Paco Nadal >> El Viajero

21 dic 2015

20 cosas que nunca haría en Madrid

Por: Paco Nadal

CIBELES

Madrid es una ciudad a la que le sienta bien la Navidad. No hay más que ver las riadas de gente que estos días saturan Sol, Callao, Preciados y el resto de calles emblemáticas del centro para saber que estamos en plena temporada alta del turismo en la capital de España. Hemos preguntado a los usuarios extranjeros del foro de TripAdvisor qué opinaban de Madrid y qué no harían nunca en la ciudad. Aquí van sus recomendaciones, por si te decides a visitarla durante estas navidades:   

RETIRO

1. NO te pierdas la calle Cava Baja. Es un buen lugar para saltar de bar en bar y degustar diferentes tapas con sus bebidas. La mayoría de los bares son pequeños y están llenos de lugareños y visitantes de la ciudad.

2. NO dediques menos de un par de horas al parque del Retiro. Hay un montón de cosas que ver, incluso un lago artificial donde se puede alquilar un pequeño bote. También puedes visitar el Palacio de Cristal, que es mágico.

3. Cuando vayas a tomar algo en el Mercado de San Miguel, NO te quedes sólo en el mercado; date una vuelta por las calles que lo rodean. Tómate tu tiempo para perderte por sus rincones y pasear.

4. NO entres en el metro con equipaje pesado que no se pueda manejar con facilidad. Los vagones son estrechos, en hora punta molestarás a la gente y en muchas estaciones encontrarás dificultad para subir y bajar escalones si no funcionan las escaleras mecánicas.

5. NO te molestes en alquilar un coche para ver el centro de la ciudad. Usa el transporte público, que es limpio y eficiente.

TEMPLO DEBOD

6. NO cojas un taxi desde el aeropuerto si vas con presupuesto ajustado. Hay un Aerobus desde el aeropuerto de Barajas o también puedes tomar el metro hasta el centro de la ciudad por sólo 5 euros. Lleva un poco más de tiempo, pero te ahorrarás otros 25 euros.

7. NO te olvides de reservar con antelación si quieres ir a algún restaurante en particular en estas fechas. Madrid se pone muy concurrido en diciembre durante el período previo a la Navidad, sobre todo los fines de semana.

8. NO comas paella en los lugares frecuentados por turistas. Recuerda también que la paella no es originaria de Madrid.

9. La tarjeta Madrid Pass es muy útil, pero sólo si crees que vas a tener tiempo de ver los tres grandes museos, el Palacio Real y utilizar el autobús turístico. NO te gastes dinero innecesariamente en abonos turísticos si no tienes bien planeada cada visita. Madrid es una ciudad que ofrece mucha oferta cultural y en un viaje corto no es posible visitarlo todo. Puede valer la pena comprar las entradas individualmente para lo que quieras y tengas tiempo.

PALACIO REAL

10. NO compres billetes individuales en el metro cada vez que te montas, sobre todo si calculas que lo vas a usar de manera frecuente. Hay un ticket de 10 viajes que vale un poquito más de 12€ con el que te ahorrarás dinero. Además, no perderás tiempo sacando cada billete cuando te vuelvas a montar.

11. NO cojas ninguna de las ramitas de romero que te ofrezcan por la calle, van a esperar que les pagues, incluso aunque quieras devolverlo.

12. NO te limites a pedir sangría. En Madrid podrás encontrar una oferta ilimitada de cervezas y vinos de todo tipo.

13. NO tengas miedo de usar zapatillas o ropa cómoda. Madrid es una ciudad para caminar, incluso los locales van prácticamente a todas partes a pie por el centro.

14. NO esperes que todo el mundo hable Inglés.

RASTRO

15. Procura NO ir a las zonas de compra más concurridas (calle Fuencarral, Gran Vía) los sábados por la tarde. Puedes encontrarte con muchísima gente y largas colas. En la medida de lo posible, acude en días de semana y a media mañana. 

16.  Si tienes suficiente tiempo, NO te olvides de hacer excursiones de un día a Toledo, Segovia y El Escorial.

Y estás.... añadidas por otros turistas extranjeros consultas por este blog:

17. NO olvides visitar otras zonas y lugares que suelen quedarse fuera de los circuitos turísticos clásicos. Por ejemplo, puedes ir al jardín del Capricho de Osuna. Está un poco más retirado del centro, pero es un encanto. Merece la pena.

18. Cuando busques alojamiento NO te centres únicamente en los distritos del centro (Gran Vía, Sol, Huertas) Aunque estarás al lado de los lugares más señalados, el centro de Madrid es muy ruidoso. Contempla la posibilidad de buscar alojamiento en otros barrios menos concurridos. 

19. NO te sientes en el primer restaurante que encuentres por el centro. Busca y compara, puedes encontrar sitios típicos con buen precio si te tomas a molestia de indagar un poco antes de decidir.

20. NO planees nada para el domingo por la mañana. Lo mejor que puedes hacer es ir al rastro y perderte un buen rato por sus puestos. Después, puedes ir a tomarte una cerveza a la zona del teatro de la Latina; hay mucho ambiente por esa zona los domingos por la mañana. 

PUERTA ALCALÁ


Puedes leer el foro completo de TripAvisor sobre "What not to do in Madrid", en este link 

Consulta otras ciudades de la serie "Cosas que nunca haría en..." aquí

Hay 21 Comentarios

Buen articulo, aunque está claro que faltan otras 20 por lo menos... Enhorabuena.

Si mientras realizas lo que indica el artículo, quereis ver hoteles románticos en Madrid y cientos de ideas románticas, os aconsejo visitar: http://www.unanocheinolvidable.com

Para los amantes del flamenco en madrid hay muy buenos tablaos como el casa patas, el corral de la morreria, y otros cuantos más.

Respecto al alojamiento el artículo tiene mucha razón, se por mi propia experiencia que hay hoteles y hostales a 15 minutos del centro caminando, que están muy bien y que no son tan caros como los situados en pleno centro.

Aunque soy de Granada, por motivos laborales paso gran parte del mes en Madrid, sobre todo recuerdo que el principio me chocó bastante lo de la tapa en los bares, así que es algo que recomiendo no pedir ya que te la ponen ya ellos.

Quizas un poco exagerado pero no me parece mal el post, es lo que tienen las grandes ciudades.

http://happywanderlust.com



Un mal olor repugnante de artista.

Uno de éstos días he leído en El Pais un bonito artículo titulado "La misma mierda, pero exquisita", y me ha traído buenos recuerdos, de cuando éramos ingenuos, idealistas, y jóvenes, con talento y sin dinero.
En Roma, en la pasticceria Rosati de Piazza del Popolo, a los extravagantes pintores renovadores, los llamaban, " Giovani, belli e maledetti" y todo se quemaba muy rápido.
Muchos se murieron, a causa de una vida desordenada y bohemia, vivida a toda prisa, entre un extremismo ideológico, y substancias tóxicas. Gioventú brucciata. Una pasión desbordada, sin límites, en una deriva existencial. Otros hemos sido unos sobrevivientes, por suerte, por casualidad, o por el destino.
El autor del artículo, que escribió hace unos meses otra obra literaria titulada “ Porno y baratijas del arte moderno” hace lo que sabe hacer, o sea periodismo. Cuenta cosas que sucedieron, aunque él no las haya visto nunca.
Basquiat se quemó joven,por sus adicciones extremas, a Warhol lo quemaron, otros, y quedó sólo el dinero y la leyenda, y cientos de cuadros, en los museos, o en las manos de coleccionistas.
Recuerdo cuando Andy llegó a Roma, llevaba colgadas una Polaroid y una grabadora, y vino un día a visitar a Mario Schifano, en su casa de frente al Tévere. Le encantaba todo lo antiguo, y decadente. Dijo que le gustaría vivir en una casa como aquella. La vivienda estaba llena de antigüedades romanas, que fascinaban a Andy. Las llevaban allí marchantes de arte que intentaban conseguir a cambio algunas pinturas de Mario.
Warhol estaba filmando una de sus películas, con un contrato, con un guión y un argumento, en una lujosa villa al final de Appia Antica, acompañado de un grupo de insensatos exhibicionistas, excéntricos, improvisados, y un realizador de cine americano serio y profesional. Hasta entonces las películas que había hecho en Nueva York, no tenían guión, ni director, ni movimiento, algo insólito en el cine.
Lo había llamado el productor Charles Bridge, que era el pseudónimo de Carlo Ponti, para que realizara algo innovador, con mucha fantasía y poco presupuesto. Andy inventó historias de vampiros, y vampiras, con algunas escenas bastante eròticas, aunque al final parece que algunas no salieron, porque “L`Osservatore Romano “ imponía mucha censura. No querían que se viera en público lo que algunos hacían ocultamente.
Ellos querían sangre, y ellas, esperma. Usaban pintura roja para unos y yogourt natural para otras.
Se levantaban muy tarde, con el maquillaje de la noche anterior, filmaban algunas escenas improvisadas, que no salían en el guion, inventaban de un momento a otro, escenas grotescas, y trabajaban o se divertían hasta muy tarde, porque los vampiros viven de noche.
Habían llegado unos escenógrafos de Cinecittá, y pintaron en el sótano un cielo tenebroso con luna llena, y en el salón unas montañas de Transilvania, con el castillo de Drácula.
Allí estábamos nosotros, sentados en un porche distante, mirando aquella creación en directo, entre discusiones y sándwiches. Andy estaba en la terraza, fotografiando todo.
Llamaron a Helmut Berger , y el actor austriaco les prometió que vendría, pero no llegó nunca. Era muy miedoso.
Un día que llegó el productor, con su secretario, un joven francés elegante, se hizo una proyección improvisada, y después de ver aquel circo, lleno de imágenes delirantes, dentro y fuera del film, le propuso a Andy que en vez de hacer una película, hiciera dos, de argumento muy parecido, con tantas imágenes absurdas acumuladas sin orden. Ellos se encargarían de montarlas.
Todo era muy divertido, Mario aparecía de vez en cuando para aprender algo de técnica, para sus futuros experimentos, de cine undergraund, después de filmar “Umano non Umano”,y al final se hicieron dos películas muy interesantes. Una se titulò “Frankestein”,creo, y la otra “Dràcula”, aunque los romanos la llamaron “dare in culo”
Aquella fue la única vez que Andy Warhol no ganó ni un céntimo con su talento, y sus ideas. En Norteamérica es impensable trabajar sin cobrar, pero en Roma sucede a menudo, con “il bidone”.
Las películas fueron un éxito, aunque Carmelo Bene dijo que eran una basura repugnante, pero el productor, que se reservó los derechos de la distribución, al final no les pagó ni una lira, a nadie del grupo, ni al director, ni a las actrices, ni a los vampiros, ni a Warhol.
Desde Nueva York, Andy llamó varias veces a Roma, y después envió a Malanga para intentar cobrar su parte, pero fue inútil, recibió sólo invitaciones, saludos, y promesas, pero se volvió a Nueva York sin un sólo dólar. En cambio, Carlo Ponti le dijo a Andy que le enviara un retrato de Sofía Loren, gratis.

Años después, en 1980, fui a Nueva York, y una tarde, pasamos a visitar a Andy , en su estudio, la Factory, con una chica muy alta, rubia, sueca, que estaba en el mismo hotel, el Chelsea, de la calle 23.La chica me avisó de que a veces le gustaba hacer sus fotos Polaroid de traseros de los visitantes, y no tenía que extrañarme, era sólo una tontería, que él coleccionaba. traseros de chicas y chicos. Me recibió como a todo el mundo, era siempre muy afectuoso, agradable, con una vocecita muy fina. Decía siempre oh! darling, Me mostrò la foto de un trasero, que según él, era de un torero.
Estaba todo el rato sentado en un sofá plateado, mientras Gerard Malanga imprimía los cuadros, en color negro sobre telas con fondos pintados en colores acrílicos. Por el suelo había una prueba en papel, estampada en serigrafía, con una hoz y un martillo rojos. Me dijo: "¿Tù no vas por Italia?, llévatelo, allí los usan mucho". Me senté sobre un cubo de madera, impreso con la marca del detergente Brillo. Estaba por allí una joven galerista de Milano, Gloria, que le encargaba algunos cuadros de pequeño formato. No costaban mucho, entonces, de 20 a 30 mil. Las grandes flores, valían 50.Los retratos de 70x70, los vendía a 25.000.

A veces, se levantaba, se iba a un rincón y hacía un pipì sobre una lámina metálica puesta en el suelo. A todos les parecía normal. El cuarto de baño lo usaban como cámara oscura, para revelar las fotos, y ampliar las películas que grababan en las pantallas serigràficas, con una lámpara de Wood, sobre la pantalla de seda cubierta por una capa fina emulsionada. Había varias, apoyadas al muro. Bastaba poner el color, e imprimir sobre una tela, a mano.Eran 10 minutos. Se podían hacer varios cuadros, en colores diferentes.
Unos años después, lo he visto de nuevo, en una exposición, de la galería Iolas, creo, en Milano, de cuadros con culos y cojones. Eran los dos únicos temas de la muestra. Y tres años más tarde, presentó otra colección con retratos de Leonardo, frente a Santa María delle Grazie. Un mes antes había enviado a su asistente para hacer fotos del mural de Leonardo, “ La última cena”, y después , en Nueva York, imprimió algunos cuadros de la imagen, en diversos colores.
Nos prometió que nos firmaría algunos ejemplares, del afiche, pero de un momento a otro, Andy desapareció, y lo encontramos en la oficina contigua, echado en un sofà, durmiendo, agotado.

Viendo ahora aquellas fotos en blanco y negro, algunas tomadas durante una sesiòn de proyecciòn de alguna pelìcula experimental, recordando las noches en el estudio de Mario, se siente una nostalgia enorme. Allí estaba, sentada en el suelo, María Schneider, la chica del “último tango”, con la melena muy rizada, falda corta, braguitas rosas, botas altas, y la cara ausente, estaban las jóvenes actrices, Sydne Rome, Eleonora Giorgi, Agostina Belli, un activista de Prima Línea, o de Lotta Continua, buscado por la policía, la cantante Patty Pravo, el famoso guitarrista inglés, Keith Richards, que después se casaría con la novia de Mario, Anita Pallenberg, una chica delgada con un flequillo negro, que estaba siempre sentada sobre las rodillas de Mario. Parece que Anita fué despuès a Londres con Mario, y se quedó.
El poeta Sandro Penna, Tano Festa, Alberto Moravia, Marco Ferrerri, los bohemios viajeros, cosmopolitas, envueltos en un humo de olor inconfundible, de hierba, pero que se mezclaba con el olor a pintura de esmalte industrial, que usaba el asistente de Mario, para pintar los fondos de los cuadros.
Sandro Penna , el poeta neovanguardista, decía que acababa de llegar de Barcelona, con Pasolini, donde visitaba a los poetas novísimos, y traía libros en catalán.
En Roma se quedó, una larga temporada, con Mario, Marianne Faithfull, la novia de Mike Jagger ahora convertida en el nuevo amor de Schifano, el pintor más pop de Italia. Decían que les gustaban el sexo, las drogas, y el rock and roll, y en esta ocasión, esta chica tan agradable, y complaciente, eligió los dos primeros, y dejó que el rock se volviera a Londres, solo. Mike Jagger actuó para una de las películas underground de Mario, vestido con un traje rosa, bailando en un escenario improvisado.

Parecía que el futuro sería maravilloso, y nosotros podíamos cambiar el mundo. Todo era posible. La belleza, el amor y el placer eran gratis y fugaces, el arte y el dinero circulaban en abundancia, era facilísimo obtenerlos.
En aquella ciudad tan divertida, y exhibicionista, sin embargo, había tres enigmas que han vivido siempre ocultándose: Alberto Burri, Cy Twomly, y Balthus.

Burri era el más esquivo, desde los tiempos de via Aurora, muy cerca de Villa Borghese, donde conoció a su mujer, Minsa, Craig, el àngel celestial, una bailarina americana,que se hospedaba en un hostal del piso superior, justo detrás de de via Veneto. Minsa me contò que desde su balcón, veía a Burri salir al patio, y poner a secar al sol sus cuadros de “catrame”.Tenía curiosidad, y un día, Burri la invitó a visitar su estudio. Era el año 1956.Ya no se separaron nunca más. Minsa ha estado enamorada de “Buri”como lo llamaba, hasta el final de su vida.
De noche dormía allí por el suelo el poeta Emilio Villa, su amigo, pobre y genial. Después, Burri estuvo en el estudio de Passeggiata di Ripettta, cerca del Tevere, y màs tarde había huido finalmente hasta Grottarossa, un lugar inalcanzable, saliendo por la Cassia.De invierno se iba a Los Angeles, vivía en una bellísima casa en la colina, y en primavera, solía estar a veces en una antigua casa solitaria de piedra de dos pisos, en medio de los bosques, entre los pinos y los castaños, sobre las montes de Città di Castello. No había un camino de acceso para llegar hasta allí, solo un estrecho sendero.Era un lugar totalmente aislado.
De cuando en cuando, llegaba a Città di Castello algùn coleccionista , que querìa comprar uno de sus famosos “Sacco”, pero Burri les hacìa responder que no tenìa ninguno, porque habìa dejado de hacerlos en los años 50.Sin embargo, en su casa paterna, de vìa Plinio il Gionvane,en la planta baja, guardaba un gran nùmero de ellos, ocultos, casi nadie lo sabía, Era el museo secreto de Burri.
En los últimos años de su vida, Burri, golpeado por un enfisema pulmonar,a causa del humo de los plásticos que quemaba, se escondió en Beauliu sur Mer, en una bonita casa frente al mar, llamada Marou te Poari, un nombre Polinesiano, en la altura,a unos 5 kilómetros del pueblo, cerca de la carretera que subía hacia Eze Village, donde poseía otro estudio, con un jardín y un enorme pino. Alli había una especie de microclima suave.Se veía abajo el puerto, y al fondo, toda la bahía, azul de mar y cielo.
Allí ha creado la última serie de su vida, el “Oro e Nero” con color opaco, contrastando con el color brillante de vinavil, y con los relieves de grietas.
En 1995, Alberto, maltratado y crucificado por las enfermeras del hospital de Niza, murió, una noche,solo. Minsa había ido a descansar a casa, creía que estaba bien. Burri, después de medianoche, estaba un poco agitado, casi no respiraba, llamó a las enfermeras, no hablaba francés, y éllas lo ataron cruelmente a los barrotes de la cama, sentado, para que estuviera quieto. Así murió, de noche, solo, sufriendo, agonizando. Así lo encontró Minsa al día siguiente, atado por los brazos y la cabeza, con cinturones de cuero a los barrotes de hierro de la cama, como si fuera un violento peligroso.
Así murió el mejor artista abstracto del siglo XX, y un hombre de buen corazón, tratado sin piedad.
Al dia siguiente, todos los canales de televisión anunciaban su muerte y la enfermera, estuvo visitando a Minsa casi a diario, arrepentida.
Con Minsa pase en Beaulieu algunos dìas de serenidad y afecto.. Sólo 3 o 4 personas tenían acceso a la casa. Hasta allí le llevé unos cactus de Sant Cugat, que ella había visto en mi casa , le gustaban mucho, y los plantamos al lado de las gradas de la entrada, en su jardín. También tenía un árbol de limones y una buganvilla de color lila, que cubrìa todo el muro superior. En primavera, florecìan colores rosas y se expandía un perfume que corrìa con la brisa marina.
Todo el dia lo pasaba escribiendo la biografia de Burri, y vivìa como si el artista estuviera allì con ella.No hacìa nada que èl no hubiera aprobado.

Nadie conocía los números de teléfono, secretos, ni su dirección, y muy pocos tenían acceso a estos artistas.
No querían dejar muchas obras, ni acumular dinero, la mayor parte las guardaban para su fundación.

Balthus vivía en Villa Medici, y alguna rara vez, a las siete de la tarde, se reunía con algunos amigos selectos, entre ellos Federico Fellini. Nunca mostraba sus cuadros a casi nadie, y decía siempre que no estaban terminados. Trabajaba minuciosamente , con un estilo muy realista, y tomaba cientos de fotos Polaroid para recordar los detalles. Tardaba años en pintar las figuras de sus jóvenes modelos, con mucha exactitud.
Años después, se escondió en un castillo en Umbria, y después se retiró a una enorme mansión en un pequeño pueblo suizo, con su mujer japonesa, en un lugar apartado y desconocido.

Cy Twomly estaba en vìa Monserrato, cerca de Pizza Navona, en casa de los Franchetti, de antigua nobleza romana. Era prácticamente imposible visitarlo, si no eras conocido. Su teléfono no respondía a nadie. Sólo dos o tres veces tuve esta oportunidad. Su secretario me dijo que pasara al dia siguiente, por la mañana. Era un hombre alto, aristocrático, y tranquilo, muy educado, que vivía en la privacidad del arte, con lentitud, en silencio, acompañado de su secretario y su mujer. En el muro, tenía un enorme cuadro blanco, con pinceladas de color blanco marfil sucio, y líneas de lápiz ,de crayón pastel ocre, unas tachaduras en lápiz rojo, y garabatos de tiza grises, muy tenue.
Me mostró su estudio, enorme, con algunas obras de su amigo Bob Rauschenberg, y una pequeña escultura de Miró.
En los últimos años, Twomly se retiró a Gaeta, un pequeño pueblo junto al mar. Allí murió, hace algunos años, acompañado de su socio y amigo.
Sin embargo, casi nadie sabe que Twomly ha tenido por muchos años un almacén lleno de cuadros, justo al lado del enorme estudio loft de Schifano, al final de Vía delle Mantellate, en el Trastèvere, de frente a la cárcel, donde Mario pasó una temporada por culpa de una amiga que le traía un poco de su afición preferida, volviendo de Sudamèrica, apenas unos gramos, y se lo contó todo a los guardias de aduanas del aeropuerto de Fiumicino.
Allì, en aquel almacén, había cuadros que los museos estaban dispuestos a pagar a precios escandalosos. Pero Twomly apenas permitía que se vendieran unos 5 o 6 cuadros al año.
Llegaban a veces desde Zurich, para llevarlos al Museo de Arte Moderno, o a casa de algùn coleccionista.
Ni siquiera Mario lo sabía, hasta que se lo contó el noctámbulo artista conceptual Gino De Domenicis, famoso por presentar en la Biennale di Venezia a un hombre mongólico handicapado, en persona, en estado puro, al natural, que había encontrado de noche por la calle, como una obra de arte única. Años antes tuvo su estudio allí. Era un artista muy extravagante, que vivía de noche , y de día dormía. Había visto que de noche, allí traían o llevaban algunos cuadros, envueltos en plásticos de burbujas.

En cambio, no era difícil sentarse a charlar con Giorgio De Chirico, en el Antico Caffé Greco, siempre con corbata, los cabellos blancos bien peinados, serio, muy educado, y pasar a visitarlo, allí cerca, en Piazza di Spagna n° 31, de frente a la fontana del Bernini “La Barcaccia” a su casa y estudio, situado en el quinto piso. En el estudio donde pintaba, había una ventana desde la que se veía una enorme palmera, del patio posterior, al lado de las escaleras, la famosa “Scalinata “de Trinitá dei Monti, y podías pasar, si tenías suerte y conseguías burlar la vigilancia de Isabelle Far, la terrible agregada militar del artista. No se lo que hubiera ocurrido si los numerosos turistas americanos y japoneses que paseaban por allì, hubieran sabido que a pocos metros se encontraba el Maestro Pictor Optimus, creador de la legendaria Pittura Metafìsica.
Su estudio estaba siempre muy ordenado, tenía una gran alfombra persa y un escritorio, y una tela sobre el caballete, con dos caballos. Pintaba con pequeños pinceles muy finos redondos de pelo de marta, con colores al óleo y una especie de resina transparente, que mezclaba con el color.
No había que hablarle del arte moderno, ni nombrarle a ningún artista abstracto, porque se exaltaba mucho. Tampoco tenía buena opinión de ningún pintor moderno español, aparte de uno, que conoció de joven en Montparnasse. ”Parla piano, Giorgio”, le ordenaba su mujer. Ella escribía artículos que firmaba con el nombre de Giogio De Chirico, y se publicaban en “Paese Sera”, que provocaban escándalo y polémica. No sospechaban que no los había escrito él, cuando se lo comentaban en el café Greco. Apenas los había leído.
Mientras en las calles se organizaba la revolución y surgían las últimas vanguardias, que destruían la pintura tradicional, él se había vuelto más clásico, quería pintar como Tiziano, y ya no recordaba casi nada de la pintura Metafísica, que había creado, ni de las escenas surrealistas pintadas por su hermano, Alberto Savinio, cuando estaban en Parìs.

Schifano era muy accesible y sociable, y siempre estaba dispuesto a venderle 20 o 30 cuadros a un amigo, que hacía en 15 días, si le dabas un anticipo de cinque milioni,
Mario tenía en el estudio, subiendo arriba por la escalera de caracol que llevaba al altillo, su refugio personal, un maletín negro lleno de cheques bancarios,y billetes de centomila, debajo de la mesa, porque estaba perseguido por el fisco, y también una bolsa llena de polvo blanco, que tampoco olía a nada, aunque se lo pusieran en la nariz.
Pecunia non olet. Allí, a veces, se veía también a una chica, debajo de la misma mesa, sin permiso de Mario, que estaba distraído mirando los varios canales en los televisores y los fotografiaba con su Polaroid. Esta chica hacía cosas allí debajo, que no se pueden contar a todo el mundo. Llegaban muchas, sin avisar, porque èl tenía la manía de regalarles a varias un poco de marihuana, y prestarles su tarjeta de crédito, si tenía un buen día. Ellas, a cambio, ofrecían a veces, unos cuantos besos nocturnos, clandestinos, y fugaces. Para conocer algunas chicas guapas, el estudio de Mario era un lugar ideal. Estaban dispuestas a casi todo, la misma noche.
Dos horas más tarde, ya estaban en la discoteca Easy Going o el Art Caffè, o el Piper Club,o en el Notorius, donde iban los actores, las modelos, los políticos, las actrices, las secretarias, las princesas, pero nunca vi a un pintor, ni a un escritor, o un poeta, bailando o bebiendo. Sòlo una vez me encontré con el pintor Piero Dorazio en la puerta.Un día llegaron los actores y actrices de la película de Warhol, con sus vestidos y maquillajes de vampiros, y se organizó un show notable.

Resulta extraño leer a un periodista que escribe con desprecio de las obras de arte, y de los artistas, que no ha visto, ni conocido, ni comprendido. Es lógico que él no pueda entenderlos, porque para ello es necesario nacer con un don natural, una cualidad que ellos no poseen, la percepción estética visual, un instinto sensitivo, que no es razonable, ni lógico, una especie de sensación, de suaves cosquillas que se sienten en la frente, entre los dos ojos.

La diferencia entre un periodista y un artista, es que el artista posee un cerebro creador, que trabaja investigando enormes territorios desconocidos, inexplorados, y hace descubrimientos estéticos, inéditos, insólitos, islas, archipiélagos, paisajes submarinos inexistentes, cielos nocturnos imaginarios, de vivos colores imposibles, mientras que un periodista, trabaja en un territorio conocido, en la descripción narrativa de las cosas que suceden, es decir, que reproduce, o representa la realidad, lo que ya existe, no crea nada, sólo recrea.
Es lógico que un artista sea casi siempre incomprendido, hasta que su trabajo es asimilado.
Una obra de arte existe sólo a partir de que un artista la ha creado, y al principio, antes de ser vista repetidamente, con el tiempo, y asimilada, puede escandalizar a los puritanos. “Esto no es arte”.
Mario Schifano no escandalizaba a la gente, provocaba afecto, era un poco infantil, pero Piero Manzoni, Lucio Fontana , Alberto Burri, y Gianni Dova, sí que escandalizaron a una burguesía adinerada, que después , al final, acabó comprando sus cuadros con gran entusiasmo.
Piero Manzoni murió joven, como Basquiat. Un dìa lo encontraron muerto en el suelo de su estudio de vìa Fiorichiari, a pocos pasos de la Accademia Pinacoteca di Brera, la mejor escuela de Bellas Artes de Europa, donde Piero nunca puso los pies.
En Brera, y en la comunidad de artistas corrió el rumor de que se había suicidado, y empezó su leyenda. En realidad, se murió de una cirrosis, según me contó su madre, la condesa Valerie. Un par de años después, sus cuadros empezaron a venderse, después los galeristas hacían subir los precios, y ahora cuestan muchísimo. Pero siguen siendo provocativos, escandalosos, y en España algún periodista escribe artículos denigrándolos.
Piero fuè uno más de los “Giovani, belli, e maledetti.”
Los periodistas italianos llamaban a Piero Manzoni “ Il pittore que non usa i pennelli”,el pintor que no usa los pinceles. Algunos lo llamaban “schiffoso”, y “ merdoso”, o “pazzo”.
De acuerdo, pero al menos, habían entendido que era un artista
Santiago Palet

La tarjeta Madrid Card (NO Madrid Pass) NO INCLUYE el bus turístico. Es carísima y no merece la pena.

Como otros posts de este estilo algunos puntos resultan un poco confusos, no se refieren a las cosas que nunca harías, sino a las que no tienes que dejar de hacer.
El punto 5 me parece también un pelín ridículo. No sólo en Madrid, en ninguna ciudad del mundo hay que alquilar un coche para recorrer el centro.

Como residente en Madrid de muchos años estoy de acuerdo practicamente en todo. Obviamente hay que tener cuidado con la cartera como en todo el mundo. Y tomar taxis si vas en grupo. Pero mejor, caminar. Y comprar, que también hay chollos depende del país de origen.

Y ahora las cosas que SÍ haría en Madrid: http://goo.gl/yE3phI

Esto de recomendar en negativo tiene sus desventajas, por ejemplo: dice no coger taxi desde el aeropuerto porque son 30€ y recomienda un autobús de 5€ ,que si son dos son diez, etc., etc., se le olvida añadir que en Madriz tendrán que coger otro transporte que les acerque a su destino, màs tiempo, más dinero y más trastorno.
Viajero, cógete un taxi es el transporte más barato a la larga y el taxista, que conoce bien su ciudad, te puede aconsejar un montón de cosas para hacer.

Falta algo fundamental: desayunar en La Mallorquina, Puerta del Sol esq. Calle Mayor. Recomiendo subir al comedor donde servirán una preciosa jarra de cristal con agua fresca.

En el número 16 añade Aranjuez que llegas en renfe desde Sol

Una cosa fundamental y que no se ha explicado aquí (y que no sé porqué), Paco: NO pierdas nunca de vista tu cartera o bolso, sobretodo por el centro de Madrid. Es increíble la cantidad de carteristas y chorizos que andan sueltos, con la mayor impunidad. Lo he visto innumerables veces, soy de Madrid y me gusta mi ciudad pero.....ojo!!!!!

Madrid, Barcelona, Miami, Vegas, Helsinque: never, ever, ever again.

Coincido con muchos, pero sobre todo con el punto 18. El centro de Madrid es un puro ruido. Una vez me alojé en un hostal de Gran Vía y no pegué ojo en toda la noche: sirenas, ruido de terrazas, gente chillando hasta altas horas...

Bien dicho Txabi... Paco en este post has patinado.

Visto y leído..... y ahora comentado. Pero poco.
Un abrazo, jovencete.

Pues a mi me parecen muy practicas muchas de las recomendaciones. La seguiré en mi próxima visita a Madrid

Espero que estos artículos te reporten pingues beneficios económicos porque, si no, no me explico esta retahíla de consejos obvios, absurdos e innecesarios: ¿Quién alquila coches para hacer turismo por el centro de las grandes ciudades?

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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El cuerno del elefante, un viaje a Sudán

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