Papeles Perdidos

Actualidad / Literatura

Fiesta por el Nobel a Vargas Llosa

Por: Winston Manrique Sabogal07/10/2010

Gabriela Mistral…
Miguel Ángel Asturias…
Pablo Neruda…
Gabriel García Márquez…
Octavio Paz…
…Mario Vargas Llosa.

Vargasllosa 
Es el sexto premio Nobel para América Latina. En realidad este premio al escritor peruano se esperaba cada año desde hace 27, cuando en 1982 lo obtuvo el colombiano Gabriel García Márquez. Luego pareció inevitable cuando en 1990 lo ganó el mexicano Octavio Paz. De eso hace ya veinte años. Pero nada. Parecía que las moiras eran ciegas y lo tenían predestinado a la misma suerte injusta de Juan Rulfo y Jorge Luis Borges. Pero hoy, día de luna nueva, esa mala suerte se ha conjurado.

Aunque para los latinoamericanos era como si ya lo hubiera ganado hace muchos años.

El recorrido literario de lo que ha premiado la academia sueca a lo largo de su ya pasado siglo es interesante. Sin pretenderlo ha creado una especie de gran arco biográfico de la historia del continente.

Cuando en 1945 Gabriela Mistral obtuvo el Nobel de literatura, el resto del mundo empezó a saber un poco más de América Latina. En los versos de la poeta chilena confluyen los dos mundos, América y Europa. Una poesía tapizada de lo autóctono pero donde resuena la religión y creencias traídas de ultramar. Desolación (1924) es el poemario que empieza poner en boca de todos la obra de esta maestra de escuela. Coloquial, natural, directa, pasional y sensible a los sentimientos y al entorno. La ilusión y el dolor ante la muerte. En Tala (1938) su espíritu religioso vuelve a aparecer y se confirma en Lagar (1954) en cuyos versos late su admiración por la naturaleza. Una poesía que retrata las emociones de sus gentes, de su América Latina que siente desamparada, a veces, incluso, dejada de la mano de su Dios.

Es en 1967 con el premio al guatemalteco Miguel Ángel Asturias cuando se muestra parte del lugar de donde procede el continente y del por qué de su idiosincrasia. Sus narraciones anidaban en lo aborigen, él conectaba esa memoria precolombina con el presente. Es el fundador de lo que habrá de ser conocido como realismo mágico a partir de su libro Hombres de maíz (1949). Su literatura universaliza entonces la mirada autocrítica de los creadores latinoamericanos respecto a la propia historia del continente y su sociedad.

Pero es Pablo Neruda, Nobel de 1971, quien se rebela y pone en versos la geografía política y social del continente. Con él, la política y el reclamo se hizo arte en Latinoamérica. Antes, el amor y los desamores con su famoso Veinte poemas de amor y una canción desesperada en 1924. Con ellos, desde entonces, los adolescentes se acercan y tratan de entender esos primeros sentimientos que creen eternos. Pero fue Residencia en la tierra (1933 y 1935) el que lo puso en las cumbres del mapa literario. Luego vino Canto general (1950). Y otros libros donde miraba al pueblo y transmitía su sentir, el oprobio, la esperanza y la desesperanza. Son versos del presente que responden a una situación real de aquel presente que aún pervive.

Once años más tarde la academia sueca premia, en Gabriel García Márquez, a una generación irrepetible de autores latinoamericanos que desde su propio continente y desde fuera empezaron a reconstruir la memoria de América Latina. Y en su empeño ensancharon los lindes de un idioma. Fueron más allá del final del horizonte visible desde un punto fijo. Rulfo, Cortázar, Onetti, Vargas Llosa, Fuentes, Donoso, Cabrera Infante y otros más que radiografiaron, cada uno a su manera, la experiencia de una tierra aún desconocida para el resto del mundo. Diversos y potentes estilos y originales maneras de enfocar la vida y la realidad. Y de concebir la literatura. Pero la academia se inclinó por el embrujo literario de aquel escritor caribeño que hizo universal su pueblo y sus pueblos en libros como El coronel no tiene quien le escriba, Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada. Mitología, leyendas populares, creencias religiosas y mandatos oficiales que le sirvieron para crear un nuevo territorio donde conviven imaginación, intuición y realidad. Y donde el tiempo y el espacio parecen uno solo.

Hasta que en 1990 llegó el Nobel a Octavio Paz. El poeta y ensayista mexicano trató de entender y hacernos comprender el origen de lo latinoamericano. A finales de la década del cuarenta era un prometedor poeta mexicano. A partir de ahí, lo suyo sería explorar, conquistar y volver a explorar. En su travesía literaria participó en el neomodernimo, el realismo y otros movimientos. Pero todos con un punto en común: desentrañar al hombre contemporáneo, proyectarse en la ruta que habría de seguir hacia el origen de la misma. Soledad, incomunicación, vacío y temas existenciales.

Ahora, en un día que precede a la luna nueva, esas cuatro maneras de mirar el mundo desde América Latina confluyen en la obra de Mario Vargas Llosa. Realidad mirada de frente, intención de entenderla y comprenderla, de aprender de ella. De una prosa que cuenta a la vez que analiza, y que analiza a la vez que hace soñar. Un escritor que siempre ha tomado el pulso de su tiempo, y como un relojero ha querido saber la función de cada pieza en el transcurrir de ese tiempo. Pero hay un aspecto que también es fundamental: la crítica o análisis literario. Su excelente y entusiasta aproximación a los libros que le apasionan. Su amor por la literatura, y su contagioso entusiasmo.

Y este arco de los seis premios Nobel latinoamericanos se condensa en la frase del propio Mario Vargas Llosa cuando dijo que “América Latina no puede renunciar a esa diversidad que hace de ella un prototipo del mundo”.///

 Imagen: Vargas Llosa en la obra de teatro Odiseo y Penélope (EFE)

comentarios 16

16 Comentarios

Publicado por: Manuel Obregon 07/10/2010

Sólo queda un camino pora los detractores de MVLL para curar su complejo: escribir igual o mejor que él. Lo demás es simple habladuría.

Publicado por: Carlos Tupiño 07/10/2010

Sólo puedo decir: Por fin! Su trayectoria justifica ampliamente el reconocimiento para ese Premio Mayor. Cuentista (en sus inicios), novelista, ensayista, obras de teatro, artículos periodísticos, crítico literario, comprometido con sus ideales y convicciones. A esto hay que añadir la hermosa cualidad que tienen sus escritos al transmitir ese amor y compromiso por la literatura que está en su ser. Por medio de sus ensayos he podido conocer autores como por ejemplo: Gustave Flaubert y Wlilliam Falulkner, sus maestros en la disciplina y el arduo trabajo (el primero) y en la técnica del uso de los tiempos en la estructura (el segundo), esto último se aprecia en forma extraordinaria en su novela Conversación en La Catedral.
Como antesala a su novela El sueño del Celta y debido a todo lo que ha declarado acerca de ella, no pude evitar leer, disfrutar y analizar una de las obras recomendadas por él en su libro La verdad de las mentiras; me refiero a El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.
En fin, hay tanto para decir de Mario Vargas Llosa y su obra que sólamente añadiré: Felicitaciones apreciado amante de la literatura!

Publicado por: Claudia Corzo 07/10/2010

BUENO, BUENO, CUANTOS CRÍTICOS TENEMOS POR AQUÍ!!! MIENTRAS USTEDES DESPOTRICAN CONTRA VARGAS-LLOSA, EL HA GANADO UN NOBEL (QUE, AUNQUE A MUCHOS LES DUELA, SIGUE SIENDO EL MAS PRESTIGIOSO PREMIO LITERARIO) Y ESTÁ MAS QUE FELIZ ....Y ENCIMA LE VAN A DAR MAS DE UN MILLÓN Y MEDIO DE DOLARES... POBRECITO, NO? O DEBERÍAMOS COMPADECERNOS POR LOS QUE PIERDEN EL TIEMPO CRITICANDOLO? AH! SALUDOS DESDE PERÚ DE UNA PERUANA QUE HA LEÍDO TODOS LOS LIBROS DE VARGAS-LLOSA!

Publicado por: Morsel 07/10/2010

Apreciado Skippy, tiene usted razón al corregirme en lo de la metáfora. Gracias. He de decirle, sin embargo, que pedirle a un interlocutor, sin ningún motivo, que se "apacigüe" es un recurso dialéctico demasiado manido ("le veo a usted muy nervioso", observó entre sudores, tembloroso). También le recomiendo que lea mejor los comentarios, ya que en ningún momento he calificado a Cortázar de "mediocre". Insisto en que envejece mal (¿metonimia?), porque ha perdido capacidad de sorprender e impactar y, de alguna manera, se le ven los trucos. A mí Cortázar me parece un Millás con talento. Y Fuentes me parece un mediocre, pero también con un indudable talento para escribir. Sus novelas supuestamente grandes se cuentan con los dedos de una mano, y son tan entretenidas como olvidables. Sus últimos libros han pasado sin pena ni gloria. Sin embargo, en ambos casos aceptaré encantado que me corrijan. Para ello, no obstante, se necesitan argumentos. Limitarse a repetir una opinión una y otra vez ("Vargas Llosa es un autor de segunda fila") no le da a uno la razón. Hasta la siguiente.

Publicado por: Skippy 07/10/2010

Querido Morsel, apacígüese, que no vale la pena sulfurarse. Envejecer, en el sentido que usted lo ha empleado, no es ninguna metáfora. Es un uso aceptado y corriente de un verbo. El Gran Julio (para nada mediocre) era quien hablaba del diccionario como cementerio (y eso sí era una metáfora, y magnífica, por cierto). Y por último, ¿a quién puede importarle lo que se estudie en 200 años? Yo hacía referencia (sí, fui yo el primero) al canon literario. Y Vargas Llosa estará ahí, posiblemente en segunda fila, pero estará ahí. Ya en mi primer comentario dije que no era un caso de los más llamativos, y admito que me excedí un pelín con lo de "escritorzuelo".

Publicado por: Morsel 07/10/2010

Bueno, Skippy. Mi opinión de que Fuentes es mediocre es por lo menos tan respetable como la tuya al calificar a Vargas Llosa de escritorzuelo de medio pelo. Y en cuanto a lo mal que envejece Cortázar, supongo que sabes que es una metáfora muy común en español, para referirse a algo que con el tiempo pierde toda capacidad de sorprender y de impactar. También una opinión, discutible (discutámosla) pero respetable.
P.S. Y no fui yo el primero en hablar de "estudios".

Publicado por: Skippy 07/10/2010

@ MORSEL - Carlos Fuentes será cualquier cosa excepto mediocre. Cortázar, por su parte, ya está en el cementerio, y qué difícil es envejecer en ese sitio, ¿no le parece?
Lo que se estudie dentro de 200 años no tendrá nada que ver con lo que los consumidores de basura disfrazada de literatura tragan hoy en día. No me cabe ninguna duda de que títulos como La ciudad y los perros, Pantaleón y las visitadoras e incluso La fiesta del Chivo figurarán en programas de estudio. Rayuela o Cambio de piel, en cambio, serán releídas por su calidad literaria, no porque sean lectura obligada de un programa de estudios.

Publicado por: JaIME VELAZQUEZ 07/10/2010

El Nobel es un premio del siglo pasado y achacoso sobrevive. Ojalá que este siglo tenga premios con mejores lectores.

Publicado por: Morsel 07/10/2010

Cierto que el premio Nobel se otorga con demasiada frecuencia a escritorzuelos de medio pelo, no hay más que mirar los más recientes. Pero, por una vez, ha decidido premiar al que en mi oinión, y en la de mucha gente, es uno de los mejores escritores del siglo veinte en cualquier lengua.
Dentro de un par de siglos, quién sabe lo que se estudiará. Pero sospecho sospecho que ni el mediocre de Fuentes, ni Cortázar, que tan mal envejece, serán objeto de ningún tipo de estudio.

Publicado por: Skippy 07/10/2010

Con cada vez más frecuencia el Premio Nobel se lo dan a escritorzuelos de medio pelo, sin apenas méritos literarios. El caso de Vargas Llosa puede que no sea el más llamativo, pero dentro de un par de siglos, no estará entre los escritores más estudiados. Alguien como Rulfo, Cortázar, Fuentes o Bolaño, en cambio, sí serán objeto de estudio. Tiempo al tiempo.

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