Martín Caparrós

Fútbol, la patria, los muertos, el spray

Por: | 15 de julio de 2014

¿Dónde quedó, qué fue de él, qué queda? ¿Dónde está ahora ese viaje que prometía ser tan largo, tan repleto? ¿Dónde sus emociones, sus miserias? ¿Por qué, de pronto, parece como si nunca hubiera sido?

Se acabó. Durante 32 días, cada vez que 22 de esos 736 jóvenes ricos se cruzaban de brazos –modestos unos, desafiantes los más, coquetos otros, otros desdeñosos–, algo importante estaba a punto de pasar. Algo importante: algo que, de algún modo, producía. Ahora vuelve esa vida donde 90 minutos no deciden nada, donde las cosas no se resuelven con la claridad del triunfo, el empate, la derrota, donde buena parte del tiempo el tiempo pasa, donde muy poco tiene colores claros, donde lo que sucede en las pantallas se queda en las pantallas, donde decir hazaña es claramente un chiste, donde solo vivimos.

 

Este vacío: el costumbrismo de vuelta en su lugar, la épica esfumada. Queda el misterio de mil millones mirando a esos muchachos.

 

Los futbolistas son, más que nada, personas que hablan con los muertos. Aunque, en verdad, no cualquier muerto: los que están en el cielo. Ni cualquier futbolista; solo los que hacen goles. Pero entre esa raza especial de futbolista, el goleador, y esa raza especial de muerto, el celestial, hay una alianza que se fortalece: ya casi no hay goleador que no termine su faena goleadora levantando los ojos hacia el cielo, con o sin manos, con o sin los brazos, con o sin besito, y agradezca a alguno de los muertos que allí viven que le haya deparado esta felicidad terrena, tan terrena.

Me sorprende –cada vez me sorprende– que a los muertos les interesen estas cosas. Pero allí, sin duda, debe haber una clave.

 

Sobre el aburrimiento de los muertos, el tedio insoportable de los muertos.

 

En un mundo global, en un fútbol global, cada vez más personas ven partidos. Cada vez más los ven por ver algo bonito; cada vez menos se resignan a ver partidos feos solo porque los juegan sus equipos del barrio. Para empezar, porque ya no quedan muchos equipos del barrio; para seguir, porque la misma televisión te pone el equipo de tu ciudad y el Barcelona, y entonces por qué no “ser” más bien del Barcelona, si se compra a los mejores jugadores y juega tan precioso.

El fútbol, que era fatalidad por peso familiar, por peso de cultura, por pura geografía, se está volviendo una elección, salvo cuando interviene la bandera. Así como los jugadores se venden al mejor postor pero hay un equipo –el nacional– al que se deben, que no pueden elegir ni abandonar, que no depende de su voluntad sino de la fatalidad geográfica, así los hinchas: cualquiera es de cualquier equipo, todos somos del país del que somos. Y eso sucede sobre todo en los mundiales. Un Mundial, un año cada cuatro, es un negocio gigantesco que reemplaza el orden del negocio con el orden patriótico –solo para mejorar el rendimiento del negocio.

 

Un Mundial renueva las banderas, vende y vende.

 

La solidez del famoso EfectoPatria. Me gusta el fútbol, me divierte el fútbol, a veces incluso me enloquece el fútbol. Y detesto su efecto más eficaz: la Patria. Detesto ese momento en que un supuesto gol de nuestra selección me une –me reúne, me aúna, me unifica– en el júbilo con personas con las que no podría unirme nada. Detesto que queramos lo mismo, celebremos lo mismo, deploremos lo mismo: un terreno para crearnos coincidencias, para creer que podemos ser lo mismo. Compatriotas. Me pensaba compartiendo un grito de gol con Videla, me arruinaba los goles, lo olvidaba, los volvía a gritar, lo recordaba. El fútbol me enloquece.

 

Por suerte, no sé nada de fútbol. Nadie sabe nada de fútbol. Todos sabemos tanto de fútbol. El chiste del fútbol es que cualquiera habla de fútbol. Incluso yo, que no sé nada.

 

Siempre es plural;  lo que no queda claro es si será la primera persona o la tercera. En mi país tenemos ese modo de referirnos a nuestra selección: jugamos bárbaro; jugaron para el orto. La Patria te lo da, te lo quita, te lo quita.

 

Porque el fútbol permite las palabras. Cualquier palabra: tan generoso, él, con las palabras.

 

Las palabras que se usan: gesta, gloria, historia, victoria, prócer, héroe, felicidad, pasión, dedicacion, entrega, lucha, honor, pundonor, redaños, esfuerzo, fortaleza, ejemplo, coronación, símbolo, jefe, capitán, albiceleste, nación, patria –mucha patria.

No se usan casi nunca: en mi país esas palabras no se usan casi nunca, salvo –melancos– para marcar su ausencia. El fútbol permite usarlas en presente.

Qué fácil es entregarse a esa marea.

Que fácil tragar agua.

 

La Argentina tomó una decisión –su técnico tomó una decisión–: no éramos lo que creíamos, así que seríamos otra cosa, más opaca, huraña. Y armamos un relato que la justificaba: guerreros, leones, overoles. Messi era la ilusión; Mascherano, la resignación a eso que llaman realidad. Jugamos feo pero les ganamos –que era lo que importaba. ¿Por qué era lo que importaba? ¿Por qué importa ganar? ¿Para qué sirve? De esas cosas que se dan por sentadas: si uno compite lo que quiere es ganar. ¿Ah, sí? ¿De veras? ¿Para qué sería?

 

Nadie se acuerda de los campeones feos.

 

Pero la belleza, en el fútbol, es como el tiempo para Agustín de Hipona: sé lo que es, a menos que me lo pregunten. Y, en el medio, de nuevo mil millones: dice The Economist –que a veces dice cosas ciertas– que es el promedio de los dólares que se apostaban en cada partido del Mundial. De repente, todo empieza a explicarse.

 

¿Ganar para qué sirve?

 

Dicen que fue un Mundial especialmente bueno; dicen, también, que no hubo ningún equipo especialmente bueno, y decidieron que el mejor jugador fue uno que fracasó: toda una idea del mundo, exquisita del mundo, generosa del mundo, sorprendente.

 

¿Perder, entonces, para qué?

 

Y así al final perdimos, que es lo único que justifica las victorias. Lo mejor de Argentina en este campeonato fue el spray. Después –tanto después– del dulce de leche y la birome y las huellas digitales, otro invento argentino ha triunfado en el mundo: el aerosol para atajar barreras. Las barreras, emblema de lo fijo, se movían; había que detenerlas, un yugo imaginario. Malas lenguas dijeron que el invento no podía ser sino argentino: parece que hiciera algo y ese algo –la raya blanca– desaparece en un momento. Lo que estaba no estaba o estaba para no estar o estar tan breve.

 

En todo el campeonato con spray se hicieron tres, cuatro goles de tiro libre. El spray fue más que nada un símbolo.

 

¿Dónde quedó, qué fue de él, qué queda? ¿Dónde está ahora ese viaje que prometía ser tan largo, tan repleto? ¿Dónde sus emociones, sus miserias? ¿Por qué, de pronto, parece como si nunca hubiera sido?

 

Hay 26 Comentarios

Lo ideal sería que el mundial de Brasil se jugara de nuevo. Sería un acto de Justicia Divina. Nunca me convenció esa frase (atribuida a Gary Lineker) que dice: " el fútbol es un deporte que juegan once contra once y en el que siempre ganan los alemanes". Tendrían que haber ganado otros, Basta de tragedias y hechos conmovedores. Hay cuatro hechos principales que nunca tendrían que haber sucedido. Luis Suárez no tendría que haber mordido a nadie. Neymar no tendría que haber sido lesionado. Colombia tendría que haber llegado a la final. Palacio se tendría que haber quedado en su casa o veraneando por ahí. Si estos hechos nunca hubieran sucedido, en este momento todos estaríamos pletóricos de vida, de felicidad y de fútbol.

Martin, la idea está genial pero el artículo te quedo muy de rubia tarada. Luca debe estar... allí, donde esté, diciendo: "Ven? a esto me refería. Hasta un pelado puede ser 'La Rubia Tarada'".

A veces escribís sublime, y otras veces me dan ganas de pegarte un sosegate en la nuca para que espabiles. Que podés hacerlo mucho mejor.

Por supu, Justine... galeano. De tan puro es teta, esperaba otro final; dos palabritas más, ...para caminar... al cuete.

"Para qué ganar????" Se pregunta el periodista. El deporte, que es "victoria" y/ó "derrota" efímeras, da revancha. Nada hay tan breve, casi virtual, como la "victoria" y la "derrota". Un rugbier decía (en Argentina los hay muy buenos): la EMOCION de este juego es el TRY. Hacerlo produce una sensación especial.
Entonces, el GOL es la EMOCION del fútbol, y del hockey. El TANTO del basquet. En algunos deportes lo esencial es la velocidad, el llegar a la meta primeros. En el atletismo, la natación, el ciclismo, el automovilismo. Al contrario, en el golf, llegar a los hoyos con pocos golpes. Emplear el mínimo tiempo, saltando vallas impecablemente en la equitación. HAY TANTAS "EMOCIONES" COMO DEPORTES.
Se podrían reemplazar ciertas palabras por otras. Que son cualidades, virtudes, que desarrolla el deporte.
Ya no estarían "gloria", "héroe", "gesta", prócer", "coronación".
Se tendría: "competencia", "responsabilidad", "esfuerzo", "disciplina", "perseverancia", "habilidad", "talento", "solidaridad", "compañerismo", "amistad", "participación", "compartir". No sería mejor así??????
"Ganar" SIEMPRE es una UTOPIA. Qué pasaría si Brasil y Alemania hubieran ganado los ocho últimos Mundiales??????????? Qué aburrido sería!!!!!
Al fin y al cabo, las "derrotas", los "fracasos", aunque no sean agradables, ayudan a cambiar, a mejorar, a crecer.
A propósito de UTOPIAS.
"Ella está en el horizonte. / Me acerco dos pasos, / ella se aleja dos pasos más. / Camino diez pasos/ y el horizonte se corre diez pasos más allá,/ Por mucho que yo camine/ nunca la voy a alcanzar/ ¿Para qué sirve la utopía?/ SIRVE PARA ESO: PARA CAMINAR."

Es de un tal Eduardo Galeano. Les suena???????????

"Para qué ganar????" Se pregunta el periodista. El deporte, que es "victoria" y/ó "derrota" efímeras, da revancha. Nada hay tan breve, casi virtual, como la "victoria" y la "derrota". Un rugbier decía (en Argentina los hay muy buenos): la EMOCION de este juego es el TRY. Hacerlo produce una sensación especial.
Entonces, el GOL es la EMOCION del fútbol, y del hockey. El TANTO del basquet. En algunos deportes lo esencial es la velocidad, el llegar a la meta primeros. En el atletismo, la natación, el ciclismo, el automovilismo. Al contrario, en el golf, llegar a los hoyos con pocos golpes. Emplear el mínimo tiempo, saltando vallas impecablemente en la equitación. HAY TANTAS "EMOCIONES" COMO DEPORTES.
Se podrían reemplazar ciertas palabras por otras. Que son cualidades, virtudes, que desarrolla el deporte.
Ya no estarían "gloria", "héroe", "gesta", prócer", "coronación".
Se tendría: "competencia", "responsabilidad", "esfuerzo", "disciplina", "perseverancia", "habilidad", "talento", "solidaridad", "compañerismo", "amistad", "participación", "compartir". No sería mejor así??????
"Ganar" SIEMPRE es una UTOPIA. Qué pasaría si Brasil y Alemania hubieran ganado los ocho últimos Mundiales??????????? Qué aburrido sería!!!!!
Al fin y al cabo, las "derrotas", los "fracasos", aunque no sean agradables, ayudan a cambiar, a mejorar, a crecer.
A propósito de UTOPIAS.
"Ella está en el horizonte. / Me acerco dos pasos, / ella se aleja dos pasos más. / Camino diez pasos/ y el horizonte se corre diez pasos más allá,/ Por mucho que yo camine/ nunca la voy a alcanzar/ ¿Para qué sirve la utopía?/ SIRVE PARA ESO: PARA CAMINAR."

Es de un tal Eduardo Galeano. Les suena???????????

Rocio... devolvéle el strapon al diego, devolvéle...

Martín escribe bien.¡Qué bien escribe Martín!. Hacer literatura con la realidad casi siempre es algo triste en Argentina. Pero él sabe que habita Kirchnerlandia, un país donde los goles se pueden hacer fuera del arco y con una bandera -vaya paradoja- se puede tapar el cielo sin que nadie se de cuenta (...por los colores, claro). Messi/Carlotto y todas esas cosas que trae la , le dan un colorido distinto a este Mundial de FIFA S.A....¿no?. Todo el mundo sintió que esta vez una inmensa catarsis se filtró como el agua de lluvia en todos los rincones de nuestra sociedad, asediada por fantasmas que nunca fueron identificados. Siempe hay deporte, marketing, política... todo junto a la vez. Pero a veces tengo pensamientos terribles: aunque no ganamos la Copa, todavía nos queda la esperanza de ganar por .Penales (...aunque más no sea en Comodoro Py). ¿No es pedir demasiado?. El Fútbol se ve en HD. La Política se ve en HCD (Honorable Cámara de Diputados). La Justicia... por ahora no se ve. Debe ser como en el fútbol, nomás: sin no hay justicia. O algo de eso ...

Resulta curioso que a un escritor se lo felicite por haber escrito un texto literario. Sería lo mismo que aun pintor se lo felicitara por el simple hecho de haber realizado una obra pictórica. ¿O será que los lectores estamos tan aburridos de leer textos burocráticos, que cada vez que encontramos algo parecido a la literatura lo festejamos como si fuera una proeza del intelecto humano?

Leo en un importante diario argentino la crónica mundialista de un destacado intelectual. Un filósofo que sabe salir retratado delante de su biblioteca de unos 20.000 o 30.000 volúmenes. Una excelente persona y mejor amigo. Los partidos del mundial los mira con sus amigos y como es costumbre en la Argentina, se deben respetar cada una y todas de las cábalas habidas y por haber. Termino de leer la crónica. No hay una sola observación aguda sobre el último partido y no hay una sola observación aguda sobre el mundial. Charlo 10 minutos con un amigo. Un amigo que nunca terminó la secundaria. Me dice que el mundial fue trágico y conmovedor. Todo lo brasilero fue trágico y todos en algún momento lloraron. Todo lo argentino fue conmovedor. El despliegue de sus jugadores fue conmovedor, el respaldo de la hinchada fue conmovedor. Es una buena observación. El intelectual argentino mencionado en el comienzo, es una persona muy inteligente. Es raro lo poco que ha logrado con su inteligencia. Mi amigo con una inteligencia mucho menor, ha logrado mucho más.

Messi fracasó? Ganó 3 partidos solo pero fracasó?

La nota es genial. E invita a pensar. Pero (creo) se comete un error: el que escribió sobre el tiempo ("si no me preguntan sé qué es; pero si me preguntan no lo sé", cito de memoria) es san Agustín. No Tomás. Saludos y nuevamente felicitaciones por el artículo.

muy feo, Gabriel, tu colegio privado se sumó a la demagogia naZional-sindicalista q degrada la escuela sarmientina.
Pagaste la cuota al divino botón.
¿Q aprendieron tus chicos de Mascherano?. Q jugando sucio devenís ejemplo moral.

GABRIEL, no me quedó claro. ¿El colegio de tus hijos era PRI-VA-DO? ¿Sí? ¡Que bueno que aclaraste! La próxima vez que no querás que te confundan con un negro, aclará con qué modelo de auto los pasaste a buscar. Saludos.

Lo maravilloso de esto o de este mes es que el futbol es capaz de obnubilarnos.
por suerte nos olvidamos de todo ,nada es mas importante que el partido que esta por jugar .-
Hasta en el colegio PRIVADO de mis hijos pedian que los retiren antes y nadie pero nadie decia nada .-
En el medio pasamos un 9 de julio ,que no se supo y puso en dudas por que no se laburo ,por la seleccion o por el dia de la independencia .-
espero no haberlos envenenado mucho !!!!!!!
Grande Martin me encanta tu blogg !!!!!!!!!!!!!!!

Muy buena descripcion literaria la verdad me encanto .
yo tampoco se mucho de futbol ,y por eso no soy menos que otro ,como te tratan aca.- ahora lo que pienso que de deporte cada vez hay menos .toda la puesta en ecena los gestos,las caras malas ,la guiñadita y los jugadores les falta pintarse la uña ,hacerce el cavado y tirada de cola ,el resto lo llevan todo .
Tambien practican zabullida ,se tiran del pelo y de la camiseta.como que nadie los ve.-
En mi opinion lo triste de esto es que gran parte de los mortales son fanaticos los emulan con su vestimenta y su aspecto en general .-

"...todo en el mundo existe, para concluir en un libro" decía Mallarmé. Parafraseando al poeta, se podría afirmar que todo en el Mundial ha existido para concluir en las crónicas que ha firmado José Sámano ( a fuer de sinceridad, las de Martín tampoco han estado nada mal)

Me gusta mucho su blog Sr. Caparrós, este texto de hoy muy literario, me gusta la mirada crítica que pone sobre su país. Me gusta lo que escribe.

la Selección salió torazo en rodeo ajeno: puso en evidencia q el gobierno naRc&pop no puede controlar el orden ni por media hora en pleno centro de bs as.
¿Siguen siendo héroes?
¿o han demostrado ser asalariados de Magnetto?

sigue habiendo una sarta de lugares comunes, de reflexiones opacas, hay reflexiones que son demasiado mediocres - tanto, que se desbaratan en un santiamen, a saber:
a muchos tambien nos gusta cagar ( y comer, tomar, respirar, escuchar musica...) al igual que a videla - y sin embargo no nos sentimosunificados con esa bestia por eso... las ganas de querer hacerse el complicado, de querer cagar mas que lo que da el or

Para mi los árbitros siguen decidiendo los resultados. Hay que aplicar ya la tecnología en el fútbol para hacerlo un poco más justo. En esta web llevan mucho tiempo explicando como hacerlo: http://goo.gl/FZXqfZ

Me gustó. Caparrós debería hacer esto. Él no entiende de economía, ni de política, ni casi de ninguna otra ciencia social. Pero todavía tiene oficio cuando mezcla filosofía de café (en el buen sentido) con costumbrismo.

Caparrós: brillante!!!magníficos tus artículos.

Madre mía que cursilada sudamericana

me encantó!!,
y muchas gracias por
las crónicas,
un placer
leerlas
a lo largo del mundial.

Es increíble, pero la sensación es la de vacío. Vacío porque terminó. Vacío porque lo perdimos. No sé. Un mundial que nos dió tanto...donde llegamos tan lejos y estuvimos tan cerca, se pasó en un santiamén. Como si los días hubieran sido minutos y literalmente nos hubiéramos engullido 64 partidos en media hora. Tan poco tiempo pasó? Tanto? Y al final queda esa sensación tan fea, que tan poco refleja la intensidad con que lo vivimos. La verdad, que no se lo merece. Tengo 37 años y sacando el de México que lo viví como niño, debo decir que es el mundial que más disfruté de mi vida y debo honrarlo por eso. Hoy soy padre y quería que mi hijo festejara conmigo el título. No pudo ser. Me queda el vacío, otra vez, pero la alegría inmensa de haber visto uno de los mejores mundiales de la historia y la tranquilidad que me da ponerme a pelotear con mi nene de tres años y que me diga: - mirá Papá, yo...soy Messi. El pibe de las arcadas dejó su huella. En 10 o 20 años, le vamos a agradecer. Hoy hay vacío. El árbol nos tapa el bosque, pero vamos a saber valorar el segundo puesto logrado. Somos SUB-Campeones...hace 24 años que no lo lograbamos. Por algo se empieza...

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Sobre el autor

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) es escritor y periodista, premios Planeta, Herralde, Rey de España. Su libro más reciente es la novela Comí.

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