Paco Nadal >> El Viajero

18 ene 2013

Lago Atitlán (Guatemala): los mayas tenían razón

Por: Paco Nadal

Lago Atitlán
Guatemala es el corazón del mundo maya. Aunque lo que hoy conocemos por ese nombre es solo un pequeño país de apenas 108.000 km2, cuando Guatemala era la Capitanía General de Guatemala, bajo colonia española, en el siglo XVII, abarcaba desde el estado mexicano de Chiapas al norte hasta la actual Costa Rica, al sur, e incluía casi la totalidad del territorio del que un día fue uno de los imperios más poderosos de América, el de los mayas.

Por eso, pese a los recortes de territorio, la actual Guatemala sigue siendo el núcleo central de la cultura maya o de lo que queda de ella. El 51% de la población guatemalteca es indígena. Pero los mayas no eran un pueblo único, sino una federación de diversas etnias con lenguas cercanas pero no iguales. Los descendientes de algunas de esas etnias continúan viviendo aún hoy a orillas del lago Atitlán.

El Atitlán es un enorme lago de origen volcánico al sur de Guatemala al que muchos califican como el más bello del mundo. La afirmación es un poco exagerada, pero nadie tendría problemas en aceptar que al menos, es uno de los más bellos. Sus aguas azules están ocluidas en una caldera de paredes casi verticales, restos del extinto cráter, que le dan un toque de misterio. Para llegar a sus riberas hay que bajar una carretera que serpentea por las laderas de viejas erupciones. Y en uno de sus lados emergen tres conos gigantescos y simétricos, tres volcanes perfectos, como los que dibujaría un niño (el Atitlán, el San Pedro y el Tolimán) que se reflejan en las aguas tranquilas para componer una estampa de ensueño.

Lago Atitlán 3El lago Atitlán es uno de los lugares más turísticos de Guatemala. Un sitio al que recomendaría venir en cualquier visita al país, desde luego. Pero lo que los turistas habituales suelen hacer es dar un paseo en barca, visitar alguno de los pueblos de la ribera (hay 12, todos con nombre de santos) y los más en forma, subir a la cumbre del volcán San Pedro (cuatro horas). Y poco más.

Sin embargo para mí lo más interesante del Atitlán no es el estanque en sí, sino las gentes que viven a su alrededor. Mayas puros de las etnias tz’utujil, quiché y kaqchiquel para los que el lago es un lugar sagrado, el ombligo de la tierra que conecta con el inframundo.

Como no hay mejor guía de una tierra que sus propios habitantes, contacté con los responsables de Viva Atitlán, el primer touroperador guatemalteco compuesto íntegramente por indígenas. Un total de 11 asociaciones o empresas de pueblos del lago que se han unido para explotar el recurso turístico, pero sobre todo para dar a conocer su cultura, su lengua y sus tradiciones en un país donde el racismo y el desprecio hacia los indígenas ha sido la ley durante décadas.

Estuve ayer todo el día de pueblo en pueblo, de asociación en asociación, conociendo grupos de mujeres fascinantes que se han unido para, por ejemplo, construir una depuradora de agua potable con la que dar agua buena y barata a todo el pueblo. Otras, las de la asociación Ixoq Ajkeen, de San Juan la Laguna, organizan para los turistas demostraciones de cómo se tintan las telas para tejer y les enseñan las mil y una manera en que se cocina el maíz (con un humilde puñado de maíz estas mujeres hacen tortillas, chuchitos, tamales, tamales de chipilín, tayullos, atol matz’, atol blanco, pinol, atol de tres cocimientos para recién paridas o pulike de huevo, entre otras delicias).

Conocí a Elena, la guía que enseña el pequeño museo etnográfico de San Pedro la Laguna, quien me contaba el racismo y la marginación que siempre han sufrido los indígenas; ella misma en 1998 para ir a estudiar al instituto en la ciudad de Guatemala tenía que cambiar sus ropas mayas por ropa occidental para no ser rechazada por las compañeras. Lo mismo, si querías conseguir un trabajo

Conocí a doña Berta, sanadora de huesos y líder de otra asociación de mujeres, que nació con ese don pero a la comadrona se le olvidó decírselo a su madre de modo que no fue hasta bien mayor, cuando un anciano le reconocío su poder para sanar con las manos, que no empezó a curar dolencias de hueso de forma casi milagrosa.

Conocí otra doña Elena, sacerdotisa (las habilidades de cada uno las descubre la comadrona nada más nacer), que al atardecer me llevó a hacer el ritual de la fertilización de las matas de café, proceso que ha de hacerse siempre antes de la siembra para darle gracias a la naturaleza y pedirle a la mata que de generosos frutos. Disfruté de un pequeño concierto del grupo Tzots Ij, compuesto por jóvenes mayas que de forma autodidacta han recuperado instrumentos y melodías de las que ya solos se acordaban sus abuelos Y aprendí un poco del fascinante mundo maya y de sus cosmogonía.

Aprendí que cada persona se reencarna 20 veces y en cada vida los dioses le dan un cometido diferente que cumplir. Que son cuatro los creadores del mundo, el abuelo Sol, el abuelo Luna, el abuelo Reencarnación y el abuelo Xocomil, que representa el espíritu del viento. Que los mayas eran unos maniáticos del tiempo y lograron conocimientos astronómicos inconcebibles para la época. Que hay millones de indígenas en América que tratan de salir adelante aún con su cultura y sus creencias originales, pese al desprecio de los ladinos y de las clases dirigentes. Que se puede vivir aún en armonía con la naturaleza, sin destruirla. Que su lucha es honesta y justa. Que llevan siglos de desprecio y olvido.

Ah… y aprendí también que la tontuna esa del fin del mundo del calendario maya era eso, una estupidez que inventó alguien y que los medios de comunicación cacareamos y repetimos hasta la saciedad. Los mayas tenían razón. Algo se acababa el 21 de diciembre de 2012. Pero no era el mundo. Era un ciclo.

El calendario maya se divide en baktun, periodos de 394 años. Lo que ocurría el 21/12/2012 era el fin…. del oxlajuj baktun, el 13º baktun, que cerraba un gran ciclo de 5.125 años desde la creación del mundo. ¡Y nada más!

Solo pido que veamos las campanas de Nochevieja del próximo cambio de baktun. ¡No es mucho pedir!

Lago Atitlán 2

 

 

Hay 30 Comentarios

Muy buena Paco, yo estuve hace unas semanas en el Lago Atitlán y fue increíble, también subimos el volcán San Pedro una maravilla e impresionantes vistas desde Lago y como no, comimos en el maravillo Jaku! En San Pedro!

Hola......cuéntanos de volcanes que siempre han sida una de mis pasiones conozco muchos en estas Islas y he visto el Etna camino de Nápoles ,pero en erupción solo es documentales,
Que viaje apasionante,disfrútalo y nosotros contigo saludos desde Fuerteventura Nieves

Me quedo con las ganas de ver más fotos del lago.... así que huyo a buscarlas en Google. Gracias Paco.
http://pasosypedales.blogspot.com.es/

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El origen de toda ka habkaduría sobre el fin del mundo es debido a que esos "cambios de eras" ellos los calculaban en función de acontecimientos del universo. Ellos estaban obsesionados con este y su observación. Pégate un bañito en el lago a nuestra salud Paco. Si lo hiciste en la Antártida esto está chupao.

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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