Papeles Perdidos

Libros

El caso Vespucio, según Zweig

Por: Fietta Jarque20/07/2010

Americo 2 América. Un nombre equivocado para todo un continente. Una sarta de malentendidos, mentiras y medias verdades que adjudicaron ese nombre nada menos que al  Mundus Novus. Al paraíso terrenal que los europeos del siglo XVI, hundidos en guerras, abusos, pestes y pobreza vieron como una esperanza de pureza, redención, de fortuna. Como el auténtico Edén bíblico. Lo único que hizo este florentino fue escribir un cuadernillo en forma de cartas, relatando de forma amena lo que decía haber visto en estas nuevas tierras descubiertas por Colón. Pero mientras el genovés persistía en considerarlas como islas y costas de la Indias, Américo Vespucio (Florencia, 1454-Sevilla, 1512) fue el primero que las reconoció como territorio desconocido y nuevo, entre Europa y Asia. Se ha recuperado un delicioso texto de Stefan Zweig, Américo Vespucio. La historia de un error histórico (Capitán Swing Libros) que cuenta y desenreda todos los increíbles embrollos que dieron con el bautizo del continente con el nombre de este escritorzuelo que, con sólo 32 páginas, pasó a la inmortalidad.

Fueron entre cuatro y seis folletos titulados genéricamente Mundus Novus y aparecieron en 1503, no se sabe bien si en París o Florencia. A lo largo de la década anterior se había realizado la mayor cantidad de descubrimientos geográficos de los anteriores cinco siglos. Pero todavía no se sabía muy bien en qué consistían. Una de las virtudes que hicieron que los libritos del mal llamado Albericus Vespucius (se repitió esta errata en las primeras ediciones) fue que por primera vez se relataban las aventuras en estas tierras incógnitas con gracia y buena escritura. Describió extraños paisajes y animales, la apariencia de los indígenas inocentes en su desnudez y dramatizó sobre su canibalismo. Los anteriores relatos, hechos por marineros o viajeros de torpe verbo, no habían logrado ese impacto. El segundo acierto fue el título. Dos palabras que revolucionaron Europa. El por qué llegó a llamarse con el nombre de Américo Vespucio a este territorio fue producto de una especie de estrategia editorial. El éxito de esta obrita llevó en 1504 a un editor veneciano a reunir varios relatos de viajeros junto al suyo y a titularlo Mondo novo e paesi nuovamente ritrovati de Americo Vesputio, que atribuía así al florentino el descubrimiento de lo que entonces tampoco se concebía como continente sino como unas islas y tierras de conexión desconocida. El mal estaba hecho y su fama de descubridor se difundió fuera de control. Una nueva edición, más ambiciosa, realizada en Saint-Dié, un pequeño pueblo cercano a Estrasburgo, que incluía la ampliación de los hasta entonces vigentes mapas de la Cosmografía de Ptolomeo con los nuevos descubrimientos, concluían con una nota de uno de los eruditos que lo elaboraron, el joven Waldseemüller, que proponía llamar al Nuevo Mundo, Américo o América, en recuerdo de su descubridor. Imprimieron la palabra sobre el mapa y nada pudo parar sus reproducciones. Aunque más adelante el propio Waldseemüller enarboló una campaña para deshacer el entuerto (quizá a petición del propio Vespucio), el nombre había calado en el imaginario de la época por su sonoridad. Zweig dice que América era una palabra conquistadora.

El relato del autor vienés no se limita a rastrar todos estos datos y contarlos en un relato tan entretenido como erudito, sino que añade posteriores investigaciones que aclaran ciertos puntos. Stefan Zweig (1881-1942), llegó a ser muy conocido en su época, como autor, pensador, periodista, poeta, viajero y pacifista. Se exilió en Brasil, uno de los lugares que Vespucio visitó y del que dijo "si hay un paraíso terrestre en algún lugar, no puede estar muy lejos de aquí". Por eso, tal vez, no quiso esperar a que este paraíso se convirtiera en infierno. Angustiado al pensar que el nazismo se apoderaría del mundo, Zweig se suicidó junto a su mujer en Petrópolis en 1942 y poco después sus libros dejaron de reeditarse con la regularidad anterior hasta casi desaparecer de las librerías. Afortunadamente ahora se están recuperando en traducciones al español, principalmente editadas por El Acantilado.    

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19 Comentarios

Publicado por: Danïel marì i calderò dels barques 20/07/2010

Es verdad. Y la mentira gorda podrida que nos han contado desde niños, diciendo que Cristobl Colón era Genovés...mentira! Cristobal era catalán de los pies a la cabeza! Se apellidaba Collons en vez de Colón y era oriundo de Sant Boi Del Llobregat. Y muy del Barça!!

Publicado por: JOSÉ A. 20/07/2010

Si se hubiera leído el libro hasta el final, hubiera visto que en realidad Americo (originariamente Albericus, pues "Americo" es una traducción de su nombre, según Zweig) Vespucio no publicó nada. Sólo escribió cartas privadas a los Medici y al rey de Portugal relatando sus viajes.
José A.

Publicado por: Rafael 20/07/2010

He leído una novela titulada: María Cerezo. La esposa Sevillana de Américo Vespucio. Es preciosa. La compré en Amazon.es, seguro que a los amantes de la historia les va a encantar. He leído que está siendo traducida al italiano. Os la recomiendo!!

Publicado por: giuseppe 20/07/2010

si..hasta italia misma la inventó un catalán...por favor...

CRISTOFORO COLOMBO, GENOVA (no cristobal de colon)

españoles: acordaros que el nombre a vuestra tierra se lo dió un romano.

Publicado por: angel 20/07/2010

Es muy triste que en pleno XXI la censura castellana aún perdure en la mente de tantos supuestos historiadores. Sólo hace falta preguntarse una obviedad de primaria: ¿Cómo pudo un reino como Castilla sin historial explorador, sin marina de guerra capaç de conquistar por mar a otros territorios, sin tecnología náutica, sin escuelas de navegación, sin grandes pilotos, sin cosmógrafos, sin universidades, sin nada de nada? Es como pretender que un astronauta extremeño pisara la Luna. Para empezar. astronauta extremeño???? Tan falso como conquistadores castellanos. La respuesta es bien fácil. No pudo hacerlo y solo le quedó quemando libros, prohibiendo escribir sobre América, y tachando toda bandera catalana de los portolarios. Y donde dice Ponç d'Agramunt pongo Ponce de León, Joan Çacinera del Canós, Juan Sebastián Elcano, Bartolomé Casaus, Bartolomé de las Casas,...in eternum. Si los catalanes teníamos el culo pelado de conquistar el Mediterraneo, instaurar virreinatos, consulados de mar, la más avanzada tecnología náutica,.... La censura ha hecho mucho daño.

Publicado por: angel 20/07/2010

De italiano no tiene nada. Amerigo Vespuccio no es nuestro hombre. El verdadero era Aymerich Despuig, altamente documentado navegante catalán de alto linaje. Al pasar al castellano le llamaron Espuche”, “Despuchi”, “Despuche” o “Bespuche”; y que, de aquí, en encontrar los censores unos “Vespuccio” en Florencia, la farsa les cuadró.

Prueben de hacelo con cualquier capitán, explorador,....castellano. Busquen un equibalente catalán y les saldrá un alter ego clavadito. Sáquense la venda de los ojos y se escandalizaran al comprobar las mentidas que su España les ha colado. Si hasta existe el equivalente a Cervantes, y no me refiero a 4 coincidencias, hablo de miles, los nombres de los hermanos, cuando nacieron, las cuñadas, las guerras en que participaron, la mano que perdió,... ¿¿¿¿CASUALIDAD????? DESPIERTEN.

Publicado por: Rosa Mayo Marcuzzi 20/07/2010

Muy feliz de ser americana, de que se llame América, de que Vespucio haya paado a la historia, de todo. Colón también fue incomparable. Pero noisotros, los sudamericanos, hemos tenido que trabajar fuerte, duro, para lograr con tenacidad un bienestar para nuestros hijos y nietos. En cultura, los argentinos andamos muy bien: Borges, mejor escritor del mundo, Tomás Eloy Martínez y Beatriz Sarlo, periodistas de excepción; cine, de avanzada, etc. etc.

Publicado por: Plumín 20/07/2010

Sobre la cuestión de fondo, yo estoy acostumbrado a decir América, sólo me molesta que los yanquis usen el nombre para referirse a "su" América, como si el Cono Sur fuera... bueno, lo que ellos piensan y sienten que es. Pero con que no llamen al Nuevo Mundo Apalachia, como proponía Poe, me contento.

Publicado por: Plumín 20/07/2010

Yo apostaría, Rubén, que el autor del artículo que usted menciona haya sido Fernano Lázaro Carreter, el último español, que yo recuerde, que se ha preocupado por el castellano (hasta su muerte intentó que se distinguiera entre oír y escuchar). Yo, a mi nivel, intento que no caiga en el olvido la diferencia entre saber y conocer, hoy casi olvidada ("hemos conocido hoy..."), o que cuando sólo significa solamente se escriba con acento, y esas cosas. Las batallas más bonitas son las perdidas. Tampoco sé cómo el nombre del autor puede ayudarle a localizar el artículo, pero usted lo sabrá. Espero haberle servido. Un cordial saludo a todos.

Publicado por: Mundus Novus dESAGRADECIUS 20/07/2010

El caso es que si era o no un escritorzuelo a Vespucio le tiene que traer sin cuidado.María, no sea usted tan repipiwedia, porque tiemblo.

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