Martín Caparrós

Argentina vs. España: ¿un rey?

Por: | 18 de noviembre de 2011

FerVII
Nos entendemos, no nos entendemos, queremos y no queremos entendernos: vamos y venimos. Pero si hay algo que a los argentinos les escapa –nos escapa– de España es eso de que sean un Reino, de que tengan un rey.

Los argentinos conocieron a Juan Carlos de Borbón en noviembre de 1978, el mejor momento de la dictadura militar campeona del mundo. En esos días el rey reciente vino de visita y tuvo varios encuentros con el asesino convicto Jorge Videla. En esos días su reina reciente tuvo un encuentro singular con cierto rasgo argento: una señora Beccar Varela, tan copetuda ella, le robó la capa de seda que Sofía de Grecia de Borbón había dejado en el vestuario del teatro Colón. La descubrieron, la devolvió: muchos dijeron que era una venganza justa –aunque no supieran explicar qué vengaba. Era, más bien, cholulismo de Estado. Después, el rey menos reciente volvería tres veces más: su presencia repetida no nos lo vuelve más inteligible.

Nos cuesta entender la idea de un rey. Nos hicimos país contra esa idea: reyes eran los que conquistaron, reyes los que pelearon contra los que fundaron nuestros países, reyes los que siempre representaron el abuso y la arbitrariedad, reyes la dictadura sin fecha de vencimiento, reyes las figuras contra las cuales se organizó la idea republicana de gobierno –más allá de cómo nos funcione.

–¿Un rey? Y después nos dicen a nosotros que siempre andamos detrás de algún caudillo.

–¿Pero se lo tomarán en serio?

–Bueno, un amigo español me dijo que era más bien folclórico.

–¿Y no tienen zambas o chacareras?

No es que no seamos víctimas de esa razón apichonada que supone que siempre necesitamos un papá que nos lleve de la mano; sí, que lo disimulamos, que no pensamos que papá deba ser siempre el mismo, que nos permitimos elegir uno nuevo cada tanto, que creemos que ese papá debería estar definido por rasgos propios –su carisma, su inteligencia, su poder, su fiereza– y no por los nombres de su mamá y papá.

–Tienes que pensar cómo era España cuando él se coronó. Todos creíamos que sin rey no habría transición. Entonces ser realista era ser realista.

–¿Pero eso no fue hace más de 30 años? Quizá ya podrían probar qué pasa si papá no los cuida.

A mí también me impresiona que España tenga un rey: que haya un señor que se suponga distinto de todos –mejor que todos, por encima de todos– por portación de abuelo. Sus choznos decían que era su dios el que los elegía; ahora creo que la idea les da leve vergüenza.

 No me extraña. Que haya un señor que, desde el principio, sin haber hecho nada para conseguirlo, tenga una calidad distinta del resto es una negación –fuertemente simbólica– de cualquier valor de igualdad. Muchos hombres pelearon –desde hace un par de siglos– para que todos fueran en principio iguales: que todavía queden señores con semejante privilegio innato me parece levemente insostenible –y absolutamente trasnochado. Es cierto que sucede en todos los campos: el hijo de un rico nace rico, con el poder y la potencia de su riqueza. Pero que un país se una para consagrar la quintaesencia de esta idea y se jacte de ella, me sorprende. Puede que el señor rey sea sobre todo un símbolo: entonces habría que pensar un símbolo de qué.

–Bueno, dicen que representa la continuidad de la nación.

–¿El pasado, quiere decir usted, sus peores épocas?

Me dirán que su trabajo también es simbólico. Debe serlo, aunque la palabra monarquía sigue significando, pese a todo, gobierno de uno –moderado, claro, por su adjetivo constitucional. Y convengamos en que resulta un símbolo culturalmente pobre. La cultura es el camino hacia la abstracción de ciertos conceptos. Pensemos la riqueza y su circulación: hace milenios, quien quisiera hacerse con una vaca debía llevar tres ovejas para el trueque; después alguien pensó que si las tres ovejas valían diez gramos de oro, una vaca valía los mismos diez gramos, y también cuatro ánforas de aceite y una ofrenda a Baal y dos noches con la Sulamita: que esos diez gramos eran el valor común de todas esas cosas, abstracción pura. Después un rey pensó que si le ponía su sello a esos diez gramos, todos creerían que ese trocito de oro tenía la cantidad que él decía que tenía: las monedas siempre fueron una forma de ejercer el poder del Estado, miente que algo queda. Y después unos comerciantes venecianos imaginaron que si escribían en un papel que ese papel valía cien monedas y cuando alguien venía y les traía el papel y les pedía las cien monedas se las daban, ese papel empezaría a valer realmente cien monedas: un grado de abstracción mucho mayor. Que aumentó cuando fueron los estados los que dieron fe de esos valores de papel, y más cuando esos papeles empezaron a desaparecer, reemplazados por trocitos de plástico que aseguran que el portador está en condiciones de pagar determinada suma, y más todavía cuando algo parecido sucede en una pantalla de internet: tan lejos de las tres ovejas.

–¿Y cuál es su valor?

–No sé, señor, una vez me atreví a pedirle a mi señora que me…

–Pare, hombre, no diga tonterías. Su valor neto, le digo. What’s your worth, quiero decirle.

El proceso de abstracción del valor de cambio es un camino cultural notable; algo parecido hizo que los hombres pasaran de creer que ese árbol era dios a pensar que lo era el abuelito muerto a suponer que había seis docenas y se fornicaban y acuchillaban entre sí en rincones oscuros del Olimpo a imaginar por fin que era uno solo y no tenia forma ni lógica ni atributos pensables por un hombre. Y lo mismo sucedió con la tribu que sólo se mantenía unida porque seguía al mismo jefe y el reino que se sentía unificado por la existencia de su rey –y que, de a poco, se fue transformando en ese concepto complejísimo que llamamos nación, donde los elementos aglutinadores se hicieron cada vez más abstractos.

Las naciones usan símbolos, necesitan símbolos: las naciones tienen como símbolos banderas, memorias, himnos, grandes relatos, odios, camisetas. Son símbolos con cierto grado de abstracción, desencarnados: unos colores, unos dibujos, unas palabras, unos versos con sus compases respectivos. En cambio que una nación necesite tener un jefe vitalicio –sintetizar en un señor, en carne una nación– es un gesto de tan poca abstracción que suena desfasado.

O, por lo menos, eso creo. Pero los españoles decidieron que estaba bien tener un rey y que además éste era tan simpático. Nosotros, en su lugar, tenemos peronismo.

Hay 80 Comentarios

Muy bueno

No nos hicimos contra la idea de un rey: el 25 de mayo fue un juramento de fidelidad al Rey. Los colores ceelste y blanco son los colores de la monarquía española y Belgrano et altri querían un rey inca pero rey al fin. Las reflexiones sobre el sentido del rey en España te exceden como me excederían a mí en mi condición de criollo y miembro de una familia que está én el Río de la Plata hace 400 años. Pero trato de entender.

"Que haya un señor que, desde el principio, sin haber hecho nada para conseguirlo, tenga una calidad distinta del resto es una negación –fuertemente simbólica– de cualquier valor de igualdad". Martín: esto es así. Todos venimos con ese handicap. No hay igualdad posible. Es una idea tramposa. Podés defender y buscar la JUSTICIA pero no la IGUALDAD. No somos iguales, ni siquiera los hermanos y es tan injusta esa carga como vos lo pintás del rey. No somos iguales y jamás lo seremos -menos mal. Y de ahí se derivan cantidad de cuestiones para las que sí hace falta la Justicia. Pero iguales... ni aunque querramos.

"Nos cuesta entender la idea de un rey. Nos hicimos país contra esa idea: reyes". ¿Estás seguro de esto, Martín? Suena muy parcial, benévolo. Siempre los intereses personales. Siempre. Después encontramos ideas que los respalden, que los vuelvan respetables.

No sé si ya te han corregido ese pequeño error, o yo estoy confundido, pero "en carne" no va todo junto?

No sé si ya te han corregido ese pequeño error, o yo estoy confundido, pero "en carne" no va todo junto?

¿Qué son las monarquías? Meros clanes familiares y simples retazos del tejido político, simples decorados que cuestan millones de euros y que nada resuelven, salvo sus propios placeres. En este siglo XXI resulta irracional que una vetusta institución siga aún en pie en algunos estados de Europa, de una Europa que pretende dar lecciones de civismo a otros.

"No quiero ser súbdita, quiero ser ciudadana" le enrostró una joven española al "príncipe" Felipe hace unos meses en la calle, y él y su séquito se encargaron de intimidarla. Lo mismo hizo Juan Carlos, cuando creyendo que estaba en su Palacio le dijo a Chávez que por qué no se callaba. Menos mal esta gente vive con tantas comodidades y tiene tan asegurado su futuro que poco tiempo tiene para avasallar a la plebe. Saludos desde Ecuador.

Carlos 1º de Anillaco el Rey argentino sin corona.

Mario Anonimo:final?.....quien dijo que era un final?....sc

Final pedante y patético. Final a la medida de su autor

Alan,aprecio tu respuesta.Deseo subrayar que en verdad es dificil decir en el Rio de la Plata(tengo sangre oriental por parte paterna) donde comienza un pueblo y termina el otro...alla en el Sur(que como decia Torres Garcia es nuestro Norte) los italianos,espanioles,turcos,sirios,rusos,todos,toditos fueron recibidos e incorporados a nuestro sustrato social,es decir lo que "somos"....no es tema de discucion.Somos la mezcla total,con subirte a un colectivo en Argentina te das cuenta.Sobre la solvencia economica de Castilla en 1492....bueno,dejemoslo ahi.Sobre la "calidad humana" de los Adelantados que mando la Reina....dejemoslo ahi...sobre el trato que reciben los Ecuatorianos,los Colombianos y en algunos territorios de "La Madre Patria" todos los de piel algo mas oscura que la vuestra...dejemoslo ahi.Pero que los 2 pueblos se aman(no es retorica) los sabemos tanto Ustedes como nosotros.El tema de Martin era el Rey...y bueno,uno tiene temas pendientes con Espania y tal vez,justamente,se apasiona.Con amistad,sc

no solo habría que terminar con la monarquía española, sino con todos sus símbolos, entre ellos el color azul añil de la bandera argentina que Belgrano tomó de los Borbones

no solo habría que terminar con la monarquía española, sino con todos sus símbolos, entre ellos el color azul añil de la bandera argentina que Belgrano tomó de los Borbones

No es un artículo polémico. Simplementees aburrido y es pedante, y eso que había materia y tema para algo mucho mejor.

Querido Sergio Caroini: ¿España en la ruina en vísperas de la colonización? Mira, España en la edad media era ya una potencia dentro de Europa, y por consiguiente del mundo occidental conocido. Date un paseo por estas tierras y podrás contemplar el explendor de los edificios ya antes del descubrimiento de América. Por darte unos ejemplos:
-Universidad de Salamanca 1130
-Universidad de Alcalá de Henares 1293
-Catedral de Toledo 1226
-Catedral de Santiago 1128
-Alhambra de Granada 1238
Y así podría seguir. Si esto era un país en ruina, ¡vamos! Más bien la ruína la tenían otros. Sólo una potencia podía costear la gran empresa de Colón.
En cuanto a la segunda parte de tu comentario, me gustaría decirte que España está agradecida a todos los países que tuvieron algún gesto de generosidad en nuestras peores épocas. Así te puedo decir que Francia acogió a miles de exiliados políticos, Bélgica y Rusia acogieron a miles de niños muertos de hambre durante la guerra, México dio cobijo e incorporó a su sociedad a exiliados intelectuales, profesores de universidad que tuvieron que huir, escritores, etc, etc y Argentina, por supuesto. Pero sólo uno de estos países recuerda una y otra vez hasta la saciedad la historia de los barquitos y que nos dieron de comer. Se ve que la propaganga fascista a ambos lados del Atlántico hizo bien su trabajo.
España ha ayudado a muchos países, con algunos de los cuales ni siquiera tenemos lazos culturales ni históricos.
Lo del término sudaca, es algo que sólo se puede oir a los 4 descerebrados que existen en todas partes. Pero sí le tengo que decir que me da vergüenza ajena entrar en algún foro de diarios argentinos. Los calificativos hacia los españoles son exabruptos que mezclan el infantilismo, la grosería y la rabia. Y ya no hablemos de los chistes de gashegos (como dicen uds) donde somos ridiculizados y puestos al nivel del betún. Y aún así, comprendo que ese no es el sentir de un pueblo entero, o al menos quiero creerlo.

comparar la monarquia española con ese excremento llamado peronismo es como comparar una batuta de orquesta con un garrote, la monarquia española es una de las formas de gobierno mas avanzadas del mundo, como la inglesa, la sueca, la noruega la danesa o la holandesa, el peronismo es tribu, canibalismo, mafia napolitana

Está bueno y es divertido el artículo, Caparrós. Para enriquecer la conversación y mantener un tono más respetuoso, estaría bueno que los comentaristas españoles nos compartan qué creen que simboliza para ellos el rey de España, a modo de testimonio y sensación personal. Creo que esa es parte de la idea de este artículo. Es triste que la gente de países distintos, que poco se conocen realmente en su mayoría, se larguen a agredirse basada principalmente en su ignoracia mutua, prejuicios y estereotipos. Saludos.

Republicano escéptico, que Argentina se llene de bolivianos, peruanos, etc, no tiene nada de malo. Ya es hora de suprimir ese otro anacronismo llamado "fronteras", líneas arbitrariamente trazadas en un papel para repartirse el poder entre unos pocos mientras las personas divididas y atropelladas por esas convenciones son empujadas unas contra otras, ciegamente, a la guerra, al odio, al rencor, a la intolerencia. Falta mucho para que los humanos empiecen a verse a sí mismos no como ciudadanos de la Tierra sino del Universo, pero yo me punto desde ya en ese grupo. Por otro lado, no soy argentino ni especialista en argentinismos, a pesar de que aprecio y atesoro a grandes de la literatura mudial como Cortázar y Borges, así que no te puedo aclarar si los argentinos utilizan el gentilicio de Bolivia a manera de insulto, pero lo que sí puedo hacer es preguntarte qué diablos tiene eso que ver con la discusión abierta en este foro, tal como, de hecho, te lo pregunto. Para resolver tus posibles dudas, en todo caso, soy colombiano (¡¡¡¡horrrrrorrrr!!!!). Me imagino que, tras esta "confesión", habré perdido a tus ojos toda autoridad hasta para recitar el abecedario o para siquiera atreverme a escribir en el foro del principal diario de España, pues en mi país suceden cosas mucho peores que eso de usar el gentilicio de un país vecino a manera de insulto; en mi país se ahoga la protesta del pueblo con motosierras, operan las bandas de narcotraficantes más peligrosas y violentas del mundo durante décadas (un puesto que quizá han ganado para ellos los narcotraficantes mexicanos), existen unas guerrillas y unos paramilitares igual de mafiosos que los narcos y, por último (en mi memoria, no en la realidad), tenemos uno de los gobiernos más corruptos y arrodillados del planeta Tierra. Creo que todos los anteriores son motivos de sobra para que aquellos personajes imbuidos de su cacareada superioridad cultural, y que tanto parecen frencuentar el blog de Caparrós (así sea para cacarear otro poco más sin aportar argumentos que le hagan entender a uno para qué diablos quiere un pueblo tener monarquía hoy en día), se sientan aún más superiores de lo que ya sienten serlo. Adelante, ...ma gavte la nata.

Alan: estaban en la ruina y mandaron a unos presidiarios a matar,saquear y robar.....se lo llevaron todo!!.Que nos devolvieron?....si nos toco darles de comer durante la II Guerra.....y vinieron aqui a trabajar y a vivir y fueron recibidos con los brazos abiertos.....los 2 pueblos son hermanos,y de verdad que aqui los queremos.....las clases dominantes....Borbones incluidos son los que se comen el pastel....Ahora,100 anios despues cuando llegan los SUDAKAS a vuestra Europa......nos tratan a patadas......que mala memoria che!.....un poco de gratitud....

Querido Pibe: estamos de acuerdo,el Estado Argentino nacio sobre el genocidio de Julio Roca en su "campania al desierto".....tambien es verdad historica que nuestros Generales formaron Regimientos de afro-descendientes y los mandaron como carne de canion en la "Guerra de Independencia".....murieron casi todos.....la Guerra al Paraguay fue un genocidio en el que nuestro "gran Mitre" fue uno de sus autores intelectuales.....y podemos seguir horas y horas.....Pero,quiero precisarte que yo le respondi a un senior anonimo (Editor,creo) que me mando a estudiar la historia muy ofendido,parecia el europeo,sobre la colonizacion de Espania en "toda la America nuestra,del Bravo a la Patagonia"......y quieren todavia,despues de 500 anios que "celebremos el 12 de octubre como dia de la Raza"......Cual Raza?......sera la de ellos.... porque aqui se esmeraron y practicamente exterminaron Naciones,si digo bien:Naciones enteras....ese era el tema.Saludo revolucionario,sc.

Muchachos:
Caparrós habla con ironía ¿Acaso no advierten su propia autocrítica cuando alude al peronismo?

Todavía quedan algunas monárquías pero hay un solo país donde el facismo gana elecciones.

Carlos S, cuando eso ocurra, si ocurre, hablamos. Mientras tanto no olvides que dentro de unas décadas en Argentina serán mayoría los paraguayos, peruanos, chilenos y bolivianos. Por cierto, una pregunta: ¿ Es cierto que los argentinos, tan derechos y humanos, cuando quieren insultar a alguien le dicen "che, vos, boliviano"?

Si le parece mal que los españoles tengan siempre el mismo "papá" como explica que los argentinos queramos siempre a Perón o el que mas se parezca?
Por otro lado, si miramos de cerca, veremos que Argentina no está mejor apesar de tener un rey.
Siempre habrán imbéciles como usted criticando pero siempre habrá quien respete su derecho de criticar.

Pues, me parece, que si sacan al rey a España le pasaría en un segundo lo que a la URSS, se atomizaría en al menos 8 ó 10 paises. Me da la impresión de que los movimientos autonomistas están cada día mas fuertes.

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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