?, Hace unos años mi curiosidad era comprobar ese Turismo Sostenible que ofrecía Costa Rica, para ver que hay muchas lagunas....
Protocolos, legislación, barreras proteccionistas que el dinero se salta a la mínima.
Soluciones siempre las mismas, esfuerzo, para aprender, para divulgar, para viajar con un sexto sentido: Responsabilidad.
¿aprenderemos o les dejaremos un nuevo vertedero a las generaciones futuras?
Un abrazo ;-)
El Guisante Verde Project

Así es opino igual, sin embargo debemos ser concientes del bran esfuerzo de las autoridades por preservar esta zona del plantea y promoverla como destino turístico. Debo resaltar la labor de organizaciones que hacen posible esto, como es el caso de VIVA en el mundo.

Es un tema interesante. Por una parte es genial que permitan acceder a este tipo de zonas de manera controlada para que todo el mundo pueda conocerlo. Por otra parte me asusta pensar... con lo cazurros que somos! En fin...

Saludos

Bueno Paco, acabo de darme el paseo por los hielos al son de tus palabras y de tus imágenes. Conste que el capítulo sobre 'la joven de 92 años que te robó el corazón' ha sido, con diferencia, el que más me ha gustado. Ya va aprendiendo, el joven viajero, que no hay normas para atribuir o negar juventud a nadie.
Y sobre el tema que aquí planteas, para rematar, mi opinión personal es que 'nones', pongas las cláusulas que pongas para que el impacto no se note tan rápidamente. Vamos, hasta a los investigadores los tiraba de allí ya mismo, pues no hay cosas que investigar y sitios donde hacerlo, para tener que costear aventuras a privilegiados, que es lo que son al fin y al cabo, tanto los investigadores como los que se pueden pagar un crucerito de las características del que te acabas de hacer.
Que el turismo en masa es depredador de los paisajes está más claro que el agua clara. Que la Antártida ya tiene bastante con soportar el impacto del calentamiento global, también.
No vamos a inculcar más sensibilidad medioambiental llevando gente a ver esos lugares de 'alta sensibilidad'... ¿Que a todos nos gustaría verlos? Pues no te lo voy a negar. No, no creo que la Antártida necesite turistas, son otras gentes, otras empresas las que los necesitan.
Pero está visto que la cosa no tiene remedio, la codicia es la religión de nuestros tiempos.
Bueno, que me enzarzo yo sola en una guerra inútil y una no está para mucho meneo.
Preciosas fotos, compañero... Doy la Antártida por bien vista con ellas.
Un abrazazo y mis felicitaciones, lo has escrito tan bien que hasta se te perdona el 'impacto'.

La Antártida al menos e sun sitio protegido, que no espoco, no hay más que ver otros lugares cómo están de devastados por el efecto del turismo masivo y falto de respeto con el entorno. hay que saber crear una legislación que tenga un equilibrio entre visitantes e impacto ambiental, es imprescindible no solo en la Antártida, en todos los lugares...

Como ya he dicho anteriormente, los profesionales que operan estos cruceros son en su mayoría biólogos. Personas entusiasmadas con la naturaleza que se afanan en conservarla y en transmitir esos valores. Los que hemos visitado estos lugares tenemos la percepción de que somos más conscientes si cabe que antes de su conservación. El conocimiento de primera mano de estos lugares fomenta el respeto de los mismos. Sopesando el posible impacto de visitar estos lugares con respeto y el impacto en nuestras consciencias, creo que el balance es positivo. Ya comenté en el blog que posiblemente los gorilas de montaña no se han extinguido ya porque hay personas que los visitan, y que (con respeto) hacen que para las poblaciones locales sea más rentable conservarlos vivos (y su habitat) para que se puedan visitar, que matarlos para que algún excentrico pueda tener en su mesita una mano de gorila como cenicero. A veces el turismo es un medio para la conservación. La cuestión no es turismo Si o No, sino más bién, Turismo cómo. En el equilibrio está la virtud.

Desgraciada o afortunadamente la curiosidad del ser humano y el ansia por descubrir lugares inexplorados y donde no haya estado antes el hombre no tiene limites. Creo que el ser humano es como un virus ... alla donde vaya contamina.... de una manera u otra....
opino que se ha de proteger de nuestra presencia.



Yo solo hago algunas preguntas ¿Y el Hombre? ese ser indefenso ante tanta contaminación, ante tantas agresiones ¿Quién lo defiende? ¿También le vamos a privar ahora el poder disfrutar de la naturaleza? Yo si pudiera ir no lo dudaría. Miren señores yo voy casi a diario a contemplar el atardecer a Portocelo una playa cercana al lugar donde vivo. Desde niña mis pies han dejado huellas hasta esos bellos lugares, en 62 años que tengo de vida jamás cometí ninguna agresión contra ellos por el simple hecho de ir a contemplarlos, por eso pienso que si las cosas se hacen bien para apreciarlas y cuidarlas hay que conocerlas y ser un pingüino más disfrutando.
EL turismo, la industria, el ser humano si quiere, puede hacer bien las cosas.
Abuela Cris

Hay quien va más allá del "turismo polar". Personas que investigan en ese lugar límite, donde cambia la percepción del tiempo y del espacio.

Por si os interesa, os recomiendo un libro: 'Científicos en el fin del mundo'.

http://www.editorialhelice.es/cientificos-en-el-fin-del-mundo-el-conocimiento-de-los-polos-como-exploracion.html

Saludos!

Trabajando en el sector, y aunque un crucero es una entidad ecológicamente sostenible, la Antártida es un lugar demasiado frágil. Y lo es porque por mucho cuidado que pongas, cualquier elemento distorsionador como el ruido de las zodiacs, las pequeñas fugas de combustible, o incluso la pintura que puede dejar el casco puede alterar el ecosistema. Por no contar con desperdicios que se te pueden quedar, como las bolsas de plástico que provocan el sofocamiento de focas al ingerirlo. Entre otros ejemplos

Hay algo mucho más grave, que es el potencial peligro de un hundimiento, o choque en una zona en donde se requieren dotes especiales para navegar en una zona en la que se requieren barcos especiales, y tripulantes con una formación específica. Un vertido sería letal. De momento, hay poco pasaje, y navieras especializadas como Compagnie du Ponant, Silversea con el Silver Explorer, o el Fraam entre otras. Por desgracia estamos viendo la incursión de mega naves, que se acercan más y más como Princess o Azamara, que dan inmensas cantidades de dinero por meterse en la zona.

Creo que es un privilegio; que yo iría aunque pensase que estoy haciendo daño, pero creo que tendría que limitarse aun más. Hay demasiados riesgos. Y recuerdo el hundimiento del Explorer. Has tenido suerte Paco, que te quiten lo bailado ;-)

Esta dicho casi todo, por tu parte. Supongo que los comentarios habrán añadido cosas también interesantes. Sólamente dos pequeños, pequeñísimos, apuntes: Creo que habría que prohibir el turismo (al margen de los intereses que haya y las 'falacias' sobre la investigación) porque ¿quién nos asegura que no puedan ocurrir en sus costas y alrededores 10 o 15 'costas concordias'?.
Además, como no sé por qué a mí me parece que esos cruceros están llenos, por lo general (con excepciones, claro, sin ir más lejos 'tu juventud misma'), de jubilados-de-bolsillo-lleno, no son precisamente a los que más debamos concienciar (cosa que tu defiendes, para evitar el paso que hay "a pegarle fuego a un monte protegido"), ¿por qué no organizar cruceros para estudiantes de 'masters', sufragados por los ministerios de medio-ambiente de cada país?.
En resumen (que me enrollo), olvidemos la Antártida.
Pero, todos.

Interesante y controvertido, cuando el turismo se masifica, las medidas de control se ven superadas. Hay una triste experiencia de aquello en la Patagonia chilena, con la destrucción por incendios y en la introducción de una especie exótica de alga ("Didymo")que ha contaminado los ríos masivamente en forma difícil de revertir.(http://www.emol.com/noticias/tecnologia/2011/11/24/514210/alga-norteamericana-didymo-amenaza-los-rios-y-lagos-de-la-patagonia-np.html).
Por otra parte, en la Antártida aun se ven los efectos de antiguos asentamientos abandonados y actividades humanas, como bases, industria ballenera y pesquera. Las huellas humanas tardan en desaparecer, habría que evaluar hay algun balance positivo en el conocimiento efectivo y divulgación científica de este lugar.
Sin embargo, la industria turística y la actividad turística y científica, son parte de las intervenciones en Antártida, y se conocen más, en cambio la actividad minera y pesquera y sus posibles riesgos son por ahora incalculables, no hay registros y datos ...entonces cómo se podrían controlar?

Me gustaría saber si quien denuncia ese turismo poco sostenible en la Antártida, se queja también por la proliferación de spa por doquier, en hoteles, etc.
Se supone que quieren concienciar la población local sobre el consumo de agua, y se ofrece a turistas en los hoteles gastos superiores a los 500 l/día.

Mi pregunta es ¿quién define si el turismo en la Antártida es o no sostenible? Siempre habrá intereses económicos o territoriales que condicionarán la respuesta y aunque haya un cierto consenso internacional otros muchos paises están en contra de prohibir un "turismo controlado". Para preservar la fauna debería haber una "pesca controlada" con duras sanciones y para preservar el hábitat deberían cumplirse los "protocolos anticontaminación", muchos gobiernos defienden vetar la Antártida al turismo pero superan con creces sus emisiones de CO². Al tratarse de un lugar al que no es fácil acceder y que sólo puede recibir visitantes tres meses al año creo que un turismo sostenible, concienciado y controlado es más que posible.

En territorio Antartico y el Atlántico Sur ya hay graves problemas con las colonias de pingüinos, por la sobreexplotación pesquera que están haciendo, al dar licencias y cuotas de pesca de modo indicriminada en la zona de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich, han provocado en los últimos 20 años la muerte de 4.000.000 de pingüinos por inanición. Los pingüinos ya llegan hasta las costas de Rio de Janeiro para buscar comida. Desde ya hace muchos años en Argentina y Chile han observado este problema y han puesto leyes que prohíben la pesca a menos de 30 millas de las costas, con lo que garantizan la alimentación de los pingüinos. Por otra parte, en el día de hoy ya comienzan a hacer prospecciones de petroleo la plataformas británicas, lo que generará otro problema ecológico evidentemente.

Nunca he entendido a la gente que da mil vueltas para comprar un sofá y luego le coloca una sábana vieja encima para no estropearlo, ni los que se compran el coche de sus sueños para dejarlo en el garaje (por si le pasa algo). ¡¿Si no podemos disfrutarlo de qué sirve?!

En fin, la pregunta a esta respuesta también la tengo: para que vivan en paz los habitantes autóctonos, que también tienen sus derechos.

Como veis, tengo mis dudas de si hacemos bien o mal viajando hasta allí, aún así yo iría. E iré, algún día. Y espero que sea antes de llegar a la edad del ligue noruego de Paco.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal