Papeles Perdidos

Mundial Sudáfrica / Honduras

¡Ahí vienen los catrachos!

Por: Babelia Mundial de Fútbol15/06/2010

EDUARDO HALFON sigue a la selección de Honduras

Futbolhondurasfoto
El primer Mundial que recuerdo lo viví en Estados Unidos. No el mejor país para vivir un Mundial, especialmente durante los años ochenta, pero allá estábamos con mi familia, huyendo de una Guatemala caótica y violenta, de una Centroamérica en guerra.

Era el 82. Yo tenía diez años. Vivíamos en un suburbio en el sur de la Florida llamado Plantation. Recuerdo dos cosas de aquel Mundial. La primera es que conocí personalmente a Gerd Müller, el gran goleador alemán de los años setenta. Era nuestro vecino, en un cul-de-sac de casas idénticas (atrás de esas casas, en un canal, merodeaba siempre un dócil lagarto). Yo jamás vi jugar a Müller, por supuesto, pero sí sabía quién era, que era famoso, que mi papá y sus amigos lo consideraban un gran goleador. Recuerdo que una tarde, entonces, tras ver un partido de Alemania Federal, mi hermano y yo nos armamos de valentía y fuimos caminando a la casa de nuestro famoso vecino, un futbolista de verdad, un goleador en persona. Tocamos la puerta. Nos abrió él mismo. Estaba descalzo, despeinado. Sostenía una botella de cerveza. Mi hermano se quedó callado y yo le pregunté si podía firmar nuestro balón.

Müller dijo que no, que estaba muy sucio, y nos despidió con dos golosinas. Nos marchamos medio pateando el balón en el cul-de-sac y chupando aquellas golosinas. Al entrar a nuestra casa, descubrimos a mi papá y sus amigos latinoamericanos brincando eufóricos. “¡Zelaya!”, gritó mi papá, y yo me asusté un poco y pensé en más líos políticos o en otro golpista militar. Pero mi papá, aún brincando, me explicó que un tal Zelaya había metido un gol, que ese tal Zelaya y los hondureños acababa de lograr lo imposible: habían empatado con España. Ése es el segundo recuerdo de mi primer Mundial. No el empate con España, sino la euforia de mi papá y sus amigos, celebrando como si ellos mismos hubiesen ganado algo, como si aquel empate fuese también un triunfo de ellos. Yo no entendía. No podía entender, por supuesto, que durante unas horas, debido a un empate, mi papá se había sentido orgulloso de ser centroamericano. Y ésa es quizás la magia del Mundial, o al menos una de ellas: que durante un par de horas de ver a once hombres persiguiendo un sucio balón, cualquier latinoamericano, cualquier guatemalteco o nicaragüense o peruano, puede también sentirse un poco hondureño, un poco catracho.

Así se les dice a los hondureños. Catrachos. El término se acuñó por error o más bien por una mala pronunciación. A mediados del siglo XIX, los filibusteros norteamericanos, liderados por William Walker, se propusieron restablecer la esclavitud y convertir a los países centroamericanos en estados de la Unión Americana, como recién había hecho Davy Crockett con Texas. En 1859, Walker y sus hombres lograron capturar parte del territorio de Nicaragua. Los demás países centroamericanos, léase Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Costa Rica, decidieron poner de lado sus diferencias políticas y combatir unidos contra el filibustero Walker y los invasores norteamericanos. Funcionó. Más de trescientos soldados hondureños, comandados por el general Florencio Xatruch, recuperaron el territorio nicaragüense, y luego, al hacer su entrada triunfal, el general Xatruch y sus soldados fueron recibidos como héroes por sus hermanos nicaragüenses, quienes exclamaron: “¡Ahí vienen los catrachos!” Se entiende y perdona el error. Algo difícil la pronunciación del apellido (catalán, por cierto) de aquel general. Pero el apodo, surgido de la exitosa unión entre centroamericanos para vencer al enemigo, quedó.

¿Podrá este grupo de futbolistas catrachos, entonces, más allá de ganar o empatar o perder sus partidos, infundir aquí, en este pequeño istmo fragmentado, en este pobre puente tropical entre el norte y el sur, un sentimiento similar al que antaño infundió el general Florencio Xatruch? ¿Podrán ellos, una vez más, veintiocho años después, hacer a mi papá brincar?


* Eduardo Halfon (Guatemala 1971). Sus libros más recientes son La pirueta y  El boxeador polaco (ambos en Pre-Textos).



comentarios 5

5 Comentarios

Publicado por: Pato 15/06/2010

Ramon, vas a tener que hacerle brincar al papa de lalo de otra manera.
Si no es por su arquero, les metemos 3!!!
suerte en lo que les queda, y viva chile!!

Publicado por: Juan Diego Soto 15/06/2010

Pues este tico, orgulloso de ser centroamericano, desea gritar como el tata del autor. Lo siento por chilenos, españoles y los otros (¿quienes son los otros?).

Publicado por: Leonel 15/06/2010

JA Ramón, espero que les vaya bien, pero te aseguro que los jugadores chilenos trataran de ganarles. Desde Puerto Montt (Chile) un abrazo y espero que les ganemos a los españoles!!!!

Publicado por: Joseluis 15/06/2010

"Pecho de águila" Zelaya hizo sentir orgullosos también a los salvadoreños para compensar la amargura de que en ese Mundial del 82 se llevaron la peor goliza de la historia frente a Hungría. Lástima que ahora Honduras haya calificado en medio de circunstancias políticas poco felices: el golpe de estado de unos generalotes apoyados por la sempiterna oligarquía a un presidente democráticamente elegido...de apellido Zelaya, por cierto.

Publicado por: Ramón 15/06/2010

Pues mirá Lalo, respecto a tu pregunta te diré. Claro que si, vamos a lograr que tu papá brinque de nuevo al ganarle a Chile y empatar de nuevo con España. Eso me le aseguran los jugadores. Desde Choluteca te saluda con afecto.
Moncho.

Verifica el comentario

Vista previa del comentario

Esto sólo es una vista previa. El comentario aún no se ha publicado.

Ocupado...
Your comment could not be posted. Error type:
Se ha publicado el comentario. Publicar otro comentario

Las letras y números que has introducido no coinciden con los de la imagen. Por favor, inténtalo de nuevo.

Como paso final antes de publicar el comentario, introduce las letras y números que se ven en la imagen de abajo. Esto es necesario para impedir comentarios de programas automáticos.

¿No puedes leer bien esta imagen? Ver una alternativa.

Ocupado...

Publicar un comentario

BABELIA

Sobre este Blog

Papeles perdidos es un cajón de sastre de la cultura y la creación, elaborado por el equipo que hace cada semana Babelia, la revista cultural de EL PAÍS. Es el blog literario de este periódico que busca acercar el universo del libro a sus lectores. Como dijo alguien sobre la cerveza de botella y la de barril, "lo mismo, nomás que diferente".

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal