Paco Nadal >> El Viajero

21 nov 2012

Quito, una friega con ortigas y una monja de clausura 2.0

Por: Paco Nadal

Quito 1
Que Quito, la capital de Ecuador, es una de las grandes ciudades coloniales de América es algo que casi todo el mundo sabe

Que el centro histórico de esta bella ciudad colonial vuelve a ser visitable y habitable después de años de desidia y abandono, en cambio, lo saben muy pocos y es la noticia más comentada estos tiempos en el país (junto con la suspensión de la feria taurina).

Vine a Quito por primera vez en 1996 y entonces el casco antiguo era territorio comanche: un gigantesco mercado al aire libre con las aceras y calles repletas de gente y de tenderetes y con los cielos cubiertos de lonas y cables. Gente que vivía, trabajaba, comía, dormía y hacía sus necesidades en este mismo lugar. A los edificios no les habían dado una mano de pintura desde el segundo viaje de Colón y te invadía una perenne sensación de inseguridad a cualquier hora del día. Los quiteños, directamente, no iban al centro. Ayer comí con Javier Ceballos, un joven emprendedor que ha montado una empresa de paseos escenificados por la ciudad (se llama Quito Eterno), y me confesaba que hasta los 18 años nunca vino al centro histórico de su propia ciudad. Como todos sus amigos.

Sin embargo, en estos dos días que llevo deambulando por Quito he podido comprobar la transformación. Gracias a una ingente labor de reordenación y limpieza llevada a cabo en los últimos años al centro histórico no lo reconoce hoy ni la madre que lo parió. El viejo Quito, una de las grandes joyas coloniales de América, vuelve a lucir con todo su esplendor. La avenida 24 de Mayo, antes epicentro del puterío y de los peristas que vendían objetos robados es hoy un agradable bulevar con vistas la volcán Pichincha donde las familias vienen a pasear. Y la Ronda, antiguo refugio de yonquis y de más putas, es ahora una de las calles coloniales más hermosas de la ciudad, llena de restaurantes, cafés y tiendas de artesanos.

Quito 4Es verdad que Quito no tiene la vida nocturna ni el ambiente de terrazas al aire libre de Cartagena de Colombia o San Juan de Puerto Rico (el serrano quiteño es más reservado y vive de puertas para adentro), pero tiene un plus importante frente a otras ciudades coloniales más turísticas: aquí la mejoría del patrimonio monumental no han expulsado a la población local, como sí ha ocurrido en muchas ciudades turísticas. No la ha convertido en un museo de cartón- piedra donde en vez de aborígenes hay Starbucks y McDonald’s.

Quito sigue siendo una ciudad con vida propia, donde sus habitantes originales llevan sus rutinas de siempre y donde se practican aún oficios tradicionales: sombrereros, zapateros, chawarmiski, tallistas de trompos de madera (¡sí, los niños juegan aquí aún con peonzas de madera!) o hierbateras.

A media mañana me decido a entrar en una hierbatera que me habían recomendado. La tiendas de hierbas son las parafarmacias en versión local: hacen pócimas y conjuros con plantas medicinales tan efectivas o más para los creyentes que una caja entera de Paracetamol 1 gr.

La dueña se llama Enma y como en realidad no me duele nada (solo quiero curiosear) se me ocurre decirle que la vida de periodista de viajes era muy dura y que estoy agotado:

“Levántese la camiseta”, me ordena (“¿me irá a auscultar?”, pensé yo).

 Y sin pensárselo dos veces coge un manojo de ortigas y empieza a restregármelas por pecho y espalda

 ¡¡¡DIOSSSSSS! ¿señora, qué hace usted!!!? Acierto a gritar entre espasmos. ¡Qué picor!

Si cuando vas al monte en pantalón corto y te roza una ortiga juras en arameo, imaginad que no chillarías se te restriegan un manojo entero por todas partes, menos por tus partes (que sería el colmo).

Por resumir: ¡he visto las estrellas! (y parte de un agujero negro aún no catalogado por la ciencia entre Venus y Plutón)

¡Pero me ha quitado de repente el cansancio de 24 horas de vuelo, oye! Aunque solo fuera porque tenía todos mis sentidos puestos en rascarme, ya ni me acordaba de la fatiga. ¿Quién dijo que la medicina tradicional era un engaño?

Luego me ha dado otras friegas con  un montón de pétalos de flor que tenía en un barreño… y la picazón se  me ha pasado como por ensalmo.

Quito 2
Enma, la hierbatera, tratando al siguiente cliente. Un recién nacido al que le había dado un mal aire y estaba austado. A este no le recetó ortigas, gracias a Dios.

 

Quito es también la ciudad de los conventos y las iglesias. Hay una treintena de templos y 13 conventos aún habitados por monjes y monjas. Un línea quebrada de campanarios, cúpulas y espadañas da carácter al horizonte urbano. Hoy he tenido también el privilegio de entrar a uno de monjas de clausura, el del Carmen bajo, donde las monjitas conservan una colección de belenes del siglo XVIII que ya quisieran mucho museos para si. La colección llevaba 300 años cerrada al público, igual que el resto del convento, pero el año pasado por Navidad se decidieron a permitir las visitas publicas al belén durante unos pocos días porque necesitaban recaudar dinero.

Como la experiencia fue bien, están acondicionando la colección para volver a repetir la experiencia este año. Y me han dejado pasar a mi solo para que viera los preparativos.

Me acompañaba una monjita encantadora, Lilia Inés de la Trinidad, más lista y vivaracha que un monaguillo. Me confesó que le encantaba la fotografía y me pidió el favor de que le fotografiara algunas imágenes de santos.

 “¿Y cómo se las envío, Madre?”, le pregunté. ”¿Se las traigo al torno?

 “No seas antiguo, chiquillo”, me dijo. “Mándamelas por e-mail”

 ¡Toma ya!. ¿Quién dice que las cosas no están cambiando en Quito: ¡hasta las monjas de clausura son 2.0! 

Quito 3

 

 

Hay 32 Comentarios

Buenas noches
Sólo decir que es maravilloso recordar la tierra querida!!! Gracias por describir tus vivencias y revivir en nuestra memoria lo que es la tierra que te vio nacer.

Seguiré tu post a menudo, describes tus experiencias con humor y provoca ir a esos lugares!!!

Un saludo

Me ha encantado tu articulo, me he reido un buen rato no solo por lo de las ortigas sino tambien por la conversacion con la hermana, que bello tu blog, estuve en Ecuador tambien hace unos a@os y fui a probar(mas como arriesgarme, siempre tuve el estomago muy delicado) a degustar de los agachaditos, y como me dijeron que la tripa miske era buena para el estomago, me la comi toda, no solo tengo mejor estomago, sino que haria viaje solo por comer en ese lugar una vez mas! gracias por este blog, me ha parecido divertidisimo ;)

En el convento del Carmen Bajo, el acceso es limitado o directamente prohibido, pero vale la pena intentarlo... yo lo conocí... me intereso saber que allí se escondieron los restos del Mariscal Antonio José de Sucre, uno de los lugartenientes de Bolivar en las guerras de la Independencia de la Gran Colombia. Alli, durante casi 100 años estuvieron los restos de Sucre, hasta que en el gobierno de Eloy Alfaro fueron trasladados hasta su deposito actual en la Iglesia de la Catedral de Quito... que también vale la pena visitar...

Jajaja. ¡Pobre Paco! Me dio tanta impresión que ahora me pica todo a mí.

Muy interesante!. Tengo unas ganas tremendas de ir a Ecuador solo con ver tus fotos!

Gracias por tus lindos comentarios sobre mi ciudad, no he parado de reir con lo de la ortiga, si buscas un poquito encontrara muchas anecdotas.

soy nacionalizado español por la crisis estoy viviendo en los EEUU. pero me quedo con mi maravilloso Ecuador manden mil comentarios mas que nunca me cansaré de leerlos gracias

ya dos años que no visito esa hermosa ciudad Quito al leer tu relato me traen grandes recuerdos además del centro historico la mitad del mundo sus pinturas el teleferico el volcan pululagua quito norte la carolina en fin quito la gran ciudad y no soy quiteño pero sí ecuatoriano gracias por dedicarle un trozo de historia a nuestro hermoso país

Con quien hablaste fue con Javier Cevallos, es el Director de Quito Eterno, y esa empresa que dices tú primero fue un proyecto educativo, luego Fundación y la formaron mucha gente apasionada de Quito.
Ahora veo que te merecías el ortigazo... Gracias por hablar de mi lindo Quito. cuéntanos más

Asi es, han "lavado la cara de Dios"(asi suelen llamar los chagras del campo a Quito, claro, se le hace un favor a Dios); se han recuperado museos con objetos prehispanicos, coloniales, afros(los que trajeron en la colonia), muchos ocultos o guardados en colecciones privadas y religiosas, se han habilitado casa de los antiguos oligarcas como hoteles y otros usos; me alegra que asi sea, solo falta que la visiten mas ecuatorianos, porque los que mas aprecian y lo hacen son extranjeros.

Muy interesante este artículo. Da gusto leerlo y descubrir algo de una ciudad como Quito. Sin duda alguna la visitaré algún día. Muy bueno el relato.

tengo mi propio Blog si les interesa pueden visitarlo. Saludos cordiales

Excelente artículo. Estuve en Quito en 1990 y no alcancé a ver la ciudad vieja renovada, pero pude asistir a las procesiones de semana santa, porque una familia tradicional quiteña me invitó a su casa. Es un pueblo maravilloso, y yo que viví en Bolivia, Uruguay y Chile, de todos me llevé un recuerdo, pero de Ecuador su hospitalidad. Sus artesanías, según mi gusto, son las mejores de esta parte del mundo. Desde Buenos Aires te agradezco que me hayas traído estos recuerdos.

Algo para destacar::las dos ultimas administraciones, (alcaldias)sin populismos ramplones tomaron la decison de limpiar la mugre y adecentar ese maravilloso centro colonial por lo cual Los Quiteños ,estamos agradecidos y los que nos visitan lo disfrutan tambien.Cumplieron su tarea sin tantos ditirambos politicos.

Yo también me he reído con lo de las Ortigas.....que "grima"pica de pensarlo,me encanta tu relato de hoy que bellas ciudades las que guardan su origen que lo sigas disfrutando y contándonos tus bellas aventuras.
Saludos desde Fuerteventura Nieves.
Hoy 20o.

Chawarminski es una bebida dulce de la cabuya, una planta de la familia del aloe y del maguey, en kichwa se lo conoce como chaguarquero y mishky significa dulce.

Me ha gustado mucho!

Qué ameno el artículo que has escrito y que interesante!

Aquí, comiendo antes de ir al kurrele y viajando hasta Quito. jajaja con la friega. Con la miel, el ajo y el limón y los calentitos, a mí se me arregla todo, y con las ortigas, parece que también;;))
A esa parte del mundo tendré que animarme a ir algún día. Dicen que mucha gente dedicada al mundo cultural-artesanal se están largando para Venezuela y otros países de por allá. Aquí las cosas están que no se sabe dónde meterse uno.
Un abrazo y buen viaje!

Ah, mi lindo Ecuador!

Y tras el interesante relato, solo me he quedado con una duda: ¿Soy la única que no sabe lo que es un chawarminski?

Paco fue un placer almorzar contigo en la plaza Grande con comida tradicional, una cerveza helada y muchas historias y anécdotas de Quito, espero que disfrutes del resto de tu travesía en Ecuador

Creo que con la hermana Lilia Inés de la Trinidad el 'gallinero' ha ganado enteros, o los ha perdido.
No sé, no sé.
¿Le preguntaste por su avatar?.
Un abrazo, 'machu picchin'.

Gracias Paco ,me encanta tu blog,lo de la friega con las ortigas me hizo reir un rato,jajaja.
Con tus relatos continuamos viajando.
Un abrazo.

Interesante artículo. Que envidia sana me da mientras leo las anécdotas! Lo de las ortigas restregadas es curioso aunque por aquí tambien se usan para la cura de algunos males en infusion y cataplasmas.

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Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

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