Martín Caparrós

Historias de la Voluntad

Por: | 24 de marzo de 2013

Saludo_fascista_isabelita_peronHoy es, otra vez, 24 de marzo. Es curioso lo frecuentes que se han vuelto, últimamente, los 24 de marzo: hay casi uno por año. Este, carente de toda redondez –37 es un número sin gracia–, nos encuentra sumidos en el papismo contumaz, que también en este aspecto fue elocuente: mostró cómo los más fervientes denostadores oficiales de la Dictadura setentina están muy dispuestos a mirar para otro lado cuando su apetito de poder lo requiere. Para algunos, el oportunismo es la única religión verdadera.

Más allá o más acá de eso, para mí este 24 de marzo marca el momento de la salida de la edición definitiva de La Voluntad, ese despropósito en varios volúmenes que escribimos con Eduardo Anguita para intentar contar "Una historia de la militancia revolucionaria 1966-1978".

Pasaron veinte años desde que empezamos a pensarlo, y La Voluntad nos sigue sorprendiendo. Nos sorprendió, primero, cuando descubrimos que las personas que entrevistábamos tenían tantas ganas de abrir puertas, tanta sed de contar. Nos sorprendió al ver cómo la época se nos hacía más y más rica, más compleja cuanto más la trabajábamos. Y nos sorprendió, por eso, cuando fuimos entendiendo que el volumen previsto no alcanzaría y notamos, con cierto desconcierto, cómo las páginas se acumulaban y terminaban convirtiéndose en aquellos tres tomos repletos de historias. Nos sorprendió, por fin, que se volvieran una de las formas en que jóvenes descubrieron y viejos recordaron unos días que ahora regresaron al centro del debate.

La Voluntad dio sus vueltas, como han dado las suyas en estos años las lecturas que la Argentina hizo y hace sobre aquellos. Por eso, cuando la editorial Planeta nos pidió que escribiéramos cada uno un prólogo para incluir en la edición final, yo decidí dedicar el mío a esas vicisitudes –y quiero reproducirlo aquí.

Lecturas de una historia

Queda dicho: pasaron quince años. Veinte, desde que empezamos a trabajar en este libro. Son pocos, veinte años, en términos históricos –pero la Argentina suele sacarle al tiempo un jugo inesperado. Quizás estos veinte años no sirvieron para mucho; sí, sin duda, para confirmar a quien decía que no hay nada más cambiante que el pasado.

En aquellos días, veinte años atrás, le pedí a un veterano de la izquierda peronista –mucho tiempo de militancia, mucho tiempo de cárcel– que me contara su historia para incluirla en La Voluntad. Él, entonces, se negó porque “lamentablemente, si uno quiere hacer política en la Argentina actual –dijo, y él quería– no puede hablar de esas cosas”. El otro día lo ví en un canal de televisión pública contando aquellas historias con lujo de detalles –y pensé que ahora podría decir que “si uno quiere hacer política en la Argentina actual, debe hablar de esas cosas”.

El pasado, decíamos, cambia tanto. Los vaivenes de  la historia de la militancia revolucionaria de los años sesentas y setentas –las lecturas posibles de La Voluntad– no escapan a esa regla. Al contrario: es uno de esos períodos cuyo recuerdo dura, insiste. La historia recuerda sobre todo esos momentos en que muchas personas deciden, de un modo u otro, que quieren algo tanto que están dispuestos a morir por eso: cuando la opción de la muerte entra en escena. Para bien o para mal –para bien y para mal– es algo que sucede muy de tanto en tanto: que generaciones enteras no conocen.

Esa historia recorrió, hasta hace poco, tres fases bien distintas con un lugar común: que las tres fueron escritas por los derrotados. Desde el principio –y durante mucho tiempo– los ricos argentinos, que conservaron su poder gracias a la intervención militar, tuvieron que aceptar –o quizá promover, como forma de depositar todas las culpas en un sector bien acotado– que esa intervención fuera demonizada y, así, la constitución del relato no quedó en manos de los que ganaron sino de los que perdimos. Hasta que llegó la fase actual, más compleja, más peleada.

Ya he intentado periodizar y definir esas fases. Quiero retomar –reproducir en parte– esos intentos. Las fechas y descripciones son, como suelen, esquemáticas, tan discutibles como todo el resto:

1977-1995: el militante como víctima. Cuando las primeras Madres de Plaza de Mayo empezaron a recorrer despachos y vicarías pidiendo por sus hijos, lo último que podían hacer era reconocer la militancia de esos jóvenes –que, además, en muchos casos ignoraban. Así que los presentaron como ingenuos que habían caído víctimas de la maldad extrema de un aluvión de perros sanguinarios.

Esta forma pasó a su vez a los organismos de derechos humanos y cristalizó en el Nunca Más: en ese texto, los secuestrados y asesinados son personas que no tienen historia previa, que sólo se narran en la medida en que son secuestrados y asesinados. Por eso el discurso común empezó a llamarlos, colectivamente, los desaparecidos.

En ese relato –que ya empezaba a llamarse LaMemoria– todo el acento estaba puesto en la maldad incomprensible de los malos; al disimular la elección política de los reprimidos, la versión diluía la finalidad política de la represión. La negación era también una defensa: muchos seguían pensando que si identificaban a las víctimas como militantes justificaban –de algún modo– sus asesinatos. Era la forma progre, defensiva del algo habrán hecho, por algo será. Cuando empezamos a trabajar en este libro todavía regía la idea del militante como víctima.

1996-2003: el militante como militante. Frente a eso, algunos decíamos que recordar a esos hombres y mujeres como objeto de las decisiones de sus verdugos y no como sujetos de sus propias decisiones era un modo de “volver a desaparecer a los desaparecidos” –en la medida en que se los privaba de su historia, se los transformaba en otros. La Voluntad fue uno de los intentos de recuperar las historias de quienes hasta entonces sólo habían sido víctimas; se empezó a saber más sobre sus vidas y sus esperanzas, y se empezó a aceptar que la mayoría de las víctimas de la dictadura lo fueron porque habían elegido pelear por una forma de sociedad radicalmente distinta de la que defendían los militares.

Esa nueva forma de LaMemoria permitió dar a esas historias un sentido más general –más político–, y permitió también recordar que los asesinos no mataban por perversión sino por preservar una forma social y económica, que triunfó y fue la base de la Argentina contemporánea. Esa parte era la más difícil de aceptar: implicaba admitir que nuestro país es el que es porque aquellos militares derrotaron a aquellos militantes, que su dictadura no fue un paréntesis en nuestra historia sino la fundación de nuestra sociedad actual, que vivimos los resultados –¿los frutos?– de ese proceso, y que los triunfadores de hoy les deben sus triunfos.

En esa etapa, de todas formas, quedó pendiente una discusión más seria y documentada sobre los proyectos y prácticas de los militantes revolucionarios, sus aciertos y errores.

2004-2010: el militante como héroe indefinido. Cuando llegaron al gobierno, los doctores Kirchner empezaron a reivindicar a los militantes setentistas como su referencia histórica, su precedente heroico. Para eso tuvieron que falsear esas historias: como no tenían ninguna intención de retomar las convicciones socialistas que los habían llevado a la muerte, los transformaron en unos raros activistas nacionalistas progres: revindicaron su militancia pero la vaciaron de su contenido y su proyecto. Los convirtieron en portaestandartes de un vaguísimo “cambio”, de la búsqueda de una “sociedad mejor” –como si alguien buscara alguna vez una peor. Así, neutralizados, esos militantes podían ser usados como mito de origen de un gobierno que trataba de reconstruir el Estado burgués argentino para que pudiera funcionar dentro del capitalismo globalizado –y conservar su poder.

LaMemoria sirvió, durante este período, para justificar escaramuzas del gobierno contra otros sectores con los que estuvo aliado y de pronto peleó, como el grupo Clarín. Con su estrategia, los Kirchner crearon una confusión fundamental: que ahora los montoneros mandan, que este gobierno es la concreción de las voluntades de aquellos hombres y mujeres. Es sorprendente: cualquier comparación veloz de las ideas políticas de unos y otros muestra la diferencia abismal entre esos militantes que querían un mundo sin ricos y estos ricos empresarios que entienden la necesidad de cierta presencia del Estado, cierta asistencia social para mantener el statu quo, las diferencias, las injusticias brutas. Pero en una sociedad sin proyecto, donde cualquier posibilidad de construcción fue reemplazada por el pragmatismo más banal, la retórica puede ocupar el lugar de la política, y algunos intelectuales se conformaron con ese poco de oratoria y cerraron los ojos a la realidad que la rodea: se dejaron arrullar. Ellos ayudaron también a que el equívoco se difunda y amplifique; por sus grietas se filtra la última fase –todavía incipiente– de LaMemoria.

2010: el militante como monto patotero. Es, creo, la novedad actual y se mezcla –compite– con la anterior. La apropiación por parte del gobierno kirchnerista de esa historia catalizó el cambio incipiente en las formas de pensar la militancia de los sesentas y setentas. La identificación entre este presente y ese pasado permite a los portavoces de la derecha revisar las formas predominantes de LaMemoria. El carácter intocable, casi sacralizado de aquellas víctimas se deshizo al convertirlas en peones de la retórica política actual.

Así, la idea del kirchnerismo como heredero de los setentas facilita dos reescrituras concurrentes de esta historia. Una que retoma, gracias a la guerrillitita dialéctica de estos días, la noción de que aquellos militantes eran más que nada violentos: una crítica moral que vuelve a poner todo el acento de aquella historia en la violencia, ninguno en la política. A los diversos conservadores argentinos les conviene una versión en que la violencia sea la única forma en que se manifiesta la voluntad de cambio real, para demonizar esa voluntad –en nombre de la paz y de la democracia.

Y otra que dice, en síntesis, que si esto era lo que aquellos militantes querían hacer, menos mal que perdieron: que “ahora que gobiernan, miren lo que hacen”. Durante años la presión social obligó a la derecha argentina aceptar esa imagen del joven bienintencionado que murió por sus convicciones; ahora, gracias a las maniobras torpes del gobierno, sienten que pueden relanzar la imagen de la militancia setentista que sus medios y su propaganda armaron en 1975 para justificar la matanza: los militantes como seres violentos, peligrosos, falsos, resentidos, llenos de odios y codicia, que merecían lo que estaba por pasarles. Es el opuesto simétrico –parejamente falso– de la versión angélica de los primeros años. Cuando ya parecía imposible, los sectores que ganaron, con el golpe de 1976, la batalla social, económica y política, lanzaron su contraataque cultural, y ahora intentan controlar también las formas de LaMemoria.

En esta nueva imagen (re)emergente, los montoneros de ayer se parecen a los gobernantes de hoy: falaces, autoritarios, autorreferentes, gritan consignas justicieras mientras hacen cosas muy distintas –y vuelven a ser, por lo tanto, un blanco fácil. Por eso creo que este gobierno ha vuelto, de otro modo, a desaparecer a los desaparecidos.

En ese contexto se publica esta nueva edición de La Voluntad. Ojalá sirva para contribuir a deshacer esta confusión, aclarar las diferencias, repensar las lecturas: debatir.

Hay 134 Comentarios

Gobierno PERONISTA con diez años de crecimiento a tasas chinas, con la mayor presion fiscal de la historia, y no hay plata para maestros en la provincia de Bs As.
Gobierno "progre", que tiene de rehenes en su interna politica a los chicos pobres que no pueden pagarse una educacion privada.
Sinverguenzas, corruptos, no tienen perdon.

Anda cagar Caparros, pelotudo de 4ta.

Santiago: él es un oxímoron: sobre-cogedora-mente... pajero.

Además de Bonfatti, Juez admite ser impotente y propugna el viagara para todos ¿y todas? en un país donde hay q pagar hasta la aspirina...Una verdadera oposición a la medida impotente de los k

¿dónde está tu oxímoron, Beto?. ¿O es una palabra q figura en un texto de los nazis gonzález y feinmann para la cámpora?

Primo, imperdible su link:
CFK no necesita aclarar q su inglés lo aprendió en una discoteca suburbana
“territ inglés a 12.000 km de dist”. ¿Acaso no sabe q la Ministro de Justicia de Francia es diputada x la Guayana Francesa y q los tahitianos también tienen dips en París?
Miente con lo de la Celac: todos los países integrantes del CARICOM –miembros de la Celac- reconocieron el referéndum.
Y también con Unasur: guyana y surinam
acusa a los antiK de la Plaza, sin respado de la side, de llevar ellos el palito de abollar ideologías, símbolo del poder estatal.
S/ Onganía les puede preguntar a Nilda Garré y a Abal Medina...
“gente unif vestida de rojo frente a los de azul y blanco”. ¿Recuerdan aquel aviso de La Copera de Perón “la bandera arg es azul y banca, ningún trapo rojo podrá reemplazarla”?
lo + importante es q develó q el líder de los “rojos q usan garrote” es PEDRO PICAPIEDRA,, jajaja

santiago.
Primero agradezco su comentario que siempre nos nutre, nadie puede conocer la totalidad de los hechos historicos.
Las personas de bien por Ud. citadas estan muertas.
Ud. y yo, desde veredas no tan opuestas como parece, hemos quedado sin ejemplos ni modelos a seguir.
SOMOS HUERFANOS.
El Pais publico hoy un dato que nos compara con RUSIA.
Tendriamos que averiguar si
PUTIN le copio el modelo a los K,
o fueron los K quienes le ensenaron.
Durante el ano 2012, se fugaron de RUSIA la miserable suma de 39.000 Millones de EUROS.
Y despues hablan de los BRICS.
Respetuosamente y por orden alfabetico, sin que haya problemas de cartel, Primo y santiago saludos.

Beto.
Observo que no admitiste que Hector Timerman fue
DIRECTOR DE LA TARDE y fogoneo, meses antes
lo que muchos ciudadanos de a pie sabiamos sucederia.
Otro si digo.
Ni el jesuita, menos aun la chabacaneria de un usurero miserable q hizo una fortuna inconmensurable manejando la mayor CAJA de la historia argentina.
Pero he aqui que ese es el destino HUMANO.
Todos seremos POLVO.
Comprendera Ud., si alguna neurona posee, que todos los hombres, sin excepcion, somos ESCLAVOS de algo.
El eternauta, por sangre, lo fue de un pecado capital HORRIBLE.
LA USURA. Tan bien personificada por Terranova en El viejo hucha que Ud. por su baja y culturosa condicion, es seguro no conoce.
No es mi intencion denigrarlo mas.
Solo una pregunta, tan simple que hasta parece inocente, pero que ninguno en mas de un ano me respondio.
Producto de lo cual HICIERON MUTIS POR EL FORO.
No me interesa conocer su identidad.
Solo saber si UD. COBRA UN SUELDO DEL ESTADO.
Siga participando.

'Don' Aldoush!... ¡Lo busca 'beto cesar'! ¡El reemplazo de la porota vercellino!!

Como si no faltaran significantes, cleptopatra aconseja leer a Antígona, de Sófocles (hija del incesto de Edipo y su madre Yocasta) : http://www.urgente24.com/212413-en-vuelo-cristina-busco-victimizarse-malvinas-izquierda-gays-y-antigona?pagination=show ...Yo les recomendaría leer también: el seminario 7 'La ética del psicoanálisis' J. Lacán ( seminario 10 en Paidós), "para entender", como dice cleptopatra... pero la estructura de la sedición. Un postre! Buen provecho

Estimado Aldoush, al igual que el poeta Carlos Argentino Daneri, tu actividad mental (en tu caso sería medular) es apasionada, versátil y del todo insignificante, si me permitís el oxímoron, extraordinariamente insignificante. Por lo demás, veo que manifestás un odio irracional hacia el kirchnerismo: ¿vos no será un kirchnerista no asumido? Para Semana Santa, cuáles serán tus lecturas: El Jesuita o El Eternauta
Te dejo esa inquietud.

otro mentís a Caparrós-Carlotto-K: recuerdo q cuando fallece alfonsín, Graciela Fernández Meijide cuenta los gte: ella, al ser desaparecido su hijo, se dirige a la APDH, allí encuentra a Alfonsín, alfredo Bravo, simón lázara, Ricardo molinas, alicia Moreau (est Aldoush, los políticos para quienes reservo la palabra izquierda). Graciela, sorprendida, les pregunta si a ellos también les desaparecieron hijos. Le dicen q no, ¿Entonces por q se arriesgan?. Por la constitución y los DDHH, le respondieron.
tiempo después desaparecería la hija de alfonsín, quien x eso se reunió (foto famosa9 con su ex cro. del Liceo Militar Harguindeguy y el Maestro Bravo sería salvajemente torturado x Camps y -tiempo después y x tv- por Mariano Grondona y Camps juntos.

El pecado de la dirigencia polìtica. Y de como el 24M76 fue una "crònica anunciada".
http://site.informadorpublico.com/?p=28397

Muy piola lo de Birmajer, estimado Aldoush.
Y mire: el gob "patriota toma x asalto Repsol y se la quiere regalar a la Dow -q creo tampoco va a venir-.
Es la huella de Perón, con su famoso art 40 de su const fascista q no le impidió regalarle la Patagonia a la Californian Oil. Y si salvamos la Patagonia fue gracias a q Pedro Eugenio Aramburu mandó esa concesión a mejor vida. ¿Lo habrán matado x eso?...

A Tenembaum y Alejandro Bercovich?
el tiro les saliò por la culata.
Aprendan historia, mocosos imberbes.
Reportearon a Marcelo Birmajer,
pensando que llevaban "agua para su molino"
y recibieron una CLASE MAGISTRAL.
Interesante Primo y santiago
sus comentarios sobre el particular.
Indudablemente aùn queda gente "objetiva"
para opinar sobre el pasado y la actualidad
de un MUSEO DE GRANDES NOVEDADES.
Les mando un regalo.
http://tierradelocos.fmrockandpop.com/2013/03/26/polemica-charla-con-marcelo-birmajer/

Este sitio es FANTÀSTICO.
Se aprende, de unos pocos, màs HISTORIA que 10 años de "historia oficial" contada por Pigna y O Donnell.
O acaso esos "revisionistas" CUENTAN LA VERDAD?
Frases al voleo.
Yo no sabìa. Yo no me metì. Si hubiera sabido.
Me encanta chuparme el dedo leyendo "la HISTORIA OFICIAL" que a diario me inocula CANAL ENCUENTRO.
Soy buena persona. Que degenerados y malos fueron.
Fue una masacre.
NO FUE UNA GUERRA (fue una joda de Tinelli).
Beto. Cuàntos años tenès?
Pretendès defender a Timerman y te olvidàs que "fogoneò" el golpe (ya sabido por muchos ciudadanos de a pie) y de como,
la DIRIGENCIA POLÌTICA en su conjunto entregò el PODER. Bah, les dijo a los milicos,
HÀGANSE CARGO, A NOSOTROS ESTE BOLONQUI,
guerra entre perukas de derecha e izquierda, NOS SUPERÒ..

Beto.
En este sitio "todos ya nos hemos dado cuenta" de que "palo" provenìs.
Sos otro ñoqui del 29. Otro paria (intocable) empleado pùblico que cobra por hacer lo que en 1984 de Orwell significaba "tarea sucia" del Ministerio de la Verdad.
Seguì participando.

El curriculum de Rukauf que da la Wiiki, más que reseña histórica parece un prontuario. Que raro que no pusieron una foto suya con esa sonrisa dentífrica con la cual espetaba amablente al público que lo escuchaba: "hay que meter bala a los delincuentes"

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Ruckauf


Meviadormí.

Beto.
Me olvidaba.
De paso mandale un saludo a tu jefe.
Agachate, como de costumbre, a ver si este fin de mes
se olvida de "participarte" en la BOLSA K del Presupuesto que reparten cual SÀTRAPAS SEÑORES FEUDALES.
Aprendè historia antes de escribir.
Sos AGUARRÀS. Muy de lejos parecès SOLVENTE.

Beto.
Ojalà te dure el "curro". Pero parece que la mano viene mal. Por ahì en lugar de cobrar del ESTADO como ñoqui bloggerK te dan una "tarjeta de racionamiento".
Seguì participando MARMOTA.
Pero antes de PASAR TANTO PAPELÒN (a cambio de cobrar tus 30 monedas de rigor) tratà de estudiar historia.
Allì veràs, cuantos "personajes" que hoy DETENTAN EL PODER fueron miserables entregadores de los perejiles que llevaron al muere.
Seguì participando. Parece que te encanta ser sodomizado sin vaselina.
En el sitio pasaron TANTOS que ya perdì la cuenta.
Vinieron por LANA y salieron TRASQUILADOS.
Miserable ÑOQUI que vive del esfuerzo y sacrificio del pròjimo.
Defensor de CORRUPTOS DELINCUENTES.

Art. 3°-- Comuníquese, etc. --Luder.
-- Aráuz Castex. -- Vottero. -- Emery. --
Ruckauf. -- Cafiero. -- Robledo. (firmantes del decreto)

En honor a la verdad estricta el decreto de "aniquilación" de la guerrila lo firmó Italo Luder en el '75. Isabelita, en su católica brutalidad hubiera querido hacerlo antes (con la ayuda de Lopecito), ganas no le faltaban, pero no supo cómo...
Se comenta que por las noches, y frente a la momia de Evita, en la capilla, le murmuraba susurrando entre sus rezos: "ay! Madre del amor hermozo, no me atosiguéis".

Y en esa tensión de opuestos que estimulan el movimiento y la acción, creando; se infiltra la patología: destruyendo. A la 'diestra' derecha que , sin ser santa, porta y conserva la estructura de jerarquia a la que estamos condenados por ser estructura de manada mamífera, pero 'falocràtica'; se contrapone la femenina izquierda, que debe persuadir equilibrando excesos, y consintiéndo la portación de la 'posta' o testimonio = Ley del Hombre. Si ese equilibrio falla y se consiente la demanda del hijo, por sobre la Ley que porta el Padre; la izquierda se hace siniestra. Desestructura. Des tructora. Ésa es la música de los flautistas. Y como solo hace efecto en las ratas; hay que 'fabricar' muchas... para, con su amenaza y 'en su nombre': negociar la bolsa que poseen los 'bestiales padres'. Por eso los 'revolucionarios' flautistas les musitan al oido: 'que la culpa de que sus pobres padres sean pobres, es de los infames ricos opresores'; obviando el detalle que ya eran así de pobres, antes de engendrar diez hijos. Entonces la jubilada lleva en su monedero la dosis de 'paco' que el antropoide desea, la cajera del maxiquiosco guarda en la caja 'las llantas' que el pibe chorro 'necesita', el 'movimiento' le permitira llegar a la casa en Mallorca, o la 'gesta histórica' le proverá el hotel, la estancia y la negociación de las tierras donde construir la usina hidroeléctrica... mientras 'bambi' retoza distraido jugando con la mariposa, el padre tiene que morir por... su causa. Buen provecho

Aldoush, simpática bestezuela informada, ves de a poquito, de a poquito vas reconociendo tu furibunda burrada. Al analizar la información en tu médula espinal (todos ya nos hemos dado cuenta de que lamentablemente carecés de cerebro) confundiste el titular repetido hasta el cansancio -"Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres"- del diario La Opinión dirigido por Jacobo Timerman, con el ignoto diario La Tarde dirigido por Héctor Timerman. Plis, levanta vuelo con tu nave de fibra hecha en Haedo y mejorá el nivel intelectual de tus comentarios que hasta ahora viene bastante flojelis.
Felices Pascuas

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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