Martín Caparrós

Argentina vs. España (2)

Por: | 14 de noviembre de 2011

(El primer artículo de esta serie está aquí).

Amigos2
Decíamos ayer: fue en los setentas cuando todo se dio vuelta, cuando España se lanzó a Europa y la Argentina a su desastre. A mediados de esa década, miles de argentinos empezamos a llegar a España expulsados por nuestros gobiernos.

Eran tiempos confusos, argentinos bastante peculiares: mayoría entre veinte y cuarenta, mayoría clase media educados, mayoría desesperados que llegaban con experiencias duras en el lomo. Eran los años en que todavía no nos creían que lo que estaba pasando en la Argentina era espantoso: años en que los medios argentinos hablaban –como algunos ahora– de una “campaña antiargentina en el exterior”; años en que ciertos españoles suponían que exagerábamos las historias para lograr exiguas ventajitas.

–Cuando yo tenía veinte años érais terribles. Insoportables.

Me dijo muchos años después un madrileño de cuarenta y tantos, productor de tevé, hablando de esos tiempos:

–Te metías en cualquier discoteca y siempre había un argentino acodado en la barra con la cabeza gacha, cara de tango medio rubia que ponía voz profunda y le contaba a la mejor chica que había tenido que dejar su país por la represión y que estaba solo y extrañaba tanto… Y así se las llevaban todas. ¿Yo qué les iba a contar? ¿Que mi madre no me dejaba llegar tarde a casa?

Es un ejemplo y era, entonces, la envidia. Llegamos asustados, reactivos, y nos dedicamos a mostrar lo vivísimos que éramos. En esos días los españoles no sabían qué hacer con nosotros: nos querían un poco, nos compadecían apenitas, nos envidiaban algo, nos odiaron. Se las pelaban por volverse uropeos y ricos y modernos y les pateaba el hígado esa manga de (proto) psicólogos periodistas publicistas y otros farabutes que llegaban a decirles que les faltaban litros de barniz –pero que les pedían, al mismo tiempo, comprensión y ayuda. Fue tormentoso: de esos años quedó la palabra sudacas.

Mientras tanto, en Buenos Aires, la apertura llegó un poco más tarde que la española, parecida. Tanto que la tuvo, en ciertos aspectos, como un modelo posible: las películas con puteadas, filosofía barata y señoras en pelotas le dieron a la cultura hispana un espacio que llevaba siglos sin tener en Buenos Aires. En esos días, chicos y chicas empezaron a decir tío rollo coño como si eso los vistiera de algo.

Hasta que, en los noventas, la sociedad argentina terminó el trabajo de desguace que nuestros militares habían empezado: tuvimos, para eso, gran participación ibera. Cuando los monopolios del Reino se compraron los teléfonos, los aviones, los bancos, los petróleos, argentinos empezaron a hablar de segunda conquista, de trasnochado imperio. Y muchos no dijimos nada cuando también se compraron las editoriales –y el 90 % de lo leído en argentino pasó a depender de la buena voluntad y la avidez de unos patrones españoles.

Pero, aún así, adueñados de tanto, nos miraban confusos. Seguíamos siendo, para muchos hispanos, sujetos un poco indefinibles, supuestamente astutos, capaces de un par de rollos bien armados: la posesión no había conseguido acabar del todo con la envidia. Hasta que llegó, por fin, el hundimiento 2001.

Recuerdo bien el día en que entendí: estaba muy cansado. Corría el año inverosímil 2002, yo había llegado a Madrid dos o tres horas antes y mi primera reacción cuando ví aquel cartel fue una que me conozco bien: ufa, otra vez sopa. El cartel estaba pegado en la vidriera de una farmacia de la Puerta del Sol: en el cartel se veía la foto de un chico famélico oscurito con la barriga hinchada y yo pensé claro, el clásico mangazo para Haití, Burundi o Bangla Desh. Es lo que siempre hacen en estos países ricos: lavarse la conciencia tirando alguna miga a lo peor del Tercer Mundo. Yo ya sabía y no necesitaba saber más, hasta que –por pura inercia– lo leí: “Millones de niños argentinos sufren hambre”, decía el cartel. “Ayúdenos”. Fue un golpe: una confirmación. Esas cosas que uno sabe sin querer saberlas. Los españoles habían encontrado, por fin, después de tanto tiempo, el cajón donde ponernos, el modo de devolver aquellos granos. De pronto entendieron qué hacer con nosotros y dejaron de envidiarnos, olvidaron los odios: somos pobres, perdimos, jugamos en tercera. La compasión –la forma civilizada del desprecio– es garantía de amores muy feraces, facilitos. La conseguimos: no era fácil. Y españoles la gozaron, la bordaron, la envolvieron de ingenuidad asombrada:

–Disculpa, tío, pero no lo entiendo. ¿Cómo puede ser que a un país tan rico le vaya tan mal, que tenga tantos pobres?

En esos años España se empezó a llenar, otra vez, de inmigrantes argentos, que incluían, por supuesto, a esos migrantes de lujo -pero inmigrantes al fin, jóvenes, ambiciosos- llamados Messi, Higuaín, Riquelme, Agüero. Los españoles, puntillosos, nos trataban mejor que a árabes y demás africanos, distinto que a ecuatorianos y peruanos.

–Vosotros sois como nosotros, podéis adaptaros perfectamente a nuestras costumbres. Yo respeto a los musulmanes, claro que los respeto, pero lo cierto es que aquí no pintan nada, no hay modo de integrarlos, no quieren. Y los otros sudacas están bien, pero no tienen la cultura y la presencia vuestras.

Estábamos tranquilos y contentos, cada cual en su sitio, hasta que todo empezó a dar vueltas otra vez. La Burbuja del Reino hizo plop en el viento, los Chanchos Chinos se aficionaron a la soja y los términos relativos se hicieron diferentes. Los inmigrantes empezaron a emigrar, españoles buscaron nuevos horizontes. Pero, sobre todo, la crisis europea hizo que nos miraran, últimamente, como los portadores de un supuesto saber: el que sabe cómo vivir en un naufragio, qué hacer para sobrevivirlo. Entonces vienen, nos preguntan: nuestra velocidad para el desastre nos convirtió en maestros de supervivencia. Es lo que encontré la semana pasada en los cafés de Barcelona; es, por ahora, el último avatar: ya vendrán otros.

(Pero me gustaría que ustedes –hispanos, argentinos, hispanoargentinos, argentiespañoles– agregaran sus propias experiencias a este breve racconto).

Hay 77 Comentarios

Hola Caparrós, soy Porteño hace cuatro años que estoy por España, y sin papeles, que no es un dato menor. Me han tratado mejor acá, que en Córdoba donde viví seis años. No hay duda que en el fondo son mas benevolentes con nosotros los argentos que con el resto de latinoamericanos. Algunos mayores suelen citar esa anécdota de los barcos con alimentos que mandaba Perón. Alguna vez, antes de que yo venga, les hicimos creer que eramos los mejores, pero han ido dándose cuenta que no era así. En los últimos años algunos compatriotas se aprovecharon del recibimiento afable, un poco ingenuo, y se mandaron cagadas. Ahora nuestro "buen nombre" ya no es el mismo de antes. Encontré Catalanes que leen a Sábato, Valencianos fanas del Piojo Lopez, y los Vascos son de fierro. Y en todas las ciudades los que son chetos o pijos, pueden llegar a mirarte de costado. Siempre existirá alguna reticencia hacia los extranjeros que llegan, los portugueses son porronchos y los franceces gabachos en sus formas despectivas, solo por nombrar a los dos mas cercanos.
Es un poco tramposo decir Argentina Vs España, lo que realmente vale es la experiencia personal del uno a uno. Y la mía es altamente postiva, aunque ya me vuelvo para casa. He leido algunos de tus libros, y la conclusión personal que extraje de "El interior", es que los paises no existen, son una nube semántica artificial impuesta violentamente, utilizada en contra de los peatones.

Publicado por: Lucho |
Publicar un comentario

Hola Martín, nadie lo podría haber relatado mejor, estoy plenamente de acuerdo en TODAS tus apreciaciones Lllegué a España en 1989, dejamos atrás un CAOS de hiperinflación, saqueos, tanques del Ejército en la calle "para defender la Democracia"...en fin, acababan de dejarnos en la calle, habían cerrado el teatro de laComedia Municipal de La Plata, donde trabajaba como actriz...Llegamos con mi compañeros enojados, hartos, viendo que la que se venía en Argentina sería todavía más PESADA, que la época que habíamos vivido hasta ése momento. No estábamos equivocados. Bailábamos Tango en La Puerta del Sol en Madrid, pasábamos el sombrero...la gente se quedaba alucinada, nos abrazaban emocionados evocando al hermano, el familiar querido que también se fué para el Sur, buscando un lugar seguro, huyendo de la guerra civil, del hambre y la miseria... Un día de frío madrileño, de esos que rajan la cara, acabábamos de bailar "quejas de bandoneón" del Gordo Pichuco y se acercó un señor, que después de dejarnos 1000 pesetas en el sombrero, nos dijo emocionado que "el primer chuletón de ternera que había comido en su vida", fué haciendo la mili y que era carne que mandaba Perón,....fuerte no?
Tenemos cosas en común claro, compartimos lengua y muchas historias de IDA Y VUELTA. Un abrazo.

Coincido en varias cosas contigo Martín, antes yo sentía que el mundo terminaba en Latinoamérica, vacaciones en Uruguay o Brasil. Hasta que en el 2001 harta de nuestra querida Argentina y argentinos me fuí a España, pensé que eran iguales a nosotros por hablar español. Y me encontré en varias ocasiones con ese sabor a venganza por los cereales y trajecitos sastre de Evita. A la vez encontré esa paz mental que menciona cal y arena, al vivir por primera vez en mi vida lo previsible y que me hizo recuperar energías para volver en el 2008 nuevamente a la lucha, que es cruel y es mucha pero es nuestra.

Joder Gabi, esto ya no tiene nada que ver con argentinos o españoles y me alegro que estes contento en España, pero Gabi, "bienvenidos" es la primera con "B" Me han dolido los ojos de leerlo dos veces en tu comentario y es que yo también soy profesor y no puedo reprimirme...Un saludo y no lo tomes a mal. Estoy de acuerdo con el contenido de tu "post"

No se porque tanta lata en los ultimos comentarios! :(
La nota se supone q es impersonal y en parte si creo q refleja un poco lo q pasa en el actual contexto político, económico y social entre los paises. Como argentino q vive en España nunca me sentí discriminado y tampoco lo haría con un español si estuviera en Argentina. Es cierto que tenemos famas de "chamuyeros" pero no es para tanto. Los muchos que cruzamos el charco vinimos siguiendo nuestros sueños y circunstancias... mi caso, es un ejemplo creo, vine a estudiar y me quedé, despúes de trabajar unos años, en la universidad... donde doy clases e investigo. No creo q haya mucho mas que acotar... vienvenidos los españoles en argentina, como también fuimos vienvenidos aquí los argentinos durante muchas ocasiones (a veces circunstanciales y en otras porque simplemente se nos daba la gana viajar y vivir otras experiencias en otro pais, sin crisis de por medio!)

¿Acá solo escriben los que dicen boludeces? ¿Los españoles envidia de los argentinos? Los españoles envidian USA, Suecia o Alemania y se comparan con sus vecinos europeos. Si no fuera por el fútbol en España y en el resto de Europa nadie sabría de Argentina, no creo que haya más de un 5% de españoles o europeos que conozcan otra ciudad argentina que no sea B.A. No es incultura, es simple desinterés. Independientemente del ego del autor y de la nación argentina, la fama que gastan los argentinos en España es de pesados, ladrones y mentirosos. La realidad es que para los europeos un argentino no es más que otro sudaca un poco más blanquito. Ojalá la realidad fuera otra pero nunca he percibido que en Europa se envidie nada de Agentina.

ARGENTINA ESTA CAMBIANDO!!! la argentina de los años 1980 al 2001 van desapareciendo de a poco .la argentina no tardara mucho en ingresar a primer mundo, solo es cuestion de tiempo , su poderio esta surgierdo de nuevo como a principio del siglo xx, creciendo a tasas china se convertira lo que nunca devio dejar de ser

Caparrós, cuando dices lo de: Y los otros sudacas están bien, pero no tienen la cultura y la presencia vuestras... Supongo que en tu caso lo de "presencia" lo obviaban, no?

Cal y Arena, tenes mucha razón!! Soy porteña pero a veces también me canso de Bs As, no solamente tiene el ritmo de cualquier ciudad grande sino nuestra personalidad...pero también me pasa que cuando salgo del país siento que a la gente le falta algo...la adrenalina, el humor ácido, hasta extraño el mal humor de los argentinos!!

Ubicación: Colombia>Cartagena de Indias>Barrio Nelson Mandela- Visita de la Reina Sofía de España...

"Reina Isabel, vuelva pronto acá, pa' vé si pavimentaron el alcantarillado", dijo, a la reina Sofía de España, Nora Salcedo, una costeña madre de cinco hijos y habitante del sector Las Vegas del barrio Nelson Mandela de Cartagena.

Ana Yadira Villa, de 51 años y madre de cuatro hijos, que vive frente al Colegio Jesús Maestro, contó que su hija Sayury, de seis años, se levantó muy temprano (a las 5 de la mañana) para conocer a la reina. Cuando la vio dijo: "Mamá esa reina de belleza está como vieja ¿no?".

"Reina - dijo otra señora - salúdame, que yo conozco a tu marido, al rey Juan Carlos". Y sí, el rey Juan Carlos ya había visitado Cartagena en 2009, y esta señora aseguró que él la saludó de mano. Por eso la reina Sofía también la saludó ayer, en medio de la multitud.

Sin complejo alguno señores, fuente El Tiempo: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-9027924

Argentina esta plagada de desastres, injusticias, pobreza, corrupcion, etc.

Ahora España no es ejemplo de nada.

Que hacemos con esto?

Elecciones España: Listado de imputados por corrupción en PP y PSOE en las próximas listas

Las listas de los principales partidos para copar el Congreso a partir del 20 de noviembre están salpicadas de personas implicadas en casos de corrupción
Prevaricación, tramas urbanísticas, delitos fiscales... A poco más de una semana para las elecciones, los principales partidos prometen firmemente la lucha contra la corrupción mientras ofrecen un menú para las generales cargado de corruptelas. Son varios los imputados que se cuentan en las listas de PSOE y PP, pero aún más los casos que no han llegado a los tribunales.

Listado completo aca

http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article30722

Me han divertido tus dos entradas, Caparrós, pero no puedo opinar. Nací bajo un gobierno peronista, me banqué los golpes de estado y sigo viviendo aquí bajo otro gobierno del mismo tenor. Aun cuando hubiera tenido ansias de aventura, no hubiera podido moverme del Río de la Plata por falta de...justamente eso. No me hace mucha gracia que los que se fueron, por equis razones, ahora que no tienen laburo allá vuelvan. Siempre como el girasol. Cada uno hace lo que puede o quiere con su vida. Si no hay mal que dure 100 años, tampoco hay bonanza (ellos suponen que acá la hay) que se prolongue tanto.
Saludos

@retsigam, @elpibe Gracias, he disfrutado muchisimo con el ida y vuelta que hasta ahora Valderrama va ganando por goleada. Quiero mas!

Retsigam:

1) Ajá, sí, claro.

2) Tomo nota y dejo asentado en acta.

3) De donde queda demostrada la superioridad moral y de capacidad de juicio del turista ocasional sobre el deplorable impelido por necesidad económica laboral o el despreciable ávido de reconocimiente profesional.
Penosamente no puedo inscribirme en ninguna de las tres categorías dado que aterricé en España impulsado por juvenil afán de aventuras y ganas de conocer mundo.
Deduzco que durante su incursión turística en Granada la población aborígen no supo valorar debidamente su magisterio ocasionandole este trauma personal alimentado incesantemente por los retorcidos comentarios de los lectores de El País, 20 minutos o Público. Tranquilo, amigo, la buena noticia es que si acude a un buen psicólogo - eso sí, argentino - podrá resolverlo en un santiamén ( digamos, ehm, a ver...en unos doce o quince años...).

Gracias por aclararme que no se estaba comparando con Kant. No hubiera conseguido darme cuenta por mi mismo.

4) Amén.

Retsigam,
evidentemente la táctica tuya - genuinamente argentina, como puede comprobarse desde tu narcisista seudónimo - consiste en ir por el mundo enseñando cómo deben ser y hacerse las cosas. Ahora, por ejemplo, te proponés enseñarme cómo se leen correctamente los comentarios de los lectores de periódicos porque, al parecer, no lo hago como corresponde según has podido aobservar desde la atalaya de tu magisterio..
Supongo que cualquier día de estos le explicarás a José Tomás la manera apropiada de templar un toro o a Ferrán Adriá cuál es el punto justo de sal en un gazpacho bien hecho.
Por mi parte te informo que no tengo patrones. Desde hace más de veinte años me gano la vida como freelance ( en otras palabras: como puedo ), jamás he disfrutado de vacaciones pagas, de aguinaldo ni, muchísimo menos, de seguro de desempleo. De modo que no proyectes en mí hábitos, tal vez tuyos, de obsecuencia con el patrón.
Y no te entristezcas por mí porque no necesito de ningún juicio sesgado sobre el país en que nací para que me vaya bien. Me va bien porque acerté en algunas elecciones, tuve suerte y encontré en mi camino gente noble que valoró mi trabajo sin detenerse en chicanas por mi condición de extranjero.
Al país en que nací he vuelto después de media vida, porque lo amo y vale la pena.
Me he limitado a explicar aquí mi punto de vista, subjetivo como es obvio, basado en mi experiencia personal de más de veinte años de vida en España. Vos elaborás tu juicio de valor sobre todo un pueblo a partir de los comentarios que leés en los periódicos. En fin....
Un saludo.
P.D.: Alan 40, gracias.

El Pibe: los comentarios más ofensivos y crueles no los leí ni en La Nación ni en Infobae que comparados con los de El País, Público o 20Minutos son casi ingenuos. Rebelás que no lees bien los comentarios, sobre todos cuando la nota trata de algún tema relacionado con la inmigración, el asunto palestino-israelì o cualquier cosa vinculada a los USA. No te pasteo ninguna aquí porque no quiero enmierdar mi post con basura. Repito, las cosas más crueles, intolerantes y xenófobas y groseras las leí en los comentarios de los periódicos españoles. Me da la impresión que la táctica tuya -muy argentina, claro- consiste en elogiar desmesuradamente a tus patrones y caer en lo maniqueo. Argentina ha tratado a los extranjeros, y especialmente a los españoles, con el respeto que se han merecido, incluso algunos sin merecerlo.
Me alegro que te vaya bien, pero me entristece que para conseguirlo tengas que apelar a una visión sesgada y sutilemente malintencionada del pais donde naciste.

El Pibe: los comentarios más ofensivos y crueles no los leí ni en La Nación ni en Infobae que comparados con los de El País, Público o 20Minutos son casi ingenuos. Rebelás que no lees bien los comentarios, sobre todos cuando la nota trata de algún tema relacionado con la inmigración, el asunto palestino-israelì o cualquier cosa vinculada a los USA. No te pasteo ninguna aquí porque no quiero enmierdar mi post con basura. Repito, las cosas más crueles, intolerantes y xenófobas y groseras las leí en los comentarios de los periódicos españoles. Me da la impresión que la táctica tuya -muy argentina, claro- consiste en elogiar desmesuradamente a tus patrones y caer en lo maniqueo. Argentina ha tratado a los extranjeros, y especialmente a los españoles, con el respeto que se han merecido, incluso algunos sin merecerlo.
Me alegro que te vaya bien, pero me entristece que para conseguirlo tengas que apelar a dar una visión sesgada y sutilemente malintencionada del pais donde naciste.

Los países no tienen amigos permanentes ni enemigos permanentes; tienen intereses permanentes. En eso consiste la diplomacia. Ahora bien, las relaciones entre personas sólo pueden ser justipreciadas a través del trato diario: empecemos por desmitificar: hay argentinos humildes y argentinos petulantes; españoles respetuosos y españoles xenófobos; ecuatorianos honrados y ecuatorianos bribones. Lo que quiero decir es que no generalicemos cuando hagamos juicios de valor. Permítanme narrar mi experiencia. El trato diario en un blog ha permitido que yo quiera y respete profundamente a varias bloggeras, a las cuales considero hermanas: tres uruguayas, una argentina, cuatro españolas y una mexicana. Algunas nos encontramos en un país determinado donde materializamos, por fin, el abrazo que nos ofrecíamos a diario virtualmente en el blog. Ahora yo sé que hay españolas y argentinas estupendas, y ellas saben que habemos ecuatorianas honradas y cariñosas.
Saludos desde Guayaquil.

A mi, como argentino, me enorgullece que una publicacion tan prestigiosa de cabida a pensamiento argentino. Hay 4 blogs de argentinos, uno mejor que el otro. Lamentablemente no hay sitio en el "papel" para todos y las columnas de Caparros o Maria o Donell las tenemos que leer aca, pero me devoro los articulos de Santi Solari todos los lunes con el diario de la mañana y el desayuno. No hay publicaciones periodicas del pensamiento iberico en Argentina. Supongo que eso habka tambien de que el flujo migratorio ha sido mayoritario en una sola direccion en las ultimas tres decadas. Saludos

A mi, como argentino, me enorgullece que una publicacion tan prestigiosa de cabida a pensamiento argentino. Hay 4 blogs de argentinos, uno mejor que el otro. Lamentablemente no hay sitio en el "papel" para todos y las columnas de Caparros o Maria o Donell las tenemos que leer aca, pero me devoro los articulos de Santi Solari todos los lunes con el diario de la mañana y el desayuno. No hay publicaciones periodicas del pensamiento iberico en Argentina. Supongo que eso habka tambien de que el flujo migratorio ha sido mayoritario en una sola direccion en las ultimas tres decadas. Saludos

Martin, las relaciones entre Argentina y España son muy interesantes. Me gustaria colaborar con un dato curioso.
Las relaciones diplomáticas entre nuestros países también son sugestivas. Se iniciaron en 1916, 100 años después de la independencia. ¿Y en otros países latinoamericanos? Chile: 1844, Perú: 1853, Mèjico: 1839, Colombia: 1881....
Respecto a Sarmiento, creo que lo mejor de Sarmiento es lo que hizo y no lo que dijo. Esto también vale para muchos movimientos y corrientes políticas (exeptuando a Marx cuya crítica del capitalismo parece no estar tan desactualizada). Abrazos.

A ver si de una vez por todas queda claro que los españoles no tenemos complejos frente a nadie. No somos ni más ni menos que otros países, ni de nuestro entorno ni de otro. Somos lo que somos para bien y para mal. Viejos o arcaicos o como lo quieran llamar pero somos portadores de una cultura que ha impregnado muchas partes del mundo. Podemos envidiar las infrestructuras de algunos países, su tecnología, su riqueza, etc, pero NO QUEREMOS SER ELLOS, COÑO! Y nos da igual que sean suecos, alemanes o belgas...¿No se dan cuenta que en Europa los vecinos nos conocemos bien y cada uno tiene algo que callar? Lo que pasa es que los argentinos lo ven desde su prisma y creen que los españoles sufrimos por no ser como los daneses. En fin, quien lo quiera creer que lo crea, y los que no (supongo que Don Gonzalo), bah, allá ellos.
Por cierto, Pibe, me quedo tonto leyéndote, me encanta como escribes.

Retsigam: El término adolescente no es negativo ni positivo, o no lo es en mi cabeza. Para mí define esa tendencia argentina al arrebato entusiasta y a la vez al hundimiento anímico, todo ello con la misma facilidad. No hablo de la historia, sino de carácter. No es mi intención sentirme "mejor" en ningún sentido, como dices. También lo veo en la dificultad que hay aquí para separar claramente el mundo puramente laboral/profesional del personal. Ese mundo está muy mezclado porque las emociones todo lo impregnan (otro rasgo del adolescente). Y eso puede ser para bien o para mal. Todo es aquí más imprevisible. Y hablo del sentir colectivo, no de historia ni de política, que también lo son. Coincido en que España, al lado de esto, es una estructura arcaica y solidificada, y en consecuencia sus gentes son más previsibles (otra vez: bueno y malo) se sabe lo que se puede esperar de ellas, para bien o para mal, lo que ves es lo hay. No hay tantas vueltas, ni tantas aristas, sino más brusquedad y rotundidad. Pero a veces, esa simpleza es un descanso, que es lo que experimentan muchos de los argentinos que viven allá desde hace mucho tiempo: descanso mental,

Interesantes los comentarios, con los que se puede conocer esa interesante relación entre argentinos y españoles.

Cuando trato con un hispanoamericano, mi mente está especialmente abierta a conocer cómo es este primo del otro lado del Atlántico. En el caso de los argentinos, siempre nos llama la atención que parece uno más, que se mezclaría y pasaría despercibido, si no fuese por ese acento melodioso, que no sólo no lo pierde, sino que lo contagia. Quizá sea por la mayoritaria carga europea de Argentina. (Bienvenida también la carga autóctona amerindia)

Por esa cercanía, nace esa rivalidad, que si es sana, sólo nos puede impulsar a ambos hacia arriba. ;)

Cal y arena,
tu y yo lo sabemos.
Me entiendes y te entiendo.
Mucha suerte en mi país, te deseo que encuentres en él lo mismo que yo encontré en el tuyo.
Fuerte abrazo, amiga.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal