Paco Nadal >> El Viajero

02 feb 2015

De tapas por Cartagena de Indias con García Márquez

Por: Paco Nadal

Cartagena de Indias, Colombia

Los libros de Gabriel García Márquez siempre me estimularon el apetito. Y la curiosidad. ¿Cómo no sentir deseos con párrafos como éste?: “Bajo los almendros polvorientos (...) se ponían ventas de masato, bollos, morcillas, chicharrones, empanadas, butifarras, caribañolas, pandeyuca, almojábanas, buñuelos, arepuelas, hojaldres, longanizas, mondongos, cocadas, guarapo, entre todo género de menudencias…” Deseos de estar bajo ese almendro, deseos de probar esos alimentos exóticos, de tocar y palpar esos manjares que a este lado del Atlántico se nos barruntaban extraños y mágicos.

Y resulta que no soy el único. A María Gutiérrez de Piñeres, una colombiana enamorada de la obra de Gabo, también le parecía que los menús y las recetas de los libros de Gabo eran no solo un elemento literario, sino también un gran recurso turístico. Por eso montó Foodies, una empresa de rutas turísticas con la que ofrece "El menú gastronómico de García Márquez", un paseo peatonal guiado por Cartagena de Indias (Colombia) siguiendo las referencias gastronómicas que aparecen en los libros de Gabo.


Librerías Los Mártirez, Cartagena, Colombia
Hice la ruta el otro día y me encontré con una manera diferente y enriquecedora de redescubrir una ciudad que hasta entonces yo creía conocer bien. Conocía Cartagena, es verdad, pero "salir de tapas" con Gabo me enseñó a descubrir también a los personajes de esta ciudad, que son los personajes de sus libros.

La ruta empieza -no podía ser de otra manera- en la Torre del Reloj de la plaza de los Coches, donde está la librería más antigua de Colombia, leyendo en voz alta la descripción que hace Gabo en “Vivir para contarla” de cuando llegó por primera vez a Cartagena:

“Habíamos llegado a la gran puerta del Reloj. Durante cien años hubo allí un puente levadizo que comunicaba la ciudad antigua con el arrabal de Getsemaní (…) me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer”.

Portal de los Dulces Cartagena

La segunda parada tiene como escenario el Portal de los Dulces, al otro lado de la plaza, donde Mercedes, una mulata risueña y de formas generosas, ofrece las mismas conservitas de leche, caballitos de papaya y panderitos de yuca que compraba Fermina Adaza en estos soportales, bajo los que se desenamoró para siempre de Florentino Ariza en “El amor en los tiempos del cólera”.

De allí a la plaza de San Pedro -muy cerca de donde estuvo la redacción del Universal en la que Gabo escribió sus primeras crónicas periodísticas- para que Ángela, un negra palenquera, una de esas "negras felices de los trapos de colores” dé a probar a los paseantes piña, frutas tropicales y otros regalos que África hizo a la cocina del Caribe.

La palenquera de la plaza San Pedro Cartagena

Y así, hasta un total de 10 paradas en las que esta ruta por el menú literario garciamarquiano va descubriendo a sus usuarios esa otra Cartagena, la de las gentes que venden comida en esquinas anónimas, materiales tangibles con los que Gabo armaba sus andamiajes literarios y que siguen siendo tan reales y tan mágicos como cuando él vivía en esta vieja y colonial Cartagena.

Personajes como Junior, que vende en una esquina de la plaza de Bolívar la misma limonada que se hacía preparar cada tarde Juvenal Urbino. O como Piedad, que lleva 31 años sirviendo en un esquinazo de la calle Román bollos de coco, de mazorca o limpios, como los del convite de cumpleaños de “Los funerales de la mama Grande”, con cuyos beneficios ha sacado adelante a cuatro hijos y 18 nietos.

O los patacones cartageneros con queso costeño que comían los capitanes de río de la Compañía Fluvial del Caribe y que aún hoy guisan con la misma receta y amor en la pastelería Sierva María, en la calle Carretas. O las caribañolas que la señora Dora lleva ofreciendo desde hace 50 años en su quiosquito ambulante envuelto en una nube de fritangas de la plaza de San Diego. Igualitos que los que le prepararon a Santiago Bazán en “Crónica de una muerte anunciada” y que él nunca llegó a probar.

Piedad, vendeora de bollos, Cartagena

La ruta acaba con una cena en el restaurante del hotel Casa Quero con tres platos que aparecen en otros tantos títulos de Gabo: la boronía que sirvió Fernanda Barriga a Simón Bolívar en “El general en su laberinto”; el arroz con camarones que prepara Lázara en “Buen viaje, señor presidente” y de postre, los piononos que Fernanda Ariza solía pedir en el Portal de los Dulces.

Puro realismo mágico y gastronómico. El auténtico patrimonio inmaterial de esta bella ciudad colonial, que sigue friendo caribañolas y refrescando limonada igual que hace 60 años, cuando un joven mamador de gallo al que llamaban Gabito soñaba con ser escritor mientras buscaba noticias por sus calles desgastadas.

Ruta gastronómica García Marquez, Cartagena de Indias, Colombia

Datos prácticos

La ruta "El menú literario de García Márquez" se organiza bajo demanda en Cartagena de Indias (Colombia) y cuesta 125 dólares. Empieza a las 16:00 y dura cuatro horas. Incluye todas las comidas y bebidas de cada una de las paradas.

Información y reservas en www.foodies.com.co

Hay 4 Comentarios

A mi Cartagena me enamoró, con sus arepas y sus tinticos

Mis rincones favorito de la ciudad son: el espacio de los mecanógrafo en el mercado, muy "El amor en tiempo del cólera", y un callejón lleno de grafitis que está en el barrio de Getsemaní. Dejo el link por si queréis echar un vistazo http://bit.ly/1Enzc1j

¡Me encantan la caribañolas!. Las desayunaba todos, o casi todos, los días en Panamá.
Porque aprecio poco la comida (tú fíjate que critico la pamplina de 'MadridFusión') no puedo ser más emotivo, pero tu 'post' me gusta, es original y bien traído, compañero.

Carimañolas Paco, no caribañolas

Tiene que ser un recorrido precioso y lleno de encanto por la gente, los lugares típicos, la comida, los vestidos etc... es una idea muy bonita y me gusta que parece que la mayor parte de la comida está elaborada con frutas y otros alimentos vegetales, supongo que tiene que estar buenísiiiiiima!!!!!.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog de viajes para gente viajera en el que tienen cabida todos aquellos destinos, todos aquellos comentarios, todas aquellas valoraciones que no encontrarás en otros medios.

Un espacio abierto a la participación con información diaria y actualizada sobre países y ciudades, alojamientos, transportes, gastronomía, rutas, ideas para ahorrar dinero o para gastárselo en lo mejor en lo que uno puede invertir su tiempo: en viajar. Todo contrastado y analizado en primera persona.

paconadalsl@gmail.com

Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

Último libro

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

Un relato trepidante por unos de los destinos menos turísticos y más inseguros del mundo. Un viaje en solitario lleno de emoción y melancolía a lo largo de una región azotada por constantes guerras y conflictos étnicos. Un viaje plagado de sentimientos que consigue conectar al lector con los sufrimientos y las esperanzas de África.

Los blogs de el viajero

El Viajero

  • Guía de viajes

    Guía de viajes

    Ideas, destinos, consejos y la mejor información útil para un viaje perfecto.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal