Papeles Perdidos

Televisión / Literatura

En el jardín de Perdidos

Por: Winston Manrique Sabogal25/05/2010

Perdidos.Winston.Charlie Desmond
¿Son los guiones cinematográficos y televisivos un género literario? Para mí sí. Otra cosa es que me guste más o menos el resultado, dependiendo de su calidad o del objetivo que busque en los espectadores. Y procuro no caer en la, difícil, tentación de compararlos con otros géneros cuando son adaptaciones, es decir que una novela la comparo con una novela, un poemario con otro poemario, una película con otra película. Digo esto porque no soy amigo de la frase “es mejor el libro que la película o la serie de televisión”. A cada uno lo miro, valoro, analizo y comparo con sus iguales, de la misma liga o género, porque cada género creativo tiene sus propias herramientas y recursos y reglas que se pueden y deben romper en aras de su evolución. Aunque todos se nutren de todos a la hora de contar, de escribir, y algunos autores toman prestados elementos de la literatura tradicional.

Todo esto viene a cuento por la variedad de comentarios en espiral que ha suscitado desde 2004 la serie Perdidos, y sobre todo su desenlace emitido en España el lunes pasado. Y, visto los comentarios del post anterior, soy consciente de que ahora entraré en un jardín como el de Borges con senderos que se bifurcan.

A mí me sedujo Perdidos, hasta el capítulo final que ha decepcionado a tantos de sus seguidores, por el experimental cóctel de su estructura y arquitectura narrativa al servicio de contar una entretenida historia en televisión (al margen de las aventuras y misterios o supuestos duelos del bien y del mal, o de si "el hombre es un lobo para el hombre" o de si "el hombre es malo por naturaleza o simplemente se hace bueno para poder convivir", que viven un grupo de sobrevivientes del accidente aéreo del vuelo 815 de Oceanic que cubría la ruta Sydney- Los Angeles). Un tejido o intrincado entramado narrativo de cruces de historias en clave de rompecabezas que ha facilitado y atizado el diálogo permanente con los espectadores y promovido sus especulaciones sobre lo que allí se contaba o querían decir los guionistas. Todo ello como resultado de un jardín sembrado de macguffins... metáforas... elípsis...

Una estructura que le ha permitido crear una cascada de situaciones en cada capítulo, muchas de las cuales, a su vez, se bifurcaban, al punto que, a veces, parecían extraviarse, pero que cumplían el cometido de mantener atento al espectador y potenciar el diálogo interactivo sobre la serie. Es una estrategia cuyo efecto se puede apreciar con un final en el que muchas de las piezas parecen haber encajado en varias teorías. Lo que es claro es que Perdidos ha intentado innovar, experimentar, ha hecho una apuesta arriesgada, tomando de aquí y de allá, para mantener atados a sus seguidores, y en esa medida ha funcionado.

Lo primero que debo decir ahora es que empecé a ver la serie sólo desde el año pasado. No tuve que esperar una semana para ver cada nuevo capítulo, ni seis meses para la siguiente temporada. La vi casi de un tirón, a falta de la sexta temporada cuyo capítulo he esperado cada ocho días. Cuando empecé a ver la serie lo hice porque quería acercarme para descubrir dónde o en qué radicaba el entusiasmo de mucha gente por la serie, entre ellos algunos amigos y compañeros de trabajo. Quería tener mi propia opinión sobre lo que habría de convertirse en el primer gran fenómeno televisivo global (59 países emitieron casi en directo el último capítulo ayer), es decir gracias a un guión, a una historia concebida por una o más personas pero escrita para un lenguaje audiovisual por un grupo de personas.

Antes me permitiré una consideración: Toda ficción narrativa, en el soporte que sea, debe ser vista desde el punto de vista de la ficción, de que la realidad que allí se cuenta está levantada sobre los pilares de la imaginación y su poder radica en la destreza de que quien la cuenta nos haga creer que lo que allí sucede es verdad y verosímil. Real. Aspira a habitar un mundo real y verosímil creado exclusivamente para esa historia. Ahí es donde se ponen a prueba las artes de hechicero del escritor o guionista, sea a través de los libros o los guiones (algunos de los cuales luego se venden como libros) Y Perdidos es un complejo e intrincado artefacto narrativo al servicio de una historia. Su intención ha sido desde el principio entretener, conquistar, seducir o embaucar a los espectadores primando, además, en cada temporada un género (aventura, thriller, etcétera).Y en esa medida hizo mucho al enganchar a tantos espectadores en todo el mundo. Rapidamente la historia fue tejiendo una trama, que a veces parecía incomprensible y con flecos sueltos que en momentos inesperados se retomaban para seguir ampliando la colcha. Luego, hacia el final la serie empezó a destejer o desenredar su historia creando en ese proceso un nuevo tejido con dos piezas gruesas, cada una trenzada con múltiples historias.

Perdidos.Winston.Conexiones_en_Lost

Vuelvo al origen: Al principio me sedujo el entramado narrativo de la historia general en la isla y la imbricación de las biografías individuales: mientras la narración de los hechos que sucedían en la isla transcurrían de manera lineal, hacia delante,  poco a poco íbamos sabiendo la vida de cada uno de los sobrevivientes pero hacia atrás, es decir desandando los pasos que llevó a cada de ellos hasta el aeropuerto de Sydney. Un hilo narrativo hacia adelante, otro hacia atrás pero necesarios para poder entender el comportamiento de cada uno de los personajes e ir desgranando secretos de su vida de los pequeños a los más grandes. Mientras en la isla las manecillas del reloj giraban normalmente, en el pasado de sus personajes lo hacen al revés. Lo cual crea, poco a poco, un puzle que intenta descifrar el televidente.

El diálogo con los espectadores aumenta, y las especulaciones sobre lo que sucede se disparan gracias a ese eficaz entramado narrativo sincronizado con la misma historia que se relata, que es lo que cuenta en una creación de entretenimiento puro.

Así hasta la segunda y tercera temporada, en medio de aventuras, más misterios, enigmas y dramas personales. Y la aparición de nuevos personajes inquietantes que guardan un pasado del que no se sabe nada. Son dos grupos de personas (“los otros” y los de la Iniciativa Dharma) dando origen a otros dos grandes hilos argumentales que se trenzan con los dos de los sobrevivientes. El final de la tercera temporada se cierra con un flashforward que da un giro a la historia (otro más). Conocido el pasado de los protagonistas ahora el espectador ve una especie de final, un salto en el tiempo (nuevo ingrediente al cóctel narrativo), que hace que el lector se pregunte cómo llegaron hasta Los Angeles, el destino original del avión, cómo lograron salir de la isla. La cuarta temporada se centra en los seis que salieron y vemos sus vidas en el futuro, hasta que vuelven a la isla, donde la vida sigue con los que se quedaron. En ese momento entra otra línea argumental y narrativa de los sobrevivientes: ven la posibilidad de cambiar ese presente de haberse estrellado viajando al pasado, y lo consiguen pero el precio es que, sin saberlo, bifurcan el tiempo (según mi teoría) y un grupo de ellos empieza a saltar en el tiempo desvelando algunas preguntas. Lo cierto es que se crea una realidad paralela a la del presente en la isla y la de una realidad alternativa en Los Angeles. La vida de la isla continúa, al tiempo que se les ve a todos en otra realidad en Los Angeles como si el accidente nunca hubiera sucedido. Y esos dos mundos avanzarán por el tiempo y el espacio de manera paralela, sin tocarse. A la ficción tradicional se ha sumado la ciencia ficción.

La sexta y última temporada será una narración punteada, alternando, la narración de los dos mundos, isla y Los Angeles, esta vez sí con la vida de los personajes avanzando de manera lineal hacia finales respectivos. El rompecabezas estructural parece haber cumplido gran parte de su cometido al aclararse, otra cosa es lo que contiene cada pieza del puzle, lo cual ya entra en el plano de las decenas de teorías y especulaciones. Ficción y realidad y realidad y ficción se difuminan (el juego de espejos es clave en la sexta temporada, con todas las interpretaciones posibles), dentro del mundo creado por los guionistas para Perdidos, y parecen fundirse en una vuelta de tuerca más.

La serie es la suma o un cóctel técnicas narrativas cuyo contenido es otro cóctel de mitologías, leyendas, creencias religiosas, simbologías, teorías filosóficas y científicas, guiños cinematográficos y televisivos y referencias a pensadores y escritores.

Sobre más preguntas y cabos sueltos por resolver no voy aquí a hablar de ello, porque, insisto, no es el sitio, pero sí creo que la estructura narrativa sirvió para resolver muchas preguntas a lo largo de la quinta y sexta temporada. Sólo diré algo sobre el final (y los que no lo hayan visto y quieran verlo pueden saltarse este párrafo): No creo, o no quiero creer, que se trate de un espejismo de Jack, uno de los personajes principales.  Ni como Los Otros, la película de Alejandro Amenábar; que la madre y sus niños se creen vivos y sólo al final se enteran de que están muertos, pero por estar aferrados a la vida no veían la realidad. Ni como Passengers, la película de Rodrigo García Barcha, con más similitudes a Perdidos por el accidente de un avión donde sus pasajeros también viven una experiencia en su ciudad y, al final, se enteran de que están muertos y toda la película ha sido una especie de expiación y aprender a soltar lastre sobre la tierra para poder irse a otra vida y encontrarse con sus seres queridos. Y hasta aquí llego.

Sí, sin duda los guiones sobre relatos que cuentan una historia en cine, televisión y radio, son géneros literarios. Y nuevos dentro de la milenaria historia de la literatura. Mejores o peores, que gustan más o menos, pero que buscan conquistar espectadores. Antes las historias se contaban oralmente y luego los medios para hacerlo se han ido ampliando con resultados y gustos diversos. “Lo que pasó pasó”.

 

Perdidos.Winston1

comentarios 28

28 Comentarios

Publicado por: kazu 25/05/2010

Es decir que los escritores de "Perdidos" echaron mano de cualquier recurso con tal de mantener la atención; eso es una irresponsabilidad y una tomadura de pelo. Si lo último era su objetivo, felicidades, porque nos han visto la cara de tontos a todos; el episodio final es un globo que en lugar de reventar, como todos esperabamos, se desinfló.

Publicado por: concurso de acreedores 25/05/2010

Uno de los mejores articulos que he leido hasta ahora sobre esta serie. Un saludo.

Publicado por: Natalia 25/05/2010

A mí me ha encantado el final. Cierto, deja muchas cosas sin resolver, pero ¿hacía falta dejar todo explicado? Soy de los que han quedado satisfechos con el final, y echaré muchísimo de menos la serie. Después de seis años siguiéndola y pendiente de cada capítulo, como para no echarla de menos :)

Publicado por: Pata de palo 25/05/2010

Lo de la las series al parecer es la expectativa que crea lo que viene siendo de interés, el final, y si de final hablamos, podríamos decir que cualquier expectativa tiene un fin a cumplir, como el ejemplo de una pistola en un cajón y las huellas dactilares que la misma conserva, etc.Así, estos guionistas de Lost, y no sólo ellos sino de alguna más de entre las series modernas, consiste en sus principal macguffin, que viene a ser ese crear la sorpresa, todo lo contrario de esperar a que con la imaginación, el espectador, piense y veamos o recreemos lo que nos están mostrando.Nada que ver, todo se da "mascado", porque principalmente, estos guionistas son de escuelas, y sobre todo se tienen bien aprendidas las tégnicas audiovisuales.Yo creo que Lost se ha ido engordando, creciendo por temporadas, según iba siendo rentable que así se hiciera: recordemos, aunque lejanas, un Dinastía o series parecidas de 200 episodios, como telenovelas o sin irnos muy lejos, el patrón que gastan las españolas, alargadas sin más con todos los tópicos que uno encuentra en la calle. Lost es algo de lo mismo, solo que yendo de atrás hacia delante y viceversa,lo cual no deja por eso ser "linial".La franquicia es la sorpresa, la expectativa, pero nada más.Una cosa es el relato, y otra la revelación de cualquier esquema que,bien mirado, uno puede crear y que le parezca de una simplicidad enorme.

Publicado por: lostieeeeeh 25/05/2010

Este es el mejor artículo que he leído sobre Lost... Os dejo el enlace y leedlo... seguro que os gustará...

http://malomalisimo69.wordpress.com/2010/05/24/lost-one-last-time/

Publicado por: sALOCIN 25/05/2010

Respecto al artículo: Vaya bodrio!
¿Cómo se pueden usar tantas palabras para no decir nada?

Respecto a Lost: Gran serie con un final lamentable.
La serie constaba de dos partes, la vida de los personajes y una gran cantidad de misterios que se planteaban en la isla, y a lo único que se ha puesto final ha sido a lo primero, a la vida de los personajes, diciendo que su vida en la isla fue lo más importante en sus vidas, así que van a morir juntos, hasta aquí, ñoño y llorón, pero aceptable. El problema es que no den explicación a la mayoría de las incógnitas de la isla, ya que no dar una explicación indica que no la hay y que todos los artificios pueden haber sido puestos de una forma aleatoria, y que lo que estábamos viendo no tenía ningún sentido, e igualmente podían haber incluido dentro de la serie a una ballena que hable latín, un chino con 4 cabezas, un marciano al que le salen pecas con la luz del sol.......todo vale, si no hay que darle un sentido y una explicación. Por eso se nos queda a muchos cara de tontos, por que parece que todo aquello que creíamos que tendría una justificación, no la tiene, y que simplemente han estado jugando con nuestras expectativas.
Me pregunto cuánta gente vería una serie o una película si saben que no tiene final, ¿cuánta gente leería un libro al que le han arrancado el último capitulo sólo por que el resto sea entretenido?.

Como seguidores de la serie, todos tenemos derecho a nuestra opinión, la mia es que estoy decepcionado con el final.

Como lector de artículos, por favor, dedícate al tenis, te lo agradeceremos

Publicado por: MARI 25/05/2010


Pues si la han visto tantísimos millones de personas, de toda clase y condición, por algo será. Que no os guste a algunos no implica que no sea buena. Vaya manía con descalificar lo que a uno no le gusta.

A mí Pérdidos me encanta porque desde el principio iba sembrando dudas que hacían que una se pasase toda la semana dándole vueltas. El capítulo no terminaba cuando terminaba la emisión, duraba toda la semana en mi cabeza hasta el capítulo siguiente. Y no voy a decir que sea la mejor serie, puesto que hay muchas buenas series, pero sí que ha sido un espectáculo totalmente innovador y ya veremos como en el futuro se hacen más series de este tipo. Estoy deseando ver los frutos de las semillas que ha plantado Pérdidos en el mundo audiovisual. :)

Publicado por: Jorge 25/05/2010

Vaya entrada espesa te has marcado, propia de un guión de Perdidos: ¿dónde querías ir? ¿Hablar sobre la calidad literaria de Perdidos? Pues bastante pobre.

Prueba a leer algún artículos de tus compañeros, como a Mike Hale de la sección de Artes del New York Times: http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2010/05/24/lost-watch-embracing-the-white-light/?scp=2&sq=lost&st=cse

O a John C. Abell de Wired: http://artsbeat.blogs.nytimes.com/2010/05/24/lost-watch-embracing-the-white-light/?scp=2&sq=lost&st=cse

Pero respondiendo a las preguntas que tú no respondes sobre qué literatura es Perdidos, cuál es su género y cuál su calidad, lo más fácil es introducir la cita de un lector que utiliza Abell en artículo:

"Pero mientras el humo se desvanecía, Lost se convertía en, como escribió el fan de Twitter Joe Hewitt: "una soap opera, no en un thriller intelectual de ciencia ficción" y, por lo tanto "en una perdida de tiempo".

Y otra: "Lo que realmente me molesta es que las fuerzas creativas detrás de Perdidos han calculado mal el valor de "Todo es posible". Si todo es posible, nada es imposible. Y cuando nada es imposible, cualquier cosa que pase no tiene ningún impacto".

¿Has visto lo mucho que se puede decir con poco si se sabe lo que se quiere decir?

Publicado por: Depiedra 25/05/2010

¿Cómo puede seducir este bodrio y compararlo, además con Borges, a una persona, al parecer, medianamente ilustrada? o bien vive usted del comentario periodístico, o bien, que es peor, está en un pozo bastante profundo.

Publicado por: POLA 25/05/2010

Regla número 1 de cualquier relato (entendiendo relato como 'historia', sirve para cine, televisión o narrativa): si tu personaje abre un cajón y en él hay una pistola, en algún momento deberá ser disparada. Si se analiza 'Perdidos' con el mejor instrumento de análisis del relato que tenemos en este momento, las teorías estructuralistas de Roland Barthes, queda bastante claro en qué momento esta serie dejó de ser algo interesante para convertirse en una tomadura de pelo: los indicios, catalizadores y los informantes que construyen cualquier historia -y que suponen un pacto tácito entre el creado y el espectador- son utilizados perversamente (aprovechándose de ese pacto tácito que culturalmente forma parte del ADN de cualquier lector/espectador) para crear tensión narrativa -expectación/espectáculo- a cualquier precio.

En el caso de 'Perdidos', este "cualquier precio" es la multitud de tramas abiertas con la única función de catalizadores y con el único objetivo de mantener la tensión/audiencia (la estructura interna de los capítulos, sobre todo en las dos primeras temporadas, ya anunciaba la trampa). No, no se trata de que "nos lo den todo masticado", ni tampoco sirve lo del "final abierto" (cuando 'Perdidos' no tiene un final abierto): lo único que han hecho los guionistas es cerrar la sexta temporada retomando "algunos" de los indicios y catalizadores que fueron desperdigando a lo largo de seis años y que pudieran ofrecer un final coherente.

Pero, ¿qué pasa con el resto de tramas abiertas? Nada, una perversión -no innovación- de las reglas de la ficción basada en la rentabilidad del "y qué va a suceder a continuación". En este sentido, 'Perdidos' sí ha marcado una época: ha demostrado que millones de espectadores pueden consumir un espectáculo siempre y cuando se les ofrezca una sobredosis de expectativas; la sobredosis garantizará que con ver cumplidas unas pocas se darán por satisfechos. En el intervalo -aquello de que los guionistas de 'Perdidos' oteaban la red en busca de las teorías expuestas por los seguidores- habrá tiempo para decidir cuáles. Lo que la Publicidad y la Comunicación política llevan ensayando desde mediados de los años 80. Ahora, el público ya está preparado. Bienvenidos a la posmodernidad.

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