Martín Caparrós

Fracasar

Por: | 02 de julio de 2013

Copa-america-argentina-20112Equis tiene 24 años, es argentina nativa y por opción, vive con su familia en un barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires. Equis es una chica muy activa: le falta poco para terminar derecho, trabaja en una repartición pública, tiene un novio, amigas, intereses. Cada mañana, de lunes a viernes, Equis se levanta poco antes de las seis de la mañana para tomar el colectivo que la lleva al trabajo. Hace un año, dos tipos la asaltaron mientras lo esperaba y le robaron la cartera: la poca plata, documentos, anteojos, las tarjetas. Desde entonces, durante casi un año, su madre se levantó cada mañana, de lunes a viernes, poco antes de las seis para acompañar a Equis a la parada del colectivo. El mes pasado otros dos tipos que llegaron en moto la asaltaron cuando esperaba con su madre el colectivo y le robaron la cartera: la poca plata, documentos, anteojos, las tarjetas. Desde entonces Equis va a la parada del colectivo con su hermana y su cuñado, que se levantan un poco antes de su horario –total, unos minutos más tarde también tienen que irse a trabajar– y esperan que, siendo tres, no los asalten.

Es una tontería: historias ínfimas. De esas cosas que pasan todos los días en todas las ciudades, solo que en algunas pasan más de lo necesario. Supongo que me contaron muchas, ví bastantes, pero por alguna razón esta me pareció una de esas gotas que rebasan vasos: mi vaso, por lo menos. Me dio mucha vergüenza que Equis no pueda tomar el colectivo para ir a trabajar cada mañana sin miedo a que la asalten, sin una escolta familiar creciente. Me impresionó más que Equis y su familia no esperen nada de las instituciones que deberían defenderlos –que su trabajo paga– y entonces intenten defenderse solos: primero la compañía de la madre, después la hermana y el cuñado. Y que eso termine por parecerles –casi– normal.

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He escrito mucho contra el segurismo (“Doctrina política que postula que el problema central de una sociedad está en su criminalidad. Aparece en lugares y momentos muy diversos, pero se desarrolla con más facilidad en sociedades donde ha habido cierto deterioro de la situación económica y social de sus clases bajas y medias…”). No cito la historia de Equis para sumarme a ese clamor. Mi vaso es otro: me parece que ese hecho menor es un ejemplo demasiado claro de cómo no supimos construir una sociedad vivible, de cómo nos acostumbramos cada vez mejor a vivir mal: ahí está el fracaso.

El fracaso aparece en tantas cosas. Por supuesto, en la soberbia de los que mandan –desde el poder político o el poder económico. Pero también en cada persona que no come suficiente, en cada persona que se cansa de buscar trabajo digno, en cada persona que se pelea a los gritos por cuestiones menores, en cada persona que deja la escuela porque no ve la utilidad de seguir yendo, en cada persona que te tira el coche encima en una esquina, en cada persona que te pide o te ofrece una coima, en cada persona que apunta a otra con un arma, en cada persona que debe esperar meses enferma para que la atienda un médico, en cada persona que se asfixia en un transporte público controlado por los que nunca toman el transporte público, en cada persona que deja de ir a una cancha de fútbol porque tiene miedo, en cada persona que mete la mano en un tacho de basura para zafar con lo que otros desdeñan, en cada persona que se caga en todo esto porque a ella, de últimas, no le va tan mal. En Equis, que no puede salir a trabajar tranquila. En todos nosotros, que nos acostumbramos, que conseguimos creernos que es normal que una chica no pueda salir a trabajar tranquila. Que conseguimos creernos que son normales cada vez más cosas que deberían ser intolerables.

Fracasamos. Yo creo –y la idea me pesa más y más– que fracasamos. Que los argentinos fracasamos, que llevamos medio siglo fracasando, que somos los culpables del deterioro de un país que es mucho más pobre, mucho más injusto, mucho más inculto, mucho más corrupto, mucho más violento que entonces.

Todo lo demuestra: los índices de desigualdad, el retroceso de la educación y la salud públicas, los millones de villeros, la mitad de los argentinos sin cloacas, el cierre de transportes e industrias, la vuelta a la economía agroexportadora, la violencia, la pelea permanente, la incapacidad para pensarnos.

Y creo que mientras no lo aceptemos, mientras no empecemos a pensar seriamente por qué fue, mientras cada uno de nosotros no analice y se haga cargo de su parte del fracaso, no podemos siquiera soñar con revertirlo.

Algunos tendrán más culpas, otros menos. Yo sé que alguna tengo y me desasosiego y me paso horas pensando cómo es.

Y los que nos conducen tienen tanta más. Se vienen elecciones: hay que elegir más señoras y señores que simulan que nos representan. Propongo que la primera condición para votar o no votar a alguien, el primer criterio, sea si pide o no disculpas. Ningún argentino de más de veinte años está exento de culpa. Que cada cual busque, piense la suya. Y que aquellos que nos piden que les tengamos confianza, que deleguemos nuestro poder en ellos, empiecen por explicar en qué se equivocaron. Que nos cuenten qué responsabilidad tienen en este fracaso y, antes de prometer que van a hacer cosas distintas, se disculpen.

Si no, no hay por qué creerles nada.

Si sí quizá tampoco, pero, al menos, al borde del abismo, habrían dado un paso al frente.

Hay 407 Comentarios

Caparrós es el mercader del fracaso del entorno social en el cual se crió. Vive de él, mastica con placer, rumia el gusto amargo del fracaso porque en tanto lo imagina de hecho, acrecienta su propio éxito. ¿Ven qué todos nos sale mal? ¿Ven que soy el oráculo infalible?
Monta su historia personal sobre el éxito del fracaso colectivo. Siempre lo hizo, y es probable que siempre lo siga haciendo. Incapaz de ver nada bueno, nada aceptable, nada perdurable, nada noble, nada hecho con buena intención. Aprendió el oficio de ser el heraldo profético de la "catástrofe" argentina.


"Pamplinas es un intento –insistentemente fracasado– " Su misión es insistir en eso hasta la náusea.


Hay que tener presente algunas cosas cuando uno se pregunta qué cosas pasan por esa cabeza de cuervo que lucra y apuesta al fracaso eterno del país que tuvo la desdicha de verlo nacer.

Caparrós es anarquista. Lo cual significa e implica denostar a la autoridad (un psicólogo seguramente lo asociaría con el eclipse paterno que padeció desde pequeño). Denostar a toda la autoridad, ahora al gobierno actual, antes a Menem, antes a los militares y seguramente en el futuro lo hará con cualquier otro,del signo que sea, de izquierda, de derecha, de centro o del costado: su consigna es: destruir, minar la autoridad, da igual si es legítima o ilegal. Él odia a la autoridad. La que sea.

En dios en el puticlub escribió: "Puto dios. Por lo menos que se den cuenta de que adoran a un cabrón, a un turro de mierda. Es como dice Proudhon: Dios tuvo miedo de que el hombre llegue a su altura, por eso descargó sobre nosotros todos sus males.
Uno de los más profundos autoritarios dee la historia del anarquismo fue Praudhon, el señor que admira. Cuyas ideas claves eran:

1) El judío es el enemigo de la humanidad. Es necesario devolver a su raza a Asia o exterminarla.
2) Pensaba que el Sur tenía derechos a mantener a los negros americanos en la esclavitud, por ser la más baja de las razas inferiores.
3) Las mujeres no tienen derechos politicos, solo encuentran su libertad en el bienestar del matrimonio, la maternidad y los deberes domésticos.
4) Toda esta democracia me asquea, decia, daría cualquier cosa por arremeter contra esta turba con mi puño cerrado.

La historia es similar en lo que respecta al segundo padre del anarquismo, Bakunin, el otro filósofo admirado por MC cuyos planes para la dictadura y la supresión del control democrático son mejor conocidos que los de Proudhon.
El anarquismo es violentamente antidemocrático su única finalidad y razón de ser es la destrucción de la "autoridad" sea cual fuere.
Ésta es la clave para entender su enfermiza visión -falazmente analítica- de nuestro país.

Aunque reconoces es una historia "infima" de Equis, personaje que nadie conoce, ni interasa conocer, que conoceras vos, y la verdad poco importa.
Haces la mas increible induccion logica, de golpe TODOS los argentinos somos EQUIS y TODOS vivimos su realidad de miedo. Historia de tachero, solo que vos cobras euros.
Me sorprende como te dan los Boibos (bolsa testicular) para escribir de una calle que no caminas (si, que no la caminas).

Saludos, y si podes agarra un serrucho, y corta madera... se llama trabajar, y te va a hacer mucho bien. O Jardineria. O algo hermano.. no podes acariciarte los bigotitos y hacerte el culto. Sos un pelotudo abanderado, baja el pedestal, trabaja y comentame.


PD. Tenes padres vivos? Que piensan de esta basofia que uno se tiene que desayunar. Recordame donde te educaste sinverguenza.

Pd2. EQUIS? Pedorro es el adjetivema. Te felicito nuevamente porque te pagan por esto. Te envidio, y te mando la historia de ZETA, el chanta aryento, que con historias cortas, y publicaciones sin concreciones, esgrimia argumentos sobre su patria.

Aunque reconoces es una historia "infima" de Equis, personaje que nadie conoce, ni interasa conocer, que conoceras vos, y la verdad poco importa.
Haces la mas increible induccion logica, de golpe TODOS los argentinos somos EQUIS y TODOS vivimos su realidad de miedo. Historia de tachero, solo que vos cobras euros.
Me sorprende como te dan los Boibos (bolsa testicular) para escribir de una calle que no caminas (si, que no la caminas).

Saludos, y si podes agarra un serrucho, y corta madera... se llama trabajar, y te va a hacer mucho bien. O Jardineria. O algo hermano.. no podes acariciarte los bigotitos y hacerte el culto. Sos un pelotudo abanderado, baja el pedestal, trabaja y comentame.


PD. Tenes padres vivos? Que piensan de esta basofia que uno se tiene que desayunar. Recordame donde te educaste sinverguenza.

Pd2. EQUIS? Pedorro es el adjetivema. Te felicito nuevamente porque te pagan por esto. Te envidio, y te mando la historia de ZETA, el chanta aryento, que con historias cortas, y publicaciones sin concreciones, esgrimia argumentos sobre su patria.

Por más que trates de disfrazarlo, tu texto segurista marca también tu fracaso. De enfant terrible a Lita de Lázzari, podrá llamarse tu biografía no autorizada.

Es tremendo, nos costará mucho recuperarnos, hemos tenido, al menos en estos últimos 30 años con el regreso de la democracia, donde había predisposición en la ciudadanía, entusiasmada con sus funcionarios y con ganas de cambiar y participar. Desde los distintos gobiernos fueron pulverizando entusiasmo, expectativas, esperanzas. Y lo fundamental, esta última década destrozó un proceso cultural que nos costará generaciones reconstruir. Hay responsabilidades de todos, pero no nos alcanza a todos por igual, quienes tuvieron el poder y la posibilidad de realizar cambios para no llegar a esta situación, deberán ser juzgados de otra manera. Si los funcionarios que no supieron o no quisieron realizar los cambios son sancionados, tal vez los que vengan en el futuro, al menos por temor, hagan lo que el pueblo les demande. Como está pasando, aunque sea en forma desordenada en Brasil, son formas de expresiones de democracia participativa, que no necesariamente son electorales. Debemos mostrarnos indignados, no permitir que maten nuestro futuro, sueños e ideales.

Vivo fuera de la Argentina desde hace varios años. Volví hace poco a visitar a la familia y a los amigos. Estuve dos meses. Escribí varios artículos (Estampas argentinas I, II y III) sobre cómo veo al país y a mi provincia, Corrientes. En muchas cosas, coincido con lo que señala Caparrós. Si alguien se siente interesado, los puede leer en http://arasdelpiso.wordpress.com/2013/03/22/estampas-argentinas-i-2/

Hoy día estamos en la sociedad de la belleza. Para no fracasar lo primero es ser guapo/a. ¿Creen ustedes que alguien así fracasará?: http://xurl.es/1kf3v

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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