Papeles Perdidos

Literatura

El auténtico Carver

Por: Amelia Castilla05/05/2010

Carver y Gallager
 Ha pasado a la historia como uno de los creadores del realismo sucio. Sus personajes corrientes (en ocasiones cargados de tabaco y ginebra), sus estructuras minimalistas, la sobriedad, las frases cortas y la escasez de adjetivos que caracterizaron los relatos de Raymond Carver (1939-1988) no tenían tanto que ver con él como pensábamos. Su viuda, la poetisa Tess Gallagher, acaba de hacer realidad uno de sus sueños: hoy sale a la calle Principiantes (Anagrama), una colección de relatos del autor de ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? tal y como los concibió. Sin cortes ni edición. Al poco de la muerte del escritor, a los 50 años como consecuencia de un cáncer de pulmón, se airearon sus diferencias y su relación amor-odio con el editor Gordon Lish, reponsable en cierta media del estilo minimalista del escritor. Se intercambiaban cartas en las que Carver amenazaba con tirar la toalla y al día siguiente suplicaba lo contrario. El editor, que todavía vive, cortó, añadió cosas y cambió finales según le venía bien a su personal idea del cuento.Principiantes ("Porque me da la impresión de que, en el amor, no somos más que completos principiantes")  es la versión original de De qué hablamos cuando hablamos de amor, publicado en 1987 y dedicado a su esposa.

Cuento original (PDF)

A primera vista sorprende el grosor. No hace falta ser un carversiano de pro para darse cuenta que Principiantes no sólo es mucho más extenso sino que cambian los títulos, cuesta entrar en algunos relatos grabados a sangre y fuego en la mente de sus seguidores y te dejan perplejos los nuevos finales. Jesús Zulaika, traductor en España de toda su obra, asegura que "los nuevos relatos de Carver son tiernos y validos en sí mismos. Hay gente en todo el planeta que le adora pero los de antes te dejaban sobrecogido y los de ahora son buenos". Zulaika justifica la defensa que ha hecho Philip Roth de Principiantes, el relato que cierra el libro, calificándolo como perfecto. "Es verdad, ni le sobra ni la falta nada, pero en otras historias creo me quedo con el trabajo editado". Sin correcciones y sin censura, los relatos dejan la huella de un escritor "tierno, entrañable y muy concernido a la vida", recalca su traductor, quien reconoce también que Gordon fue literariamente muy efectivo y que "estamos hablando de literatura no de cómo se explican las cosas". Finalmente de la lectura de Principiantes se deduce que hay una línea demasiado gruesa que separa el genio de la normalidad. El editor lanzó a Carver a la estratosfera, le hizo inmortal, pero nunca hubiera podido escribir sus historias aunque contribuyera a mejorarlas.

comentarios 18

18 Comentarios

Publicado por: aquiles cuervo 05/05/2010

Siempre me quedó pensando en la "versión" que hizo Altman en "Shortcuts". Recuerden por ejemplo el "final" de la escena del pastelero con los dos padres...

Publicado por: María Teresa Gallego Urrutia 05/05/2010

Gracias a Amelia Castilla por dar la palabra al traductor.
Los traductores literarios suelen ser los que más intimamente conocen los libros con los que han convivido tan en profundidad durante meses y a los autores cuya voz han interiorizado para recrearla en otro idioma y transmitirla.
Gracias en nombre de los lectores, gracias en nombre de los traductores.
Ojalá todo el mundo fuera como Ameiia Castilla.

Publicado por: hARRY wILBOURNE 05/05/2010

A Paulette: diría que la publicación de este volumen se corresponde más con la idea de interesante que con la idea de valiente. Efectivamente, lo interesante es comparar los dos, el proceso (estas páginas nuevas) y el resultado (el libro original), más como un ejercicio de observación de costuras narrativas que como otra cosa. No se confundan, el libro es el primero. Al menos, en mi opinión. Lo que no quita que este sea interesante para conocer el mecanismo creativo de uno de nuestros autores favoritos.
Y digo que no creo que sea valiente en absoluto porque intuyo que se trata, simplemente, de hacer caja. Quizá su mujer se moverá por otros intereses, pero también le caerá un buen pellizco. En mi opinión: innecesario. Eso sí, me lo compré hace una semana.

Paz: la palabra 'sometimiento' quizá sea demasiado dura. Pero la verdad es que Gordon Lish (el editor) dio en la tecla. Y Carver lo sabía. ¿Qué otra cosa podría hacer?

Plumín: en efecto, no pretendo ofenderle con el adjetivo. La obra no es la que sale de la pluma del escritor, sino la que finalemnte se publica. Si usted algún día llega a publicar, pasará por el aro. Mientras su editor se dedique a su labor, que entre otras cosas es retocar sus textos para hacerlos mejores (no hablo de reescribir, sino de cambiar cosas que no terminan de funcionar), usted puede continuar pensando de qué manera podría contradecirle.

Publicado por: Renee Domínguez Serres 05/05/2010

Entiendo las sorpresas, y las discrepancias. También lo pensé cuando lo supe, y me he planteado el tema cuando sobre el mismo leí "MALDITOS INÉDITOS" de ROSA MONTERO, pero por encima de esto concluyo en que ya sea con los cambios de G.L. o como él los escribió, no pierden su esencia. Que CARVER ES CARVER y que de una u otra forma me gustaría decirlo como de un músico fallecido y clásico: CARVER CADA DÍA ESCRIBE MEJOR.

Publicado por: Plumín 05/05/2010

Me reafirmo en que la obra es la que sale de la pluma del escritor (incluso en el caso de que el editor escriba mejor que el escritor). La idea de que un editor pueda retocar la obra de un escritor me resulta tan extraña que no encuentro argumentos para rebatirla; es algo así como si me dijeran que la manera de enmarcar un grabado de Goya puede mejorarlo. Me hace dudar el comentario de Harry, desde luego, y tampoco es la primera vez que me llaman ingenuo, calificativo que no tiene por qué tomarse como necesariamente peyorativo... Pero como digo, la idea de un editor retocando unos textos originales (y la de que el autor lo tolere) me deja tan estupefacto que creo que necesitaría meses para pensar cómo contradecirla, y para entonces ya andaremos por otro post, seguramente.

Publicado por: Paz 05/05/2010

Juangalo, es verdad que de una conjunción, de un buen trabajo en equipo pueden salir obras excelentes, pero tengo la sensación que en el caso del que hablamos no había colaboración sino más bien sometimiento o acatamiento al criterio de una única parte. Eso es lo que me ha hecho darle vueltas al asunto...

Publicado por: JQ 05/05/2010

A quien no lo conozca, le recomiendo el artículo que escribió Alessandro Baricco al respecto hace ya unos años (en italiano)
http://www.oceanomare.com/ipsescripsit/articoli_letteratura/carver.htm

Publicado por: Juan Carlos durán pérez 05/05/2010

No sé si mi comentario anterior fue claro. Lo que quise decir es que en el caso de Kafka el editor Max Brod, intentando "corregir" lo que le parecían ser errores y eligiendo titulos terminó por modificar la obra (instistió en el titulo America en vez de El Desaparecido, en la Metamorfosis en vez de La Transformación), inclusive modificando la sintaxis de las frases kafkianas. A su vez, la edición crítica se detuvo en restaurar todo lo que el editor había modificado. En el caso de Carver, al contrario, parece ser que el editor Gordon Lish contribuyó con el estilo minimalista del escritor. La pregunta consiste en saber en que medida se corrige o se adultera y en que medida los cortes, el añadir cosas y suprimir otras es benefico o no a la obra en si y al estilo del escritor

Publicado por: Juan Carlos durán pérez 05/05/2010

Soy también un lector de Carver y me encantan sus relatos. Sobre el trabajo benéfico o no de un editor, recuerdo que la editora Galaxia Gutemberg publicó hace algunos años la obra completa de Kafka a partir de la edición crítica de la editora alemana Fisher, que eliminó los numerosos errores, arbitrarios títulos y fragmentaciones de Max Brod, recuperando los criterios de Kafka (inclusive las "correcciones" de Max Brod) y respetando la sintaxis de la frase kafkiana.

Publicado por: Paulette Jonguitud Acosta 05/05/2010

Coincido con quienes dicen que es labor propia de un editor hacer lo que aquí se cuenta.

De cualquier modo me parece no sólo interesante sino valiente publicar los textos como fueron en su origen, en su estado gestacional, fetal incluso, para enriquecer así la lectura e imaginar el trayecto que hizo cada manuscrito hasta llegar a lo que conocemos como Carver.

Me será larga la espera hasta que el libro llegue a México.

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