Paco Nadal >> El Viajero

26 mar 2012

Mariánské Lázně: donde a Goethe le dieron calabazas

Por: Paco Nadal

Baños Nove Lazne
Mi recorrido por la región checa de Bohemia prosigue por ciudades llenas de edificios históricos y casco urbanos hechos a medida del peatón.

Una de ellas es Cheb, con una gigantesca plaza mayor en pendiente donde no hay un ladrillo que desentone. Y otra, Františkovy Lázně, un balneario de decimonónica elegancia.

Pero si he de quedarme con una sería con Mariánské Lázně (Los baños de la Virgen María, en checo), una ciudad-balneario construida hace 200 años para darle gusto al cuerpo que sigue, a pesar de guerras, revoluciones e invasiones soviéticas cumpliendo esa misma misión. Mariánské Lázně es una ciudad atípica porque el 90% de sus edificios son hoteles y termas construidos en torno a una serie de fuentes termales.

Marianske Lazne-2Cada hotel, cada edificio de baños, cada iglesia y cada galería porticada (las célebres kolonada) es diferente, pero todos guardan una unidad de estilo, entre el art noveau y el neoclasicismo, y una misma gama tonal: amarillo y blanco. El resultado es un gigantesco y elegante pastel arquitectónico a donde ha ido la nobleza y la burguesía centroeuropea desde hace dos siglos a veranear, a tomar las aguas y a relacionarse con sus pares.

En Mariánské Lázně pasaron muchos veranos Chopin (a quien le dedican cada verano un festival de música en el salón de Mármol del hotel Nove Lazne, el más antiguo y elegante de la ciudad) y Richard Wagner, que compuso aquí su famosa Lohengrin. También estuvieron Kafka, Freud o Strauss.

Uno de los fijos desde 1820 era Johann Wolfgang von Goethe, quien por cierto, paseando por las arboledas que salpican la ciudad o quizá escuchando a la banda de música que tocaba (y sigue tocando) todos los días de verano bajo la estética kolonada de hierro forjado (foto de más abajo) se enamoró perdidamente de una bella joven, Ulrike von Levetzow.

El poeta alemán le hizo saber que estaba perdidamente enamorado de ella, pero Ulrike le dijo que nones. No soy un experto en relaciones humanas ni en prensa del prensa del corazón, pero me da en la nariz que la negativa de la joven tendría algo que ver con que ella contaba entonces con 17 años y el autor de Fausto, con 72. “Le quiero, pero como a un padre”, declararía la afectada, demostrando una vez más que las excusas que usamos hoy en día para quitarnos de enmedio a un pretendiente indeseado son tan viejas como el mundo. Seguro que el “me duele la cabeza” o el “nos pueden oir los niños” estaban también en el catálogo de excusas de la generación de la bella Ulrike.

Goethe, despechado, tomó un carruaje hacia Cheb y de allí a Weimar, con la convicción de no volver nunca más a Mariánské. Por el camino, en el traqueteo de la tartana, escribió la que probablemente es su pieza poética más bella: la Elegía de Marienbad (nombre alemán como se conocía entonces al balneario).

Kolonada-2

Resumiendo: Mariánské Lázně es una joya arquitectónica y un lugar lleno de encanto para desconectar unos días en un viaje por Chequia. Estos días en que la he visitado la edad media de la clientela rondaba los 120 años, pero me juran (y les creo) que es por la temporada; que en verano hay un gran ambiente y gente de todo tipo y edad. En invierno incluso se puede esquiar.

Y lo que es más interesante, hay tanta oferta de alojamiento, desde sencillas pensiones al histórico hotel Pacifik o al elegante Nové Lázně, que es posible encontrar habitación para todo tipo de presupuestos.

Para daros un baño os recomiendo la piscina del hotel Nove Lázně (la que aparece en la foto de arriba). Para una inmersión termal en la historia nada como la Cabina Real, construida para que el muy británico monarca George VII, que también era asiduo veraneante, tomara sus tratamientos medicinales. Tras una restauración, la Cabina Real sigue abierta al público tal cual estaba en 1905 y al módico precio de 40 euros por baño.

A ese precio, ¿quién se resiste a ser rey de Gran Bretaña por una hora?

Marianske Lazne-1

Nota: como el idioma español es ente vivo, rico y extremadamente variado, aclaro para aquellas zonas hispanohablantes donde no se entienda el título que según la RAE, "dar calabazas" es una expresión coloquial que significa "rechazar a un pretendiente amoroso".

Hay 11 Comentarios

Hola Paco, no se si te acordarás de mi, pero nos conocimos en Fitur, concretamente en la reunión que hubo de los blogers. Solo comentarte que me ha encantado tu artículo de los balnearios checos que me han hecho revivir el primer artículo que salió en la revista Viajar sobre este tema que lo hice junto con Elvira Alfaro hace ya 22 años. Enhorabuena.

Y aún se mosquearía el Goethe ¡Que tíos! Y aún la siguen liando con la de Alba. Hay asuntillos en los que no hay manera de avanzar, colega. El hombre siempre es joven aunque tenga 72 y se considera capaz de enamorar a quien se tropiece, aunque tenga 17. A veces me pregunto, cuando no les dan calabazas, si serán tan listos como Don Hilarión o se lo creerán de verdad.
Esas bañeritas de la primera foto están pidiendo un chapuzón.
Más besos.

Entre el baño de cerveza y esto vas a venir con una piel más suave que la de Justin Bieber jajaja

Hola Paco, desde luego una maravilla lo qeu nos muestras...pero estoy contigo..el baño de cerveza espectacular.
te presento almarmenor.blogspot.com como te dije llevo un tiempo poniendo unas fotos.
sabes que te sigo un abarzo.

Chequia, es muy bonito. Yo no estuve nunca pero he visto muchas fotos y vídeos de este país y me gusta mucho. Estoy deseando de escaparme y visitarlo.

bonito balneario

Chequia ,un pais hermoso ,sus baños seguro que recuperan la mayoria de las dolencias fisicas,pero tambien comparto con Milan Kundera la idea de llegar a sentir la insoportable levedad de ser ,si uno permanece mucho tiempo en ese ambiente.
Un abrazo.

Te lo dije ;) pero yo con los Supernenes como que no voy... la aventura que pasamos en Weimar con ellos la tengo en algun lado del blog, aparte de perderme la biblioteca de Anna Amalia, que me hubiera gustado ver. Demasiado ambiente para dos crios. Pero creceran, creceran y mi lista de sitios a visitar se va haciendo mas larga.
Un supersaludo

Nos cuentas unas historias allá por donde vas, tan tiernas, tan curiosas que yo creo que por eso te quiero (cuidadín con las sospechas vanas). No te adoro, porque si fuera así formaría parte del 'gallinero', y no, no y no.
Bueno, en serio, creo que la forma como lo has contado es la única manera de 'sufrir' -sin que te den espasmos- esa arquitectura repelente y rancia que debe haber por allí, y que nos enseñas en las fotos.
Un abrazo, campeón.

Gracias Paco por se enlace...bonitos recuerdos me has revivido! Un bello sitio que recomiendo también a los que visiten Chequia!
El desplante a Goethe...bueno, lo entiendo viniendo de la adolescente de 17 años ;-), aunque conocí casos muy parecidos que levantaron ampollas y sin embargo terminaron muy felices.., según lo publicado...! El mismo
compositor húngaro, Zoltán Kodály, a quien tuve la oportunidad de conocer, por vivir en la vecindad, se casó con su hija adaptada cuando cumplió su mayoría de edad...! Claro, falta saber las verdaderas razones...:-), mas ella estuvo acompañándolo hasta su muerte.
¿No pasaste por Budapest.., mira que tienes una deuda vieja..!?
Un beso Paco

Yo estuve allí un verano y es verdaderamente bonito. La casa de Goetehe es ahora un museo muy interesante. Me gusto mucho ese paseo de la foto, con la banda de música y las mesas de los cafés llenas de gente.

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Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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