Paco Nadal >> El Viajero

04 ago 2016

Kapingamarangi, el atolón que nunca supo que era español

Por: Paco Nadal

Kapingamarangui-Paco Nadal
Una de las cosas que más me excitan de la profesión de periodista de viajes es que cuando suena el teléfono puede ser mi madre… o un cliente para encargarme un trabajo que me obligue a salir disparado hacia el sitio más insospechado del mundo.

Por ejemplo, a Kapingamarangi.

¿Kapinga, qué? Vale, esa misma cara de sorpresa puse yo cuando escuché por primera vez el nombrecito de marras: Ka-pin-ga-ma-ran-gi. ¿Y dónde diablos está eso?

Este post fue publicado originalmente el 19 de mayo de 2014 y se repone ahora dentro de la campaña de verano 2016.

Hice primero lo que haría cualquier mortal que viva en el siglo XXI: acudí a san Google. Y Wikipedia me devolvió esta escueta información: Kapingamarangi es un atolón aislado perteneciente al estado federado de Pohnpei en los Estados Federados de Micronesia, en el océano Pacífico. Kapingamarangi está situado a 644 km al sur de Pohnpei […..] Algunos autores sugieren que Kapingamarangi pudo haber sido descubierto en 1537 por el español Fernando de Grijalva, suponiendo que podría ser la isla que llamó Pescadores, pero de la cual no dio indicación alguna de su latitud y distancias”.

Situación de Kapingamarangi

Kapingamarangi está aquí: al norte de Papúa-Nueva Guinea, en pleno Pacífico; casi en la línea del Ecuador

Es decir, Kapingamarangi no solo existía sino que además tenía un pasado español del que el 99,9% de mis compatriotas (incluido yo mismo) jamás habíamos oído hablar. Acudí entonces a mi buena amiga Lola Escudero, historiadora y especialista en las antiguas posesiones españolas en el Pacífico. La historia que me contó era fascinante:

"En 1537, un galeón español al mando de Hernando de Grijalva que iba de Filipinas a México avistó una serie de atolones en mitad del Pacífico, entre ellos uno al que llamó Pescadores y que se supone es el actual Kapingamarangi, aunque no hay ninguna certeza. No desembarcaron en ellos, pero siguiendo la costumbre de la época dijeron algo así como “Estos, para nosotros” y tomaron posesión de esas tierras en nombre de la Corona española. Durante ese mismo siglo XVI otros navegantes españoles atisbaron más atolones del mismo grupo, pero sin desembarcar en ellos. No fue hasta 1686 cuando Francisco de Lezcano puso pie en tierra en la actual isla de Yap y llamó al archipiélago islas Carolinas, en honor al rey Carlos II (los españoles siempre hemos sido muy pelotas para esto de los topónimos).

Las Carolinas siguieron siendo parte –al menos nominalmente- del imperio español durante otros 213 años… pero sin españoles, si exceptuamos un intento de misioneros jesuitas por establecerse en ellas en 1730 que acabó con la matanza de 3 misioneros y la huida del resto.

Finalmente, tras la Conferencia de Berlín de 1885 -en la que las potencias europeas terminaron de repartirse África- y que entre otras resoluciones dictaminó que ningún país podría reclamar derechos de soberanía en adelante si no la ejercía directamente sobre los territorios en cuestión, España decidió mandar por fin en 1886 una escuadra a tomar posesión de sus dependencias en el Pacífico. Se instalaron en la isla de Pohnpei, llamada entonces Ponapé. Pero en apenas un año los indígenas exterminaron a todos los españoles y a los filipinos que les ayudaban. En 1887 se envió otro destacamento más poderoso que construyó en Ponapé una fortaleza (restos de la cual son visibles), una iglesia (queda la torre) y una pequeña villa a la que se le conocería como “la colonia”. Igualmente se construyó otro destacamento en la isla de Yap al que se le llamó Santa Cristina de Yap.

Igleisa de Ponapé-Paco Nadal

La vieja iglesia de Ponapé, levantada en 1886 por monjes capuchinos llegados con el primer gobernador español

Por desgracia, la presencia española en las Carolinas fue tan calamitosa como efímera: duró solo 13 años y se limitó a aquella colonia de Pohnpei y al asentamiento de Yap. Tras el desastre del 98, en el que perdimos desde Cuba hasta Filipinas, España vendió las Carolinas a Alemania por 25 millones de pesetas. En 1990 las Carolinas se convirtieron en la Federación de Estados de Micronesia, un país independiente con más agua que tierra.

De la fugaz presencia española en el Pacífico no se hubiera vuelto a hablar de no haber sido porque en 1948 el historiador español Emilio Pastor, revisando el contrato de venta de las Carolinas a Alemania, se percató de que los redactores habían olvidado poner en el acuerdo cuatro islotes minúsculos, entre ellos Kapingamarangi, que era el más alejado, el más remoto y también el más habitado de los cuatro. Pastor planteó el tema a Franco y el asunto llegó a ir a un Consejo de Ministros pero el gobierno de la época dijo algo así como que entre los 100 problemas más acuciantes que el país tenía en ese momento no estaba ni de lejos ponerse a reclamar unos hipotéticos derechos sobre cuatro islotes perdidos en el azul del océano cuyo PIB se medía en unos cuantos cocos y bananos. Y dio carpetazo al asunto.

Cementerio español Pohnpei-Paco Nadal

Cementerio de Kolonia (en la isla de Pohnpei), con tumbas de muchos misioneros españoles llegados durante la colonia

Pero en teoría, y si Pastor llevaba razón, Kapingamarangi pudo haber seguido siendo española hasta 1990, cuando la ONU dio por finalizado el fideicomiso sobre todos esos territorios que tenía EEUU desde el final de la II Guerra Mundial.

Perdonad la digresión histórica, pero era fundamental para situaros en el tipo de destino al que mi cliente quería que fuera para hacer un reportaje fotográfico. Ya sabía qué era Kapingamarangi, vale; pero ¿y cómo diablos se llegaba hasta allí? En posteriores averiguaciones pude comprobar que la distancia real de Pohnpei, la isla-capital y último sitio con aeropuerto, hasta Kapingamarangi era de 420 millas náuticas, 770 kilómetros (y no 644 como dice Wikipedia). Y eso es mucha, mucha agua.

Puse en un buscador de vuelos “Kapingamarangi”… y nada. Busqué en Google “barcos a Kapingamarangi”… y nones. Al final hice lo que hacíamos antes de que existiera internet: llamé directamente a la fuente. En concreto a una autodenominada Oficina de Turismo que el gobierno de Micronesia tiene en Pohnpei. Una señorita me respondió tan rápida como contundentemente: no encontraba aviones porque en Kapingamarangi no hay aeropuerto. No encontraba barcos porque no hay ninguna línea regular que navegue a Kapingamarangi. La diligente funcionaria me aconsejaba no perder mi tiempo: no existía ningún medio de transporte regular que comunicara Kapingamarangi con el resto del mundo. Los 750 kilómetros de océano Pacífico eran un gallo duro de pelar.

Kapingamarangui 2-Paco Nadal

La única comunicación con el exterior de sus habitantes era un carguero del gobierno micronesio que les lleva víveres (incluido tabaco) cada seis meses… y para que saliese el siguiente barco quedaba aún mucho tiempo. Entre barco y barco, los kapingas se apañaban con los recursos que tenían. Y ahí acabó la conversación.

Probé a buscar un hidroavión; resultado: no existen hidroaviones en la región. Probé a alquilar un helicóptero. Resultado: tanto en las compañías aéreas de Papua-Nueva Guinea (que está casi a la misma distancia de Kapingamarangi que Pohnpei) como en las de Micronesia me dijeron lo mismo; no disponían de un helicóptero con autonomía suficiente para hacer 1.500 kilómetros sin repostar. Pasé semanas estudiando cómo ir a Kapingamarangi. Ese nombre se convirtió en una obsesión; desayunaba con él y cenaba con él; soñaba con él: “Ka-pin-ga-ma-ran-gi”.

Pero un buen viajero nunca se rinde (ahí tenemos si no al pertinaz Marco buscando a su mamá). ¡Al final encontré una manera de llegar allí!

Casi dos meses después de aquella llamada me presenté en el aeropuerto de Barajas dispuesto a iniciar el larguiiiiiiisimo viaje cuyo destino final era el atolón de Kapingamarangi. ¿Sabrían sus habitantes que durante tres siglos y medio "fueron" españoles? ¿Seguirían a La Roja desde allí? ¿Harían la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla? ¿Cómo podían vivir perdidos en medio del océano sin apenas contacto con el exterior?

Si queréis saber la respuesta a estas dudas bizantinas y sobre todo, cómo conseguí llegar a Kapingamarangi tendréis que esperar al siguiente post. Éste esta siendo ya demasiado largo.

Hay 42 Comentarios

Es una pena esa visión que tiene este periodista sobre la expansión e invasión española. Estoy de acuerdo con Luis, y me alegra saber que los nativos exterminaron a los españoles antes que éstos hicieran lo contrario. Esas islas nunca fueron españolas. Este periodista tiene esa vena de invasor en sus viajes, no sabe que ahora ya no puede invadir más paises con sus cruces y masacres! Penoso!

KAPINGAMARANGI o Pescadores; denominado también como Greenwich, Kapinga Molong o Piguiram: 154,71º E / 1 O 6′ N . El primer nombre en mayúsculas es el que aparece en cualquier mapa actual con la suficiente escala. La Gran Enciclopedia Espasa, en la edición de principios del siglo XX, previa a la I G.M., donde aún se reflejan las colonias alemanas, incluye también el nombre Greenwich en su mapa de la entrada “Oceanía” y en otro algo más detallado insertado en la entrada “Carolinas”. Curiosamente en esta entrada no incluye la isla en la tabla donde relaciona los nombres y superficies de cada una de las islas Carolinas, lo que corrobora la versión de Pastor.Es un atolón circular de pequeña extensión, 1,1 km2,formado por 33 islotes, con 510 hab. en 1980, según la web de U.N. SYSTEM-WIDE EARTHWATCH.
Ya hablé de esta y otras islas españolas en la Micronesia en un artículo hace algún tiempo.
http://nauticajonkepa.wordpress.com/2012/03/04/micronesia-espanola-cuatro-islas-perdidas-en-el-oceano-pacifico/

Que mentalidad más colonialista por Dios!! Claramente la perspectiva q tienen ustedes españoles sobre su pasado es totalmente distinta a la que tenemos los que somos de sus ex-colonias. No se que historia le enseñan a ustedes pero la cantidad de atropellos y vicios cometidos por los colonialistas españoles, la mayoria de los cuales seguro ignoran, sin duda cambiaria su vision gloriosa del Imperio Español. Y asi con todos los demás paises colonialistas.

Excelente artículo. Gracias y enhorabuena.

Excelente articulo. Aún queda gente que no se atonta con el Madrid-Barca o con alabar o maldecir a Rajoy

Muy curiosa historia y ya impaciente para saber como llegó Paco a tan aislado lugar!

Impresionantes fotos de viajes: http://fotosmundo.net

INCREIBLE!!! Que ganas de seguir leyendo...

Sabemos que al final cogiste un barco, pero...¿cómo era el barco y quien lo comandaba?

Pues yo me alquilaría un velero y tranquilamente llegaría a Kapingamarangi.

Muy interesante el artículo!

Un apunte, con todo mi cariño: utilizar todavía a día de hoy la expresión "el desastre del 98, en el que perdimos desde Cuba hasta Filipinas" me ha chirriado un poco.

Un saludo

Esos lugares deberian estar prohibidos ja, ja, que sitio más bonito....

Un saludo y os espero este verano en Tabarca http://alicantediferente.com/la-isla-de-tabarca-o-isla-plana-un-paraiso-de-la-gastronomia-bueceo-playas-sol/

Los viajes que suponen un reto son muy especiales... A nosotros se nos puso entre ceja y ceja descender ríos en Sudamérica y acabamos remando durante meses el río Iténez/Guaporé en una canoa de madera. http://tierrasbajas.wordpress.com

En vilo me tienes...

Madre mía, ¡que intriga!

Por favor señor Nadal, sáquenos de dudas lo antes posible,

Muy curioso, ni sabía que existía esa isla... aunque las historias de los exploradores en aquella parte del mundo no suelen ser nada conocidas, como esta isla: Mazaua, que describió un jerezano y que nunca nadie volvió a ver jamás: http://losmundosdehachero.blogspot.com.es/2012/03/viaje-alrededor-del-mundo-gines-de.html Y al parecer, hace poco, han descubierto que sí, que existió, aunque ahora está bajo el agua...

Un curiosa historia. Deseando leer cómo continúa

Según Wikipedia (http://en.wikipedia.org/wiki/Kapingamarangi)
The case of Spain's modern sovereignty rights[edit]

During the dispute for the Carolines in between Germany and Spain in 1885, arbitrated by Pope Leo XIII, the sovereignty of Spain over the Caroline and Palau islands as part of the Spanish East Indies was analyzed by a commission of cardinals and confirmed by an agreement signed on 17 December. Its Article 2 specifies the limits of Spanish sovereignty in South Micronesia, being formed by the Equator and 11°N Latitude and by 133° and by 164° Longitude. In 1899, Spain sold the Marianas, Carolinas and Palaus to Germany after its defeat in 1898 in the Spanish-American War. However Emilio Pastor Santos, a researcher of the Spanish National Research Council, claimed in 1948 that there was historical basis, supported by the charts and maps of the time, to argue that Kapingamarangi and some other islands had never been considered part of the Carolines. Thus Kapingamarangi was not included in the description of the territory transferred to Germany, and therefore was not affected on the part of Spain to any cessation of transfer and theoretically Spain should have the only jurisdiction and right to this island.

Pastor Santos presented his thesis to the Spanish government in 1948. In the Council of Ministers of Spain on 12 January 1949, the Minister of Foreign Affairs declared on this proposal that it has passed to the first stage of public attention. The Cabinet of Diplomatic Information of the Ministry of Foreign Affairs circulated the following note:

The Minister of Foreign Affairs informed the Council of Ministers of the situation in which we find ourselves in view of information and public commentary in the press and because of the requests made of the Spanish administration. The Ministry recognises that it is a certain fact and historic truth due to Article 3 of the Treaty of July 1, 1899, that Spain reserved a series of rights in Micronesia and for another thing, the specifications of the territories which Spain ceded in 1899 leaves apart certain groups of islands in the same zone.

However, no Spanish government has made any attempt in this respect, and this case remains as a historical curiosity related to Kapingamarangi.[8][9]

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Sobre el autor

Paco Nadal

Paco Nadal es viajero-turista antes que periodista y culo inquieto desde que tiene uso de razón. Estudió Ciencias Químicas pero acabó recorriendo el mundo con una cámara y contándolo. Escribe en EL PAÍS sobre viajes y turismo desde el año 1992. Es también escritor y fotógrafo, colabora con la Cadena Ser, además de presentar series documentales en diversas televisiones.

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