Martín Caparrós

La razón democrática

Por: | 24 de octubre de 2011

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En la Argentina hubo, como sabemos, elecciones, y sucedió lo que iba a suceder: la doctora peronista Cristina Fernández fue reelegida con el 53,7 por ciento de los votos, una cifra bastante extraordinaria –casi cuatro puntos más que el doctor peronista Carlos Menem en 1995, cuando algunos escépticos pinchaglobos hablaban de voto-cuota y recibían el escarnio general porque el pueblo había rugido con tanta claridad y quién es quién para hablar cuando el pueblo está rugiendo.

Ahora también: el pueblo acaba de rugir, y amigos que pensaban ciertas cosas dudan. Yo, en cambio, dudo ahora porque siempre dudo: porque sólo creo –si en algo hay que creer– en la decencia de la duda. Dudo: me pregunto. Y además, por supuesto, sangro por la herida; pero no ahora, ésta: llevo años sangrando por la herida de la sanata patria.

Hubo elecciones y fueron, está claro, gritos de la vox populi: una gran cantidad de personas argentinas –más de un tercio de las personas argentinas habilitadas para votar, más de un cuarto de todas las personas argentinas– dijo que prefería que el gobierno argentino siguiera siendo el mismo. Y entonces los que no lo querrían se ponen a dudar, y los que sí lo querían se ponen más orgullosamente seguros que nunca: recibieron el famoso veredicto de las urnas –que los declaró inocentes o más que inocentes: ganadores. Ese veredicto, dicen, los confirma en sus ideas, demuestra que tenían razón: se alborozan porque los números les dicen que tenían razón.

Y ahí es donde dudo, me sorprendo ante el método: ¿por qué señoras y señores que desconfían del juicio de las mayorías cuando evalúan un programa de televisión, un libro, una canción, una conducta, lo reivindican como valor definitorio cuando evalúan un proyecto de gobierno? ¿Por qué el hecho de que muchos voten a un candidato lo hace mejor, valioso, valedero, y en cambio el hecho de que muchos lean a Paulo Coelho, un suponer, lo convierte en un chanta oportunista? ¿Por qué la cantidad legitima un gobierno pero no, digamos, un programa exitoso de la televisión? ¿Esos señoras y señores están dispuestos a decir que las mayorías se equivocan cuando eligen ver culos contra el caño de Tinelli o cuando atacan a extranjeros pobres o cuando apoyan la pena de muerte, pero no se equivocan cuando eligen votar a tal frente para tal victoria? ¿Dispuestos a sostener que hay temas en que la cantidad sí vale como sanción y otros en los que no? ¿Dispuestos a argüir que la razón democrática debe aplicarse a las elecciones políticas pero no a las demás? Es un problema.

(Y no hablo de la maniobra más vulgar, la que consiste en celebrar como una auténtica expresión de la voluntad popular los votos de tu candidato y deplorar como un efecto del marketing electoral los del de enfrente. Digo: no estoy hablando de quienes dicen que el 53 por ciento de Cristina Fernández en la Argentina es una prueba de que El Modelo está en lo cierto y el 62 por ciento de Macri en Buenos Aires demuestra que un publicista astuto puede vender cualquier pescado. Esa pavada se critica sola: o creen que la votación es puro mercadeo en cualquier caso, o creen que es expresión del pueblo en todos. No hablo de ésos sino de los que piensan que la cantidad vale cuando vota y no cuando elige canciones piensa insulta consume cultura viva a boca. Los que no suponen que el 76 por ciento de argentinos católicos implica que su dios existe o, por lo menos, que es más correcto creer en Jesucristo que no hacerlo.)

Es un problema. La razón democrática es un problema. En política, la cantidad sirve para ganar, pero no para probar lo acertado de un proyecto. A menos que ser acertado sea ser votado y entremos de lleno en la tautología. Si, como decía un general local, la fuerza es el derecho de las bestias, ¿la cantidad es el derecho de qué o quiénes? Tengo respuestas posibles pero tengo, sobre todo, dudas. Es cierto –me dirán y me digo– que todavía no hemos inventado ningún método mejor que la cantidad para legitimar la instalación de un gobierno. Entonces simulamos que no sólo es –por ahora– el mejor, sino que además es bueno. Y que creemos en su mecanismo y en sus resultados, aunque rechacemos ese mecanismo y esos resultados en otros ámbitos.

Es un problema.

Dudo.

Dudo: además, es innegable que la razón democrática ha dado, en la Argentina y en el mundo, resultados tan pobres, tanto sufrimiento. Dudo: que parezca menos mala, ¿es razón suficiente para creer que tal práctica es buena? ¿O lo es, más bien, para buscar ansiosamente otras? Es lo que dicen, creo, sin decirlo, esos señores y señoras que saben que el rating de Tinelli, de Berlusconi o de Coelho no los cambia, no los hace mejores.

Hay 120 Comentarios

periodista poco creible!!!!!

es lamentable que gente como esta se burle de la voluntad
popular , casi pidiendo a gritos voto calificado , es dificil aceptar que las ideas se compran y se venden, hombre usted es una lamentable muestra de que todo tiene precio,yo soy un ignorante con estudios universitarios que voto al populista gobierno de cristina kirchner , no me dio nada a nivel economico solo la dignidad de ser argentino
y usted me da la verguenza de saber que es argentino

"Es cierto –me dirán y me digo– que todavía no hemos inventado ningún método mejor que la cantidad para legitimar la instalación de un gobierno."
El voto tendria que estar limitado a quienes tengan cierto nivel de educacion o para no sonar tan totalitarista, el voto de los mas educados tendria que valer mucho mas. Porque en este sistema defectuoso vale lo mismo el voto del que lee los diarios todos los dias durante 4 años, que el que no lee nunca un diario ni ve un noticiero pero mientras ve un par de partidos el domingo se cree una realidad pintada, o que decide su voto unos dias antes a razon del slogan y el jingle mas pegadizo. Vale igual la opinion de quien entiende como funciona el modelo economico actual soja-dolar y que sabe que esta en rumbo de catastrofe que la opinion del trabajador que llega a su casa y podrido del mundo lo unico que quiere es ver el bailando de Tinelli. ¿O acaso las grandes empresas convocan a todos sus empleados a votar la proxima fusion o inversion o para aprobar el nuevo presupuesto? No, los operarios se dedican a sus tareas, los oficinistas a las suyas, y los señores de la junta directiva que conocen la realidad de la empresa y del mercado toman las decisiones.

Creo que no basta sólo con hablar del número que apoyó a Menem en el 95 o a Cristina en el reciente octubre de 2011. Hay que meterse dentro de esos números, indagar qué sectores de la población lo constituyen y qué fue lo que apoyó ese sector. Entonces, ¿qué se votó en el 95, y qué se votó ahora en 2011, y a quién representó el número enå el 95 y a quién representa el número en 2011?
Gracias por el espacio para la discusión.

¡Sos insufrible pero yo sigo intentando!
Hablando en serio, esto que llamamos democracia, casi por imposición de quienes se benefician con ella, ha demostrado en suficientes oportunidades que no lo es, porque en lo único en que somos iguales nominalmente, es el día en que votamos y a cada uno le corresponde un voto.
Ese día nace y muere la democracia como las efímeras. El asunto se pone pesado a posteriori, porque "el peso", valga el juego, de cada voto es muy otro una vez muerta ella o, ella muere por el peso brutal de los que poseen la dinámica de ejercer el peso del voto durante el interregno, limbo, en el cual el que posee el mayor "peso" se lleva la parte del león de la democracia.
No hay democracia en tanto delegativa o representativa, ella es en tanto ejecutiva. Aún acusada esta definición, de maximalista, deberíamos intentar acercarnos a ella por algún camino, aún tortuoso. Me atrevo a pensar que esto que decimos ejercer, se trata más bien una encuesta. Que el ejercicio de elegir no debe de tener límite, por lo tanto se ha tratado de una encuesta sobre opciones predeterminadas.
Hay que deconstruir el discurso y rechazar que esto sea una democracia, hay que pegar con el martillo sobre la parte lábil de la nominación, propiedad de los dueños de la cosa, seguirla aceptando como tal es regalarles el 50% de un poder que utilizaran contra nosotros. Abur

"dudo ahora porque siempre dudo: porque sólo creo –si en algo hay que creer– en la decencia de la duda". Y yo ahora dudo sobre si este tipo es tan liviano intelectualmente o es simplemente NABO

Recuerdo el triste papel del Señor Caparrós su nota sobre la 125 en el acto de Palermo donde los señores que usaban Cardón recibían el tibio mesurado complaciente comentario de él (Caparros) y otros tantos que creyeron que era el fin de Kirchner y que no desde el pasquín Crítica colaboró con la causa de los agrogarcas, mientras maduraba el golpe de los genocidas. Pero Caparrós cree que los argentinos sin criterio hacen de ciertas personas grandes hombres públicos y de otros pequeños. Su ego Sr. Caparrós no le permite reconocer sus errores y entonces reniega hasta de sus propios excompañeros y luego se queja de que estos lo repudien. Lo siento Caparros por usted y por su mezquina vida. Argentina es un país que ha cambiado mucho en estos últimos 8 años. No es sólo la ESMA, gracias Néstor por haber ayudado (claro que con nosotros Sr. Caparros, y no con usted) a reconstruir el tejido social y reconstruir el significado de muchas palabras. Caparros aunque no lo crea estaba mejor la Plaza de Mayo del 23 que la plaza del Cardón a la que usted le dedicó una página en su diario Crítica, otro tema que lo debería avergonzar.

Las mayorias no deben ser para definir reprobos, elegidos , recuas de obsecuentes, esclavos, guardianes del ser nacional o presidentes de por vida. No deben ser, tampoco, para legitimizar dictaduras ni para encarcelar opositores; son nada mas que para elegir representantes y gobernantes que garanticen la libertad.

Uy dio'. "dudo ahora porque siempre dudo: porque sólo creo –si en algo hay que creer– en la decencia de la duda". Y yo ahora dudo sobre si este tipo es tan liviano intelectualmente o es simplemente garca

Donde hay que mandarte las carilinas, caparros?

Habia un corredor de autos que se llamaba Caparros...ese si que era bueno

El "Peronismo", la mayor desgracia que cayó sobre Argentina. Lo que entristece es que aún haya entusiastas del mismo.

Analizar una elección en términos de correcto o incorrecto, como si fuera una prueba de matemática de cuarto grado es una soberana idiotez.
No es un examen, es una elección.

entiendo que este gobierno, por los resultados del domingo, es a lo máximo que "el pueblo" pudo democraticamente elegír(esa falsa maza indiferenciada de intereses identicos?) , como pueblo. creo que el kirchnerismo logró con agudeza, conformar a la derecha con voluptuosos subsidios y despistar la pobreza y la inflación con la fiereza de una asignación clientelar para conformar ese frente imbatible para la victoria. no es este suficiente motivo para el reconocimiento? si, lo es, hicieron un excelente trabajo, y así lo demostraron las urnas, lo que no quiere decir que haya que estar de acuerdo o felicitarlos. el señor socialista radical, que salió segundo en las elecciones, si hizo campaña no me he dado cuenta.

Ay comentaristas, no, obvio que mayor cantidad de votos no implica la verdad o el comino correcto, eso ya se sabia en 1945, despues de Hitler, chicos. Lo de caparros es un "argumento" tan viejo...

eso no quiere decir que cualqueir gobierno con muchos votos signifique siempre un engaño masivo o un fascismo peligroso eso es lo que el pobre anarquista italiano Caparros no le gusta.

Es realmente fascinante comprobar la cantidad de personas con certezas que abundan entre los comentaristas de este blog. La democracia es voto útil, es tener la opción de votar en contra. Pero también es la garantía de las minorías: los que dudamos, los que somos distintos, los que no creemos ni en las patrias ni en los próceres, los que pensamos y los que no, los que renunciamos y los que nos exiliamos. Hay una sola certeza, todo lo demás es buscarse la vida.

¿Entonces, Donnantuoni, la política es irracional? Coincide con los socialdemócratas españoles, para los cuales todo es cuestión de deliberación y consenso. No hace falta defender el proyecto ilustrado para sostener que la lógica puede descartar opciones. Además hay una multitud de análisis históricos que pueden ayudarnos a decidir. La opción peronista es siempre la menos razonada, porque apela a los sentimientos para obtener su voto. Una corriente política sin doctrina, que propone la alianza de clases fácilmente se puede ver lo que es: la traición hacia los pobres -aunque nunca hubo compromiso, así que hablar de traición es mucho-, y la desactivación política de la clase trabajadora.
En lugar de incluir, excluyen todo el tiempo.

(Me da tirria escribir un comentario en este periódico, cada vez más reaccionario)

Este muchacho finge creer que la votación es un dispositivo científico para validar una teoría, cuando sabe perfectamente que es un dispositivo social para producir una DECISIÓN. Escribe para halagar el sentido común pseudoelitista de los q ...ue comprarían sus libros (si leyeran), no para hacerse preguntas. Es un caradura que se cree más astuto de lo que es.
Como si hubiera que hacerle una especie de aclaración para neófitos: se impone tomar una decisión cuando el siguiente paso no se puede deducir lógicamente, cuando no es NECESARIO, cuando son posibles, con la información dada, distintos caminos. Hace de cuenta que critica un paradigma liberal, finge heroísmo intelectual. Da pena.

Duda Caparros, alla él, yo no dudo, la realidad es una sola para quien alguna vez fue despojado de su dignidad o vio a millones de argentinos deambulando en una patria que parecia no tener destino, hoy millones de argentinos ven y viven un país que los cobija, que los atiende y que se permite tener muchos Caparros que también dudan, y que en rigor representan a quienes la solidaridad, los sueños, la justicia social, la inclusión, las utopias, las desigualdades no les mueven un pelo. Duden, argumenten, escriban, jamas van a entender que los sueños no se abandonan, que las utopias de sociedades justas para todos son posibles, que hay personas como esta MUJER que son demasiado grandes para caber en la pluma de escribas que sangran por la herida.....

No podemos apoyarnos en la democracia cuando gana nuestro candidato predilecto y despotricar contra ella cuando los resultados no nos gustan. Por cierto, el paradigma de la democracia son las elecciones porque en las urnas tu voto no vale más que el mío, ni el de Cristina más que el de su peluquero. Eso es democracia. Saludos desde Guayaquil.

Pregunto: la mayor cantidad de votos va siempre para el mejor gobierno? Hace cuanto que la Argentina vota al mal menor? Hace cuánto que rogamos no equivocarnos?
Creo que Saramago decía que mientras consideremos a la democracia como la mejor no vamos a encontrar una verdaderamente buena. Gran comentario Martín. Muchas Gracias

me gustaria que @Alejandro, que dejo varios comentarios llenos de NADA, nos explique que es lo que no entendio Caparros y tambien se nos escapa a los demas. Porque de rebatir el post con alguna idea nada de nada no?

Pasan los años y muchos argentinos siguen hablando un montón de pavadas gratuitamente. Nunca una autocrítica en serio. ¿Como se pueden autodefinir como progresistas o de "izquierdas"y seguir comprando eternamente el VERSO peronista ? Hasta cuando con ese cuento??? Pregunto yo ¿El que llama gorila a todo el que hace rato que no se la cree, qué es? Desde El Porteño que Caparrós dice como la piensa ¿y ahora lo llaman gorila? ¿Pero qué se tomaron chééééééé´...?
J.S.

Martín seguí así, como dirían las maestras de antes. Los pueblos se equivocan y cómo!!!! Y eso no significa tener una vision gorila.

lo magníficamente extraño es que vos martín siempre dudas para el mismo lado , la base de tu razonamiento es nada mas que un cerril gorilaje hacia las mayorías que no piensan como vos . seguí bañándote en tu soberbia así mantenes tu pensamiento...

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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